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jueves, 15 de noviembre de 2012

Numeralia diabética.






Tengo que reconocer que noviembre no ha sido muy bueno para mi estado de ánimo con respecto a la diabetes o al menos así parece reflejarlo el tono un tanto oscuro de mis dos últimas entradas. Sin embargo quisiera poner en claro que no estoy para nada ni triste o desanimado y tampoco enojado con la enfermedad ni con la idea de tener diabetes. Después de todo, tener diabetes es mi realidad y tengo que aceptarla y si bien no la puedo cambiar, puedo hacer todo aquello en la esfera de mi alcance, para mantenerme en control y no permitir que el deterioro esperado sea una realidad en mi caso. Llevo trece años intentándolo y parece ser que hasta ahora es un éxito.

Quienes leyeron la última entrada saben que me tomaron muestras de laboratorio el mero Día Mundial de la Diabetes y tendré mis resultados para el próximo miércoles 21. Mi expctativa es que las cifras que revelan mi estado de salud, declaren que no solo digo sino que en efecto, hago aquello que predico: ejerzo disciplina y me cuido.

El miedo a las consecuencias de no cuidarme me tiene motivado para mantener la disciplina, ya que saber a qué me puedo enfrentar en un no deseado hipotético futuro, es suficiente para que no lo tome a la ligera. Eso y la certeza de que si me cuido, mi condición física me permitirá hacer cosas a mi edad que aún para gente sana de mi edad, no son sencillas.

Así que cuidandome me salgo un poco o quizás un mucho de las estadísticas asociadas a la diabetes, cuestión que me llena de satisfacción ya que me refleja de manera positiva el esfuerzo diario, ese despertar todas las mañanas y declarar antes que otra cosa, "solo por hoy".

Así pues, este preámbulo lo he escrito con la intención de darle paso a una serie de datos que tienen que ver con las estadísticas de la diabetes y las enfermedades asociadas, además de los números que nos ubican acerca del impacto de esta enfermedad sobre los sistemas de salud de los países y en última instancia en la economía.

Tomo la información de lo que el períodioco Publimetro publicó, precisamente, el día 14. y si bien no transcribiré todas las cifras, ennumeraré las que considero de relevancia particular.

México ocupa el décimo lugar mundial en diabetes, pero se estima que para el 2030 ascienda al séptimo.

En las dos últimas décadas se han incrementado los casos de diabetes, representando en la actualidad el 90% de los casos totales la diabetes tipo 2.

La diabetes tipo 2 se puede prevenir con sencillos cambios en el estilo de vida al abandonar el sedentarismo y modificando positivamente los hábitos alimenticios.

Las complicaciones asociadas a la diabetes que se presentan con mayor frecuencia son ceguera, pérdida de la dentadura, accidente vascular cerebral, poblemas cardiovasculares, daños a los riñones y pié de diabético.

Por cierto, una de cada tres personas con pié de diabético, terminará en amputación.

La diabetes está asociada al sobrepeso u obesidad, lo que ocurre en cada dos de cada tres mexicanos.

En el grupo de edades de los 40 a los 59 años, las complicaciones de la diabetes son la causa de uno en cada cuatro decesos.

De cada 100 personas con diabetes, catorce presentan nefropatía, diez desarrollan neuropatía (daño al sistema nervioso), diez sufren de pié de diabético y cinco habrán perdido la vista.

Como se puede apreciar, no es sencillo mantener la cordura y hacer un análisis objetivo cuando se está de este lado de la enfermedad. Por ello hoy lo escribo así, no se trata de negar lo que estoy sintiendo en ciertos momentos, sino que hay ocasiones en que el discurso "políticamente correcto" no cabe y hay que tomar al toro por los cuernos, dejar de lado los eufemismos y las conductas de evasión de la realidad y darnos cuenta que, sin arruinarle la fiesta a nadie, se puede vestir con el festivo "azul diabetes" pero manteniendo la cabeza fria y no olvidando que quien tiene información y conoce de su padecimiento, por dolorosa que ésta sea, tiene mejores armas para mantener el control. Así que ahora que ya pasó la fecha, que ya los globos se desinflaron y las serpentinas fueron barridas, sigo en control, sin perder la perspectiva, sabiendo que mi sistema endocrino no sabe de fechas ni celebraciones y tiene que recibir esa diaria ayuda para seguir operativo, por que la diabetes es la mejor muestra de que nuestra fisiología ya no trabaja en automático. Así pues, como dijera el buen Alastor "ojoloco" Moody, hay que estar en "alerta permanente"-



miércoles, 14 de noviembre de 2012

Día Mundial de la Diabetes 2012



Este 14 de noviembre pienso en dos noticias para un poco probable futuro que estoy seguro no lo serán. Que se acaba el mundo el próximo 21 de diciembre y que ya hay una cura para la diabetes. Aunque el aforismo reza que “no tener noticias son buenas noticias”, no siempre el ignorar algo implica que no exista o que no nos pueda afectar.  

Hoy por todo el mundo se lanzan felicitaciones por el día, por la diabetes, por lo que sea, pero no sé por qué, pero nunca he podido celebrar ni aceptar ser felicitado por tener diabetes. Si por el contrario, en vez de contraer diabetes me hubiera sacado la lotería, estaría recibiendo felicitaciones, invitaciones a comer y cenar (por mi pagadas, claro) y estaría estrenando parientes que ni sabía que tenía. Pero no, tengo diabetes y es una enfermedad que me va deteriorando lenta pero progresivamente y no me puedo sentir feliz por ello ni creo que quepa una felicitación al respecto.

Por otro lado, el término conmemorar, hacer memoria, me parece mejor ya que no es sinónimo de simple alegría, de festejar por festejar aunque no venga tanto al caso, sino de recordar. Recordar el que perdimos la impecable salud, que tenemos que esforzarnos mucho más, elegir y contar lo que comemos, y dejar de lado aquellos años de placeres culinarios irrestrictos. Hay que estar monitoreando la glucosa en sangre y toda esa larga lista de  cuidados que implica vivir con diabetes. Cuidados que van desde la insulina, hipoglucemiantes, medicamentos para la presión, el colesterol, los dolores neuropáticos y una larga lista que pasa por análisis periódicos, tratamientos, terapias y el penoso paso por los deterioros de salud que se van instalando para, no sólo quedarse, sino para irnos quitando capacidad, movilidad calidad de vida. Por eso no celebro ni felicito a nadie por tener diabetes. 

Aprovecho esta entrada de las no felicitaciones y las no noticias para tocar un tema que pocas veces se dice con la fuerza suficiente, pero si es que nuestro sistema de salud cumple con sus compromisos internacionales, tendrá que convertirse en un tema relevante y ser tratado con la seriedad que se merece. Me refiero a la prevención de  la diabetes, en particular la tipo 2, que ya se sabe tiene factores desencadenantes que se pueden evitar y mantener bajo control.  

Hoy la viñeta que uso se la tomo prestada del World Diabetes Atlas de la International Diabetes Federation y es una ilustración dramática de la cantidad de casos estimados de personas que en el mundo viven con diabetes y no tienen un diagnóstico. Las cifras son de espanto pues no hay nada peor que la desinformación y más en el caso de una enfermedad que requiere ser atendida antes de causar daños irreparables que pudieron ser evitados con un diagnóstico oportuno. 

En este México que tanto amo, nuestra población cuenta con las características genéticas que nos hacen propensos a padecer diabetes con mucha más frecuencia que otras poblaciones de diferente composición genética. Ello convierte al problema en uno de importancia especialmente relevante y doy mi argumento: A diferencia de otras naciones, contamos con sistemas de salud –con carencias y deficiencias pero que son de alcance popular y sumamente accesibles cuando los hay-, cosa que no ocurre en otras naciones, incluso en las llamadas desarrolladas. Ello implica que los costos directos relacionados con la atención médica no se perciban tanto en la población en general como un gasto oneroso y recurrente, aunque si bien en muchos casos la elección sea por la medicina privada muchísimo menos accesible para un bolsillo estándar. De ahí que las complicaciones graves se perciben en la pérdida de la salud y no tanto en el costo catastrófico que conllevan una amputación de extremidad inferior, una hemodiálisis, un bypass coronario y otros muchísimos procedimientos que requieren hospitalización y uso de equipo caro y personal altamente calificado. 

Sin embargo, sí se perciben en la pérdida de la capacidad de producir un ingreso digno, de la autonomía personal y se va convirtiendo uno en una muy pesada carga para la familia. Por ello cuidarse y prevenir es primordial. Ahí están los números y como dije al principio, en el caso de la diabetes no diagnosticada, las no noticias, no significan buenas noticias.

Conmemoremos este día.

sábado, 3 de noviembre de 2012

La Gran Prueba Azul (Big Blue Test) en la Diabetes tipo 2



Como había anticipado en la entrada de ayer -la cual se publicó hasta hoy en la madrugada dado que el reloj no quiso esperar a que terminara de revisar y pulir el texto-, hay una enorme ensalada de temas que tratar y dentro de esa variedad encuentro también, coincidiendo además con los esfuerzos de la “sociedad civil”, un tema que está teniendo una presencia muy interesante y que me encuentro frecuentemente en redes sociales. Se trata de la Big Blue Test promovida por la “Diabetes Hands Foundation” y cuya misión es poner en contacto, involucrar y dar fuerza a la gente tocada por la diabetes. El resultado más perceptible es el de despertar conciencia de y hacia la diabetes y quienes a su vez tienen varias páginas asociadas con iniciativas de cuidados, consejos e interrelación entre gente con diabetes o interesada en el tema.

Dentro de las múltiples iniciativas que ha impulsado este grupo, se encuentra la que le da nombre a la entrada de hoy y es la futuramente famosa Gran Prueba Azul o Big Blue Test, en inglés. La idea detrás de este colorido nombre es impulsar la actividad física entre la comunidad diabética mundial y probar algunas hipótesis entre las que se encuentran:

Una vida activa físicamente previene de complicaciones crónicas.

Si antes de hacer ejercicio –siempre después de asegurarnos que no lo hacemos en ayunas-, nos medimos la glucosa en sangre,  hacemos ejercicio y al finalizar volvemos a controlar glucosa, habrá una disminución de los niveles de glucosa, atribuibles a la actividad física.

Se puede iniciar un esfuerzo de concientización a nivel global y alcanzar un relativo éxito en su difusión.

Una vez que se inicia un programa de ejercicio constante, se puede continuar una vez que el beneficio personal queda patente.

Se puede ligar este esfuerzo a una causa altruista involucrando un patrocinio con un destino claro, objetivo y a favor de la salud.

Bueno, eso en términos generales es lo que he entendido de la lectura de los boletines que amablemente me llegan a través de sus múltiples medios como son la propia Diabetes Hands Foundation, Big Blue Test, TuDiabetes.org y EsTuDiabetes.org, a los cuales estoy suscrito. 

La meta fijada para este año es la de poder alcanzar las 20,000 pruebas antes del 14 de noviembre, fecha en que se conmemora el día mundial de la diabetes. La propia fundación ha lanzado un llamado urgente para que todos sus suscriptores difundan este concepto y haya cada vez más diabéticos realizando esta prueba, que va más allá de reportar un contenido de glucosa en sangre antes y después de haber realizado alguna rutina de actividad física, sino que el resultado obtenido tiene una serie de consecuencias asociadas además de la muestra de sangre y su resultado. A cada prueba reportada se obtiene un donativo de US$5.00 (cinco dólares) que aporta Roche Diabetes Care para apoyar las labores de la fundación. Esfuerzo en extremo loable ya que constituye una idea extraordinaria que combina el impulso del automonitoreo de la glucosa (el negocio de Roche), adicional a la realización de ejercicio físico tan útil en la vida con diabetes, permite formar un mapa de diabéticos conectados en la red, ayuda a educar y sensibilizar con acciones tangibles y medibles con beneficio personal (ejercicio + monitoreo) y ayuda a recabar generosos fondos para expandir la labor. Una combinación realmente ganadora.

Finalmente solamente quisiera agregar que ya desde hace un rato hago ejercicio de manera cotidiana y ahora con el programa de la Gran Prueba Azul solamente me pico los dedos antes y después del ejercicio y reporto el resultado en la aplicación que descargué de ITunes Store y me cuido, tengo evidencia documental del resultado y aporto para una muy buena causa.

¿Tienes diabetes o algún familiar, amistad o compañero de escuela o trabajo padece diabetes? Usa o Sugiérele las ligas que hoy comparto y en comunidad tratemos de construir un futuro mejor con un beneficio tangible personal en el corto plazo.


viernes, 2 de noviembre de 2012

Diabetes en el mes mundial de la diabetes – Panorámica general





Aunque con casi veinticuatro horas de retraso para entrarle con todo entusiasmo al mes dedicado al tema de la diabetes, pero haciendo uso y abuso del aforismo “nunca es tarde”, comienzo este noviembre de 2012 haciendo una reflexión sobre los aspectos generales de esta dulce condición y los temas que pienso estar analizando a lo largo de este mes, en particular en el primer tramo que va de aquí al día 14, fecha en que se conmemora el Día mundial de la diabetes. 

Recordar por ejemplo, qué es la diabetes, cuales tipos de diabetes se conocen así como cuales otras condiciones que tienen desconcertados a los médicos se pudieran considerar como otros tipos de diabetes, en qué consisten las principales diferencias de los tipos de diabetes reconocidos por la comunidad médica, los casos particulares de complicaciones agudas y las complicaciones crónicas, la esperanza de vida de los diabéticos con y sin control adecuado de la enfermedad, la vida cotidiana con la diabetes y opciones de cuidados, medicamentos de última generación, la importancia del automonitoreo, el valor del ejercicio y el plan de dieta en conjunto con la atención médica, prevención y detección temprana y el costo de cuidarse vs el costo de no hacerlo.

Hay muchísima tela de donde cortar y de seguro habrá mucho de qué hablar en particular sobre lo que se hace en el ámbito de salud pública y lo que se hace en la denominada sociedad civil cuya actividad es hoy en día sumamente visible por su intensa actividad en las redes sociales. En la primera clasificación está la Secretaría de Salud Federal y las entidades estatales que de unos pocos años hacia acá hacen un esfuerzo cada vez mayor y más enfocado hacia la prevención y tratamiento temprano que en lo relativo a la atención de crisis derivadas de complicaciones crónicas y agudas de la enfermedad. Esto mucho derivado de los convenios internacionales del gobierno, pero mucho también por la reciente aceptación de que desde el punto de vista económico es mucho menos costoso prevenir y que de no hacerlo, no habrá presupuesto que alcance en el futuro. Dura realidad, pero realidad al fin. 

La sociedad civil está muy fragmentada y en lo general o carece de un presupuesto para actuar de manera contundente o sus recursos son muy limitados, en particular si comparamos estos con el poder económico del estado. Sin embargo, la gran ventaja que tienen estas redes sociales organizadas en el ámbito de la sociedad civil es la agilidad, el ingenio y un tesón digno de admiración. De estas iniciativas se han organizado grupos de pacientes y sus familiares, gente que busca conocer más de la enfermedad, su tratamiento y formas de resolver los problemas de vivir con diabetes y sus complicaciones. Ese fue el origen de las asociaciones de diabetes, los foros de pacientes y otras mil iniciativas. Hoy día contamos con organizaciones muy bien constituidas como las federaciones de diabetes que operan a nivel nacional en muchas partes del mundo y que agrupan a las asociaciones locales, formando una gran masa crítica con capacidad de voz audible en las más altas esferas de gobierno. Otro foro de organización y difusión son las redes sociales en donde aparecen cada vez con mayor frecuencia sitios que van aglutinando a los interesados en el tema y ayudan en el esfuerzo de difundir información sobre la enfermedad y otros temas relacionados. En algunos casos incluso, la difusión de programas de apoyo, iniciativas de donación de medicamentos o accesorios de monitoreo u ofertas sobre productos relacionados. Hay también, como es mi caso, muchísimas páginas con formato de blog vaciando cualquier cantidad de información, opiniones, recetas, ejercicios y hasta expresión fuerte de estado de ánimo sobre la diabetes. 

Ya no estamos solos los diabéticos y esta reflexión, hoy, es el inicio de un esfuerzo que espero mantener diario a lo largo de lo que queda del mes como un virtual e-granito de arena en el sentido de una mejor vida compartida con la diabetes.

domingo, 9 de septiembre de 2012

LADA (Latent Autoinmune Diabetes in Adults) o Diabetes Autoinmune Latente del Adulto





Desde hace algún tiempo traigo atravesada la idea de escribir acerca de una relativamente nueva denominación para las ya varias clases de la muy conocida diabetes y por eso hoy, después de un buen rato de pesquisas y estudio comparto mis hallazgos al respecto. 

Primero que nada y de acuerdo al conocimiento común compartido por cuerpo médico y pacientes, existen a saber cuatro tipos conocidos de diabetes mellitus: Diabetes tipo 1 (DM1), Diabetes tipo 2 (DM2), Diabetes gestacional (DG) y la derivada de causas externas como enfermedades o tratamientos con algunos tipos de medicamentos. Aunque muchos médicos están de acuerdo en dichas clasificaciones, también se han encontrado casos que no corresponden a ninguno de los criterios para ser clasificados dentro de cualquiera de estas categorías y conforme avanzan los estudios y la información estadística se va compartiendo a mayor número de centros de salud, se nota una tendencia al incremento en estos casos “extraños”. 

Y no sólo se trata de encontrar coincidencias para definir el origen, el tratamiento y el pronóstico de la enfermedad, sino de entender las –a veces muy sutiles-, diferencias entre cada tipo de diabetes. Como ejemplo podemos tomar la DG y la DM2 que su comportamiento es casi idéntico, excepto que en muchos casos -la mayoría de hecho-, la condición de diabetes gestacional (DG) se retira casi de inmediato después del parto y en pocos casos prevalece como diabetes tipo 2 formalmente instalada. Sin embargo el pronóstico más común en estos casos de DG sea el de la aparición eventual de la diabetes tipo 2 algún tiempo después,  si no se toman medidas de control con el equilibrio calórico (alimentación sana, ejercicio y control de peso). Aun así, no son iguales la DG y la DM2 aunque se les reconoce un origen metabólico muy parecido.

Como todo lo que ocurre en la investigación, conforme se va desarrollando más el conocimiento médico y se van recabando mejores datos para análisis, se van reconociendo formas nuevas de enfermedades o padecimientos que obviamente antes pasaban inadvertidas, ya sea por falta de un diagnóstico acertado o por haber sido confundidas con algo más, a falta de mayor capacidad para hacerlo de forma correcta.

Y ya entrando en materia, la realidad es que de manera cotidiana solamente se suelen tomar en cuenta los dos principales tipos de diabetes, la DM1 y la DM2 y cuando se han encontrado diferencias o discrepancias en la forma de evolucionar de la enfermedad o a la forma de responder al tratamiento, se le ha dado por clasificar estos casos como “subtipos” de diabetes que requieren combinaciones especiales de medicamentos de control o terapias más agresivas, a veces en hospitalización intensiva. La clasificación de los diferentes tipos de diabetes establece rangos. Por ejemplo, a los niños y jóvenes hasta los 30 años se les reconoce la DM1 y a los adultos mayores de treinta la DM2, para la mayoría de los casos. Sin embargo, hoy día sabemos que los niños y adolescentes pueden desarrollar DM2 y algunos adultos mayores de 30, 40 y más años, pueden también presentar la DM1 y de los casos “extraños” que no se apegan a las definiciones tradicionales de DM1 o DM2 el más común ha sido bautizado como LADA (por sus siglas en inglés) y que se refiere a la “Diabetes Autoinmune Latente en Adultos” y según parece a este tipo de diabetes pertenece aproximadamente el diez por ciento de los casos totales de diabetes en el mundo, lo que coloca a la LADA en números muy similares a la DM1 o probablemente más extendida.


Y si ya hace algunos años que se empieza a hablar de este tipo de diabetes ¿Por qué no sabemos más al respecto? Como decía arriba, en muchísimos casos es mal diagnosticada y lo más frecuente es que se le diagnostique como una DM2 que no reacciona adecuadamente a monoterapia con hipoglucemiantes y que responde a combinaciones de éstos con insulina o como una DM1 de evolución lenta. Como quiera que sea, a pesar de que se empezaron a recabar datos del fenómeno LADA desde los años 70 del pasado siglo, a la fecha hay aun mucha incertidumbre sobre cómo definirla adecuadamente, cómo evoluciona y cuán importante sería para los pacientes que la padecen estar informados de ello.

Entonces, el panorama de la diabetes LADA se va definiendo de acuerdo a pistas halladas más bien de forma accidental durante un proyecto de investigación sobre la DM1 y la forma de identificar las proteínas denominadas “anti-anticuerpos” cuya presencia en la sangre constituye una evidencia del ataque que deriva en la destrucción de las células beta del páncreas, desde el propio sistema inmunológico de los pacientes con DM1, eliminando la posibilidad de producir insulina. 

Para validar la prueba, había que demostrar la exclusividad de la presencia de la dichosa proteína en casos de DM1, para lo cual los investigadores también buscaron los mismos anticuerpos en la población en general, incluyendo gente con DM2, la cual no es autoinmune. Pero para sorpresa de los investigadores, si bien en la población en general no apareció dicha proteína –como era de esperarse-, en casi el diez por ciento de la gente con diagnóstico de DM2, sí apareció. Eso implica que aunque los síntomas son prácticamente idénticos a la DM2, hay una diabetes de origen autoinmune y se las considera LADA a esos casos. Si bien aun no se ha establecido de forma precisa esta distinción en la comunidad médica y no existe una denominación universalmente aceptada pues hay médicos que prefieren llamarla DM1.5 o incluso niegan sea diferente a la DM1

Actualmente se busca establecer criterios homogéneos para su diagnóstico entre los cuales se deben de considerar los siguientes:

1. La presencia de auto-anticuerpos en la sangre
2. Edad adulta al presentarse la Diabetes
3. La no necesidad de tratar la diabetes con insulina por los primeros seis meses después del diagnóstico, asumiendo una detección temprana.

Como se puede observar, las diferencias principales entre LADA con la DM1 y DM2 es que en la DM1 se requiere de insulina de inmediato y en la DM2 no hay anti-anticuerpos presentes en la sangre. Esta diferencia abre el debate sobre si los criterios anteriores son lo adecuado para el diagnóstico de la LADA. Todo esto ha despertado una nueva controversia dentro de la comunidad médica. Controversia que va mucho más allá de definir si el nombre es LADA o DM1.5 o cualquiera otro. A lo que lleva, finalmente es a tratar de encontrar y demostrar que los diferentes tipos de diabetes que conocemos tienen o no un origen genético similar. Por lo pronto se sabe que la LADA está más cercana de la DM1 que de la DM2 por el lado de la proteína asociada a los anti-anticuerpos que no aparecen en la mayoría de los casos de DM2, pero también se han encontrado diversos tipos de proteínas asociadas a anti-anticuerpos, que aparecen más abundantemente en pacientes con DM1 que con LADA, lo cual explicaría también la diferencia en la velocidad de deterioro de la función productora de insulina. 

En fin, el dato es interesante pues pudiera ser la luz hacia una metodología mejorada y más acertada para tratar a muchos pacientes diagnosticados como DM2 y cuyos organismos no reaccionan adecuadamente a los tratamientos con hipoglucemiantes, dieta y ejercicio, hasta que son tratados con terapias de insulina. Quede esto en el espacio de la reflexión personal y el auto monitoreo, pues nosotros somos los primeros que percibimos si algo anda mal y nuestro tratamiento comienza a perder efectividad, mucho antes que el equipo médico que nos controla, ya que ellos sólo nos ven de vez en cuando y si a ellos se les pasa, puede ser sumamente perjudicial en el mediano y largo plazo.



domingo, 5 de agosto de 2012

Tomando temas prestados.



El Pasado 16 de julio pocos días hace, falleció Stephen R. Covey, uno de los gurús de negocios más influyentes entre las décadas de los noventas, hasta la actualidad. Aunque este espacio no está dedicado a tomar asuntos de la administración de empresas, el recordar a Mr. Covey tiene una razón muy particular, para lo cual hago un poco de memoria al respecto.

El pilar de su famoso negocio de consultoría se basó en el concepto convertido en éxito editorial denominado “Los 7 hábitos de la Gente Altamente Efectiva” y en ese numerito está la base del tema de hoy. La referencia la anoto, puesto que uno de los efectos que tuvo este enfoque de los 7… que tomó y retomó usándolo para escribir múltiples libros que trataron temas que abarcaron desde la administración del tiempo laboral y personal, hasta el relacionado con la educación de los hijos, pasando por la construcción de un matrimonio exitoso. El común denominador, es que siempre se trataba de 7 principios que él iba elaborando a lo largo de cada uno de sus libros. Como resultado, he visto aparecer cada vez con más frecuencia, grupos de recomendaciones, principios, consejos, etc. que se enumeran en grupos de siete, en vez del tradicional “decálogo” que iniciando con los bíblicos mandamientos, se había convertido en el referente. Este nuevo enfoque de concentrar en siete, ha encantado pues tiene un toque de modernidad y es, sin dudarlo, muy original.

Una vez que estamos en el enfoque de los siete, paso a justificar el título de la entrada y es que navegando por la página de la Federación Mexicana de Diabetes, ejercicio que hago frecuentemente con el ánimo de encontrar novedades -ejercicio que nunca falla-, me encontré una colección de preceptos titulada “7 puntos que nos conducen al camino saludable”. Título que además de contener el cabalístico número siete, suena de lo más Zen.

Pero al revisar los siete puntos publicados, me parecen de una sencillez estupenda y el compartirlos así, tal cual y sin ningun comentario adicional será suficiente en esta ocasión. Mi sugerencia al respecto es el de hacer una lectura pausada, cuidadosa e ir digiriendo cada uno de los consejos o puntos según los nombra el documento y hacer el análisis de cuáles ya incorporamos a nuestra vida diaria y ponernos una palomita de aprobado y los que aun no, ponerles una fecha para alcanzar la meta.
  
1. Comer saludablemente: Llevar un plan de alimentación personalizado y adecuado a las necesidades y gustos de la familia es básico para nutrirnos bien, para mantener o conseguir un peso adecuado y sobre todo para controlar nuestros niveles de glucosa. 
2. Mantenerse activo: Establecer un plan de actividad física constante y de acuerdo a nuestra condición personal ayuda a normalizar los niveles de glucosa y contribuye al control metabólico. Caminar 30 minutos diarios 6 veces a la semana es suficiente para a ver resultados. 
3. Medir constantemente los niveles de glucosa: Llevar un registro diario de estas cifras proporciona una herramienta de gran ayuda para el médico y el educador en diabetes. Permite la modificación del tratamiento con base en la observación de las fluctuaciones de glucosa. 
4. Seguir el tratamiento médico: Los antidiabéticos orales y la insulina apoyan en el control de los niveles de glucosa. 
Es necesario conocer su función y los efectos que producen en el organismo, así como sus horarios. Todo esto deberá relacionarse con los alimentos y la actividad física. 
5. Aprender a enfrentar retos cotidianos: LA EDUCACIÓN es la piedra angular en el control de la diabetes. Un paciente que se conoce y que conoce su condición reduce la posibilidad de presentar complicaciones y, por ende, garantiza una mejor calidad de vida. 
6. Tomar una actitud positiva y adaptarse sanamente al nuevo estilo de vida: Implementar técnicas que ayuden a relajarse y a incorporar la diabetes a la vida para aprender a vivir mejor con ella. 
7. Reducir riesgos: Aprender sobre las complicaciones agudas y crónicas de la diabetes y cómo prevenirlas. Además es importante iniciar una revisión periódica por especialistas (oftalmólogo, odontólogo, etc.) para su detección y control oportuno.

Hasta la próxima entrada.

martes, 31 de julio de 2012

Diabetes tipo 2 y el correcto autocontrol. ¿Es posible acaso? (Parte 3)



Continuando con el tema y con la intención de concluir esta breve serie –que no el tema que tiene mucho de donde cortar-, sigo adelante con esta entrada en la que quisiera ver otros aspectos relacionados con el correcto autocontrol.

Si resumimos las anteriores entradas que versan de manera principal sobre el documento denominado “Autocontrol de la glucemia en la diabetes de tipo 2 sin tratamiento con insulina”, observamos que se trata de una serie de recomendaciones a los profesionales de la salud sobre la forma de obtener datos confiables en base a parámetros estándar en cuanto a frecuencia y horarios en la toma de muestra en un esquema denominado ACG. Esto tiene la doble ventaja que le da al cuerpo médico una medida estandarizada como base para medir la efectividad del tratamiento prescrito, como al paciente una rutina de auto monitoreo que le otorga un marco de referencia y disciplina que le puede aportar a llevar un mejor estilo de vida con mayor apego a las medidas prescritas. 

 Pero además de uno picarse los dedos con mucha dedicación y constancia para obtener ritualmente el valor que el cuerpo médico solicita y, aceptémoslo, nos va dando la precisión del dato para vivir tranquilos o en angustia, según sea el caso, hay mucho más en el menú que el tomarse medición de la glucosa o ir al médico o a los análisis periódicos en laboratorio. En este menú cabe ese listado de acciones, cuidados, conciencia y bien hacer que nos ayuda a “ir tirando” a falta de un metabolismo saludable. 

Si lo dividimos en áreas para poder ir desmenuzándolo, aunque sepamos que al final se trata de acciones que van, como en la sopa de pollo, que aunque hagamos la lista de ingredientes, nunca tendremos una buena sopa de pollo si los ingredientes no van mezclados en la proporción y sazón adecuados. 

Así pues, comenzamos, precisamente, con la alimentación. Este tema ya me ha obligado a escribir un montón de veces con diferentes enfoques y siempre, siempre, habrá algo nuevo que agregar. Por ejemplo, el concepto de dieta y para mejorarle, el de dieta de diabético. Interesante, ¿no? Pero sencillamente complicado o para aclararlo más, complicadamente sencillo. Primero que nada y pregonando nuevamente el concepto, dieta tiene hoy en día el concepto más equivocado posible puesto que se ha convertido –erróneamente- en sinónimo de privación, hambre y alimentarse de cosas que no tienen sabor o, peor aún, saben a rayos. Por extensión, dieta de diabético es lo mismo, pero peor puesto que se cree que a un diabético se le debe prohibir que coma cualquier cosa que tenga más sustancia que una hoja de lechuga y sin sal ya que sufrimos de la presión. 

 Nada más equivocado que esos pensamientos. Una dieta es simple y sencillamente lo que en un día come una persona, cualquier persona, sin estar limitado el concepto ni a la calidad ni la cantidad. Es decir, si soy atleta de alto rendimiento y como una dieta abundante en proteínas y carbohidratos, esa es mi dieta; si soy diabético y como una dieta balanceada con restricciones en cantidad y contenido energético de lo que entra en mi plato, esa es mi dieta. Es decir, la dieta se define a partir de lo que como en el día a día y no al revés. Por eso, a veces es un poco difícil aceptar el concepto y hay quien para quitarse de encima el peso de la palabreja, le llaman plan de alimentación. Como quiera que se llame, lo importante es que mi dieta sea sana, suficiente, atractiva y sabrosa. Si cuento con la asesoría de personas expertas en nutrición, me orientarán sobre qué es recomendable y qué no para mi dieta. 

Por otro lado, se ha demostrado en evidencias arqueo antropológicas que los humanos requerimos de hacer mucho ejercicio para evitar que el llamado “gen ahorrador” nos lleve a ganar peso acumulando grasa y por sedentarismo adquirir o empeorar la condición de diabéticos. Por ello, moverse en grado de ejercicio aporta también una enorme contribución a nuestro bienestar. El sueño es otro factor que aunque poco considerado, comienza a demostrar su importancia en los desórdenes de tipo metabólico, la diabetes como el más importante y el dormir bien o mal está siendo cada vez más observado ya que en una serie de estudios de campo se ha encontrado que la falta de sueño, el insomnio o el realizar trabajos nocturnos eleva el contenido de glucosa en sangre, además de que favorece la aparición de obesidad o su incremento si ya estaba presente cuando la condición de falta de sueño se presenta. Entonces, dormir bien se convierte en parte de la receta para un auto cuidado exitoso. 

Medicamentos es el siguiente ingrediente a considerar. Ya fuimos al médico, nos dieron nuestro plan de autocontrol de la glucemia (ACG), nuestro plan de alimentación (dieta, para los que no temen pronunciar su nombre), nos recomendaron una rutina de ejercicio y nos recetaron algún medicamento o combinación a tomar en períodos específicos del día. Lo que sigue, es apegarse con mucha precisión a todo el tratamiento y seguir al pie de la letra la receta recibida. 

Para el día de hoy, solo me queda un ingrediente para añadir a la receta. Aprendizaje y mucho, el más que se pueda. Entre más sepamos de nuestra enfermedad, menos trabajo nos costará cuidarnos y será más fácil apegarnos a nuestro tratamiento integral. Recordemos que el conocimiento es poder y en el caso de la diabetes, me da el poder sobre el control de la enfermedad de acuerdo con una consulta informada, donde me queda claro que es lo correcto por hacer, me permite eliminar mitos infundados y quizás lo más importante, mantenerme alejado de los charlatanes, los remedios cuestionables y los peores de todos, los productos milagro. Así pues sin dar un curso de cocina, ya tenemos nuestra “sopa de pollo” para el auto cuidado de la diabetes. Ahora lo que queda es incorporarla diario a nuestro estilo de vida.

En fin, he llegado al final de esta serie, que no del tema y como siempre, quedo abierto a comentarios, opiniones y cualquier información que ayude a arrojar buena luz sobre el tema.

miércoles, 13 de junio de 2012

Diabetes Tipo 2 en niños y adolescentes.



Al estar repasando mis notas para decidir el tema que habría de tratar en este día, le pedí consejo a la hermosa mujer que comparte su vida con la mía y le proporciona esa mágica vivencia que produce su sola presencia y, entre otras muchas cualidades, la tan necesaria dosis de sensatez y amorosa crítica –que no censura-, que como límpida bocanada de aire fresco tanta falta me hace para sobrevivir. Ella me sugirió que ya que esta cerca, muy cerca el periodo vacacional en las escuelas, hablara de los problemas de la obesidad infantil, dado que los niños se encuentran en un ambiente más cercano a la familia y con posibilidad de realizar nuevas actividades o intentar cambios en el estilo de vida.

Lo medité durante un buen rato y llegue a la conclusión de que el mejor enfoque sería uno radical que hablara no solamente del riesgo en que se encuentra la infancia y juventud temprana ante la prevalencia de la obesidad, sino ir directamente al punto de no retorno, cuando el no deseado diagnóstico de Diabetes tipo 2 (DM2), entra a la vida diaria habiéndose colado casi imperceptiblemente por la puerta trasera de las calorías en exceso y la vida sedentaria.

Quiero aclarar para una relativa tranquilidad de los adultos –padres o tutores de niños o adolescentes obesos- que no todos los casos de obesidad desencadenan en diabetes tipo 2, al igual que pasa en adultos, pero que en ciertos estratos de población es más frecuente encontrar causas de tipo genético que los hacen altamente susceptibles a desarrollarla. Dije relativa tranquilidad pues aunque no desarrollen diabetes los niños y adolescentes obesos, esa obesidad por sí sola es un riesgo a la salud. 

Pero regresando al tema de las edades prematuras de desarrollo de diabetes -en esta ocasión omitiré los casos de diabetes tipo 1 y las denominadas atípicas que afectan a niños y gente joven- la característica que más frecuentemente define esta condición en niños y adolescentes es la obesidad. Sin embargo al momento de pasar por el tamiz del criterio científico el origen de tan marcado incremento en casos de obesidad infantil por un lado y el igualmente alarmante incremento de casos de diabetes tipo 2 en dicha población, lo primero que hay que hacer es determinar la o las causas de tal fenómeno y a partir de ahí, tomar medidas correctivas y preventivas. Correctivas para poner en control y dar un tratamiento adecuado a este estrato poblacional, procurando darles una mejor expectativa de vida que las catastróficas consecuencias de una diabetes no atendida adecuadamente y, la parte preventiva para tratar de evitar o al menos disminuir de forma sustancial el número de nuevos casos diagnosticados cada año.

La diabetes sabemos, es el resultado de un desorden metabólico que tiene que ver con una forma inadecuada o insuficiente de metabolizar la glucosa y los lípidos (grasas como el colesterol y los triglicéridos), en el organismo y, consecuentemente, con una serie de complicaciones crónicas que van apareciendo en el tiempo derivadas de tales desequilibrios. Como dije en el párrafo anterior, arriba del 98% de los casos de DM2 infantil y juvenil tienen como factor común un cuadro de obesidad que puede ir desde leve hasta la denominada obesidad mórbida. Es difícil establecer un criterio Universal del tipo de obesidad dado que en las edades en que se presenta esta nueva clase de DM2 y si bien es fácil hacer una apreciación subjetiva del sobrepeso u obesidad en su caso, dar un parámetro numérico es más complicado, dependiendo de la edad y grado de desarrollo de los infantes.

Mientras investigaba sobre el tema, encontré unas diapositivas muy interesantes de la presentación de un curso sobre el tema de obesidad infantil y su relación con la prevalencia de la DM2, realizadas por la Dra. Ma. Isabel Hodgson B., la cual se puede consultar completa en la liga: http://www.nutritotal.com.br/icnso/aulas/?acao=bu&categoria=58 

Lo interesante de este estudio realizado en Chile, es que al hablar de las causas de la obesidad infantil identifica con claridad los siguientes factores:

Desbalance entre la ingesta y el gasto calórico, es decir, se come más, mucho más de lo que el organismo requiere para la actividad diaria.

El cambio de hábitos alimentarios, aparte de comer en exceso, se privilegia el consumo de golosinas y productos de alta densidad energética (comida chatarra), se consumen como líquido prioritario jugos y bebidas azucaradas, se disminuye o de plano se elimina el consumo de frutas y verduras.

El sedentarismo, expresado en horas de ver la TV, frente a un computador (ordenador) o consolas de videojuegos además de la falta de tiempo dedicado a la práctica deportiva.

Factores genéticos, que ayudan a que las causas anteriores tengan mucho mayor impacto en determinados grupos genéticos. 

Sin embargo, en las notas de la presentación afirma que en su parecer, el consumo de fast-food y los hábitos de ingestión diaria de alimentos son los responsables por la obesidad de los niños.

Habiendo llegado a este punto donde la combinación obesidad y DM2 ya están presentes en alguien menor a los 20 años de edad, la pregunta central de esta entrada es, ¿qué futuro tienen? Hacer un pronóstico con la información científica disponible a estas alturas del siglo XXI no es tan complicado y es mucho más probable que el futuro predicho sea mucho más parecido a la realidad que una de las profecías de Nostradamus, epítome de la charlatanería aplicada. Para empezar, como el viejo chiste, hay dos posibilidades; que el niño con DM2 capte la seriedad de su enfermedad y poniéndose las pilas haga el esfuerzo para ponerse en control o bien, que no haya esa posibilidad y termine muriendo en condiciones de deterioro grave a una edad mucho más temprana que sus padres. 

En este espacio he ponderado muchísimo el concepto de que la responsabilidad de la propia salud es de quienes tenemos diabetes mellitus, sin importar si es del tipo 1, 2 o cualquiera otro y tampoco sin importar la edad de la persona. Sin embargo hay varios factores que me surgen cuando medito en el tema y es que hablando de diabetes en niños y adolescentes, en el pasado casi el 100% de los casos eran DM1 que obliga a la administración de insulina y a un muy estrecho monitoreo del nivel de glucosa en la sangre y como la propia vida depende de ello y en caso de no haber control este se hace evidente por la pérdida acelerada de peso, obliga a la familia y a los propios "padecientes" a tomar cartas en el asunto y resolver a marchas forzadas los obligados cambios en el estilo de vida que impone la enfermedad, so pena de morir prematuramente en un coma (cetoacedosis) por hiperglucemia.

Sin embargo, cuando la obesidad infantil está presente, normalmente existen otros factores adicionales a los arriba anotados como causas de dicho sobrepeso y tienen que ver con conductas de familia, formas de educar (el comer bien también es parte del proceso educativo) y de percibir la comida. Hace algún tiempo escribí una serie de entradas también versando sobre este tema y comentaba que es difícil aunque no imposible, encontrar niños obesos en ambientes familiares donde hay buenas prácticas de alimentación sana, estímulo al deporte y otras actividades lúdicas además de una supervisión sobre lo que los niños y adolescentes encuentran disponible para la comida cotidiana.

Por ello el panorama se complica, pues si hay obesidad, generalmente esta es familiar y si como sucede en el caso de DM2 en adultos, la familia raras veces está dispuesta a verse en el espejo del diabético y cambiar los hábitos de comida y ejercicio por un esquema más sano, la profecía más probable es que adicional al estigma de la obesidad adicionada con DM2 exista una clara reticencia a desarrollar un cambio radical del estilo de vida que en primer lugar los hizo llegar a un cuadro de obesidad y de ahí a la marca de la DM2. Lo digo porque al haber transcurrido una infancia donde no se aprendió el control del apetito, la disciplina y el ejercicio del buen juicio de elección del alimento correcto; donde además no se ha madurado lo suficiente como para percibir el peligro potencial de las complicaciones de la diabetes, que no conocen de edad sino de que tan buen o mal control se tenga; donde la hiperglucemia no da síntomas, condición que incluso a los adultos nos genera problemas por no sentir la “necesidad” de estar en control puesto que no duele, el futuro puede ser muy doloroso y desesperanzador.

Sé que a muchos padres de familia nos sucede el fenómeno de la ceguera selectiva, que sabemos o intuimos que nuestros retoños tienen un problema, en este caso el sobrepeso o de plano una marcada obesidad, pero no “encontramos” la forma de resolver el problema, de detener la tendencia y nos angustiamos enormemente, pero somos incapaces de encontrarle por nosotros mismos un remedio al problema y, peor aún, de implementarlo por temor a los pleitos y sombrerazos que tendríamos que enfrentar y es mucho más cómodo, voltear un lado y dejar ser, dejar pasar. 

La pregunta en este caso es, ¿a qué precio?.





jueves, 31 de mayo de 2012

Diabetes y tabaquismo





La bruma espesa, eterna, para que olvide dónde 
me ha arrojado la mar en su ola de salmuera. 
La tierra a la que vine no tiene primavera: 
tiene su noche larga que cual madre me esconde.
Gabriela Mistral (1889-1957)


Hoy 31 de mayo -aparte de otras celebraciones-, se conmemora el día mundial sin humo de tabaco. Sé que para quienes fuman y persisten en su aletargado disfrute de las bellas volutas que se desprenden en cada fumada, aunque estén más que conscientes del daño que se causan así en primera persona y a sus “pasivas” vecindades, hay dos pensamientos que les quedan claros y sin lugar a duda. El primero es que saben que les hace daño, siendo los problemas más conocidos el causado a las vías respiratorias, el cardiovascular y evidentemente el temido Cangrejo; segundo, es que a pesar de todo no tienen la mínima intención de dejar de fumar y seguro hoy, como acto sacrificial propiciatorio, quemaran su buena dosis de gases de efecto invernadero, liberados desde su muy conveniente geometría cilíndrica bicolor. Ni modo, así funciona el libre albedrio y los “fumadores pasivos” seguiremos refugiándonos en las áreas protegidas, cual especies amenazadas.

Al pensar en conceptos como causa-efecto y pronóstico acertado, se que cada vez que entro en contacto con alguna persona que fuma no puedo evitar sentir una cierta desazón similar a la del fragmento del poema de Gabriela Mistral con el que inicio esta entrada. Sin embargo no puedo dejar de insistir por este medio, que es el que me permite expresar algunas ideas estructuradas, el necio llamado al abandono de la adicción a la nicotina inhalada, que por cierto es considerada por muchos expertos en salud la sustancia más persistente de la farmacopea de las adicciones.

Pero sin dejar de lado el llamado al cambio de hábito con respecto a vegetales incinerables, en esta ocasión quisiera comentar la relación que existe entre el tabaquismo y la diabetes. Comentario que por otro lado es fácil de realizar ya que se sabe que la diabetes es una enfermedad que afecta a prácticamente todo el organismo causándole un deterioro gradual e inexorable y que solo requiere de un “empujoncito” para ser extremadamente devastadora. Pues resulta que los efectos –nocivos por supuesto- del tabaco sobre el organismo, pueden ser un empujoncito de consecuencias demoledoras.

Quizás el enfoque más obvio sea el presentar con el efecto más conmovedor y amarillista las diferencias entre el diabético que no fuma, versus el diabético que fuma para hacer más dramática la entrada. Pero no, no hace falta una imaginación tan escueta para que el resultado de la información que incluiré sea un drama inevitable. Más bien tomaré el caso de personas no diabéticas pero con propensión a serlo y de quienes ya estamos en este lado de la enfermedad.

Cuando una persona sana y joven, condiciones que inevitablemente se pierden con el paso del tiempo, decide comenzar a fumar, las influencias, estímulos u oportunidades que tiene para ello son muchas, la mayoría comunes para todos los fumadores, pero siempre habrá algún factor que pese más que otro. El tabaquismo (así se llama la acción de fumar tabaco en grado de adicción) va generando en el individuo ayer sano y joven pequeños cambios en el organismo que son imperceptibles al principio y que con el pasar de las cajetillas se van incrementando gradualmente.

Ante la enorme flojera de hacer una lista interminable de males derivados del acto de fumar cotidianamente ya que no se trata de una investigación enciclopédica, diré que como consecuencias previsibles para cualquier fumador que orgullosamente presuma su hábito y a voz en cuello se queje de la vergonzante discriminación a que son sometidos los fumadores al ser confinados a pequeñísimas, atiborradas e incómodas “secciones de fumar” o verse de plano expulsados a la banqueta más cercana para ejercer su derecho a prender su incendio portátil, generador de un microclima digno de Premio Nobel de Química por la cantidad de tóxicos convocados en el breve espacio.  

Pero entrando al tema de hoy, otro dato obvio que quiero asentar es que al haber diabetes en el panorama, la persona que fuma se expone a un riesgo muchas veces incrementado, ya que es ya ciencia comprobada el conocimiento que tanto la glucosa en exceso, al igual que el desbalance de proteínas grasas y ácidos grasos en la sangre –condición que define, entre otras, la diabetes mellitus-, producen –sin necesidad del cigarro-,un muy elevado riesgo de problemas cardiovasculares que abren otra lista como un rosario de males que tampoco hoy mencionaré. Es decir, una vez que se ha instalado la diabetes en nuestro organismo el panorama es bastante poco optimista como para empeorarlo con la persistente fumada.

Lo que sigue son las malas noticias para los fumadores “sanos” que piensan que nada les puede pasar con el tabaquismo, más allá de, entre otros, los males enlistados arriba. Pues no, la noticia es peor y es que después de correr varios estudios serios para determinar si el fumar podría contribuir al desarrollo de la diabetes, el grupo de estudio que incluyó 275,190 hombres y 434,637 mujeres, encontró evidencia estadísticamente significativa que el fumar aumenta el riesgo de desarrollar diabetes mellitus tipo 2, en una proporción un 45% en hombres y un 74% en mujeres. Para los escépticos sobre las cifras reportadas, he de conceder que no son sentencia absoluta sino el resultado de una investigación realizada con los criterios que el método científico exige para que los datos obtenidos tengan una muy cercana aproximación a la realidad. Por ello y en disculpa anticipada, se puede afirmar sin lugar a dudas que ese pronóstico es muchísimo más acertado que el horóscopo del día e incluso que el del clima local.

La razón de la certeza de los datos radica en los criterios que sirvieron de base al estudio, además de que esta tendencia se ha venido comprobando con estudios posteriores. Estos criterios fueron:

1.   Demostración de una relación de respuesta a la dosis entre fumar y diabetes (es decir, entre más se fuma, mayor riesgo de diabetes)
2.   Evidencia de que dejar de fumar reduce el riesgo de desarrollar diabetes.
3.   Un mecanismo biológicamente plausible que relacione el fumar con la diabetes.
4.   Evidencia de que otras explicaciones posibles han sido excluidas.

Ni modo, no es magia, es ciencia y otra piedra más en el camino para la gente que disfruta ejerciendo frases como “después de un buen taco, un buen tabaco” y un sinnúmero mas en el acervo de frases alusivas a justificar tal adicción.

Por lo pronto, me gustaría imaginar que al menos una persona no fumó el día de hoy (sí es un esfuerzo enorme y merece aplauso) y alguna más, sueño ambicioso, se inspire en estas líneas para considerar el abandonar la humante adicción al tabaco.






sábado, 17 de marzo de 2012

Congreso XXIV de la Federación Mexicana de Diabetes.


Dada la proximidad de la fecha en que prácticamente inicia el congreso sobre diabetes programado para este año y que no podré estar presente participando y aprendiendo, en esta ocasión aprovecharé para dar una crónica anticipada del cercano futuro tomando como base el programa general de conferencias conforme se planea para este año.

Aunque el ejemplar del programa que tengo es tentativo, veo difícil por lo próxima que queda la inauguración, que haya cambios drásticos que puedan anular o devaluar el análisis que estoy por comenzar.

Lo más interesante es que la programación de las sesiones está dividida con la misma lógica con la que la Federación Mexicana de Diabetes(FMD) realiza sus comunicaciones; es decir, un contenido dirigido a profesionales de la salud, denominado Programa Científico y otra parte, de difusión para pacientes y sus familiares, denominado Programa Educativo.  Así pues, me sumergiré en los temas propuestos y, haciendo una revisión general, el comentario se ubicará en eso precisamente, una breve nota general sobre los temas y las tendencias que de seguro se manifestaran durante los trabajos del congreso.

Iniciaré con el programa científico, ya que aquí se discute de manera más profunda sobre los conocimientos generales, específicos por especialidad médica, las tendencias en terapéutica y los lineamientos que a futuro serán las formas de resolver los tratamientos para la diabetes, en todas sus variedades. Por ello, no deja de llamarme la atención que la primera Plenaria se abra con el tema “Tomar el Control de la Diabetes ¡ya!” que es congruente con los temas en los foros internacionales sobre diabetes y que ya hemos comentado en este blog. Congruente con este pensamiento que habla de qué hacer en el futuro inmediato para lidiar con el problema de la diabetes, se abre una Mesa de Trabajo en la que colaboran las diferentes Asociaciones de Diabetes locales, para elaborar el Diseño Estratégico de la FMD 2012-2015 que he de suponer que irá de alguna manera acorde con el Plan de Diabetes 2011-2021 de la International Diabetes Federation (IDF), aunque también imagino que un plazo de diez años les pareció excesivo y se quedaron cortitos para no arriesgarse con algo más ambicioso.

Aparecen los temas de siempre (bueno, los que más socorridos resultan), como educación en diabetes, diabetes y obesidad, importancia de la actividad física, pediatría en diabetes, la diabetes y los medicamentos relacionados con su tratamiento, tratamiento de la hipoglucemia, valores meta de la HbA1c, dislipidemia y diabetes, manejo de la insulina, diabetes gestacional, retinopatía y maculopatía, manejo clínico del paciente diabético, etc. Todos temas sumamente interesantes. Sin embargo, a la luz de las más recientes teorías y hallazgos científicos a nivel de la fisiología celular, encuentro seis temas que me llaman la atención por ser sumamente importantes, dignos de una atención especial y que hay que seguir muy de cerca, en particular porque cada vez aumenta de manera acelerada la cantidad de médicos que están siguiendo estas investigaciones no solo por el mejor entendimiento que nos dan para entender a la diabetes y las mejores opciones de tratamiento, sino porque la expectativa de que detrás de estos conceptos súper novedosos, pueda estar la clave para una cura a la diabetes.

Estos temas llevan los siguientes títulos: “La diabetes mellitus es una enfermedad epigénica, mitocondrial e inflamatoria crónica”, otra se intitula: “Antipsicóticos: su efecto metabólico”, aparece el sugerente “Inflamación en diabetes mellitus. Aspectos moleculares”, De nuevo el tema de la inflamación celular con “Estrés oxidativo. Su papel en diabetes mellitus”, nuevamente un “Blancos terapéuticos en la inflamación” y, finalmente, y finalmente, “¿Podrían los inhibidores de DPP-4 desplazar a las Sulfonilureas en el tratamiento de la DT2?” (*)

Estos temas que están ubicados aun en lo que actualmente se denomina de frontera y son campo fértil de estudio y observación, están llevando a la medicina mundial hacia una profunda reevaluación de la diabetes como enfermedad que afecta al organismo y sus funciones mucho más allá de lo que el saber popular le atribuye, que en si es bastante y nos abre un nuevo panorama que habla de una patología sumamente compleja y que requiere miles de horas de estudio, del desarrollo de tecnologías también de frontera y ese nuevo enfoque que hace algunas entradas definí como “Estableciendo paradigmas con respecto a la diabetes”, todo un nuevo modelo en función de la actividad mitocondrial y los tejidos inflamados como respuesta al estrés.

Por otro lado, en el aspecto educativo, ahí, en esa sola palabra está la gran megatendencia a aplicar por el lado de los pacientes diabéticos. Educación e información completa, correcta y oportuna que permitan un mejor autocontrol de la enfermedad.

Veremos una vez que acabe el congreso que enseñanza nos deja atrás, como sociedad y en lo individual y, lo más importante, cuáles acciones coordinadas deberán darse para que permitan mejorar las condiciones de salud de los diabéticos tanto en los diagnosticados como en aquellos que aun no lo saben.

 (*) enzima Dipeptidil-peptidasa

miércoles, 7 de marzo de 2012

¿Qué comer cuando hay diabetes?


No creo que exista sobre la faz de la tierra una  sola persona que, teniendo diabetes, nunca se haya hecho esta pregunta. Es quizás una de las incógnitas más comunes de las que a diario confrontamos quienes por padecimiento endocrino nos denominamos diabéticos. No importa si nuestra diabetes es del tipo 1, 2, gestacional o por origen diverso, el qué comer y cuánto comer se convierte en la gran incógnita que debemos resolver para mantenernos dentro de lo que se puede definir como “una alimentación adecuada” En este espacio he escrito ya mucho sobre la forma correcta de alimentación para quien padece diabetes y, dado que los criterios de cuál es la mejor forma van cambiando constantemente, pero con convergencia hacia un criterio global que resuelva la mayoría de los casos. Este sistema se basa en tres conceptos que se van agrupando en un concepto de “lo correcto” y son, el índice glucémico de los alimentos, el ahora denominado “plato del buen comer” y el tamaño de ración equivalente.

En esta ocasión y para hacer la entrada breve pero no poco entretenida, quiero compartir un hallazgo que hice al explorar la página de la IDF (International Diabetes Federation), y que es una liga interactiva que presenta un par de ruedas móviles tanto del índice glucémico, como del plato del buen comer. El enorme valor que le doy a esta información es que de un vistazo nos permite ver los que es bueno poner en el plato y además, nos da el dato de cuánto impacta en nuestra glucosa (índice glucémico), lo que nos sirve como una muy buena herramienta en el momento de planear la alimentación sana y correcta y ayuda a hacer la tarea del balance con menos esfuerzo.

Dejo la liga para que la sigan y espero que les sea tan útil y divertida como lo está siendo para mí. Una nota final: está en inglés, español y francés y, abarca alimentos fáciles de identificar y casi todos ellos disponibles en una gran diversidad de regiones y países.


domingo, 4 de marzo de 2012

Estableciendo paradigmas con respecto a la diabetes (VI y final).


El último de los objetivos del documento que hemos venido analizando, Plan de Diabetes 2011 - 2021 (Diabetes Plan 2011-2021, en original), de la IDF (Federación Internacional de Diabetes), declara tajante “Detener la discriminación hacia la gente con diabetes”. Pero, antes de desenfundar la flamígera espada de la justicia, veamos qué queremos decir con “discriminar”.

Sin ánimo de entrar en una polémica sobre los derechos humanos ni en un curso intensivo de la lengua castellana y sus orígenes, analizo el verbo discriminar, que originalmente quería decir simplemente “separar, diferenciar una cosa de la otra”y esto en función a características que permitían establecer una separación. Este concepto es ampliamente usado actualmente bajo el título de clasificación, pero bajo el mismo principio; separar por las diferencias percibidas. Sin embargo, según pude rastrear, es a partir del siglo XIX en que el término discriminar se comienza a usar como sinónimo de dar trato de inferioridad a una persona o grupo de personas por motivos de raza, religión, sexo, clase social u otros motivos de tipo ideológico o culturales, es decir, hacer una separación pero en vez de solo por razón de estudio, con la perversa intención de marginar o maltratar. Por lo que sabemos, la diabetes también ha sido para mucha gente una razón suficientemente válida para ser marginada, rechazada, repudiada o por lo menos vista con un dejo de lástima y pena manifiestas. El clásico “hay, pobrecito, tienes diabetes”, ¿quiénes no lo hemos escuchado al menos una vez aplicado a nuestra sensible autoestima?

Sin embargo, apoyándonos en datos duros obtenidos de estudios y encuestas, experiencia y carencias de quien a diario lidia con la diabetes, esta discriminación se manifiesta como la imperiosa necesidad de comenzar a reconocer el derecho de todo diabético por alcanzar un acceso a un cuidado de salud apropiado y económicamente al alcance, así como en educación e información sobre nuestra enfermedad. Como ya lo escribí, no es un privilegio, es un derecho. Es más, quienes padecemos diabetes podemos y debemos jugar un papel central en el cambio de la marea de la diabetes.

Más allá de la actitud que como individuos, sanos o con diabetes tomemos con respecto a la propia diabetes y quienes la padecen, debemos entender que la sociedad organizada debe también usar esa fuerza de conjunto denominada gobierno, para transformar los legítimos derechos y las aspiraciones de los ciudadanos en realidades tangibles. Así pues, el derecho a la salud requiere de las autoridades gubernamentales el establecer políticas y planes de acción que conduzcan hacia la protección contra las enfermedades epidémicas y proporcionar un cuidado a la salud accesible y a la disposición de todos. En sus últimas consecuencias, podemos afirmar con certeza que los derechos a la vida y a la salud de los niños y los adultos con diabetes les son negados cuando no les es detectada la enfermedad o no se les permite el acceso a costo alcanzable a las tecnologías y los medicamentos necesarios para tratarla.

No se puede ni se debe culpar a la gente con diabetes por su enfermedad y mucho menos aceptar como algo normal el ser discriminados en las escuelas o centros de trabajo, en la expedición de pólizas de seguros de gastos médicos, en la protección social o de manera más amplia, en la sociedad en general. Dicha sociedad debe tomar conciencia que hay gente que es susceptible a la diabetes simplemente por tener condiciones genéticas y epigenéticas (del griego epi-encima, sobre de; genos-origen, nacimiento, raza y el sufijo ikos-relativo a), que otros individuos no tienen. Aun así millones de diabéticos enfrentan el estigma y la discriminación, lo que propicia una cultura del secreto con respecto a la diabetes que pudiera crear barreras de acceso a servicios, empleo e incluso a oportunidades de formar vida en pareja. En muchos casos evitar que la gente con diabetes participe activamente en roles sociales. La carga es mayor para la gente que pertenece a ciertos sub grupos de población que sufren per se, otros tipos de discriminación o marginación, tales como niños, grupos indígenas, minorías étnicas y mujeres.


Dado que la diabetes es una enfermedad que hasta ahora es de por vida y además requiere la diaria toma de decisiones complejas además de demandar rutinas y habilidades de auto manejo y monitoreo, es vital que éstos sean exitosos para un cuidado efectivo de la diabetes.  Dar el derecho y la oportunidad de tomar un papel central su cuidado, prevención y protocolos de investigación a la gente con diabetes, sus familias y sus comunidades, es crítico si se quiere revertir la carga de la diabetes y sus complicaciones.

Ahora, la pregunta es, ¿Qué hacer para remediar esta percibida discriminación y sus devastadoras consecuencias? Nuevamente el paradigma a adoptar está aquí a la mano y se resume en tres cursos de acción:

1.   Promover y proteger los derechos de la gente con diabetes. Acción que requiere ser implementada tanto en los niveles nacionales como en el contexto internacional. Y esto a través de:
a.   Habilitar a la gente con diabetes reclamar sus derechos y cumplir con sus responsabilidades, creando esquemas de políticas legales y de apoyo, particularmente en el contexto del empleo, educación y seguros.
b.   Adoptar los principios dentro de la carta internacional de derechos y responsabilidades de la gente con diabetes, emitida por la IDF (International Diabetes Federation)
c.    Promover los derechos de los denominados grupos vulnerables tales como niños, mujeres, población indígena, minorías étnicas y gente con discapacidad.

2.   Hacer tomar parte y dar herramientas (en el texto original dice empower, cuya mala traducción actualmente se ha popularizado con el término empoderar, que no deja de ser un disparate, por lo que me abrogo la libertad de traducirlo a contracorriente), a la gente con diabetes para ponerla en el centro de la respuesta a la diabetes. Ello implica:
a.   Involucrar a la gente con diabetes, sus familias y comunidades en el diálogo y las decisiones sobre las políticas, diseño de programas, implementación y monitoreo de la diabetes.
b.   Apoyar la ceración de organizaciones solidas y redes de pacientes diabéticos.
c.    Proporcionar de forma regular y transparente reportes públicos sobre los procesos y resultados para que la gente con diabetes o afectada por la diabetes, tenga un apoyo para impulsar el cambio.
3.   Retar al estigma social y la discriminación en el contexto de la diabetes. Para ello, las propuestas son:
a.   Animar y dar apoyo para la implementación de campañas para incrementar la conciencia sobre la diabetes y reducir el estigma relacionado con la diabetes.
b.   Identificar y apoyar representantes del cambio con alto perfil y a líderes comunitarios que comuniquen con fuerza las necesidades y derechos de la gente con diabetes.
c.    Confrontar las normas y prácticas sociales que impiden la igualdad en la toma de decisiones y apoyar la eliminación de estigmas y vergüenza relacionada con la diabetes.


El estigma social y la vergüenza derivada puede ser una barrera para el diagnóstico temprano, el auto manejo efectivo y el acceso correcto a cuidados y tratamientos profesionales. El incrementar la conciencia sobre la diabetes y reduciendo el estigma, los conceptos erróneos y los mitos se tienen elementos importantes para el cuidado y la prevención de la diabetes.

Finalmente lo que me resta por comentar para cerrar esta larga cadena de entradas dedicadas a la paradigmática postura del documento en análisis es que concentra de una forma en que ya no podemos diferir un profundo aunque breve análisis de la situación actual de la diabetes en el mundo, deja entrever el futuro catastrófico que podría darse si no hacemos nada y, finalmente proporciona una serie de medidas en tres niveles estratégicos para resolver el problema y, adicionalmente pone un horizonte hasta el 2021.

Ya desde hace algunos años –no muchos, por desgracia-, se ha venido manejando cada vez más abiertamente que el tratamiento del paciente diabético consiste en una combinación de medicamentos, ejercicio, alimentación adecuada y conocimiento sobre la enfermedad. Ahora vemos estos factores corroborados, con la adición de la necesidad de ampliar la participación de la gente con diabetes mas alla de su propio cuerpo y tomar parte activa en la solución del problema e incluso llevarlo al nivel comunitario desde el nucleo familiar, pasando por la propia comunidad y alcanzando un nivel nacional.

El reto ya está. Nuestra acción es la que sigue para encontrar y alcanzar la solución esperada. Si lo logramos, tendremos un mejor futuro para nosotros y las generaciones siguientes. Por mi parte, este es mi grano de arena y seguiré luchando todos los días por mi salud y la de todas aquellas personas a las que pueda motivar a seguir adelante por esta difícil, pero necesaria senda del auto control y la disciplina tan, pero tan necesaria como difícil de lograr. Estoy seguro que el futuro será como lo soñamos.

domingo, 26 de febrero de 2012

Estableciendo paradigmas con respecto a la diabetes (V).




Continuando con el segundo objetivo y sus dimensiones declaradas:

  • Incorporar a la salud en todas las políticas públicas.
  • Poner al alcance de todo mundo una nutrición saludable
  • Promover la actividad física diaria
  • Determinar si un enfoque de prevención de la diabetes tipo dos hacia “el alto riesgo” es adecuado y si así es, implementarlo.
Con espíritu analítico releo y medito sobre el impacto cuando se declara: “Incorporar a la salud en todas las políticas públicas”, el alcance de la dimensión considerada implica caer en cuenta que las políticas gubernamentales aplicadas en un sector, frecuentemente tienen efectos no pensados en otros sectores, a veces con efectos contraproducentes. Por ejemplo, actualmente la mayoría de los gobiernos en las naciones económicamente desarrolladas hacen una evaluación del impacto ambiental de las nuevas políticas, entendido como una necesidad vital más que una moda pasajera. De igual forma, este tipo de enfoque debe aplicarse al concepto de la salud de las sociedades, con atención particularmente en las políticas de desarrollo urbano y de vivienda, del diseño de los sitios y las áreas de trabajo, la producción, almacenaje, distribución, publicidad, precio y prácticas comerciales de los alimentos. Esto incluye también políticas fiscales, económicas y educativas, particularmente aquellas que impactan a los denominados “grupos vulnerables” por razones socioeconómicas.

El documento menciona que precisamente la OMS (OrganizaciónMundial de la Salud), promueve un enfoque de evaluación del impacto en la salud en las políticas sociales, ambientales y económicas. Esto significaría una evaluación sobre el impacto a la salud de todas las nuevas políticas sobre los factores de riesgo para la diabetes tipo 2 y otras enfermedades no contagiosas, previo al momento de realizar inversiones e implementar y engendrar políticas que promuevan en vez de dañar la salud social.

Menuda tarea para los gobiernos, particularmente en países como el nuestro, sumidos en el subdesarrollo –aunque bellamente maquillado en el discurso oficial-, donde los sistemas de partidos luchan ferozmente por los espacios de poder, en particular los puestos del Ejecutivo y Legislativo, en donde las rivalidades entre posturas políticas se orientan más en entorpecer a quien detenta el gobierno, bloqueando o de plano cancelando iniciativas sumamente valiosas y necesarias, sin importarles el costo nacional en salud, que es el caso que nos ocupa, por lo que el panorama a futuro pudiera ser altamente desalentador.

Además de un plan global de diabetes para iniciarlo desde ya, hace falta un cambio de paradigma que abarque otros aspectos vitales que produzcan una modificación sustancial en las sociedades “no desarrolladas”. Aunque hay otras vías que ya iré planteando en las siguientes entradas dedicadas a este tema, es obvio que no podemos ya detener el desarrollo del país y la mejora en políticas de salud pública apoyados en la absurda premisa de que una oposición ciega al partido en el poder por parte de los opositores es la manera de quitarle triunfos a sus adversarios, aunque el costo sea la calidad de vida de generaciones de individuos. Patético panorama si nuestra latina cultura no se modifica y logramos avanzar como una nación civilizada.

De las anteriores dimensiones a implementar, tres han sido declaradas como prioritarias dado que son plausibles y representan un elevado potencial de retorno de la inversión. Es decir, se puede obtener una ganancia tangible en caso de hacerlas realidad. Esta ganancia no solo sería medible en lo relativo a la diabetes tipo 2, sino que beneficiaría a la población en lo general, aun a la no propensa genéticamente a la diabetes tipo 2, pues ayudaría a disminuir cuadros problemáticos de obesidad, hipertensión, cardiopatías, AVC’s (accidentes vasculares cerebrales), ciertos tipos de cáncer y muchas otras condiciones de salud.

La primera sería implementar el enfoque de salud en todas las decisiones públicas, es decir, considerar los riesgos y beneficios de todas las decisiones políticas y adoptar solo aquellas que favorezcan la salud, con atención particular a los factores de riesgo de diabetes y enfermedades no contagiosas y a los determinantes sociales de salud física y mental.

La segunda -por cierto muy controvertida por el poder de “cabildeo” que tienen las industrias relacionadas que buscan proteger sus intereses (léase mantener sus utilidades y dominio de los mercados)-, es hacer reducir la grasa, el azúcar y la sal en la comida y bebidas procesadas, así como eliminar el uso de grasas “trans”, por medios como políticas fiscales y reglamentación que además permitan introducir restricciones de marketing de productos alimenticios “no saludables”, en particular a poblaciones vulnerables como niños y jóvenes.

La tercera y final, es implementar políticas y programas “culturalmente apropiados” para reducir conductas sedentarias, promover la actividad física en espacios específicamente adecuados, incluidas escuelas y áreas de trabajo.

Nuevamente, aparece el concepto paradigma una y otra vez, pues el documento implica un cambio conceptual enorme, pero no imposible. En este punto introduzco una cápsula de opinión personal, agregando que en países como este México que tanto quiero, una de las amenazas más graves a la solución correcta de este problema, es que ya está determinado que nuestra población mestiza (80% o más de nuestra mezcla racial) y la denominada indígena (poco más del 10%), tienen un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 que otros grupos raciales, por lo que nuestro problema nacional es más acuciante que en otros países con mezclas raciales menos proclives.

Sin embargo, uno de los obstáculos más serios que veo para una solución como la aquí propuesta, está en que el profundo analfabetismo científico (es decir, nuestra incapacidad para decodificar adecuadamente la información técnica y científica, separándola de la charlatanería), se ve propiciado por un régimen político corrupto que a través de sabotear criminalmente el sistema educativo con una clase magisterial inepta, corrupta y centrada en obtener privilegios de todo tipo, abandonan a su suerte y en la incompetencia a millones de niños y jóvenes que crecen como analfabetas funcionales y ven entorpecida gravemente su capacidad de análisis de la realidad cotidiana. No es de extrañar puesto que esa ignorancia es la que garantiza el voto “inducido” por la misma clase de propaganda que vende alimentos chatarra. Por ello el cambio de paradigma desincentivaría a los políticos e industriales de dichos productos alimenticios para que hagan un esfuerzo hacia una realidad que les haga perder sus privilegios. Un asunto para meditar profundamente.

En la próxima entrada amenazo analizar el tercer objetivo, “Detener la discriminación hacia la gente con diabetes”.