
Siguiendo con las noticias que salen publicadas este mes, comparto la correspondiente al número de marzo de la revista “Diabetes Care”, de la ADA (American Diabetes Association), en que reporta un estudio que encontró, luego de una investigación extensiva con cerca de 65,000 personas, pistas sobre una asociación entre el cáncer y valores anormalmente altos de glucosa en la sangre (la famosa hiperglucemia).
Como otros estudios, se indica que del estilo de vida se pueden deducir las causales para el incremento de valores de glucosa en la sangre –asunto que hemos más que comentado en este espacio-, ya que son ampliamente conocidos, tales como sobre ingesta de carbohidratos y grasas saturadas, sedentarismo y poca o nula ingesta de fibra y vitaminas de origen natural. De ahí se desprende que evitar dichos factores de riesgo en la dieta, puede hacer una diferencia sustancial al reducir, simplemente con ello, el riesgo de la enfermedad cardiovascular, la diabetes y el cáncer.
El estudio nos hace recordar que ya desde hace tiempo se ha relacionado a la diabetes con un riesgo aumentado de padecer cáncer de hígado, de páncreas, de colon y otras variedades; aunque es mucho menos conocida la propensión a un mayor riesgo de padecer cáncer asociado a un incremento en los niveles de glucosa en sangre entre sujetos no diabéticos.
Para ampliar la base de la tesis, el equipo investigador examinó los datos para 31,304 hombres y 33,304 mujeres que habían participado en un estudio mayor y cuyos valores de glucosa en sangre a lo largo de dicho estudio estaban disponibles y hallaron un total de 2,478 casos de cáncer en el grupo. También esos datos arrojaron que el riesgo de cáncer se incrementó de manera directa con un incremento de valores de glucosa postpandreal (se mide dos horas después de haber tomado los alimentos), en sangre, comparando los datos con mujeres cuyos valores se mantuvieron en rangos cercanos a normales.
Por otro lado, no se encontró una asociación significativa entre nivel de glucosa – riesgo total de padecer cáncer, en la población masculina. Sin embargo, sí se encontró tanto en hombres como en mujeres que un valor elevado de glucosa postpandreal estaba asociado de manera significativa con un incremento del riesgo de cáncer de páncreas, endometrio, tracto urinario y melanoma maligno, casi nada. En todos los casos no hubo correlación entre el peso corporal, por lo que éste se considera como característica independiente no asociada.
Como otros estudios, se indica que del estilo de vida se pueden deducir las causales para el incremento de valores de glucosa en la sangre –asunto que hemos más que comentado en este espacio-, ya que son ampliamente conocidos, tales como sobre ingesta de carbohidratos y grasas saturadas, sedentarismo y poca o nula ingesta de fibra y vitaminas de origen natural. De ahí se desprende que evitar dichos factores de riesgo en la dieta, puede hacer una diferencia sustancial al reducir, simplemente con ello, el riesgo de la enfermedad cardiovascular, la diabetes y el cáncer.
El estudio nos hace recordar que ya desde hace tiempo se ha relacionado a la diabetes con un riesgo aumentado de padecer cáncer de hígado, de páncreas, de colon y otras variedades; aunque es mucho menos conocida la propensión a un mayor riesgo de padecer cáncer asociado a un incremento en los niveles de glucosa en sangre entre sujetos no diabéticos.
Para ampliar la base de la tesis, el equipo investigador examinó los datos para 31,304 hombres y 33,304 mujeres que habían participado en un estudio mayor y cuyos valores de glucosa en sangre a lo largo de dicho estudio estaban disponibles y hallaron un total de 2,478 casos de cáncer en el grupo. También esos datos arrojaron que el riesgo de cáncer se incrementó de manera directa con un incremento de valores de glucosa postpandreal (se mide dos horas después de haber tomado los alimentos), en sangre, comparando los datos con mujeres cuyos valores se mantuvieron en rangos cercanos a normales.
Por otro lado, no se encontró una asociación significativa entre nivel de glucosa – riesgo total de padecer cáncer, en la población masculina. Sin embargo, sí se encontró tanto en hombres como en mujeres que un valor elevado de glucosa postpandreal estaba asociado de manera significativa con un incremento del riesgo de cáncer de páncreas, endometrio, tracto urinario y melanoma maligno, casi nada. En todos los casos no hubo correlación entre el peso corporal, por lo que éste se considera como característica independiente no asociada.
Estos hallazgos, según los autores, proporcionan evidencia adicional de una asociación entre un metabolismo anormal de la glucosa y el cáncer.
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