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miércoles, 14 de noviembre de 2012

Día Mundial de la Diabetes 2012



Este 14 de noviembre pienso en dos noticias para un poco probable futuro que estoy seguro no lo serán. Que se acaba el mundo el próximo 21 de diciembre y que ya hay una cura para la diabetes. Aunque el aforismo reza que “no tener noticias son buenas noticias”, no siempre el ignorar algo implica que no exista o que no nos pueda afectar.  

Hoy por todo el mundo se lanzan felicitaciones por el día, por la diabetes, por lo que sea, pero no sé por qué, pero nunca he podido celebrar ni aceptar ser felicitado por tener diabetes. Si por el contrario, en vez de contraer diabetes me hubiera sacado la lotería, estaría recibiendo felicitaciones, invitaciones a comer y cenar (por mi pagadas, claro) y estaría estrenando parientes que ni sabía que tenía. Pero no, tengo diabetes y es una enfermedad que me va deteriorando lenta pero progresivamente y no me puedo sentir feliz por ello ni creo que quepa una felicitación al respecto.

Por otro lado, el término conmemorar, hacer memoria, me parece mejor ya que no es sinónimo de simple alegría, de festejar por festejar aunque no venga tanto al caso, sino de recordar. Recordar el que perdimos la impecable salud, que tenemos que esforzarnos mucho más, elegir y contar lo que comemos, y dejar de lado aquellos años de placeres culinarios irrestrictos. Hay que estar monitoreando la glucosa en sangre y toda esa larga lista de  cuidados que implica vivir con diabetes. Cuidados que van desde la insulina, hipoglucemiantes, medicamentos para la presión, el colesterol, los dolores neuropáticos y una larga lista que pasa por análisis periódicos, tratamientos, terapias y el penoso paso por los deterioros de salud que se van instalando para, no sólo quedarse, sino para irnos quitando capacidad, movilidad calidad de vida. Por eso no celebro ni felicito a nadie por tener diabetes. 

Aprovecho esta entrada de las no felicitaciones y las no noticias para tocar un tema que pocas veces se dice con la fuerza suficiente, pero si es que nuestro sistema de salud cumple con sus compromisos internacionales, tendrá que convertirse en un tema relevante y ser tratado con la seriedad que se merece. Me refiero a la prevención de  la diabetes, en particular la tipo 2, que ya se sabe tiene factores desencadenantes que se pueden evitar y mantener bajo control.  

Hoy la viñeta que uso se la tomo prestada del World Diabetes Atlas de la International Diabetes Federation y es una ilustración dramática de la cantidad de casos estimados de personas que en el mundo viven con diabetes y no tienen un diagnóstico. Las cifras son de espanto pues no hay nada peor que la desinformación y más en el caso de una enfermedad que requiere ser atendida antes de causar daños irreparables que pudieron ser evitados con un diagnóstico oportuno. 

En este México que tanto amo, nuestra población cuenta con las características genéticas que nos hacen propensos a padecer diabetes con mucha más frecuencia que otras poblaciones de diferente composición genética. Ello convierte al problema en uno de importancia especialmente relevante y doy mi argumento: A diferencia de otras naciones, contamos con sistemas de salud –con carencias y deficiencias pero que son de alcance popular y sumamente accesibles cuando los hay-, cosa que no ocurre en otras naciones, incluso en las llamadas desarrolladas. Ello implica que los costos directos relacionados con la atención médica no se perciban tanto en la población en general como un gasto oneroso y recurrente, aunque si bien en muchos casos la elección sea por la medicina privada muchísimo menos accesible para un bolsillo estándar. De ahí que las complicaciones graves se perciben en la pérdida de la salud y no tanto en el costo catastrófico que conllevan una amputación de extremidad inferior, una hemodiálisis, un bypass coronario y otros muchísimos procedimientos que requieren hospitalización y uso de equipo caro y personal altamente calificado. 

Sin embargo, sí se perciben en la pérdida de la capacidad de producir un ingreso digno, de la autonomía personal y se va convirtiendo uno en una muy pesada carga para la familia. Por ello cuidarse y prevenir es primordial. Ahí están los números y como dije al principio, en el caso de la diabetes no diagnosticada, las no noticias, no significan buenas noticias.

Conmemoremos este día.

martes, 31 de julio de 2012

Diabetes tipo 2 y el correcto autocontrol. ¿Es posible acaso? (Parte 3)



Continuando con el tema y con la intención de concluir esta breve serie –que no el tema que tiene mucho de donde cortar-, sigo adelante con esta entrada en la que quisiera ver otros aspectos relacionados con el correcto autocontrol.

Si resumimos las anteriores entradas que versan de manera principal sobre el documento denominado “Autocontrol de la glucemia en la diabetes de tipo 2 sin tratamiento con insulina”, observamos que se trata de una serie de recomendaciones a los profesionales de la salud sobre la forma de obtener datos confiables en base a parámetros estándar en cuanto a frecuencia y horarios en la toma de muestra en un esquema denominado ACG. Esto tiene la doble ventaja que le da al cuerpo médico una medida estandarizada como base para medir la efectividad del tratamiento prescrito, como al paciente una rutina de auto monitoreo que le otorga un marco de referencia y disciplina que le puede aportar a llevar un mejor estilo de vida con mayor apego a las medidas prescritas. 

 Pero además de uno picarse los dedos con mucha dedicación y constancia para obtener ritualmente el valor que el cuerpo médico solicita y, aceptémoslo, nos va dando la precisión del dato para vivir tranquilos o en angustia, según sea el caso, hay mucho más en el menú que el tomarse medición de la glucosa o ir al médico o a los análisis periódicos en laboratorio. En este menú cabe ese listado de acciones, cuidados, conciencia y bien hacer que nos ayuda a “ir tirando” a falta de un metabolismo saludable. 

Si lo dividimos en áreas para poder ir desmenuzándolo, aunque sepamos que al final se trata de acciones que van, como en la sopa de pollo, que aunque hagamos la lista de ingredientes, nunca tendremos una buena sopa de pollo si los ingredientes no van mezclados en la proporción y sazón adecuados. 

Así pues, comenzamos, precisamente, con la alimentación. Este tema ya me ha obligado a escribir un montón de veces con diferentes enfoques y siempre, siempre, habrá algo nuevo que agregar. Por ejemplo, el concepto de dieta y para mejorarle, el de dieta de diabético. Interesante, ¿no? Pero sencillamente complicado o para aclararlo más, complicadamente sencillo. Primero que nada y pregonando nuevamente el concepto, dieta tiene hoy en día el concepto más equivocado posible puesto que se ha convertido –erróneamente- en sinónimo de privación, hambre y alimentarse de cosas que no tienen sabor o, peor aún, saben a rayos. Por extensión, dieta de diabético es lo mismo, pero peor puesto que se cree que a un diabético se le debe prohibir que coma cualquier cosa que tenga más sustancia que una hoja de lechuga y sin sal ya que sufrimos de la presión. 

 Nada más equivocado que esos pensamientos. Una dieta es simple y sencillamente lo que en un día come una persona, cualquier persona, sin estar limitado el concepto ni a la calidad ni la cantidad. Es decir, si soy atleta de alto rendimiento y como una dieta abundante en proteínas y carbohidratos, esa es mi dieta; si soy diabético y como una dieta balanceada con restricciones en cantidad y contenido energético de lo que entra en mi plato, esa es mi dieta. Es decir, la dieta se define a partir de lo que como en el día a día y no al revés. Por eso, a veces es un poco difícil aceptar el concepto y hay quien para quitarse de encima el peso de la palabreja, le llaman plan de alimentación. Como quiera que se llame, lo importante es que mi dieta sea sana, suficiente, atractiva y sabrosa. Si cuento con la asesoría de personas expertas en nutrición, me orientarán sobre qué es recomendable y qué no para mi dieta. 

Por otro lado, se ha demostrado en evidencias arqueo antropológicas que los humanos requerimos de hacer mucho ejercicio para evitar que el llamado “gen ahorrador” nos lleve a ganar peso acumulando grasa y por sedentarismo adquirir o empeorar la condición de diabéticos. Por ello, moverse en grado de ejercicio aporta también una enorme contribución a nuestro bienestar. El sueño es otro factor que aunque poco considerado, comienza a demostrar su importancia en los desórdenes de tipo metabólico, la diabetes como el más importante y el dormir bien o mal está siendo cada vez más observado ya que en una serie de estudios de campo se ha encontrado que la falta de sueño, el insomnio o el realizar trabajos nocturnos eleva el contenido de glucosa en sangre, además de que favorece la aparición de obesidad o su incremento si ya estaba presente cuando la condición de falta de sueño se presenta. Entonces, dormir bien se convierte en parte de la receta para un auto cuidado exitoso. 

Medicamentos es el siguiente ingrediente a considerar. Ya fuimos al médico, nos dieron nuestro plan de autocontrol de la glucemia (ACG), nuestro plan de alimentación (dieta, para los que no temen pronunciar su nombre), nos recomendaron una rutina de ejercicio y nos recetaron algún medicamento o combinación a tomar en períodos específicos del día. Lo que sigue, es apegarse con mucha precisión a todo el tratamiento y seguir al pie de la letra la receta recibida. 

Para el día de hoy, solo me queda un ingrediente para añadir a la receta. Aprendizaje y mucho, el más que se pueda. Entre más sepamos de nuestra enfermedad, menos trabajo nos costará cuidarnos y será más fácil apegarnos a nuestro tratamiento integral. Recordemos que el conocimiento es poder y en el caso de la diabetes, me da el poder sobre el control de la enfermedad de acuerdo con una consulta informada, donde me queda claro que es lo correcto por hacer, me permite eliminar mitos infundados y quizás lo más importante, mantenerme alejado de los charlatanes, los remedios cuestionables y los peores de todos, los productos milagro. Así pues sin dar un curso de cocina, ya tenemos nuestra “sopa de pollo” para el auto cuidado de la diabetes. Ahora lo que queda es incorporarla diario a nuestro estilo de vida.

En fin, he llegado al final de esta serie, que no del tema y como siempre, quedo abierto a comentarios, opiniones y cualquier información que ayude a arrojar buena luz sobre el tema.

sábado, 12 de mayo de 2012

¿Otra puerta abierta hacia una cura de la diabetes tipo 2?



Otro de esos casos para tomar y leer con pinzas por aquello de la duda que siempre tenemos que poner a trabajar cuando se publica una noticia que al leerla nos pone en guardia pues, otra vez, nos despierta la esperanza sobre la posibilidad de que “ahora sí” hay una luz en el extremo del túnel que conduce hacia la real, la verdadera, la permanente, ¡Cura Para La Diabetes! Bueno, vayamos despejando las dudas.

Pues resulta que apenas el pasado 8 de mayo, en el foro tudiabetes.org, (tomado a su vez de la publicación original en CTV News, Toronto), se publicó un artículo intitulado “New Treatment Might Put Diabetes Type 2 in Remission” (Un Nuevo Tratamiento Podría Hacer Remitir La Diabetes 2, sería su traducción aproximada).

Pero primero lo primero; de acuerdo al diccionario de la Real Academia, remitir es “ceder o perder parte de su identidad”, con lo que lo primero que viene a la mente es que la anhelada cura no estará en este artículo.  Sin embargo el término “remisión” es comúnmente usado en enfermedades como cáncer y artritis, entonces, ¿de qué se trata? ¿Se puede hablar de “remisión” en diabetes, es decir que un paciente con diabetes tipo 2 pueda experimentar periodos de control total de los síntomas? Bueno, pues resulta que un grupo de investigadores en Toronto (Canadá), hallaron en forma experimental un tratamiento que puede hacer remitir de forma temporalla diabetes tipo 2. El tratamiento que como anoté arriba es experimental, implica que pacientes con diabetes tipo 2, no insulinodependientes se inyecten dosis grandes de insulina cuatro veces al día durante un mes.

Ahora bien, cuando publico una noticia de este calibre me gusta escarbar un poco para poder detectar la seriedad de la fuente y evitar caer en la propagación de noticias falsas o con cierto grado de engaño lanzadas a las redes en búsqueda de crédulos incautos. Bien, encontré que el estudio lo dirige el Dr. Bernard Zinman, investigador líder del estudio, quien es a su vez el director del “Leadership Sinai Centre forDiabetes (LSCD), del muy prestigiado Mount Sinai Hospital, lo que me lleva a concluir que la seriedad del documento está al nivel de estudio siguiendo el método científico. Por cierto, buscando más información en el sitio del Hospital en Toronto, me enteré que el procedimiento está aún en fase investigativa por lo que no hay aun un reporte médico formal, sino que lo que se “coló” fue una nota de prensa con varias líneas de investigación que actualmente se están desarrollando y en las que incluso se están aun reclutando voluntarios para su desarrollo, como es el caso que nos ocupa.

Lo que más me llama la atención es lo novedoso del concepto detrás del tratamiento relatado, ya que de acuerdo con el Dr. Zinman, “al recibir el cuerpo dosis masivas de insulina, el páncreas recibe un descanso y la diabetes prácticamente se va, dado que ahora el páncreas puede fabricar suficiente insulina”. Es ampliamente sabido que la diabetes tipo 2 se manifiesta cuando el páncreas ya no produce suficiente insulina o cuando ésta ya no tiene la calidad necesaria para ser correctamente utilizada por las células y que parte del tratamiento de la insulina se basa en medicamentos que incrementan la producción de insulina o estimulan los mecanismos de absorción. Sin embargo, eventualmente se llegará a la necesidad de recurrir a la insulina inyectada en dosis diarias para controlar la glucosa en sangre.

Además de la administración de insulina durante un mes, se está administrando en modelo de prueba doble ciego, una inyección diaria de Liraglútida (GLP-1), un péptido similar al Glucagón, del cual hablaré más ampliamente en otra entrada. Baste decir que se trata de uno de los medicamentos de última generación para el tratamiento de la diabetes tipo 2.

Bueno, pues la idea de este tratamiento con insulina y la posterior administración del medicamento Liraglútida es evaluar que tanto se mantiene la remisión de la diabetes 2 en los pacientes sometidos al tratamiento. Hasta lo que encuentro en los reportes, hay diferencia en cuanto a los periodos de remisión, tanto así, que no existe ningún dato aun sobre la duración de estos.

Por lo que se refiere al rigor científico con que estos estudios deben realizarse antes de arrojar resultados publicables y posteriormente servir de base a un tratamiento médicamente aprobado, pasarán posiblemente varios años, pero al menos hoy tenemos una rendija más a donde asomar nuestra esperanza hacia las posibilidades que la investigación está aportando de manera cada vez más acelerada para que los que vivimos con diabetes o la siguiente generación sufran menores penurias que las que cotidianamente nos ha repartido la lotería genética.

viernes, 13 de abril de 2012

Acupuntura y Diabetes.



En este espacio siempre trato de ser sumamente crítico y objetivo en los temas sobre los que escribo y en particular con temáticas que son de tipo controversial. Es del dominio público la enorme controversia y polémica que existe entre los criterios que rigen las llamadas medicinas tradicionales o alternativas y la corriente científica actual definida como alópata.

La controversia se basa sobre todo en criterios sobre la forma en que se desarrollan y aplican ambas corrientes y, en muchos casos, por la percepción popular que de éstas se ha venido conformando. Quizá lo más relevante que podamos decir en este caso sea en el contexto de qué tan real o distorsionado sea un concepto con relación a su aplicabilidad o, en el extremo más crítico, su valor real terapéutico el cual, al final de cuentas, es el que definirá el valor efectivo de una corriente u otra.

Cuando hablamos de medicina, más que hablar de una moda o actividad con relevancia relativa, estamos hablando de todo un cuerpo de conocimientos que versan sobre el bienestar, la salud y la supervivencia de los seres vivos tratados por esta rama del saber humano.

En este espacio he publicado varias veces que el mejor enfoque para validar todo conocimiento humano es hacerlo pasar por un proceso de verificación continua y debe ser sometido a constante revisión y comprobación. Esta es, precisamente, la base de la medicina moderna la cual se ha venido desarrollando a pasos cada vez más acelerados gracias a la aplicación de un muy riguroso proceso basado en el conocido “método científico”, que obliga a seguir un proceso que en términos generales abarca las etapas de Observación (de un fenómeno que se quiere estudiar), Inducción (el posible origen y esencia de lo observado), Hipótesis (del mecanismo que produce el fenómeno observado y que se pretende demostrar), Demostración o refutación (antítesis de la hipótesis) y finalmente, Tesis o conclusión científica del concepto. Sin embargo este método riguroso es relativamente reciente y existen infinidad de teorías, prácticas y costumbres que se ejercen sin haber sido validadas o corroboradas por este criterio de ciencia.

No es de extrañar que adeptos a una u otra corriente pretendan defender a ultranza sus puntos de vista y, particularmente, su práctica. Por ello, algunas voces dentro de la medicina moderna tienen la tendencia de pretender anular y descalificar todo conocimiento o habilidad relacionada con la salud, que no se atenga a los cánones rigurosos de la medicina moderna. Por el otro lado, las críticas a ésta no son menos agresivas, especialmente en lo relativo a los costos asociados a la práctica médica alópata que arruinan a familias en casos de enfermedades crónicas, a los efectos secundarios y en algunos casos la generación de iatrogenias (padecimientos de origen médico).

Este ultimo criterio –la crítica a la medicina moderna y la promoción de la denominada medicina alternativa- ha provocado la aparición de charlatanes sin escrúpulos que aprovechan la necesidad, la buena fe y la ignorancia en temas de salud de un enorme segmento de la población, resultando en el mediano y largo plazo el despojo a esa gente de sus -a veces muy escasos- recursos, a cambio de un placebo que terminará por dañarlos ya sea por que impidió se tome de forma oportuna un curso correcto de atención médica adecuada o por que suministraron alguna sustancia que resulte tóxica al organismo.

Sin embargo, dentro de las llamadas terapias alternativas existen opciones que son de tradición milenaria y que sustentan su validez y son capaces de resistir el escrutinio de un riguroso método científico, ya que la experiencia y la observación a lo largo de siglos han validado lo que postulan. Dos disciplinas que están en esta categoría son la herbolaria y la acupuntura. Es con respecto a la acupuntura que quiero hacer la nota del día de hoy y por eso el preámbulo, puesto que la ciencia moderna ha tomado un enorme interés en esta añeja práctica, encontrando que funciona muy bien y, en el caso de la diabetes se usa de forma extendida. Reviso un artículo de la revista “YoCon Diabetes”, en donde tratan precisamente el tema con título idéntico a esta entrada y destacan en particular lo siguiente:

Los 2 tipos de diabetes pueden favorecerse del tratamiento con acupuntura:

Diabetes tipo 1: en este caso, en el que el páncreas ha dejado de funcionar completamente, la acupuntura es un tratamiento complementario que puede ayudar en la absorción de azúcar mediada por el suplemento de insulina. Asimismo, ayuda con los vaivenes emocionales y otros síntomas que van surgiendo.

Diabetes tipo 2: este tipo de diabetes, desde la perspectiva de la Medicina Tradicional China, es un desbalance del “entorno interior” del cuerpo, el cual puede compensarse. En este caso, la acupuntura puede ser incluso de mayor utilidad (combinada con herbolaria, ejercicio, medicamento y recomendaciones de dieta), no solo para ayudar a aminorar los síntomas, sino para evitar complicaciones a futuro por un descontrol de la glucosa en sangre”.

El artículo, muy interesante por cierto, continua y da otros datos que no citaremos, pero a pesar de lo cauteloso del texto que reproduzco, en particular en lo relativo a la diabetes tipo 2, es un hecho que dentro de la comunidad médica hay un creciente interés por la acupuntura que ha demostrado una y otra vez su valor terapéutico aunque, por razones del método científico, es imperativo validar su beneficio más allá del concepto del ying y el yang, buscando los orígenes y mecanismos orgánicos de sus éxitos. A este respecto, he recibido una invitación a participar en un protocolo de acupuntura que pretende, precisamente, demostrar la acción de la acupuntura en los mecanismos de la regulación de la acción de la insulina en pacientes de entre 40 y 65 años con diabetes tipo 2. Para participar en este protocolo se necesita no ser insulinodependiente y además estar en monoterapia de hipoglucemiantre con metformina, es decir, no requerir insulina y regular la glucosa en sangre con solo metformina. 

El protocolo será realizado en la Ciudad de México, en la Escuela de Medicina y Homeopatía del Instituto Politécnico Nacional (ENMyH del IPN). Los datos de contacto son: Dra. Ivonne Freige al teléfono (04455) 1498-1165.



La idea de este estudio que esperan de inicio en este mes de abril, es realizar con el uso riguroso del método científico, una investigación que defina y demuestre la eficacia de la acupuntura en los niveles de insulina y, obviamente, a mayor número de personas tratadas, mayor confiabilidad de los resultados obtenidos, por lo que me solidarizo con este proyecto y lanzo la invitación a aquellos diabéticos interesados que cumplan con el criterio de selección que se comuniquen y se anoten al protocolo. Espero que el protocolo despierte un gran interés, arroje un resultado favorable y si se comprueba la hipótesis, habrá una alternativa más a costo razonable, dentro de las opciones elegibles para tratar la diabetes tipo 2 y seguramente, sin los efectos secundarios de los hipoglucemiantes.


jueves, 23 de febrero de 2012

Estableciendo paradigmas con respecto a la diabetes (IV).



Después de las pasadas tres entradas con respecto al primer objetivo del documento titulado “Plan de Diabetes 2011 - 2021 (Diabetes Plan 2011-2021, en original), de la IDF (Federación Internacional de Diabetes)”, el cual es “Mejorar los resultados de salud para las personas con diabetes”, en el que se hace hincapié en un enfoque de atención temprana al problema que esta significando el enorme crecimiento de casos y las potencialmente catastróficas consecuencias previsibles en el costo de atender las complicaciones derivadas de una pobre o nula atención temprana, además del propio sufrimiento personal y familiar de quienes la padecemos.

Por ello, la atención médica debe dejar su enfoque tradicional de intervención correctiva y que en su momento ha tenido su valor, pero que ante la dimensión del problema hacia el futuro, el enfoque se percibe insuficiente e incosteable. Prácticamente nada de lo que se plasma en el documento objeto de este análisis es una sorpresa o tema desconocido; no, la gran diferencia es que por vez primera se lanza una campaña a nivel global que pretende hacer eco en todos los jefes de estado y, consecuentemente, en los sistemas de salud de todo el mundo sobre la imperativa necesidad de cambiar el enfoque de lo que hasta ahora se había considerado el “protocolo normal” en la atención de la diabetes.

No, no se trata de que los estados nos adopten y nos traten como “menores” incapaces de resolver nuestros problemas, sino incorporar a la lucha contra la diabetes y sus devastadores resultados la capacidad de organización del estado y la fuerza conjunta que implica contar con organismos públicos que apoyen las acciones correctas para paliar y en su mejor consecuencia, disminuir a un mínimo manejable el número de casos presentes por país.

El segundo objetivo del plan, el cual ya se esbozó en las entradas anteriores y que va más allá de detectar a toda la población que padezca diabetes o esté en riesgo de desarrollarla en el corto plazo, para asegurar que reciban el tratamiento adecuado y tiene que ver con la gente que estaría en riesgo de desarrollar diabetes si es que a nivel de sociedad en general no se hace lo necesario para evitarlo. Por ello, dicho segundo objetivo es “Prevenir el desarrollo de la diabetes”.

Nuevamente, el factor de medida en este objetivo es más el económico, que dicho sea de paso, pesa más en las decisiones políticas y de todo tipo, que el propio sufrimiento humano. Así, la lógica detrás de este objetivo está en que el costo humano y económico de una intervención a nivel nacional, será mucho menor que el no hacerlo.

Al hablar de la prevención, el enfoque está dirigido principalmente a la diabetes tipo 2 ya que muchos de los factores relevantes que la originan son conocidos y, se estima que con cambios en el estilo de vida que abarcan un importante ajuste en la cantidad y la calidad de la alimentación, la calidad y cantidad de la actividad física y una oportuna atención médica preventiva de máxima calidad, se pueden alcanzar resultados tangibles a lo largo de la vida del programa que abarca un lapso que llega hasta el 2021.

Sin embargo, al igual que a mí, a alguno de mis lectores le surgirá la pregunta: y la diabetes tipo 1, ¿qué hay con ella? Bueno, dado que sus causas son diferentes a las de la diabetes tipo 2 y que, en principio y hasta el momento no se conocen formas para predecirla, no es posible aplicar estos preceptos en lo particular. Sin embargo, en muchos países hay grupos de científicos trabajando a pasos acelerados para mejor entender los factores de riesgo y los disparadores de la diabetes tipo 1 y cómo modificarlos de forma exitosa. Algunos trabajos ya empiezan a dar pistas promisorias al respecto y espero ir comentando al respecto en este espacio conforme se vayan dando a conocer. Así pues, es posible que a lo largo de la vigencia de este plan aparezcan de forma comercial tratamientos para prevenir o incluso curar la diabetes tipo 1. La esperanza es persistente y seguiremos al pendiente de los hallazgos de la ciencia.  

Ahora bien, ¿cuáles son las dimensiones que este plan sugiere para el logro de este ambicioso segundo objetivo? Vayamos enumerándolas para luego hacer un análisis de cada una para entender su razón de ser.

·         Incorporar a la salud en todas las políticas públicas.
·         Poner al alcance de todo mundo una nutrición saludable
·         Promover la actividad física diaria
·         Determinar si un enfoque de prevención de la diabetes tipo dos hacia “el alto riesgo” es adecuado y si así es, implementarlo.

El segundo objetivo también tiene la belleza de la sencillez en su enunciado, pero en la próxima entrada veremos que hay muchísima tela de donde cortar y que incluso el horizonte previsto para alcanzar los objetivos se percibe penosamente corto para alcanzarlo considerando el pantagruélico tamaño del reto. Mientras tanto, aquí dejo esta aportación que espero nos haga seguir meditando, más que en el problema, en las oportunidades que se van abriendo en el panorama de la prevención.



viernes, 17 de febrero de 2012

Estableciendo paradigmas con respecto a la diabetes (III).


Siguiendo en una nueva sesión de lectura del documento “Plan de Diabetes 2011 - 2021 (Diabetes Plan 2011-2021, en original), de la IDF (Federación Internacional de Diabetes)”, aun dentro del denominado primer objetivo, aparece el tema del diagnóstico temprano de la diabetes tipo 2, la cual frecuentemente se desarrolla a lo largo de varios años, de forma asintomática hasta que aparecen las primeras complicaciones, lo que implica perder oportunidades importantes de tratamiento y control para evitar complicaciones discapacitantes. Por ello el diagnóstico y tratamiento temprano es una estrategia importante para evitar o diferir complicaciones costosas que merman la capacidad de los pacientes.

Sin embargo, este objetivo no es sencillo pues depende de la capacidad económica de las regiones donde esto se intente, pues puede resultar excesivamente oneroso para ciertas economías hacer monitoreo constante a toda su población. Lo que se sugiere es ir identificando primero los grupos de riesgo e ir acotando por características definidas los factores de riesgo de ciertos grupos poblacionales, como por ejemplo:

  • ·         Obesidad
  • ·         Historia de diabetes gestacional
  • ·         Tener parientes en primer grado que padezcan diabetes (padres, hermanos)
Así se puede detectar a un mayor grupo de gente que pudieran tener diabetes 2 sin diagnóstico confirmado y una vez hecha la confirmación, basada en pruebas de laboratorio, incorporarlas inmediatamente en un programa de tratamiento y, en caso de tener los factores de riesgo pero no confirmar diagnóstico, incorporarlos a asesoría en nutrición, control de peso y en la adopción de un programa de actividad física, además de aconsejarles un esquema de monitoreo periódico de diabetes. Por otro lado, este esquema de prevención solo es posible para la diabetes tipo 2, ya que por su origen y la velocidad con que se presenta, no es posible aplicarlo para detectar la diabetes tipo 1.

Pero como no todo es coser y cantar, como decían las abuelas, en los casos donde ya está instalada la diabetes, ya sea tipo 1 o tipo 2 y en particular para la tipo 2 en la que las condiciones prevalecientes es detectada cuando lleva ya en promedio al menos cinco años de haberse desarrollado, se convierte en prioridad también el “Detectar y dar Tratamiento Temprano a las Complicaciones”. Para ello se propone hacer asequible a toda la población con diabetes un programa anualizado de monitoreo, que incluyen revisión clínica checando: peso, índice de masa corporal, circunferencia en cintura, tensión arterial, signos de mala circulación y daño en los nervios y examen de ojos y pies. Por el lado de análisis, la hemoglobina glucosilada (HbA1c), perfil de lípidos, función renal y albuminuria. Finalmente, por la parte de la educación y el auto control, revisar el conocimiento del auto cuidado, habilidades, capacidades y conductas.

De este tercer grupo de paradigmas, quizá el más complejo pero a la vez el más importante, sea el del auto control, pues requiere de todo un proceso educativo y cambio de las conductas que en principio generaron nuestra condición diabética y son las que debemos de manejar cuando nos encontramos a solas con la diabetes. Son nuestras conductas y es nuestra responsabilidad hacerlas funcionar; aterrizar teoría y práctica dado que las técnicas de laboratorio, los medicamentos y los quirófanos ya existen y la idea es que nuestra vida sea en control, con calidad y alejados de la discapacidad y la muerte prematuras.

En la próxima entrada seguiré con este interesantísimo documento que aun tiene mucho para hacernos reflexionar.  

viernes, 6 de enero de 2012

Propósitos de año nuevo

Sí, ya lo sé, es temporada de hacer propósitos, propósitos que se van diluyendo conforme van pasando los días, semanas y los que sobreviven lo suficiente, quizá algunos de los primeros meses, inexorablemente se van perdiendo en la añeja rutina que nos ha absorbido toda la vida y al parecer no importa cuánto entusiasmo nos invada al hacerlos, parece ser que la realidad se empeña en hacernos saber que la fuerza de voluntad no siempre es equiparable al entusiasmo. Si bien hacer propósitos, particularmente al inicio del año, es un indicio positivo de que sabemos que tenemos que cambiar, hacer algo diferente –y generalmente sabemos con toda claridad qué es ello que hay que hacer o cambiar-, al parecer el simple acto de declarar los propósitos, ya sea en voz alta o por escrito, tiene el efecto de drenar la energía de realización.

Aunque mi propósito para este nuevo año que comienza fue no hacer ningún propósito, no puedo dejar de lado el tema y no es porque repentinamente me sume a la marea de la moda típica de la temporada, ni mucho menos que considere que ya me rendí ante el cliché inevitable. No, simplemente la diferencia está en que no se trata de mis propósitos sino de los propósitos que desde septiembre pasado se recogieron en el “Global Diabetes Plan 2011-2021” de la International Diabetes Federation (IDF, Federación Internacional de Diabetes). Ya había escrito al respecto de este plan en cuanto me llegó a las manos el pasado noviembre, en torno a las celebraciones del Día mundial de la Diabetes y resulta que dada la gravedad del problema, estos propósitos son dignos de la seriedad más extrema y requieren que el mayor número de personas en el mundo nos sumemos a esta enorme tarea. Es probable esta percepción de lo colectivo, lo organizado en masa sea lo que me hace verlo como un propósito con gran viabilidad para ser realizable hasta sus últimas consecuencias positivas.

Habiendo prometido en aquel entonces hacer un análisis de los objetivos de dicho plan, por angas o mangas otros temas se fueron interponiendo en el camino y es ahora en que cuando la idea de propósitos flota en el ambiente los retomo y aprovecho una muy oportuna ocasión para enfocarlos como una serie de propósitos de año nuevo que, de acuerdo al periodo de realización programado, alcanzará para los buenos propósitos del 2012 y hasta el 2021, diez años de propósitos de año nuevo que pretenden, entre otras cosas, frenar la creciente epidemia de diabetes y cambiar la mentalidad general que prevalece sobre la diabetes y cómo es percibida.

Así pues, entremos en materia.

Conocidos los propósitos, es decir los objetivos del plan que son: Mejorar los resultados de salud de las personas con diabetes; Prevenir el desarrollo de la diabetes tipo 2 y Acabar con la discriminación contra las personas con diabetes. Como dichos objetivos son a diez años, es necesario considerar la magnitud e importancia de la tarea por emprender, por lo que la iniciativa rebasa con mucho no solamente las capacidades de un organismo como la IDF (Federación Internacional de la Diabetes, por sus siglas en inglés), sino que incluso reta las capacidades de naciones individuales, por lo que se hace un llamado sumamente amplio a la ONU (Organización de las Naciones Unidas), a sus organismos, entre ellos la OMS (Organización Mundial de la Salud), a los gobiernos (a todos, al menos a los estados miembros de la ONU), a la sociedad civil (a mí y todos ustedes) y, en lo particular a la comunidad diabética mundial (entiendo aquí a todos los que padecemos diabetes o nuestros familiares y a quienes por razones profesionales están en contacto con la diabetes y sus consecuencias).

Si leemos con cuidado los postulados del plan, vemos que la gran directriz se enfoca en tratar de unificar todos los esfuerzos locales -muy dispersos en la actualidad y con resultados positivos a nivel localmente limitados en muchos casos-, hacia una estrategia mundial que esté respaldada incluso como política nacional, que permita resolver un problema que, sabiéndolo controlable, está totalmente fuera de control y adquiriendo dimensiones catastróficas en todos los países en que se presenta.

Dado que dentro del plan que me he fijado este año está el ir desmenuzando y analizando el Plan Global de Diabetes 2011-2021, de a poquitos, en esta ocasión finalizo esta entrada con una reflexión que me inquieta en lo personal. Si bien las estadísticas marcan a la diabetes, particularmente la tipo 2, como un problema controlable que con medidas relativamente sencillas –sencillez a nivel de los sistemas de salud nacionales-, que un componente clave en dicho control es la información y educación, ¿por qué en lo individual no tomamos conciencia que somos un número más en la estadística y simplemente hacemos lo que tenemos que hacer para convertirnos en un numero menos? Después de todo, puede que no me interese la salud del resto de los siete mil millones de personas con las que comparto este apretado planeta, pero ¿mi salud? No puedo obligar a nadie a que se cuide y viva sano, pero si 300 millones de diabéticos tomáramos de ya el compromiso de vivir sanos con nosotros mismos, ¿habría que esperar diez años para ver un cambio en los números? Tampoco lo creo yo. Feliz día de reyes

domingo, 30 de octubre de 2011

Obesidad, ByPass Gástrico y hallazgos a largo plazo




En esta ocasión y como despedida del mes de octubre, tomaré nuevamente el tema de la obesidad, sus consecuencias (diabetes mellitus tipo 2 incluida), la cirugía bariátrica (en particular la denominada bypass gástrico) y los resultados con visión de largo plazo.

Primero que nada, dentro del tema que ya he tocado en anteriores ocasiones con relación a la cirugía bariátrica, en esta ocasión daré un giro con respecto a los esfuerzos que en México se están haciendo para combatir la epidemia de obesidad prevalente en este inicio del siglo XXI. Me anticipo a la pregunta y la respuesta obvias al respecto, dada la grande correlación que existe entre la diabetes mellitus tipo 2, en particular, con un aumento en la obesidad, combinada claro está, con factores de tipo genético, puesto que sabemos que si bien hay una enorme correlación entre obesidad y diabetes, no en todos los casos se presentan simultáneamente estas dos condiciones.

Pero el pretexto de hoy es contar que el pasado 12 de este mes, asistí al 7° aniversario del ahora llamado “Centro de Nutrición, Obesidad y Alteraciones Metabólicas ABC” que opera precisamente en el Hospital ABC de la Ciudad de México. Lo especial del evento, que por cierto tuvo muchísimos momentos especiales, es que la celebración la realiza el cuerpo médico de la clínica, en conjunto con los pacientes operados con ByPass gástrico, quienes donan a su elección y en especie, un kilo de frijol o arroz, por cada kilogramo de peso perdido por la intervención quirúrgica y el chiste de la ceremonia, aparte de saber que esa donación va a parar a gente en riesgo alimentario, es que cada quién cargue esos kilos y se dé cuenta el enorme sobrepeso que portaba diariamente.

Si bien yo no estoy operado -no cubro el criterio clínico para ello- soy invitado permanente del grupo de apoyo de la clínica y precisamente lo que quiero tomar el día de hoy al cierre de octubre, es que como parte de la celebración del aniversario siete, se repartió a los asistentes del grupo de apoyo el libro “Bypass Gástrico, ¿Qué hay más allá de la cirugía?” Debo decir que aunque el tema es árido por su naturaleza médica, está escrito de forma amena, entendible para quienes no somos médicos o tenemos un entrenamiento en medicina y, además aporta datos de última frontera en medicina, tratamientos, medicamentos, complementos vitamínicos y terapias antes, durante, inmediatamente después y a largo plazo post cirugía. Cabe destacar que la clínica está enfocada de manera exclusiva al tema de tratamientos para la obesidad, en lo particular en lo relativo a la denominada mórbida, hay otros factores a considerar que dan el criterio de elegibilidad para el proceso quirúrgico. Entre los criterios está el IMC del paciente y co morbilidades asociadas como la hipertensión, diabetes, riesgo coronario, apnea del sueño y otros más.

Por lo que se nos informó a los asistentes a la ceremonia de presentación del libro, es la primera vez que se toca el tema del largo plazo en el postoperatorio y las consecuencias de la cirugía así como sobre las estrategias para fomentar el apego a las buenas prácticas de salud alimentaria que permitan al paciente obeso alcanzar y mantener un peso normal en el largo plazo.

El libro es breve, ciento tres páginas que engloban catorce capítulos escritos de forma independiente por profesionales de la salud en todas las áreas que conciernen a la operación de la clínica y exponen de manera muy clara material de gran utilidad tanto para médicos como para pacientes y sus familiares. Los temas son sumamente completos y permiten entender a la cirugía en un enfoque holístico, donde en conjunto con la parte médica se conjuga el tema sicológico, el nutricional, el del deporte, la imagen corporal, opciones de cirugía estética y, de manera muy destacable, la relativa a la importancia de los grupos de apoyo en el éxito de largo plazo.

Reprimo la tentación de contar el contenido completo aunque su lectura me ha sido altamente esclarecedora y educativa y en lugar de ello recomiendo ampliamente su lectura. Me da gusto que en este México a veces tan marginado de la principal corriente de investigación científica, se haga este tipo de trabajo de primerísimo nivel y se publique un texto tan claro y completo. Mis felicitaciones a los autores y los colaboradores que hicieron posible esta edición.

domingo, 9 de octubre de 2011

Diabetes en el Año Internacional de la Química.


Estamos ya en el mes de octubre, casi llegando a la tercera parte en este año en que poco se ha dicho -a lo mejor por lo poco atractivo que resulta el tema para muchos-, de la celebración internacional que ahora toca. Se trata nada menos que del “Año Internacional de la Química” y es quizá por que tengo una gran base química en mi formación profesional o por que me resulta sumamente seductor el tema, que no quiero dejar pasar la ocasión para hacer un pequeño homenaje a la Ciencia Química y hacer un repaso de los aparentemente imperceptibles beneficios que la aplicación de la química aporta en nuestra vida diaria.

Para aquellos que nos toco la de malas de padecer diabetes, lo más seguro es que tengamos mucho, pero mucho más que agradecer que la inteligencia humana sea capaz de entender a la naturaleza, al menos en su parte química, como para hacer nuestra vida un poco más amablemente vivida. Mucho más alla de especulaciones sobre que si la ciencia es intrínsecamente buena o que si es por culpa de la ciencia que el planeta está en crisis y otros muchos etcéteras más dignos de novelas de ficción, va el recuento y, que conste que para no hacer de este blog un insufrible tratado de notas historico científicas, me ajusaré a lo que actualmente aporta la química en la cotidianeidad diabética.

Para empezar, lo mas inmediato es clasificar qué es aquello que estudia la química y la resuesta es muy sencilla: todo aquello que tiene que ver con la transformación de la materia. Pero para no quedarnos igual, diremos que la propia química se divide para su estudio en inorgánica y Orgánica. Esta división nos permite separar a la naturaleza en objetos inanimados y seres vivos, ya que si la química inorgánica estudia las reacciones que se llevan a cabo entre todos los elementos conocidos (118 hasta la ultima cuenta), la química orgánica estudia las reacciones que ocurren entre unos muy pocos elementos como son el Carbono (C), Hidrógeno (H2), Oxígeno (O2), Nitrógeno (N) y algunas reacciones que incluyen Fósforo (P), potasio (K), Sodio (Na), Manganeso (Mn) y Hierro (Fe). Sin embargo con esos poquititos elementos, se construye toda la química de la vida. Pareciera poco, pero en realidad, es casi infinita la enorme variedad de compuestos que se pueden desarrollar con estos elementos que por su capacidad de formar diferentes tipos de enlaces, adquieren una enorme versatilidad. Así, en esta categoría podemos agrupar a los seres vivos, desde una bacteria -los virus siguen en controversia sobre si son o no seres vivos- hasta una persona, incluidos vegetales en una rama específica denominada Bioquímica en la que todos compartimos la misma materia prima. Hoy nos parece obvia esta declaración, pero es la química la que nos aporta tal conocimiento y sin ella, ni idea tendríamos del hecho.

Pero, antes de convertir en una clase de ciencias naturales la entrada de hoy a este blog, veamos en donde podemos encontrar en la vida actual a la química. Un poco de casos prácticos para mantenernos fuera de la pesada teoría.

Sin pretender seguir un orden estricto y, de seguro dejaré algunos aportes injustamente fuera, comienzo a ennumerar:

¿Qué tal los montones de pruebas de laboratorio a los que somos sometidos periódicamente? Si nos ponemos a pensar, todos están basados en determinar sustancias (buenas o malas), que se encuentran en nuestro cuerpo y los médicos solicitan a los químicos que trabajan en los laboratorios que analicen nuestros fluidos y secreciones corporales y les digan si encontraron o no y cuanto de cada cosa, un monton de sustancias. Que si la hemoglobina glucosilada, glucosa en sangre, que si ácido úrico, ácido fólico, líquido de diálisis, perfil de hormonas, antígeno prostático, microalbuminuria, hierro sérico, electrolitos (potasio, sodio, cloro y bióxido de carbono en sangre), creatinina, lípidos (colesterol, triglicéridos), tolerancia a la glucosa, etc. Podría seguir y seguir con la enorme batería de datos que la química de hoy día puede aportar para dar pistas precisas de nuestro estado de salud. Eso en cuanto a consulta médica.

En el diario devenir de la diabetes, los reactivos de las tiras para medir glucosa en sangre, la propia insulina que mantiene no solo con vida, sino con buena calidad de vida a infinidad de personas. Los medicamentos de uso diario, como los hipoglucemiantes, que los hay de varios tipos (inhibidores de la alfa-glucosidasa, análogos de la amilina, biguanidas, inhibidores del DPP-4, mimetizantes de la GLP-1, meglitinidas, sulfonilureas y tiazonilinedionas). Ya hablaré de ellos con más detalle en otra ocasión.

Un aspecto que ni parece ciencia y que esta diariamente en la vida de todos, es el más cotidiano de los laboratorios químicos y que conocemos con el familiar nombre de “la cocina”. Pues sí las cocinas son el espacio en que trabajan mujeres y hombres que sin un título en ciencias hacen ese milagro de transformar materia prima organica e inorgánica en alimentos que sirven de nutrimento y esa transformación en la parrilla, el horno, el comal o la olla, no son otra cosa que reacciones químicas que desdoblan, hidrolizan, saponifican, oxidan, reducen y otras más reacciones químicas, que finalmente, dan sabor, color, olor y sustancia de lo que llamamos nutrición. Además si metemos a la ciencia química a la cocina, podremos saber un monton de datos que hoy en día son indispensables en la correcta alimentacíon de una persona con diabetes. Podremos saber cuánto aporta en calorías un determinado alimento, podemos conocer con un buen grado de confiabilidad el contenido y calidad de las grasas de un determinado tipo de alimento y la cantidad y calidad de aporte protéico. Si la cocina es industrial y el alimento procesado, son los químicos especialistas en alimentos, los que determinan los datos del valor nutricional que hoy en día se publican en los empaques de éstos.

Y para finalizar, quisiera símplemente hacer notar que muchos de los que hoy vivimos con diabetes probablemente no hubiesemos podido lograr el milagro sin la intervencón de la química en la vida de cada uno de nosotros, pues el simple conocimiento de que nuestra energía procede de un glúcido monosacárido (glucosa), que ésta requiere de una hormona (insulina) para ser aprovechada, han sido cruciales para el desarrollo de aquellas sustancias que nos permiten seguir vivos y funcionales por la superficie de esta azul canica que flota en el sistema solar.

Por ello y antes que acabe el año, dejo aquí este breve y diabético homenaje a todo aquello bueno que la química significa en nuestras dulces vidas

viernes, 9 de septiembre de 2011

Dubai, Una mirada global a la diabetes.





Al grito de ¡Vámonos a Dubai!, podemos iniciar esta llamada a estar atentos sobre los tópicos más importantes que están llegando a la cima de las discusiones sobre la diabetes. El foro será en Dubai y el evento el “Congreso Mundial de Diabetes” que se llevará a cabo del cuatro al ocho de diciembre, bajo el auspicio de la IDF (Federación internacional de Diabetes,  por sus siglas en inglés)

El congreso será el más ambicioso de los organizados hasta la fecha y se pretende que además de que sea el sitio de reunión del mayor grupo de personas especialistas en temas de salud, particularmente vinculados con la diabetes, causas, efectos de corto y largo plazo, también se reúnan líderes mundiales cuya influencia y poder político y económico decidan un posible cambio en sus propias naciones que ayude a revertir el enorme crecimiento que la epidemia de diabetes ha cobrado a nivel mundial, convirtiéndolo en una amenaza a los sistemas de salud de cada vez más naciones que ya desde hoy ven con preocupación que el costo de los tratamientos de la diabetes y sus complicaciones alcanza proporciones del tamaño del propio Producto Interno Bruto (PIB) de muchas de ellas.          

Cada mes aproximadamente, desde hace un año, me llega un boletín electrónico que amablemente me comparte la IDF (Federación internacional de Diabetes,  por sus siglas en inglés), sobre el tema del congreso y va comentando avances, expectativas y temas de discusión. El de este mes ha sido especialmente interesante, pues ya se tiene prácticamente listo todo lo relativo a la reunión de expertos y, según leo, habrá cinco ejes o corrientes sobre las que versara el congreso. Esta son:

1.   Clínica y Ciencia Básica. Dicha en otras palabras, conjugar la experiencia directa con pacientes en consulta u Hospitales y la investigación científica que busca causas y formas de prevenir, otorgar un mejor tratamiento  y la búsqueda de la cura de la diabetes.
2.   Educación y Cuidado Integrado. Que tiene que ver con lograr que el paciente conozca lo más posible sobre la correcta información acerca de su condición, tratamientos, pronósticos y el cuidado integral a través de un equipo multidisciplinario de profesionales y el impacto del entorno social, económico y afectivo del paciente.
3.   Los retos Globales en Salud. Que como decía arriba, la diabetes y sus complicaciones son suficientes para poner en alerta a los sistemas de salud de los países más desarrollados y mucho más dramático es el panorama para países con economías francamente pobres o en crisis económicas o militares profundas.
4.   Sistemas de Salud y Epidemiología. Aquí se trata de definir con enfoque sobre los sistemas de salud locales el impacto sobre su economía y capacidad de respuesta, así como la alternativa de tratar a la diabetes como una enfermedad no transmisible por contagio, pero que está creciendo a ritmos de epidemia a nivel mundial y se requiere darle un tratamiento como tal, de epidemia, para lograr frenar la tendencia y evitar un colapso mundial.
5.   Finalmente y no menos importante, el aspecto de la vida con diabetes, ya que querámoslo o no, nuestra vida es diferente después del diagnóstico y la situación puede agravarse mucho más si la propia economía nos obliga a renunciar a un cuidado preventivo, aunado a las consecuencias por incapacidad que esto acarrea y el impacto en todos los ámbitos interrelacionados, como la familia, el trabajo y los círculos sociales que nos son referencia.

Por ello, hoy hago la invitación para que estemos atentos, nos acerquemos a nuestras respectivas asociaciones y federaciones de diabéticos que ahí harán escuchar su voz para que lo que tengamos que decir, sea ventilado públicamente. Si quieren directamente obtener información de la IDF (Federación internacional de Diabetes,  por sus siglas en inglés), sigan la liga. Hasta donde sé las lenguas en las que estarán publicando incluyen inglés y español.

A mi me hubiese encantado ir a pasearme a Dubai, pero como dijera la abuela "... en esto de los centavos, el horno no está para bollos..." Ya habrá otros congresos.



martes, 30 de agosto de 2011

¿Solamente diabetes? No Milord, hay otros fantasmas en la alcoba. (Corolario)


Bueno, en ocasiones ocurre que después de haber concluido la entrada al blog y ya una vez publicado, encuentro novedades al respecto o, como es el caso ahora, que rumiando sobre lo ya hace rato publicado, caigo en la cuenta que por lo menos hay un par de reflexiones que, vestidas de incógnito, se quedaron nadando plácidamente en el tintero virtual y no salieron a la luz en el espacio que les correspondía. Procedo a realizar la correspondiente enmienda sobre lo omitido y que promete desembocar en una entrada no tan larga. Veamos si soy capaz de lograrlo.
El primer tópico tiene que ver con la cura de la Triada de Samter. Si, estoy consciente que escribí que no aparece en la literatura ninguna mención de una “posible” cura para esta extraña condición. Ese simple e inocente enunciado me lleva a una sublevada reflexión; ¿Es posible que la Triada de Samter siendo una enfermedad poco común, (Ya determinamos que si bien no es una auténtica rareza, ocurre con no mucha frecuencia y que además presenta problemas para ser correctamente diagnosticada, por lo que el registro de su prevalencia pudiera resultar que sea mucho menor que los casos reales), pueda tener una cura? y si, además agregamos a la ecuación que los tres ángulos de la enfermedad se tratan separadamente y no como la propia denominación de Triada sugiere, como partes de un todo (afección específica de las vías respiratorias con disparador alérgico), entonces, pudiera ser que exista, pero nadie lo haya encontrado o desarrollado, un método para tratar y posiblemente curar o paliar al menos las manifestaciones de la enfermedad.

Así pues, quisiera invitar a investigadores médicos que aspiren, no al Nobel de Medicina o al Príncipe de Asturias o cualquier premio que lleve a la fama y fortuna, sino el premio de hallar una terapia efectiva o, soñando un poco, una cura a una enfermedad que, si bien no es necesariamente mortal o que ponga en riesgo a poblaciones enteras, siento que no ha sido tratada con enfoque sistémico ni investigada a fondo como para buscar y encontrar lo más cercano a una cura o tratamiento altamente efectivo que pudiera permitir al menos un noble nuevo bautizo en la medicina. Algo así como “La Terapéutica de Fulanito”, claro, haciéndole como el Buen Samter que bautizó con su apellido esta condición y no como el Sr. Beers que quedó en el anonimato relativo a la enfermedad. Así, podría emocionadamente, escribir en este espacio sobre “un éxito más” en el avance de la medicina... Veremos.
La otra parte del pretexto para esta entrada, se debe a que apareció un documento que quizás nos ponga en la pista de un tratamiento posible, pero no probado extensivamente ni seguro en su aplicación ni efecto final. Se trata de que existe una propuesta de terapia de “shock” para una parte de esta triada y que corresponde a la denominada “intolerancia a los Salicilatos (AINE's en general)” Esta propuesta consiste en una técnica denominada Desensibilización al AAS (Acido Acetil Salicílico), el villano en turno. Las preguntas obvias son ¿de qué se trata?, ¿cómo se realiza el procedimiento? y ¿Funciona para siempre y para todos? Rápidamente comparto lo que encontré.
Según parece, el tratamiento conocido como desensibilización al ASS, es aplicado de manera experimental en Europa. Concluyo esto ya que los comentarios o descripciones que he encontrado en ese sentido, provienen de fuentes europeas, lo que no implica que no se practique en este lado del planeta. Al parecer en México la postura prevalente es en el sentido de recurrir a terapia de esteroides para el tratamiento de la triada de Samter, ya que no pude encontrar ninguna evidencia en contrario, Sin embargo, si bien los europeos reconocen que son pocos los casos investigados y los resultados no son del todo concluyentes, son al menos, bastante alentadores pues si los estudios realizados van dando resultados estadísticamente significativos en el largo plazo, esta terapia podría ser ampliamente usada y recomendada.

De los documentos que localicé, dos vale la pena mencionar, uno es una presentación que realiza la Dra. Soledad Zamarro Parra, intitulada: “Desensibilización a AAS Enfermedad Respiratoria Exacerbada por laAspirina”, (EREA) y el documento intitulado “Fokkens W. Lund V, Mullol J; onbehalf of the European Position Paper on Rhinosinusitis and Nasal Polyp Group.European position paper on rhinosinusitis (Concenso Europeo Sobre Rinosinusitisy Pólipos Nasales 2007)” En ambos documentos se destaca la terapia denominada desensibilización a AAS y, particularmente en el segundo, como sobresaliente frente a otras terapias para tratar esta condición.

Ahora bien, esta terapia que por cierto debe ser realizada en unidad hospitalaria que cuente con facilidades de atención intensiva (terapia), dado el elevado riesgo de shock anafiláctico y paro respiratorio, debe ser llevada a cabo por un especialista y bajo medidas muy estrictas de control y monitoreo constante, a riesgo de poner la vida del paciente en juego si no se toman todas las precauciones del caso ya que como vimos en entradas anteriores dedicadas al mismo tema, la reacción al AAS puede ser extremadamente violenta e incluso costarle la vida al paciente.

Ahora que estamos conscientes del riesgo de la terapia susodicha, lo que sigue es un esquema de suministro incremental de dosis de salicilatos (se usa un acetilsalicilato de lisina, como sustituto del ácido acetilsalicílico –aspirina) y de forma paulatina se va suministrando al paciente una dosis incrementada del fármaco mencionado. Se inicia con una dosis aproximada de 4 mg y cada hora y media se proporciona una dosis mayor, hasta llegar a los 650 mg y de ahí se sostiene la dosis de 650 mg/12 hs al día.
Lo más interesante son los resultados. Al tiempo del tratamiento, los salicilatos son tolerados y pueden ser prescritos para su toma regular, cosa que es excelente como tratamiento preventivo de infartos y embolias en pacientes diabéticos. Además, hay un notorio aumento de la permeabilidad nasal, disminuye de forma sensible la actividad asmática, lo que redunda en una disminución importante de los cortocosteroides que se usan para el manejo del asma, rinitis y pólipos así como el número de polipectomías se reduce a un mínimo por disminuir, también la recurrencia en la formación de los pólipos.

Toda una maravilla si uno sobrevive al procedimiento. Claro que la cosa no es tan mala o al menos así lo espero, dado que en la literatura revisada se habla casos de éxito, remisión al estado anterior, casos donde no hay cambio, que tampoco implica un fracaso, pero ningún caso de muerte derivada del procedimiento, lo que implica que con las debidas precauciones, es un método razonablemente seguro. Ahora la pregunta es: ¿alguien sabe de algún médico o clínica serios que practiquen este método?, dejo la pregunta al aire en la expectativa de dar luz a quienes como yo, diabéticos, también cargamos con otras complicaciones que nos retan la creatividad para hacer más llevadera la vida cotidiana.

sábado, 27 de agosto de 2011

Una enzima que podría curar la diabetes tipo 2

Miles de veces (exageré, no creo que tantas) he escuchado promesas de cura de la diabetes, cualquiera que sea su tipo y, por el otro lado, opiniones que descalifican, como de rayo, cualquier aseveración al respecto. Dicho en buen refrán, “la burra no era arisca, los palos la hicieron” y no es porque la postura de desconfianza sea inamovible, pero cada vez que alguien pregona la tan esperada cura, siempre aparece el pero que provoca la reacción de desconfianza.
Así pues que cuando alguien anuncia una cura para la diabetes, los que ya hemos pasado por un proceso de estudio de la enfermedad, sus causas y consecuencias, lo menos que hagamos sea levantar la ceja en gesto entre burlón y desconfiado, esperando escuchar una de dos: o se trata de algún fanático con un discurso anti medicina alópata o alguna investigación que “va bien encaminada, pero…” A esta última categoría pertenece la entrada de hoy, sobre una investigación seria, basada en ciencia y biología (que para el caso son lo mismo) y que salió publicada hace algunos días bajo el pomposo título Científicos de Harvard hallan enzima que podría curar diabetes tipo 2
 
 
La principal limitación para resolver un problema es, primerísimamente, nuestra capacidad para entenderlo. La diabetes no es la excepción y hasta la fecha se han definido muchísimas pistas que apuntan a qué la produce, cómo evoluciona, qué tejidos involucra y cuáles interrelaciones tiene con respecto a diferentes sistemas de funcionamiento del organismo. Así pues sabemos que no solo se trata de problemas para controlar la glucosa en sangre, que es lo que la define desde la antigüedad, sino el cómo afecta el funcionamiento y equilibrio de órganos y productos orgánicos que el cuerpo sintetiza. Por ello la diabetes ha dejado de ser un problema de manejo de glucosa que puede manifestarse en extremos tales como la ausencia de producción de insulina, propia de la diabetes tipo 1, hasta un exceso de producción de ésta, propia de la condición conocida como resistencia a la insulina o diabetes tipo 2, para evolucionar hacia un problema que deriva en problemas de la correcta producción y metabolismo del colesterol y los triglicéridos. Otros desbalances están relacionados con la producción excesiva de antioxidantes, interconectados con cuadros alérgicos (asma el más frecuente), deterioro celular acelerado en todo el cuerpo y, se sospecha que incluso dichos antioxidantes sean precursores directos de la cardiomiopatía diabética. Por ello, todo lo que aporte a entender cómo funciona el cuerpo humano, suma para tener la base que nos permita entender el problema de la diabetes.

El artículo arriba citado se refiere a una investigación del Centro Joslin para la Diabetes en la Universidad de Harvard -que dicho sea de paso el centro mencionado se define como el mayor centro de investigación en diabetes del mundo- y que el pasado 22 de este mes publicó una noticia cuyo título es “Joslin Researches Identify New Target for Treatment of Type 2 Diabetes and Prediabetes” (algo así como “Investigadores de Joslin Identifican Nuevo Objetivo para el Tratamiento de la Diabetes Tipo 2 y Prediabetes”). Por supuesto que desde el título el significado que el propio Centro Joslin le da a su comunicado es TOTALMENTE diferente que el publicado por la prensa, aunque en el contenido del artículo de prensa no se desvirtúa tanto el mensaje.

Pero entrando en el tema y entornando los ojos al cielo pues de nuevo habrá que ser un poco técnicos en el lenguaje, la historia de hoy es sobre una enzima llamada Sirt3, de la familia de proteínas llamadas Sirtuinas y que en los humanos se localizan en la mitocondria celular. Para darnos una idea de la importancia del descubrimiento, diremos que las mitocondrias celulares son responsables de la producción del 95% de la energía de nuestro cuerpo y es en estos pequeños corpúsculos de la célula en donde, una vez captada por la acción de la insulina, la glucosa se transforma en la energía que nuestro cuerpo usa. Pues bien, los investigadores comprobaron que existe una notable disminución de la enzima Sirt3 en las mitocondrias de pacientes con prediabetes y diabetes tipo 2, particularmente de las células de los músculos y apunta esta disminución a ser una de las posibles causas de la resistencia a la acción de la insulina, que es la fase previa a la diabetes 2.

La meta del estudio será encontrar, se espera que en un cercano futuro, cómo restablecer los niveles de la Sirt3 en la mitocondria o, en todo caso, hacer más efectiva la que hay presente. Faltaría definir sobre cuáles proteínas específicas actúa la enzima Sirt3 y qué tanto. Ello no podrá presumirse como la cura para la diabetes, pero podría llevar al desarrollo de un fármaco específico que sirva como un tratamiento adicional que, en algunos casos, incluso pudiera revertir algunos de los efectos adversos de la diabetes 2. En casos de prediabetes y para los recién diagnosticados como diabéticos tipo 2, pudiera ser de mucha utilidad un tratamiento a nivel celular.

Finalmente regresamos al punto de partida en donde la postura del escéptico se tiene que sostener por sí misma. Precisamente el éxito de los productos milagro se basa en ese deseo que tenemos los seres humanos de oír con mejor claridad los mensajes que nos dulcifican la ilusión y por ello tienen tanto auge. Además como hoy se pudo ver, el afán periodístico de captar lectores, también puede llevar a difundir una noticia científicamente seria y por demás interesante, a ser desechada a primera vista, por usar efectos sensacionalistas para anunciarla, pudiendo provocar falta de interés en el tema, pues resultaría en una nueva decepción. No hubo lo que queríamos leer, no hubo cura para la diabetes, no importa que tan importante sea el hallazgo.

martes, 16 de agosto de 2011

Pensamiento primitivo, ignorancia y diabetes, mala combinación (3ª parte).




Como el tema da para mucho, comenzaré a comentar sobre algunas ideas que se manejan entre ciertos estratos de población y que en muchos casos ayudan a que se promueva la búsqueda de alternativas médicas, particularmente las que se promocionan como poseedoras de propiedades tan fantásticas que incluso ofrecen cura para enfermedades a las que la medicina científica no ha encontrado la solución. Llamaré medicina científica en esta entrada a la reconocida como alópata, para distinguirla de las corrientes “alternativas” o no científicas.

Dentro del grupo de posibilidades, que en sí cada día se van ampliando en el enorme abanico de terapias alternativas, aparecen también fervientes detractores de la medicina científica, entre los que me he encontrado a quienes pregonan sus ideas –muy válidas las opiniones, por cierto- aunque científicamente estén completamente equivocadas, definiendo a la medicina científica como “ciencia sin conciencia”, “medicina mecanicista, molecular y reduccionista”, lo que sea que esos términos signifiquen y otros muchos adjetivos. Quisiera imaginar que pensar así es producto de la etiqueta asignada a la extremada especialización de la práctica médica que la aleja del centro emocional de los pacientes, convirtiéndola en un ejercicio deshumanizado, aunque altamente efectivo.

Estamos de acuerdo en que muchos especialistas, incluso, llegan a parecer unos auténticos ignorantes de aquella medicina que va más allá de su muy ultrarequete estrechamente especializada área de práctica. Esto es particularmente preocupante cuando se pierde de vista que los organismos vivos somos sumamente complejos y que funcionamos como sistemas interconectados con equilibrios muy delicados y cuyas interacciones son íntimamente relacionadas unas con otras. Por ello, no se puede ni sobre simplificar ni realizarla como si una parte estuviera aislada del resto, particularmente en lo que se refiere a un correcto ejercicio en medicina.

Para mejor ilustrar esta situación, citaré una anécdota personal que, estoy seguro, ya la escribí en alguna otra entrada, pero para ilustrar el tema, creo que vale la pena repetirme esta vez. Pues resulta que estando en un evento social donde por razón de la profesión de los anfitriones, había una mayoría de médicos presentes; conversando en la mesa que nos asignaron, entre las parejas que ahí estábamos, había varios doctores y, no sé si a alguien más le suceda, pero por alguna extraña razón, los temas de salud surgen tarde o temprano y en este caso, adivinaron, la diabetes y, la mía en particular. Una vecina de la mesa, educadamente preocupada por saber si podría yo comer lo que se servía, me hizo la obligada pregunta de, ¿y no te hace daño comer esto si eres diabético?, cuando le respondí que llevo cuenta mental de las raciones de lo que como y que mido la comida “a ojo”, añadí que en mi última hemoglobina glucosilada había mantenido mi promedio cercano al 5.6 y me dijo entre azorada y apenada, el médico es mi marido y de inmediato me pidió que le repitiera el dato y, oh sorpresa, su única respuesta fue, “ni idea, yo soy urólogo”. Ya sé a quién le pensaría dos veces antes de consultarlo aunque sé de buena fuente que es excelente médico. Pero más allá de lo anecdótico, es preocupante la poca percepción de sistema que se percibe en el ejercicio de la medicina actual, razón para que exista cada vez más gente que, de forma infundada, no le tiene confianza.

Sin embargo, la medicina científica, así como a veces se le llama despectivamente como reduccionista, mecanicista y otros adjetivos, sigue siendo la única opción segura para buscar una buena salud.

Hay un término que me llama la atención y que se ha convertido en una tendencia que vale la pena comentar. Se trata de la llamada medicina holística, término –holístico-, que definió Aristóteles en su Metafísica y engloba la idea de “el todo es mayor que la suma de sus partes”.  Como decía, siguiendo esta idea, la medicina holística busca, precisamente, combinar aquellos remedios probados que procuran bienestar en conjunto con terapias y medicamentos denominados tradicionales, buscando un equilibrio benéfico para el organismo. Esta visión, en el caso muy particular de la diabetes, es la que pregona que, además de los medicamentos indispensables para su control, llevar a cabo acciones como una actividad física constante y vigorosa aunada a una alimentación sana, completa, equilibrada y suficiente, son indispensables para que se alcance un adecuado control de la glucemia y la salud se pueda mantener en el rango de lo bueno por un mayor tiempo. No es magia, es simplemente sentido común y tener la sensatez de aprovechar, aquí sí, conocimientos milenarios que siguen siendo terapéuticamente válidos. Pero ojo, sirven en combinación con una atención y seguimiento médico adecuado, si se disocian, se pierde el resultado que se busca.

Cuando se habla del tema de la medicina alternativa, por otro lado, se trata de un animal completamente diferente y que no necesariamente cae en el rango de la ignorancia ni del pensamiento primitivo. Se trata simplemente de opciones terapéuticas que desde el punto de vista del rigor científico no han probado de manera consistente su efectividad para curar. Que no se tengan pruebas concluyentes de su efectividad no las invalida, pero por lo mismo, tampoco se pueden avalar sin reserva.

Veamos un caso que en lo personal me apasiona y es la herbolaria, es decir, tratamiento a base de sustancias extraídas de vegetales (raíces, corteza, hojas, tallos, flores, frutos, etc) y que aprovechan las sustancias activas (metabolitos secundarios) de la planta. En sí, toda la farmacéutica moderna nació y se desarrolló a partir de esta disciplina y aunque aún hay algunos medicamentos extraídos directamente de materia vegetal, los medicamentos más modernos son moléculas sumamente complejas producidas bajo diseño en laboratorios  farmacéuticos que cuentan con equipos y tecnologías de punta no accesibles al común de los mortales. Pero regresando a las hierbas, son y seguirán siendo vigentes para muchos tratamientos de afecciones muy diversas, pero como en la medicina alópata, se necesita de un experto para que sean recetadas correctamente. Aquí tampoco cabe la automedicación, pues una dosis equivocada o, peor aún, una aplicación incorrecta, nos puede llevar a dañar permanentemente un órgano vital o incluso, costarnos la vida.

Esta parte, como dije, me fascina pues me permite especular sobre ciencia y conocimiento certero. Es, principalmente en función de la dosis que un producto vegetal puede ser desde totalmente inefectivo e inocuo, hasta prácticamente mortal. Los químicos sabemos muy bien cómo medir e identificar las sustancias activas para un resultado específico y la diferencia de tomar un remedio herbolario o el medicamento que contiene, precisamente, como ingrediente activo. Esa sustancia se conoce como  “metabolito secundario” y es la que actúa benéficamente en el organismo. En una medicina comprada en la farmacia siempre sabremos la dosis, mientras que en la planta de la herbolaria, el contenido de la sustancia que esperamos nos de la salud, dependerá de muchísimos factores entre los que se encuentran el tiempo de cosecha, el ciclo de lluvia y secas, la región, altura, etc. Por el lado positivo, hay que reconocer que los efectos secundarios propios de los medicamentos, a veces no aparecen o son menos severos y los tratamientos suelen ser más prolongados para que el organismo los aproveche.

Quienes defienden “a capa y espada” lo natural o naturista, a veces no consideran el concepto detrás de las palabras “riesgo potencial” o “dosis”  y piensan que por que algo es natural, es sinónimo de benéfico e inocuo. Nada más erróneo. El que una sustancia sea natural, no la libra de efectos indeseables, incluida la muerte del enfermo. Como ejemplo extremo, nada más natural que un alacrán o una cobra del desierto y seguro a nadie se le ocurriría tenerlos como mascota casera y jugar con ellos porque sean “naturales” y por ello ser excelentes bichos caseros. Sí, ya se, a veces peco de exagerado, pero lo obvio del ejemplo indica que sabemos que hay cosas o seres a los que tenemos que mantener con una sana distancia, pero ¿Qué pasa si desconozco las propiedades dañinas de una infusión y me la tomo sin preguntar? Por ello, la recomendación final de hoy es: cuidado, nunca hay que creer todo lo que me digan sin pasarlo por el tamiz del estudio, la duda, la investigación y la validación científica. Esta actitud será siempre el mejor antídoto contra la ignorancia y los “listillos” que quieren obtener beneficios de ello, aun a costa de nuestra salud. ¿O, acaso estaré realmente equivocado?