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domingo, 4 de marzo de 2012

Estableciendo paradigmas con respecto a la diabetes (VI y final).


El último de los objetivos del documento que hemos venido analizando, Plan de Diabetes 2011 - 2021 (Diabetes Plan 2011-2021, en original), de la IDF (Federación Internacional de Diabetes), declara tajante “Detener la discriminación hacia la gente con diabetes”. Pero, antes de desenfundar la flamígera espada de la justicia, veamos qué queremos decir con “discriminar”.

Sin ánimo de entrar en una polémica sobre los derechos humanos ni en un curso intensivo de la lengua castellana y sus orígenes, analizo el verbo discriminar, que originalmente quería decir simplemente “separar, diferenciar una cosa de la otra”y esto en función a características que permitían establecer una separación. Este concepto es ampliamente usado actualmente bajo el título de clasificación, pero bajo el mismo principio; separar por las diferencias percibidas. Sin embargo, según pude rastrear, es a partir del siglo XIX en que el término discriminar se comienza a usar como sinónimo de dar trato de inferioridad a una persona o grupo de personas por motivos de raza, religión, sexo, clase social u otros motivos de tipo ideológico o culturales, es decir, hacer una separación pero en vez de solo por razón de estudio, con la perversa intención de marginar o maltratar. Por lo que sabemos, la diabetes también ha sido para mucha gente una razón suficientemente válida para ser marginada, rechazada, repudiada o por lo menos vista con un dejo de lástima y pena manifiestas. El clásico “hay, pobrecito, tienes diabetes”, ¿quiénes no lo hemos escuchado al menos una vez aplicado a nuestra sensible autoestima?

Sin embargo, apoyándonos en datos duros obtenidos de estudios y encuestas, experiencia y carencias de quien a diario lidia con la diabetes, esta discriminación se manifiesta como la imperiosa necesidad de comenzar a reconocer el derecho de todo diabético por alcanzar un acceso a un cuidado de salud apropiado y económicamente al alcance, así como en educación e información sobre nuestra enfermedad. Como ya lo escribí, no es un privilegio, es un derecho. Es más, quienes padecemos diabetes podemos y debemos jugar un papel central en el cambio de la marea de la diabetes.

Más allá de la actitud que como individuos, sanos o con diabetes tomemos con respecto a la propia diabetes y quienes la padecen, debemos entender que la sociedad organizada debe también usar esa fuerza de conjunto denominada gobierno, para transformar los legítimos derechos y las aspiraciones de los ciudadanos en realidades tangibles. Así pues, el derecho a la salud requiere de las autoridades gubernamentales el establecer políticas y planes de acción que conduzcan hacia la protección contra las enfermedades epidémicas y proporcionar un cuidado a la salud accesible y a la disposición de todos. En sus últimas consecuencias, podemos afirmar con certeza que los derechos a la vida y a la salud de los niños y los adultos con diabetes les son negados cuando no les es detectada la enfermedad o no se les permite el acceso a costo alcanzable a las tecnologías y los medicamentos necesarios para tratarla.

No se puede ni se debe culpar a la gente con diabetes por su enfermedad y mucho menos aceptar como algo normal el ser discriminados en las escuelas o centros de trabajo, en la expedición de pólizas de seguros de gastos médicos, en la protección social o de manera más amplia, en la sociedad en general. Dicha sociedad debe tomar conciencia que hay gente que es susceptible a la diabetes simplemente por tener condiciones genéticas y epigenéticas (del griego epi-encima, sobre de; genos-origen, nacimiento, raza y el sufijo ikos-relativo a), que otros individuos no tienen. Aun así millones de diabéticos enfrentan el estigma y la discriminación, lo que propicia una cultura del secreto con respecto a la diabetes que pudiera crear barreras de acceso a servicios, empleo e incluso a oportunidades de formar vida en pareja. En muchos casos evitar que la gente con diabetes participe activamente en roles sociales. La carga es mayor para la gente que pertenece a ciertos sub grupos de población que sufren per se, otros tipos de discriminación o marginación, tales como niños, grupos indígenas, minorías étnicas y mujeres.


Dado que la diabetes es una enfermedad que hasta ahora es de por vida y además requiere la diaria toma de decisiones complejas además de demandar rutinas y habilidades de auto manejo y monitoreo, es vital que éstos sean exitosos para un cuidado efectivo de la diabetes.  Dar el derecho y la oportunidad de tomar un papel central su cuidado, prevención y protocolos de investigación a la gente con diabetes, sus familias y sus comunidades, es crítico si se quiere revertir la carga de la diabetes y sus complicaciones.

Ahora, la pregunta es, ¿Qué hacer para remediar esta percibida discriminación y sus devastadoras consecuencias? Nuevamente el paradigma a adoptar está aquí a la mano y se resume en tres cursos de acción:

1.   Promover y proteger los derechos de la gente con diabetes. Acción que requiere ser implementada tanto en los niveles nacionales como en el contexto internacional. Y esto a través de:
a.   Habilitar a la gente con diabetes reclamar sus derechos y cumplir con sus responsabilidades, creando esquemas de políticas legales y de apoyo, particularmente en el contexto del empleo, educación y seguros.
b.   Adoptar los principios dentro de la carta internacional de derechos y responsabilidades de la gente con diabetes, emitida por la IDF (International Diabetes Federation)
c.    Promover los derechos de los denominados grupos vulnerables tales como niños, mujeres, población indígena, minorías étnicas y gente con discapacidad.

2.   Hacer tomar parte y dar herramientas (en el texto original dice empower, cuya mala traducción actualmente se ha popularizado con el término empoderar, que no deja de ser un disparate, por lo que me abrogo la libertad de traducirlo a contracorriente), a la gente con diabetes para ponerla en el centro de la respuesta a la diabetes. Ello implica:
a.   Involucrar a la gente con diabetes, sus familias y comunidades en el diálogo y las decisiones sobre las políticas, diseño de programas, implementación y monitoreo de la diabetes.
b.   Apoyar la ceración de organizaciones solidas y redes de pacientes diabéticos.
c.    Proporcionar de forma regular y transparente reportes públicos sobre los procesos y resultados para que la gente con diabetes o afectada por la diabetes, tenga un apoyo para impulsar el cambio.
3.   Retar al estigma social y la discriminación en el contexto de la diabetes. Para ello, las propuestas son:
a.   Animar y dar apoyo para la implementación de campañas para incrementar la conciencia sobre la diabetes y reducir el estigma relacionado con la diabetes.
b.   Identificar y apoyar representantes del cambio con alto perfil y a líderes comunitarios que comuniquen con fuerza las necesidades y derechos de la gente con diabetes.
c.    Confrontar las normas y prácticas sociales que impiden la igualdad en la toma de decisiones y apoyar la eliminación de estigmas y vergüenza relacionada con la diabetes.


El estigma social y la vergüenza derivada puede ser una barrera para el diagnóstico temprano, el auto manejo efectivo y el acceso correcto a cuidados y tratamientos profesionales. El incrementar la conciencia sobre la diabetes y reduciendo el estigma, los conceptos erróneos y los mitos se tienen elementos importantes para el cuidado y la prevención de la diabetes.

Finalmente lo que me resta por comentar para cerrar esta larga cadena de entradas dedicadas a la paradigmática postura del documento en análisis es que concentra de una forma en que ya no podemos diferir un profundo aunque breve análisis de la situación actual de la diabetes en el mundo, deja entrever el futuro catastrófico que podría darse si no hacemos nada y, finalmente proporciona una serie de medidas en tres niveles estratégicos para resolver el problema y, adicionalmente pone un horizonte hasta el 2021.

Ya desde hace algunos años –no muchos, por desgracia-, se ha venido manejando cada vez más abiertamente que el tratamiento del paciente diabético consiste en una combinación de medicamentos, ejercicio, alimentación adecuada y conocimiento sobre la enfermedad. Ahora vemos estos factores corroborados, con la adición de la necesidad de ampliar la participación de la gente con diabetes mas alla de su propio cuerpo y tomar parte activa en la solución del problema e incluso llevarlo al nivel comunitario desde el nucleo familiar, pasando por la propia comunidad y alcanzando un nivel nacional.

El reto ya está. Nuestra acción es la que sigue para encontrar y alcanzar la solución esperada. Si lo logramos, tendremos un mejor futuro para nosotros y las generaciones siguientes. Por mi parte, este es mi grano de arena y seguiré luchando todos los días por mi salud y la de todas aquellas personas a las que pueda motivar a seguir adelante por esta difícil, pero necesaria senda del auto control y la disciplina tan, pero tan necesaria como difícil de lograr. Estoy seguro que el futuro será como lo soñamos.

domingo, 26 de febrero de 2012

Estableciendo paradigmas con respecto a la diabetes (V).




Continuando con el segundo objetivo y sus dimensiones declaradas:

  • Incorporar a la salud en todas las políticas públicas.
  • Poner al alcance de todo mundo una nutrición saludable
  • Promover la actividad física diaria
  • Determinar si un enfoque de prevención de la diabetes tipo dos hacia “el alto riesgo” es adecuado y si así es, implementarlo.
Con espíritu analítico releo y medito sobre el impacto cuando se declara: “Incorporar a la salud en todas las políticas públicas”, el alcance de la dimensión considerada implica caer en cuenta que las políticas gubernamentales aplicadas en un sector, frecuentemente tienen efectos no pensados en otros sectores, a veces con efectos contraproducentes. Por ejemplo, actualmente la mayoría de los gobiernos en las naciones económicamente desarrolladas hacen una evaluación del impacto ambiental de las nuevas políticas, entendido como una necesidad vital más que una moda pasajera. De igual forma, este tipo de enfoque debe aplicarse al concepto de la salud de las sociedades, con atención particularmente en las políticas de desarrollo urbano y de vivienda, del diseño de los sitios y las áreas de trabajo, la producción, almacenaje, distribución, publicidad, precio y prácticas comerciales de los alimentos. Esto incluye también políticas fiscales, económicas y educativas, particularmente aquellas que impactan a los denominados “grupos vulnerables” por razones socioeconómicas.

El documento menciona que precisamente la OMS (OrganizaciónMundial de la Salud), promueve un enfoque de evaluación del impacto en la salud en las políticas sociales, ambientales y económicas. Esto significaría una evaluación sobre el impacto a la salud de todas las nuevas políticas sobre los factores de riesgo para la diabetes tipo 2 y otras enfermedades no contagiosas, previo al momento de realizar inversiones e implementar y engendrar políticas que promuevan en vez de dañar la salud social.

Menuda tarea para los gobiernos, particularmente en países como el nuestro, sumidos en el subdesarrollo –aunque bellamente maquillado en el discurso oficial-, donde los sistemas de partidos luchan ferozmente por los espacios de poder, en particular los puestos del Ejecutivo y Legislativo, en donde las rivalidades entre posturas políticas se orientan más en entorpecer a quien detenta el gobierno, bloqueando o de plano cancelando iniciativas sumamente valiosas y necesarias, sin importarles el costo nacional en salud, que es el caso que nos ocupa, por lo que el panorama a futuro pudiera ser altamente desalentador.

Además de un plan global de diabetes para iniciarlo desde ya, hace falta un cambio de paradigma que abarque otros aspectos vitales que produzcan una modificación sustancial en las sociedades “no desarrolladas”. Aunque hay otras vías que ya iré planteando en las siguientes entradas dedicadas a este tema, es obvio que no podemos ya detener el desarrollo del país y la mejora en políticas de salud pública apoyados en la absurda premisa de que una oposición ciega al partido en el poder por parte de los opositores es la manera de quitarle triunfos a sus adversarios, aunque el costo sea la calidad de vida de generaciones de individuos. Patético panorama si nuestra latina cultura no se modifica y logramos avanzar como una nación civilizada.

De las anteriores dimensiones a implementar, tres han sido declaradas como prioritarias dado que son plausibles y representan un elevado potencial de retorno de la inversión. Es decir, se puede obtener una ganancia tangible en caso de hacerlas realidad. Esta ganancia no solo sería medible en lo relativo a la diabetes tipo 2, sino que beneficiaría a la población en lo general, aun a la no propensa genéticamente a la diabetes tipo 2, pues ayudaría a disminuir cuadros problemáticos de obesidad, hipertensión, cardiopatías, AVC’s (accidentes vasculares cerebrales), ciertos tipos de cáncer y muchas otras condiciones de salud.

La primera sería implementar el enfoque de salud en todas las decisiones públicas, es decir, considerar los riesgos y beneficios de todas las decisiones políticas y adoptar solo aquellas que favorezcan la salud, con atención particular a los factores de riesgo de diabetes y enfermedades no contagiosas y a los determinantes sociales de salud física y mental.

La segunda -por cierto muy controvertida por el poder de “cabildeo” que tienen las industrias relacionadas que buscan proteger sus intereses (léase mantener sus utilidades y dominio de los mercados)-, es hacer reducir la grasa, el azúcar y la sal en la comida y bebidas procesadas, así como eliminar el uso de grasas “trans”, por medios como políticas fiscales y reglamentación que además permitan introducir restricciones de marketing de productos alimenticios “no saludables”, en particular a poblaciones vulnerables como niños y jóvenes.

La tercera y final, es implementar políticas y programas “culturalmente apropiados” para reducir conductas sedentarias, promover la actividad física en espacios específicamente adecuados, incluidas escuelas y áreas de trabajo.

Nuevamente, aparece el concepto paradigma una y otra vez, pues el documento implica un cambio conceptual enorme, pero no imposible. En este punto introduzco una cápsula de opinión personal, agregando que en países como este México que tanto quiero, una de las amenazas más graves a la solución correcta de este problema, es que ya está determinado que nuestra población mestiza (80% o más de nuestra mezcla racial) y la denominada indígena (poco más del 10%), tienen un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 que otros grupos raciales, por lo que nuestro problema nacional es más acuciante que en otros países con mezclas raciales menos proclives.

Sin embargo, uno de los obstáculos más serios que veo para una solución como la aquí propuesta, está en que el profundo analfabetismo científico (es decir, nuestra incapacidad para decodificar adecuadamente la información técnica y científica, separándola de la charlatanería), se ve propiciado por un régimen político corrupto que a través de sabotear criminalmente el sistema educativo con una clase magisterial inepta, corrupta y centrada en obtener privilegios de todo tipo, abandonan a su suerte y en la incompetencia a millones de niños y jóvenes que crecen como analfabetas funcionales y ven entorpecida gravemente su capacidad de análisis de la realidad cotidiana. No es de extrañar puesto que esa ignorancia es la que garantiza el voto “inducido” por la misma clase de propaganda que vende alimentos chatarra. Por ello el cambio de paradigma desincentivaría a los políticos e industriales de dichos productos alimenticios para que hagan un esfuerzo hacia una realidad que les haga perder sus privilegios. Un asunto para meditar profundamente.

En la próxima entrada amenazo analizar el tercer objetivo, “Detener la discriminación hacia la gente con diabetes”.

martes, 1 de noviembre de 2011

Noviembre, mes dedicado a la diabetes


Dado que en las redes sociales, bueno, en realidad en el facebook solamente, estoy suscrito a una variedad de asociaciones, organizaciones y grupos orientados hacia diferentes enfoques de la vida con diabetes, ya sea a través de consejos, venta de productos o divulgación de información relevante sobre la vida con diabetes, además de que cada día me llegan por correo u otros medios noticias relacionadas al tema de la diabetes, es que puedo disponer de un panorama bastante completo sobre las tendencias principales en el mundo.

Este mes presenta una ocasión ideal para ir desgranando los temas que más llaman la atención y que de alguna manera acaparan los titulares, si no de los diarios de mayor circulación, al menos en los medios de divulgación especializados en temas de salud y, particularmente, en lo relativo a la diabetes. Por ello y sin ánimo de convertirme en un vidente, me surge la compulsión de presentar un temario de los asuntos más relevantes y darme a la tarea de hacer un análisis en este espacio, uno por uno, de aquí al día 14 en que conmemoraremos el “día mundial de la diabetes”.

Así púes, lo que me parece especialmente relevante es retomar el tema ya publicado por la IDF (Federación Internacional de Diabetes) sobre el “Diabetes Global Plan 2011-2021” e ir desarrollando en estos días el contenido de los tres objetivos del plan, para hacer más clara la visión contenida en dicho plan, que así leída al vuelo parece que dice mucho menos de lo que en realidad engloba. Saber pues éstos objetivos nos podrá ayudar a comprender algunas de las iniciativas que es probable que ya estemos comenzando a ver y otras que, espero, pronto sean de carácter y dominio públicos.

Los tres objetivos, enunciados de manera simple son:

1.   Mejorar los resultados en la salud de la gente con diabetes.
2.   Evitar el desarrollo de la diabetes tipo 2 y,
3.   Detener la discriminación hacia la gente con diabetes.

Como justificación a la selección de los objetivos anteriores, se encuentran datos acumulados a lo largo de años de investigación y experiencia en el tratamiento de la diabetes en cualquiera de sus manifestaciones, tipo 1, tipo 2 y gestacional.

Quizá el gran objetivo de este esfuerzo quede resumido en la oración “El reto es grande, pero también las recompensas. Al decidir el sostener una cumbre de alto nivel en la ONU sobre ENC (enfermedades no contagiosas), quienes toman decisiones pusieron la diabetes y otras enfermedades no contagiosas hasta arriba de la agenda internacional de salud. Esta es una oportunidad sin precedentes para revertir la ola sobre esta enfermedad incapacitante y salvar vidas y extremidades. Tenemos la evidencia, el conocimiento y las herramientas.”

La oración anterior se refiere a la cumbre de jefes de estado realizada en la ONU el pasado mes de septiembre y que tuvo el resultado arriba enunciado. La idea ahora hacia el futuro es dejar de ser pasivos y tomar un papel activo hacia la diabetes, ya sea que la padezcamos o seamos familiares o amigos de alguien con diabetes.

Recordemos que no importa cuál sea el detonador o el antecedente, ninguno escogemos vivir con diabetes.

sábado, 15 de octubre de 2011

Día Mundial de la Diabetes, comenzamos la cuenta regresiva.




Hoy comenzamos a contar en reversa el mes que falta para la conmemoración del día Mundial de la Diabetes. Esta noticia no es noticia en sí, sino que al parecer en esta ocasión estará marcada por una serie de propuestas de cambio a nivel mundial que pudiesen marcar una nueva y radical transformación de cómo se maneja la diabetes a nivel mundial, por parte de los sistemas de salud. Hay una buena cantidad de temas que serán tratados en la convención que coincidiendo con la anual jornada dedicada a la diabetes, se celebrará en Dubai (quién pudiera haber asistido, ya habrá nuevas ocasiones).

La agenda de temas será muy amplia y, si bien la expectativa que hace poco más de once meses se planteó para el evento fue en el sentido de hacer el congreso mundial con temas de actualidad presentando los ultimos avances sobre diabetes y enfermedades asociadas, medicamentos, equipos y terapias, hubo dos cambios que resultaron darle un giro radical al planteamiento del congreso por venir. El primero,desde que se plantearon los temas generales, se decidió hacer un especial énfasis en la prevención, en particular en lo relativo al preocupante incremento del número de casos nuevos de diabetes tipo 2, lo que propició el nacimiento de campañas como la de “¡Actuémos ya! Contra la diabetes” y la de “Get Raged” (algo así como enfurecerse) por la diabetes y que tienen como objetivo hacer conciencia en la sociedad en general el grave problema de salud que significa la prevalencia de la diabetes a nivel mundial, así como hacer reaccionar a los individuos enfermos diagnosticados, enfermos NO diagnosticados y población sana hacia una conciencia del riesgo implícito de contraer diabetes y, sobre todo, desarrollar una cultura de la prevención.

La segunda consecuencia, no prevista en un inicio, es que conforme estos conceptos han ido tomando impulso, ha venido creciendo una campaña -apoyada entre otras a través de las redes sociales-, que culminó en la Cumbre Mundial de la ONU celebrada en el pasado mes de agosto, donde los jefes de estado se vieron ante la presión mundial por tomar de manera urgente medidas que permitan no solo frenar la preocupante tasa de incremento de casos nuevos de diabetes, sino que la tendencia se revierta hacia valores promedio los mínimos posibles.

La consecuencia final de esta cumbre, según las notas preparatorias de la IDF (Federación Internacional de Diabetes, por sus siglas e inglés), es que todo parece indicar que los asistenetes al congreso de Dubai contarán con poder de decisión suficiente como para tomar medidas inmediatas, efectivas y con la fuerza de los respectivos Estados representados, para aterrizar y hacer realidad este anhelo de todos. Por ello pretendo ir compartiendo aquí las notas preparatorias del congreso y, conforme se vayan dando a conocer, las conclusiones y compromisos alcanzados.

Al parecer la voluntad comienza a tomar sustancia en la forma de una acción coordinada para buscar cómo mejorar la calidad de vida de quienes ya tenemos diabetes y, procurar que quienes no la sufren, se mantengan lo más sanos posible por el mayor tiempo que se pueda.

Hagamos votos para que la inteligencia y el buen sentido común prevalezcan en Dubai y prendamos una vela -azul- para mostrar nuestro apoyo.

martes, 13 de septiembre de 2011

El Atlas de la Diabetes


A mucha gente –yo incluido- le parecerá una absoluta novedad que exista un documento que se intitula “Atlas de la Diabetes”. En mi caso hasta hace unos cinco meses no tenía idea de que tal cosa existiera, hasta que me topé con la cuarta edición durante una sesión de búsqueda de información de última actualidad para comentar en este espacio. En dicha edición ya se venían manejando los conceptos que hoy nos son tan cotidianos como la campaña de “Alto a la Diabetes” y la necesidad de plantear a nivel gubernamental una serie de estrategias para vencer el crecimiento a niveles de epidemia que la diabetes, particularmente la del tipo 2 está alcanzando a nivel mundial.

Recuerdo que en 2007 escribía en este espacio que la diabetes mata a una persona cada doce segundos, Es muchísimo pero para no ser demasiado amarillistas, diré que eso equivale a que en promedio, cada día de ese año hubo en el mundo siete mil doscientas familias que perdieron algún integrante por causa de la diabetes. Este año, apoyado por las cifras de la cuarta edición del Atlas de la Diabetes, también tuve la oportunidad de actualizar el dato y la nueva tasa de muertes por diabetes fue de una cada ocho segundos. Es decir, la cifra pasó a un alarmante ritmo de diez mil ochocientas muertes al día.

Aquí es donde entro en materia de información, pues resulta que hace unos minutos me llegó la nota de que la IDF (Federación Internacional de Diabetes, por sus siglas en inglés), acaba de publicar la quinta edición actualizada del Atlas de la Diabetes. Bueno, la mala noticia es que las cosas no han mejorado y hemos acelerado en un segundo la velocidad de muertes por diabetes. Así ahora el número que lamentar es un fallecimiento cada siete segundos y continuando con la macabra cuenta, eso implica la pérdida de alrededor de doce mil trescientas cuarenta y tres personas cada día. En apenas cuatro años la cifra de muertes por causa de la diabetes se ha incrementado un poco más del 71% Eso sí que es alarmante.

A continuación reproduzco algunos conceptos que se plasman en el boletín de prensa que acompaña al lanzamiento de esta quinta edición:

“Las cifras de la nueva versión del Atlas de la Diabetes publicada este día por la IDF confirman que la epidemia de la diabetes continua empeorando”

“Datos de estudios globales demuestran que el número de personas con diabetes en el 2011 ha alcanzado una impactante cifra de 366 millones, 4.6 millones de muertes son atribuibles a la diabetes y el gasto de salud relacionado con la diabetes ha llegado a los 465 mil millones de dólares”

“Estas cifras las lanzó la IDF en el marco de la reunión de Lisboa de la EASD (Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes, por sus siglas en inglés), un semana previa de la cumbre de las Naciones Unidas sobre las enfermedades no contagiosas (ENC’s) con lo que se ha demostrado que los líderes mundiales finalmente están afrontando los retos propuestos por la diabetes así como el cáncer y las enfermedades cardiacas y respiratorias”

“Siendo solamente la segunda cumbre en la historia que trata asuntos relacionados con la salud, la comunidad diabética mundial espera que los líderes mundiales establezcan compromisos, acciones concretas y metas medibles para atajar las ENC’s así como fue el hito derivado de la reunión del 2001 sobre VIH/SIDA”

“El Atlas, basado en las más recientes cifras internacionales, demuestra que la diabetes se mantiene en una imparable trayectoria en escalada”

“El Profesor Mbanya (Presidente de la IDF) dijo: Los datos del Atlas de la IDF realmente son una prueba de que la diabetes es un reto masivo que el mundo ya no puede darse el lujo de ignorar. Durante 2011 debido a la diabetes, está muriendo una persona cada siete segundos. El tiempo está corriendo para los líderes mundiales y estamos esperando acción de esta reunión de alto nivel la próxima semana en las Naciones Unidas que ponga freno al imparable incremento de la diabetes”

El impacto socioeconómico no solo de la diabetes, sino de todas las enfermedades no contagiosas es alucinante, dijo el Profesor Boulton, Vicepresidente de la EASD”

“La EASD apoya totalmente a la IDF y se hace eco del llamado del Profesor Mbanya para mayores fondos de investigación médica, agregó”

“Una investigación orientada al fortalecimiento de los sistemas de salud debería incluir enfoques de desarrollo y evaluación para la construcción de unidades de atención a la salud locales, así como la integración de cuidados y servicios a la diabetes dentro de los servicios de salud primaria, manejo de enfermedades crónicas infecciosas y salud materno infantil”

“El mensaje a los líderes mundiales es que invirtiendo ahora en investigación, redundará en ahorros a futuro reduciendo la enorme y aun en crecimiento carga de las Enfermedades no Contagiosas en sus sistemas de salud”

Una serie de mensajes por demás claros, contundentes y alarmantes que invitan a la reflexión, la motivación personal y la acción. Por mi parte quisiera agregar algo más de mi cosecha y que obviamente no está contenido en el Atlas multicitado y es en el sentido de que si bien ya los líderes de los países miembros de las Naciones Unidas deben tomar acciones y decisiones contundentes y urgentes para evitar que colapsen los sistemas de salud locales, la propuesta es que hagamos nuestra parte como diabéticos, junto con nuestras familias para tomar conciencia y acción en el propio cuidado y prevención. Si somos diabéticos, formamos parte de una familia diabética y como tal nos corresponde cuidarnos en dos sentidos: Nosotros, para mantenernos libres de complicaciones lo más posible y a nuestras familias, para que prevengan y no contraigan la enfermedad, especialmente si hay obesidad presente en alguno de los miembros de la familia. 

El mejor día para actuar es HOY.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Dubai, Una mirada global a la diabetes.





Al grito de ¡Vámonos a Dubai!, podemos iniciar esta llamada a estar atentos sobre los tópicos más importantes que están llegando a la cima de las discusiones sobre la diabetes. El foro será en Dubai y el evento el “Congreso Mundial de Diabetes” que se llevará a cabo del cuatro al ocho de diciembre, bajo el auspicio de la IDF (Federación internacional de Diabetes,  por sus siglas en inglés)

El congreso será el más ambicioso de los organizados hasta la fecha y se pretende que además de que sea el sitio de reunión del mayor grupo de personas especialistas en temas de salud, particularmente vinculados con la diabetes, causas, efectos de corto y largo plazo, también se reúnan líderes mundiales cuya influencia y poder político y económico decidan un posible cambio en sus propias naciones que ayude a revertir el enorme crecimiento que la epidemia de diabetes ha cobrado a nivel mundial, convirtiéndolo en una amenaza a los sistemas de salud de cada vez más naciones que ya desde hoy ven con preocupación que el costo de los tratamientos de la diabetes y sus complicaciones alcanza proporciones del tamaño del propio Producto Interno Bruto (PIB) de muchas de ellas.          

Cada mes aproximadamente, desde hace un año, me llega un boletín electrónico que amablemente me comparte la IDF (Federación internacional de Diabetes,  por sus siglas en inglés), sobre el tema del congreso y va comentando avances, expectativas y temas de discusión. El de este mes ha sido especialmente interesante, pues ya se tiene prácticamente listo todo lo relativo a la reunión de expertos y, según leo, habrá cinco ejes o corrientes sobre las que versara el congreso. Esta son:

1.   Clínica y Ciencia Básica. Dicha en otras palabras, conjugar la experiencia directa con pacientes en consulta u Hospitales y la investigación científica que busca causas y formas de prevenir, otorgar un mejor tratamiento  y la búsqueda de la cura de la diabetes.
2.   Educación y Cuidado Integrado. Que tiene que ver con lograr que el paciente conozca lo más posible sobre la correcta información acerca de su condición, tratamientos, pronósticos y el cuidado integral a través de un equipo multidisciplinario de profesionales y el impacto del entorno social, económico y afectivo del paciente.
3.   Los retos Globales en Salud. Que como decía arriba, la diabetes y sus complicaciones son suficientes para poner en alerta a los sistemas de salud de los países más desarrollados y mucho más dramático es el panorama para países con economías francamente pobres o en crisis económicas o militares profundas.
4.   Sistemas de Salud y Epidemiología. Aquí se trata de definir con enfoque sobre los sistemas de salud locales el impacto sobre su economía y capacidad de respuesta, así como la alternativa de tratar a la diabetes como una enfermedad no transmisible por contagio, pero que está creciendo a ritmos de epidemia a nivel mundial y se requiere darle un tratamiento como tal, de epidemia, para lograr frenar la tendencia y evitar un colapso mundial.
5.   Finalmente y no menos importante, el aspecto de la vida con diabetes, ya que querámoslo o no, nuestra vida es diferente después del diagnóstico y la situación puede agravarse mucho más si la propia economía nos obliga a renunciar a un cuidado preventivo, aunado a las consecuencias por incapacidad que esto acarrea y el impacto en todos los ámbitos interrelacionados, como la familia, el trabajo y los círculos sociales que nos son referencia.

Por ello, hoy hago la invitación para que estemos atentos, nos acerquemos a nuestras respectivas asociaciones y federaciones de diabéticos que ahí harán escuchar su voz para que lo que tengamos que decir, sea ventilado públicamente. Si quieren directamente obtener información de la IDF (Federación internacional de Diabetes,  por sus siglas en inglés), sigan la liga. Hasta donde sé las lenguas en las que estarán publicando incluyen inglés y español.

A mi me hubiese encantado ir a pasearme a Dubai, pero como dijera la abuela "... en esto de los centavos, el horno no está para bollos..." Ya habrá otros congresos.



jueves, 21 de julio de 2011

¿Indiferencia como causa de Diabetes?

Al meditar sobre las estadísticas alrededor de la diabetes, me encuentro con una herramienta invaluable de información que es el Atlas de la Diabetes  de la IDF (Diabetes Atlas de la International Diabetes Federation), es una casi inagotable mina de información cuya elaboración ha tomado años de un titánico esfuerzo, pero el resultado es impresionante y muy útil al momento de considerar datos relevantes y confiables con respecto a lo que está sucediendo en el mundo con respecto a la diabetes. Nos permite saber con cifras muy precisas qué sucede tanto a nivel regional como a nivel mundial en aspectos tales como casos existentes, casos nuevos, complicaciones asociadas y su impacto en las economías regionales. En fin, es un documento como su nombre lo indica, Atlas, lleno de datos, cifras y referencias que sustentan la toma de decisiones sobre el estado de la diabetes y qué hacer hoy para que el problema no sea más un problema de características globales.

A partir de estos datos, que por cierto son como para un guión de cine de terror, es que la IDF, ha lanzado su campaña de alerta mundial que pretende sacudir la conciencia de los dirigentes de todos los países del mundo, para que se asignen recursos y se realicen acciones efectivas para atajar el creciente problema que implica la diabetes, no solo desde el punto de vista del individuo que la padece, sino desde la perspectiva de los sistemas de salud nacionales, regionales y mundiales. Esta campaña, como ya lo comenté en una entrada pasada, se llama O for outrage!, (O por furia!). Pero el tema de hoy es un poco más sutil y toca una fibra diferente.

Casi siempre nos sucede –a mí por lo menos con penosa frecuencia-, que disociamos nuestra vida personal, social y política de la vida masiva, nacional y comunitaria. Nos aislamos en un cómodo refugio de retraimiento selectivo donde a veces ni siquiera nos dignamos a ver al vecino, evitándonos la molestia de saludarlo. Dividimos el mundo entre yo y los otros y ahora, de manera realmente alarmante, dependemos de una prótesis llamada computadora para poder establecer un contacto –profilácticamente seguro-, con otro individuo de la especie. Eso sí, concedo, a la velocidad de la luz, por lo que el factor distancia es un obstáculo despreciable.

Pero ya que mojé el dedo en limón y lo recubrí con sal, vamos directo a la llaga, ahí donde diabéticamente más duele o donde verdaderamente nos debiera de doler. ¿Quién, en primer lugar tiene la responsabilidad de velar por mi salud, de atender mi enfermedad o si tengo riesgo, tomar las medidas necesarias para prevenirla? La relación pueblo (yo, tu, los demás de a pié) y gobierno (los innombrables) se ha caracterizado por establecer una brecha infranqueable de comunicación en la que nos convertimos en pasivos espectadores en la esperanza de que sean ellos los que resuelvan todos los asuntos nacionales y, por qué no, los personales. Se nos olvida que ellos y nosotros estamos hechos de la misma esencia y que un funcionario público debiera ser considerado como un simple ciudadano que ha sido contratado para administrar una función específica de gobierno, o sea, en teoría están al servicio de la ciudadanía. Pero como este blog no trata de ciencia política ni califica como charla de café, veamos el punto fino y desmadejemos el problema, enfocados en la diabetes como problema de salud nacional.

Como decía, los ciudadanos esperamos ilusionadamente que los funcionarios públicos cumplan con el compromiso de administrar los bienes nacionales y velar por el bien estar de los ciudadanos, pero no podemos caer en el extremo de pensar que el gobierno, venga a resolver todos los problemas ciudadanos mientras que los ciudadanos que vivimos nuestro particular problema no ponemos nada de nuestra parte. La verdad que así como los ciudadanos en lo individual somos impotentes para resolver los problemas nacionales, el gobierno no puede intervenir en los ámbitos privados y decirnos qué y cómo hacer. Al menos no es lo deseable en una sociedad civilizada ¿lo es la nuestra?, bueno, en lo que nos respondemos esa pregunta, tengo algunos datos que quiero compartir y que me llevaron a esta compulsiva reflexión y es un resumen que me encontré al hurgar entre mis archivos y es parte de las “Declaraciones Acapulco 2005” derivadas del Congreso Nacional de Diabetes del mismo año.

En dicho documento, redactado hace ya seis años, se reconoce que es imperativo tomar acciones inmediatas “Para la Reducción de la Incidencia de la Diabetes Mellitus Tipo 2 en México” y se detallan una serie de acciones que el gobierno asume como propias y que a lo largo de los años podemos darnos cuenta que algunas ya están en fase de implementación y otras, al parecer no se ha hecho nada o no se ha difundido adecuadamente.

En un rápido resumen enumero los rubros principales:
1.   Acciones en el ámbito escolar; creando redes de salud escolar, implementación de programas de educación para la salud, aumentar la actividad física de los educandos e instrucción sobre hábitos de alimentación.
2.   Acciones en el ámbito laboral; con anuncios que difundan mensajes de salud, estimular la creación de rampas y escaleras para sustituir elevadores y estímulos fiscales para la creación de  gimnasios y canchas deportivas.
3.   Acciones para la regulación de la industria alimentaria. Aquí ni comento, pues todos pudimos ser testigos de la rápida y contundente reacción de esta industria y cómo fueron -¿amedrentados?- los legisladores que metieron reversa en la propuesta de control.
4.   Acciones en los medios masivos de comunicación. Bueno, el párrafo anterior podemos usarlo de nuevo.
5.   Acciones en la preparación del personal médico; Incluye incorporar capacidades para manejar recomendaciones en dieta y actividad física del paciente, Inclusión en programas académicos de algunas carreras profesionales, de los conocimientos de salud suficientes para la difusión y aplicación de estilos de vida saludable.
6.   Acciones en el ámbito fiscal, pretendiendo dar algunos estímulos a quienes participen dentro del marco de esta iniciativa.

Acciones llenas de buena intención, pero insuficientes a la hora de dimensionar el problema que se pretende resolver pues falta un importante elemento en la ecuación. Yo y mi propia indiferencia o capacidad de compromiso.

Sin embargo, regresando a la autocrítica, hay muchos aspectos de responsabilidad individual que, habiéndolas asumido como propias, al gobierno ni siquiera se le ocurre pedirnos una colaboración activa. Al criticar esta parte, me quiero referir a la visión generalizada entre la clase política de vernos –y lo logran con mucho éxito-, como infantes inconscientes e inmaduros, legislando sobre lo que en una sociedad civilizada debiera ser una decisión inteligente producto del sentido común, pero que no la tomamos hasta que por la fuerza nos es impuesta. Sin embargo la pregunta queda flotando en el aire al ver la dolorosa realidad mexicana en el tema de obesidad infantil, diabetes tipo 2 en niños y la prevalencia de complicaciones en la población diabética en general. ¿Y mi responsabilidad sobre mi propia salud? ¿Y mi responsabilidad sobre la salud de quienes dependen de mí? Y puedo seguir preguntando hasta el infinito, pero no puedo exigirle, vamos ni siquiera pedirle humildemente a nadie que se haga cargo de aquello que es mi responsabilidad, mi propia salud. Seguiré bordando en el tema que tiene mucho de donde cortar, pues no todo es blanco y negro.

miércoles, 10 de octubre de 2007

Tic, tac,... la fecha se acerca

A partir de hoy, estoy estrenando un letrero anunciando el Día Internacional de la Diabetes, letrero dinámico proporcionado por cortesía de la Federación Internacional de la Diabetes (IDF, por sus siglas en inglés). Detalle que les agradezco y por supuesto que me solidarizo, pues todo esfuerzo encaminado a encontrar la forma de de detener el avance de la diabetes, amén de nuevas terapias, tratamientos e incluso, si es posible, una cura definitiva, merece el apoyo de la sociedad en su conjunto. Digo la sociedad en su conjunto, puesto que el monto económico impuesto por cada enfermo de diabetes que requiera terapias hospitalarias de alto costo para tratar complicaciones crónicas en riñones, ojos, corazón, etc. son enormes y las sociedades en conjunto tienen que cubrirlos por la vía de los impuestos. Esto es de especial importancia, ya que la diabetes es una condición cuyas complicaciones pueden ser mitigadas o incluso manejadas bajo control, prolongando por muchos años la posibilidad de una vida “normal”, manteniendo a las complicaciones a raya, puede ser incluso prevenible si los factores de riesgo son detectados a tiempo y se toman las medidas adecuadas y, en el mejor aunque el menos plausible de los casos, evitable.
Hace casi un año comencé con este esfuerzo de escribir de manera cotidiana, aunque irregular, en este espacio; lanzando a la bloggosfera mis reflexiones y encontrándome con la sorpresa que hay quién le mis ocurrencias y además, los hay quienes aparte de leerme, me otorgan su comentario. Recuerdo que en aquella ocasión, a finales de Noviembre, mi alusión fue sobre el paso –sin pena ni gloria en este México de mis amores-, del Día Mundial de la Diabetes y comentaba el enorme hueco existente con respecto a una política seria y contundente para combatir de forma decidida, efectiva y continua la expansión de la enfermedad, así como la difusión de una cultura de “vida sana”. Un año casi ha pasado desde entonces y cada vez son más los esfuerzos tanto locales como a nivel mundial, enfocados a combatir la expansión del problema de la diabetes. Casualmente, con este nuevo letrero que a partir de hoy expongo, quiero compartir con quienes me leen, el texto de la resolución 61/225 (Día Mundial de la Diabetes), de la Asamblea General de las Naciones Unidas y que esperan que de una manera rápida sea adoptada por todos los países miembros –México, por supuesto pertenece a este grupo y sinceramente espero leer o escuchar en las noticias que ya se adoptó esta resolución por parte del gobierno federal y los gobiernos estatales-, motivo central de la campaña de este año. A continuación, reproduzco el texto completo.
Resolución aprobada por la Asamblea General 61/225.
Día Mundial de la Diabetes
La Asamblea General,Recordando el Documento Final de la Cumbre Mundial 2005(1) y la Declaración del Milenio(2), así como los resultados de las grandes conferencias y cumbres de las Naciones Unidas en las esferas económica y social y esferas conexas, en particular los objetivos de desarrollo relacionados con la salud allí establecidos, y sus resoluciones 58/3, de 23 de diciembre de 2003, 60/35, de 30 de noviembre de 2005, y 60/265, de 30 de junio de 2006,
Reconociendo que es esencial fortalecer los sistemas de salud pública y de atención de la salud para alcanzar los objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente, incluidos los objetivos de desarrollo del Milenio,
Reconociendo también que la diabetes es una enfermedad crónica, debilitante y costosa, que tiene graves complicaciones, conlleva grandes riesgos para las familias, los Estados Miembros y el mundo entero y plantea serias dificultades para el cumplimiento de los objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente, incluidos los objetivos de desarrollo del Milenio,
Recordando las resoluciones de la Asamblea Mundial de la Salud WHA42.36, de 19 de mayo de 1989, relativa a la prevención y el control de la diabetes mellitus(3), y WHA57.17, de 22 de mayo de 2004, relativa a una estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud(4),
Acogiendo con satisfacción el hecho de que la Federación Internacional de la Diabetes lleve desde 1991 observando en todo el mundo el Día Mundial de la Diabetes, con el copatrocinio de la Organización Mundial de la Salud, el 14 de noviembre,Reconociendo la acuciante necesidad de llevar a cabo actividades multilaterales para promover y mejorar la salud humana y facilitar el acceso al tratamiento y a la instrucción sobre atención de la salud,
1. Decide designar el 14 de noviembre, actual Día Mundial de la Diabetes, día de las Naciones Unidas dedicado a esta cuestión, que se observará todos los años a partir de 2007;
2. Invita a todos los Estados Miembros, a las organizaciones competentes del sistema de las Naciones Unidas y a otras organizaciones internacionales, así como a la sociedad civil, incluidas las organizaciones no gubernamentales y el sector privado, a que observen debidamente el Día Mundial de la Diabetes con miras a aumentar la conciencia pública sobre esa enfermedad y las complicaciones conexas, así como sobre su prevención y atención, incluso recurriendo a actividades de divulgación y a los medios de comunicación;
3. Alienta a los Estados Miembros a que elaboren políticas nacionales sobre la prevención, el tratamiento y la atención de la diabetes que estén en consonancia con el desarrollo sostenible de sus sistemas de atención de la salud, teniendo presentes los objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente, incluidos los objetivos de desarrollo del Milenio;
4. Pide al Secretario General que señale la presente resolución a la atención de todos los Estados Miembros y organizaciones del sistema de las Naciones Unidas.
83ª sesión plenaria 20 de diciembre de 2006
(1) Véase la resolución 60/1.
(2) Véase la resolución 55/2.
(3) Véase Organización Mundial de la Salud, 42a Asamblea Mundial de la Salud, Ginebra, 8 a 19 mayo de1989, Resoluciones y Decisiones, Anexos (WHA42/1989/REC/1).
(4) Ibíd., 57a Asamblea Mundial de la Salud, Ginebra, 17 a 22 de mayo de 2004, Resoluciones y Decisiones,Anexos (WHA57/2004/REC/1).
Lo que queda, aparte de poner el propio pequeño grano de arena, es esperar que la convocatoria siga tomando impulso y con efecto de bola de nieve, vaya creciendo con propia inercia y alcance fuerza suficiente para convertirse en una iniciativa autosustentada.

miércoles, 25 de abril de 2007

Obesidad infantil y la comida chatarra. Origenes

Continuando con el tema de la obesidad infantil y las previsibles consecuencias en caso de no afrontar la cuestión, hoy vuelvo sobre mis pasos y plasmo algunas reflexiones sobre el muy probable origen del problema. En futuras entradas ampliaré el análisis hacia algunas de sus consecuencias posibles y algunos posibles cursos de acción para afrontar y resolver el problema.
Antes de hacer el correspondiente análisis, es importante hacer conciencia del tamaño del problema. De manera histórica, la obesidad en los niños ha tenido una incidencia promedio de un 25 al 28%, esto quiere decir, que cuatro de cada diez niños se consideraban “gorditos”. Sin embargo, en los últimos veinte años se ha registrado un incremento promedio de hasta un 60% en esta cifra, lo que lleva a que casi cuarenta y cinco niños de cada cien presenten un grado de sobrepeso que puede ir desde un leve sobrepeso, hasta una obesidad severa que pueda provocar una seria discapacidad para una vida social normal. Adicionalmente, son los casos cada vez más abundantes de obesidad severa los que han disparado las voces de alarma y reclaman atención inmediata, pues no solo se trata de un incremento en el número de niños gordos, sino el tipo y grado de obesidad que están alcanzando.
Otro dato importante es saber a qué le llamamos sobrepeso u obesidad ya que si bien depende del ya muy conocido Indice de Masa Corporal (IMC), a diferencia de los adultos en que hay una cifra estándar para mujeres y hombres, en los niños y adolescentes varía con la edad ya que hay cambios importantes a lo largo de las diferentes etapas del crecimiento y desarrollo. Por ello, reproduzco una tabla con el IMC considerado normal para cada edad entre los dos y los dieciocho años.

Recordemos que el IMC se calcula dividiendo el peso expresado en kilogramos entre la estatura expresada en centímetros y elevada al cuadrado. Este número nos permitirá saber de manera muy aproximada para cada edad si hay o no un problema de peso.
Si hacemos una reflexión del posible origen del problema, lo más probable es que lo encontremos en varios factores de orden social, educativo y económico. Es decir, que al no haber una sola causa identificable, el problema es complejo -muy complejo, anticipo-, pues los investigadores sugieren diferentes fuentes en las que coinciden y otras sobre las que no hay consenso unánime y aun las hay que son motivo de controversia.
Dentro de los orígenes de la obesidad se encuentra en un primerísimo lugar la predisposición genética, que cuando está presente puede provocarla por si sola, pero cuando se le agregan otros factores como:
Ignorancia (reflejada en falta de información correcta y adecuada en los padres de cómo alimentar de forma sana y suficiente a los hijos, además de recurrir a sistemas de “estímulo” de conductas a cambio de postres u otros artículos comestibles ricos en carbohidratos, grasas o ambos).
Ccarencia afectiva (al tratar de compensar ausencia física o atención de calidad con golosinas o “premios” al apetito).
Vulnerabilidad a la publicidad masiva (al acostumbrarse a ver los alimentos chatarra como una opción al alcance, sin considerar su valor nutritivo o potencial daño por el consumo excesivo).
Descuido (al no preocuparse en casa ni en las escuelas sobre el acceso que los niños tienen a la comida chatarra –me refiero por supuesto a las famosas cooperativas y puestos dentro y fuera de las escuelas-, ni control sobre la cantidad que comen de la misma).
Más descuido (al no estimular una actividad física sana y constante que consuma las calorías comidas y permitan un sano y correcto desarrollo físico).
Disponibilidad y moda (cada vez es mayor el número de lugares donde se expende comida chatarra, eufemísticamente denominada comida rápida o de antojo y más el número de padres y madres que recurren a dichas opciones ante la falta de tiempo para cocinar en casa o para procurar alimentos sanos en el hogar).
Indiferencia (de los padres al ver el gradual e inexorable aumento de peso de los pequeños y no tomar la decisión de poner un freno a la situación y, de manera comprometida, resolver el problema antes que tenga que convertirse en un problema mayúsculo de salud o cuestión de vida o muerte).
Actitud (la de las escuelas que han claudicado a su vocación formadora e incluso han cancelado los recesos o recreos y han llegado al extremo de prohibir a sus alumnos cualquier manifestación de actividad física, ante el temor de demandas por parte de padres timoratos -si no que estúpidos, sería el correcto adjetivo- que amenazan o de plano llegan a actuar contra las instituciones si sus “retoños” se lastiman jugando con sus compañeros durante dichos recesos) y
Transferencia lúdica (es decir, que la bicicleta, el balón de fut, la patineta, el balero, etc. han quedado desplazados por la pantalla de televisión o el monitor de videojuegos, cuyo máximo esfuerzo requerido es el de mover uno o varios dedos para desarrollar toda su actividad.
De los orígenes del problema de obesidad infantil, probablemente el de la ignorancia sea el más importante, ya que si analizamos a detalle los arriba mencionados, podremos deducir fácilmente que con educación e información correctas se pueden eliminar o disminuir su impacto negativo.
Abro un breve paréntesis para definir ignorancia. Ignorancia, no como insulto o término para descalificar, sino como sinónimo de la falta de elementos de un conocimiento correcto y completo sobre algún tema o asunto determinados. Ignorante soy en la medida que ignoro o desconozco sobre aquello que hago o pretendo hacer, sobre lo que digo o pretendo decir. La ignorancia en sí no es mala ni siquiera negativa; la ignorancia clama por conocimiento y es precisamente la educación la que nos va iluminando un camino antes oscuro y, una vez conocido aquello que se ignoraba, se puede tomar una decisión correcta y adecuada sobre el tema aprendido.
Por ello es que si rastreamos hasta sus orígenes el problema de la obesidad infantil, nos encontramos que empieza en la forma y tipo de alimentación de la madre durante las etapas previas a la concepción, durante el embarazo y durante la lactancia; la forma y tipo de alimentación al bebé posterior a la lactancia –si hubo o no etapa de lactancia también es un factor sumamente importante.
Durante la infancia todos vamos aprendiendo, primero de los padres y familia nuclear, hermanos, abuelos, primos, tíos, diferentes conceptos, aspectos y formas de relacionarnos con la comida. Aprendemos de las opiniones escuchadas o percibidas a preferir o rechazar determinados tipos de comidas y los esquemas de premios, de afectos o frustraciones manejados con comida como estímulo o mitigante.
Conforme los niños van creciendo y ampliando su horizonte de relaciones sociales, se enfrentan a situaciones de aceptación, rechazo, compañerismo, agresión, apoyo, combinadas y en muchas de ellas la comida es un factor central, ya sea como moneda de intercambio, de marginación o su efecto en la figura como fuente de aceptación o rechazo.
Si una vez que empiezan a asistir a la escuela no se les presta la debida atención y sin un correcto desayuno y una supervisión adecuada se les manda a la escuela con dinero abundante, esperando que apliquen criterio adulto y disciplina espartana para solamente aceptar alimentos nutritivos y rechazar las deliciosas y tentadoras ofertas a la vista, no es extraño que coman sin moderación precisamente aquello que no debieran de comer. Y así sucesivamente en un círculo que cada vez es más difícil de romper. ¿Y los padres y los maestros?
Sin embargo, la idea es desmadejar el origen de la obesidad infantil y no señalar con flamígero dedo al o los culpables. La idea es hallar soluciones al alcance de todos y proporcionar una guía de qué es posible hacer para mitigar el problema.

jueves, 19 de abril de 2007

Obesidad infantil, la comida chatarra y las veleidades del congreso.

Hoy con las noticias de la mañana tanto de los noticieros de la televisión y la radio, así como en los diarios impresos que cotidianamente consulto, noté la difusión de la noticia sobre que El Congreso de la Unión retoma el análisis de la llamada “Ley de Comida Chatarra”, que pretende -entre otros objetivos-, prohibir la venta de la llamada comida chatarra en las escuelas y restringir forma y horarios de publicidad de la misma. De los asuntos que más llamaron mi atención alrededor de la noticia, fue la declaración de la Antropóloga Social y Especialista en Nutrición Miriam Bertrán, de la UAM Xochimilco, quién durante una entrevista realizada dentro del noticiario Once Noticias de canal 11 de televisión en su edición matutina, dijo con mucha sensatez –y cito de memoria con la correspondiente disculpa previa de errores u omisiones generados por incapacidad de retentiva neuronal-, que “habría que definir primero qué es y qué no es comida chatarra, ya que en los casos de las escuelas públicas, aparte de los productos empacados con marca de fábrica, se expenden alimentos de preparación casera que son ricos en harinas, grasas y azúcares directos y con nulo contenido de fibra”. Más o menos por ahí va el comentario.

Por otro lado y para complementar la noticia, cito una del diario La Jornada, aparecido hoy mismo y que se intitula “Reviven diputados análisis sobre restricciones a comida chatarra” En la fuente que consulto –La Jornada en línea-, no acreditan al autor del artículo, omisión que inevitablemente mantendré. El artículo referido, además de relatar los dimes y diretes entre los diputados de facciones opuestas y las habituales descalificaciones y “sospechas” de decisiones que “ocultan aviesas traiciones a la patria y al pueblo”, se rescatan algunos aspectos de la discusión que me parecen sumamente interesantes. En primer lugar mencionan que “La primera modificación adicionaría la fracción nueve al artículo 115 de la Ley General de Salud para que la secretaría del ramo pueda promover investigaciones sobre los efectos del consumo de productos de bajo contenido nutricional y alto valor energético, del abuso en el consumo de los mismos y de las acciones para controlarlo. Mientras, la otra reforma sería para adicionar un párrafo al artículo 49 de la Ley Federal de Protección al Consumidor, y definir que no se podrán realizar promociones y ofertas sobre productos de bajo contenido nutricional y alto valor energético".Por supuesto que aquí se menciona a los grupos de interés económico y se les identifica con un grupo de cabildeo en bloque denominado “Con México” y menciona el mismo artículo –cito textual-, "a Bimbo, Barcel, Coca Cola, Grupo Gamesa, Jumex, Jugos del Valle, Nestlé de México, Sabritas, entre otros", como el enemigo a vencer o como el cómplice patrocinador del partido en el poder quién busca sobornar a los diputados para que no prospere la ley.

Confieso que aunque me encanta la política como concepto, no es la idea de este espacio convertirse en una palestra de opinión al respecto, ni mi interés primordial dedicarme a su ejercicio en este blog. Sin embargo, ya que el tema aludido lleva como destinatario final a los niños y atañe a un problema que es prioritario en este sitio, como lo es la diabetes, que en el caso de la DM2 se ha convertido en un elemento de grave preocupación por su reciente incidencia cada vez mayor y más grave entre la población infantil y que, además está íntimamente vinculada con la obesidad y el consumo excesivo de calorías y una carencia de actividad física, que tomo la palabra y arrojo mi temeraria opinión, que me temo contenga más elementos de crítica política de lo que quisiera.
Primero que nada, cuando enfrentamos cualquier tipo de problema, lo que corresponde a todo sano juicio es definirlo, entender su alcance, reconocer sus dimensiones y considerar si existen soluciones aplicables que permitan resolverlo. Si no somos capaces de realizar un análisis serio, objetivo e imparcial, no importa qué se diga o se haga, cualquier acción será en respuesta de un interés o una postura política y no en respuesta a una real solución apoyada en la razón y lógica correctas, cimientos de la formación científica.
Veamos los hechos:
A) Hay una tasa creciente de obesidad infantil en México. Es una realidad que podemos constatar en la vida diaria donde observamos cada vez mayor número de niños con sobrepeso.
B) Los patrones de alimentación se han modificado en la población mexicana. Cada vez es menor el número de personas –mujeres en su mayoría-, que cocinan en casa una dieta balanceada y nutritiva, por lo que va en ritmo creciente la popularidad de la comida instantánea o la comida en fondas o restaurantes.
C) En el caso de los niños en el sistema escolar, va en aumento el número de familias que optan por permitir que sus hijos omitan el desayuno en casa y les dan dinero para que compren “algo” en la escuela ya sea para desayuno o el “lunch” o ambos.
D) Los niños en las escuelas tienen opciones múltiples de acceder a la comida chatarra, desde los puestos que se instalan en el exterior de las escuelas, pasando por la cooperativa escolar y la “vendimia” que funciona en los recesos o recreos y los alimentos con contenido nutritivo son escasos o inexistentes.
E) No hay educación para una correcta y sana nutrición al alcance de los niños, ni se puede dejar a su libre arbitrio la elección de lo que comen, ya que difícilmente ésta sería de una forma sana ni correcta.
F) Se han perdido los espacios de recreación lúdica donde los niños puedan moverse libremente sin riesgos ni amenaza a su integridad. Me refiero a la inseguridad creciente que expone a los pequeños a convertirse en víctimas de traficantes y pedófilos, peligros de reciente aparición pero efectivos en alejar a las familias de los espacios públicos de esparcimiento sano.
G) Se privilegian las largas permanencias frente a las pantallas de televisión, monitores de computadoras o consolas de videojuegos, con la consecuente inmovilidad.
En resumen, se han perdido los buenos esquemas de alimentación, se come de más y se deja de hacer ejercicio. Causas más que sabidas para originar los problemas conocidos de obesidad, hipertensión, dislipidemia y diabetes, pero que aparecen con treinta años de anticipación en un estrato de la población que debería crecer sana y vivir sana por muchos años antes de contraer una enfermedad como la DM2 que les producirá en una etapa muy temprana, las complicaciones y discapacidad que presentamos los adultos, muy adultos con DM2 y seguramente, una muy desagradable muerte prematura.
Aquí es donde comienzan las preguntas que, por lo que leo y veo no se han hecho nuestros esforzados legisladores, que al igual que las amas de casa que recurren a la comida instantánea –chatarra en su totalidad-, para resolver un problema de tiempo para “cocinar rápida aunque no adecuadamente”, así los señores diputados y senadores –sí, con minúscula, no se merecen más-, prefieren “soluciones chatarra”, así sin cocinarlas, que resuelvan “pa taparle el ojo al macho”, mexicanísima expresión para expresar lo mal hecho pero que se pretende se vea bien, legislando o evitando legislar, en contra de un tipo específico de comida chatarra, más que tratando de impulsar soluciones que resuelvan de fondo el problema.
El problema aquí es que el asunto que se pretende resolver no tiene una solución tan simple como para plasmarla en una ley, ya que algunas preguntas son:
¿Sólo son responsables del problema las transnacionales productoras de “alimentos transformados”?
¿Dicha ley realmente será obedecida incuestionablemente por el hecho de ser promulgada?
¿Una ley que restrinja mi libre acceso a un determinado tipo de comida es compatible con los principios de la constitución?
¿Es realmente necesario o suficiente prohibir la comida chatarra para resolver el problema de la obesidad infantil y su potencial daño a la salud?
¿Es la comida chatarra intrínsecamente mala o dañina por sus ingredientes, su higiene, su frescura o método de preparación?
¿Si se logra reducir el consumo de comida chatarra proveniente de empresas transnacionales, qué impacto tendrá el triunfo de dicha iniciativa sobre la tasa de desempleo?
¿Hay alguna alternativa de empleo viable y razonable si se logran cerrar las transnacionales que producen, distribuyen y venden comida chatarra?
¿La comida que se fabrica a nivel casero y se expende en la calle (churros, donas, chicharrones, papas fritas, frituras, raspados y nieves de sabores, tamales y sus respectivas tortas de tamal, muéganos, morelianas, etc.), no son también comida chatarra?
¿Estará dicha comida chatarra no transnacional incluida en el control de la ley?
¿La prohibición de publicitar comida chatarra incluirá los letreros que portan los ambulantes en el periférico durante las horas pico?
¿La ley prevé un cambio en los hábitos en que los padres educan a los hijos?
¿Cuando la comida chatarra es la única o la principal fuente de calorías de la familia, con qué van a sustituir esas personas su demanda alimenticia?
Con estas y otras muchas preguntas que me saltan a la mente, me cuestiono cuándo los legisladores y los políticos en general se decidirán a tomar en serio su trabajo y dejar de buscar “proyectos medalla”, que les hagan aparecer bien en la foto, sonrientes y soberbios de autocomplacencia como si realmente trabajaran, en vez de que solo saquen mamotretos legales que estorben a la sana vida diaria en lugar de tomar conciencia de la real dimensión del problema y ponerse a colaborar con “el enemigo” -que no adversario político-, para vencer al antagonista común que en este caso es la obesidad infantil y las muy predecibles consecuencias sobre la salud de los chiquillos y chiquillas que no merecen ser víctimas de la DM2. Como lo único que saben hacer en el congreso son leyes, la petición, el ruego, la súplica sería que al menos lo hagan con la seriedad que el tema merece, que no las hagan con la ya visible intención de dañar al adversario percibido con artículos dedicados a tal o cual empresa o persona, sino con una visión realmente patriótica que busque una solución a fondo desde el origen del problema que no es otro que ignorancia. La educación es el mejor antídoto a ésta y por ahí deberían comenzar a deshebrar la madeja, mas que con leyes restrictivas de dudosa efectividad.

martes, 20 de marzo de 2007

Cura para la diabetes


Hace unos días, recordando los comentarios que se reciben a las notas que dejo caer por este espacio, hay uno de ceci –así se firma-, en la que me menciona que en Guadalajara, ya está la posibilidad de realizar transplantes de células como método para curar la diabetes.

Aunque no tengo el dato con precisión, ya hace por lo menos seis años que escuché por vez primera lo que se ha venido divulgado del famoso método de transplante de células -isletas con sus correspondientes células beta, para ser más específico-, para tratar casos severos de diabetes tipo 1 (DM1), donde el tratamiento con insulina no está dando resultado. Este método que restituye la función de las células beta en el organismo, no es algo así como cambiar una pieza de repuesto y ya, el paciente está curado. Lamentablemente, aunque el método quirúrgico es razonablemente sencillo, son la dificultad para conseguir las células beta y los cuidados post transplante los que impiden hacer este método algo así como la cura universal para, al menos, la DM1.

Veamos cómo funciona esta técnica del transplante, compartiendo la información más actualizada que pude conseguir de la famosa Clínica Mayo (Mayo Clinic).
Primero que nada, hay que considerar que aunque no es nuevo, este procedimiento aun se le denomina “experimental” pues falta mucho para considerarlo un método seguro y libre de problemas. Lo primero que hay que hacer es inscribirse en un protocolo de investigación médica ya que esta técnica es aun considerada experimental; a continuación hay que conseguir páncreas provenientes de donantes para obtener las células beta activas para ser transplantadas al cuerpo del receptor. Como nota adicional, hay que anotarse en una lista de espera donde tienen prioridad de recibir transplante los pacientes que requieran el órgano completo y si no hay compatibilidad, solamente entonces se asigna a quien requiera solamente el transplante de las isletas.

Ahora ya listos para el transplante, primero se prepara en el laboratorio mediante la extracción y purificación de las células beta provenientes del páncreas donador. Con frecuencia se requieren dos o más páncreas para un solo transplante de células beta. Luego, un especialista realiza el transplante mediante la técnica de hacer una incisión en la vena porta para inyectar al hígado –sí, al hígado y no al páncreas, ya que éste es menos accesible-, donde las células beta se alojan en los pequeños vasos sanguíneos y una vez ahí, comienzan a producir insulina. Sin embargo existen algunos riesgos asociados a este procedimiento, tales como sangrado o generación de trombos.

Una vez realizado el transplante, si éste tiene éxito, las células beta necesitan un tiempo para activarse y comenzar a funcionar correcta y plenamente, por lo que hay que realizar un monitoreo cuidadoso de los niveles de glucosa en sangre y aplicar insulina cuyas dosis irán disminuyendo gradualmente conforme las nuevas células van tomando su nivel normal de operación. Como complemento a este procedimiento, ahora habrá que tomar depresores del sistema inmune ya que recordemos que la DM1 es el resultado de un ataque y destrucción de las células beta del páncreas por un proceso autoimune que, desafortunadamente, no se corrige con el transplante de células beta y el organismo seguirá intentando destruir a las recién llegadas a menos que se mantenga de por vida una terapia de depresión al sistema inmunológico. Ello puede llevar a desarrollar ciertos efectos indeseables como ganancia de peso, acné, aparición o incremento de vello facial, malestares estomacales o diarrea; sin embargo se puede alcanzar un equilibrio de los medicamentos, aunque se trata de un equilibrio muy delicado que además de los medicamentos para el sistema inmune, requiere una dieta muy bien cuidada y un monitoreo preciso y continuo una vez que se da de alta al paciente.

A la pregunta de la tasa de éxito en estos procedimientos, ya el panorama no es tan optimista, puesto que se encontró que de treinta y seis pacientes originalmente transplantados con éxito, después de un año solo el cuarenta por ciento permaneció sin requerir terapia de insulina y al cabo de dos años, solamente un catorce por ciento se mantuvo sin requerir insulina.

Ahora bien, ¿si el transplante falla? Bueno, lo que queda es regresar a la insulina inyectada ya que probablemente haya sido de nuevo el sistema inmunológico quien haya vuelto a hacer de las suyas y en el proceso hubiese tenido éxito al destruir las nuevas células beta. Sin embargo las investigaciones siguen con mucho entusiasmo y no hay que perder la esperanza.

De cualquier manera la intención de esta entrada es la de compartir dos noticias que se publicaron la semana pasada en diferentes medios y que quiero compartirles:

Una es con respecto a que un equipo de investigadores encontró una técnica para realizar transplantes de células beta de forma exitosa sin necesidad de recurrir a la terapia de inmunodepresión, la cual esta funcionando en ratones y se espera completar las pruebas para implementarla en seres humanos. El desarrollo se está llevando a cabo en el Well Cornell Medical College,
en la ciudad de New York, USA.

La otra noticia y que va en el mismo tema, pero con una ambición científica de mucho mayor alcance y que pudiera incluso abarcar una cura definitiva no solo para la DM1, sino también para la DM2, por lo mismo, mucho más controvertida, se trata de la investigación sobre las células madre. Sale ayer la noticia que el Dr. Elias A. Zerhoundi Jefe del NIH (Institutos Nacionales de Salud, de USA), compareció ante un panel de senadores para que se cancele la prohibición de investigar en células de embriones fertilizados, lo que podría dar un enorme impulso al desarrollo de la medicina y la ciencia, ya que ante el incremento de problemas de salud “se encuentran con una mano atada a la espalda”. Lo interesante es que el senado ya había aprobado la ley que permite la investigación científica y el actual presidente -sí el carismático George W. Bush, decretó un veto que ha frenado la investigación en este rubro.

Para terminar la nota de hoy, dejo dos datos de sumo interés: Primero, que el NIH cuenta con un presupuesto de investigación de unos 28,000’000,000 dólares, sí la lectura es correcta, veintiocho mil millones de dólares y lo segundo, es que el único veto de la presidencia del Sr. Bush ha sido precisamente a esta línea de investigación.

Sin comentarios.