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domingo, 9 de septiembre de 2012

LADA (Latent Autoinmune Diabetes in Adults) o Diabetes Autoinmune Latente del Adulto





Desde hace algún tiempo traigo atravesada la idea de escribir acerca de una relativamente nueva denominación para las ya varias clases de la muy conocida diabetes y por eso hoy, después de un buen rato de pesquisas y estudio comparto mis hallazgos al respecto. 

Primero que nada y de acuerdo al conocimiento común compartido por cuerpo médico y pacientes, existen a saber cuatro tipos conocidos de diabetes mellitus: Diabetes tipo 1 (DM1), Diabetes tipo 2 (DM2), Diabetes gestacional (DG) y la derivada de causas externas como enfermedades o tratamientos con algunos tipos de medicamentos. Aunque muchos médicos están de acuerdo en dichas clasificaciones, también se han encontrado casos que no corresponden a ninguno de los criterios para ser clasificados dentro de cualquiera de estas categorías y conforme avanzan los estudios y la información estadística se va compartiendo a mayor número de centros de salud, se nota una tendencia al incremento en estos casos “extraños”. 

Y no sólo se trata de encontrar coincidencias para definir el origen, el tratamiento y el pronóstico de la enfermedad, sino de entender las –a veces muy sutiles-, diferencias entre cada tipo de diabetes. Como ejemplo podemos tomar la DG y la DM2 que su comportamiento es casi idéntico, excepto que en muchos casos -la mayoría de hecho-, la condición de diabetes gestacional (DG) se retira casi de inmediato después del parto y en pocos casos prevalece como diabetes tipo 2 formalmente instalada. Sin embargo el pronóstico más común en estos casos de DG sea el de la aparición eventual de la diabetes tipo 2 algún tiempo después,  si no se toman medidas de control con el equilibrio calórico (alimentación sana, ejercicio y control de peso). Aun así, no son iguales la DG y la DM2 aunque se les reconoce un origen metabólico muy parecido.

Como todo lo que ocurre en la investigación, conforme se va desarrollando más el conocimiento médico y se van recabando mejores datos para análisis, se van reconociendo formas nuevas de enfermedades o padecimientos que obviamente antes pasaban inadvertidas, ya sea por falta de un diagnóstico acertado o por haber sido confundidas con algo más, a falta de mayor capacidad para hacerlo de forma correcta.

Y ya entrando en materia, la realidad es que de manera cotidiana solamente se suelen tomar en cuenta los dos principales tipos de diabetes, la DM1 y la DM2 y cuando se han encontrado diferencias o discrepancias en la forma de evolucionar de la enfermedad o a la forma de responder al tratamiento, se le ha dado por clasificar estos casos como “subtipos” de diabetes que requieren combinaciones especiales de medicamentos de control o terapias más agresivas, a veces en hospitalización intensiva. La clasificación de los diferentes tipos de diabetes establece rangos. Por ejemplo, a los niños y jóvenes hasta los 30 años se les reconoce la DM1 y a los adultos mayores de treinta la DM2, para la mayoría de los casos. Sin embargo, hoy día sabemos que los niños y adolescentes pueden desarrollar DM2 y algunos adultos mayores de 30, 40 y más años, pueden también presentar la DM1 y de los casos “extraños” que no se apegan a las definiciones tradicionales de DM1 o DM2 el más común ha sido bautizado como LADA (por sus siglas en inglés) y que se refiere a la “Diabetes Autoinmune Latente en Adultos” y según parece a este tipo de diabetes pertenece aproximadamente el diez por ciento de los casos totales de diabetes en el mundo, lo que coloca a la LADA en números muy similares a la DM1 o probablemente más extendida.


Y si ya hace algunos años que se empieza a hablar de este tipo de diabetes ¿Por qué no sabemos más al respecto? Como decía arriba, en muchísimos casos es mal diagnosticada y lo más frecuente es que se le diagnostique como una DM2 que no reacciona adecuadamente a monoterapia con hipoglucemiantes y que responde a combinaciones de éstos con insulina o como una DM1 de evolución lenta. Como quiera que sea, a pesar de que se empezaron a recabar datos del fenómeno LADA desde los años 70 del pasado siglo, a la fecha hay aun mucha incertidumbre sobre cómo definirla adecuadamente, cómo evoluciona y cuán importante sería para los pacientes que la padecen estar informados de ello.

Entonces, el panorama de la diabetes LADA se va definiendo de acuerdo a pistas halladas más bien de forma accidental durante un proyecto de investigación sobre la DM1 y la forma de identificar las proteínas denominadas “anti-anticuerpos” cuya presencia en la sangre constituye una evidencia del ataque que deriva en la destrucción de las células beta del páncreas, desde el propio sistema inmunológico de los pacientes con DM1, eliminando la posibilidad de producir insulina. 

Para validar la prueba, había que demostrar la exclusividad de la presencia de la dichosa proteína en casos de DM1, para lo cual los investigadores también buscaron los mismos anticuerpos en la población en general, incluyendo gente con DM2, la cual no es autoinmune. Pero para sorpresa de los investigadores, si bien en la población en general no apareció dicha proteína –como era de esperarse-, en casi el diez por ciento de la gente con diagnóstico de DM2, sí apareció. Eso implica que aunque los síntomas son prácticamente idénticos a la DM2, hay una diabetes de origen autoinmune y se las considera LADA a esos casos. Si bien aun no se ha establecido de forma precisa esta distinción en la comunidad médica y no existe una denominación universalmente aceptada pues hay médicos que prefieren llamarla DM1.5 o incluso niegan sea diferente a la DM1

Actualmente se busca establecer criterios homogéneos para su diagnóstico entre los cuales se deben de considerar los siguientes:

1. La presencia de auto-anticuerpos en la sangre
2. Edad adulta al presentarse la Diabetes
3. La no necesidad de tratar la diabetes con insulina por los primeros seis meses después del diagnóstico, asumiendo una detección temprana.

Como se puede observar, las diferencias principales entre LADA con la DM1 y DM2 es que en la DM1 se requiere de insulina de inmediato y en la DM2 no hay anti-anticuerpos presentes en la sangre. Esta diferencia abre el debate sobre si los criterios anteriores son lo adecuado para el diagnóstico de la LADA. Todo esto ha despertado una nueva controversia dentro de la comunidad médica. Controversia que va mucho más allá de definir si el nombre es LADA o DM1.5 o cualquiera otro. A lo que lleva, finalmente es a tratar de encontrar y demostrar que los diferentes tipos de diabetes que conocemos tienen o no un origen genético similar. Por lo pronto se sabe que la LADA está más cercana de la DM1 que de la DM2 por el lado de la proteína asociada a los anti-anticuerpos que no aparecen en la mayoría de los casos de DM2, pero también se han encontrado diversos tipos de proteínas asociadas a anti-anticuerpos, que aparecen más abundantemente en pacientes con DM1 que con LADA, lo cual explicaría también la diferencia en la velocidad de deterioro de la función productora de insulina. 

En fin, el dato es interesante pues pudiera ser la luz hacia una metodología mejorada y más acertada para tratar a muchos pacientes diagnosticados como DM2 y cuyos organismos no reaccionan adecuadamente a los tratamientos con hipoglucemiantes, dieta y ejercicio, hasta que son tratados con terapias de insulina. Quede esto en el espacio de la reflexión personal y el auto monitoreo, pues nosotros somos los primeros que percibimos si algo anda mal y nuestro tratamiento comienza a perder efectividad, mucho antes que el equipo médico que nos controla, ya que ellos sólo nos ven de vez en cuando y si a ellos se les pasa, puede ser sumamente perjudicial en el mediano y largo plazo.



domingo, 27 de mayo de 2012

Diabetes ¿Qué nos depara el futuro?




Casi a la mitad del doceavo año del siglo XXI, nos encontramos que a nivel mundial existen dos fenómenos directamente relacionados con la diabetes y que se están dando casi al mismo tiempo y aunque no en una relación directamente lineal sino como una reacción a múltiples causas relacionadas.

Esta premisa que así en frio parece confusa, pretende resumir la situación actual con respecto al alarmante incremento de casos de diabetes en todo el mundo. Dado que las causas de los diferentes tipos de diabetes -hoy sabemos-, no son exactamente las mismas y que habiendo inferido que en individuos genéticamente susceptibles se estaban elevando los casos de diabetes tipo 2, derivado de una alimentación rica en grasa saturada y carbohidratos de rápida absorción, en conjunto con un estilo de vida sedentario, pronto el número de casos de diabetes 2 abarcarían la casi totalidad del Universo diabético.

Sin embargo al estudiar de forma sistemática este elevado incremento de casos en lo general, se esperaba que la tradicional proporción de casos de diabetes se modificara de la ya de por si elevada desproporción de 90% de casos del tipo 2 por 10% del tipo 1 a la ya mencionada cifra de “casi todos los diabéticos nuevos son del tipo 2”, la sorpresa fue que la proporción se mantiene, lo que implica que existe una tasa similar de crecimiento en casos del tipo 1 que no se explica con la hipótesis anterior. Además, los casos de DG (Diabetes Gestacional) que como en su mayoría derivan en diabetes tipo2 no alteran la anterior estadística, y adicionalmente se empieza a hablar cada vez mas de nuevas variedades antes inexistentes o por lo menos, desconocidas, como son la diabetes tipo 2 en niños y jóvenes y la recién bautizada LADA (Diabetes Autoinmune Latente del Adulto) por sus siglas en inglés.

Ahora bien, hablaba en el primer párrafo de dos fenómenos paralelos y simultáneos que si bien están íntimamente relacionados, son independientes el uno del otro. El primero es el arriba mencionado del enorme y descontrolado incremento de todos los tipos de diabetes, adicional a la incorporación de variedades nunca antes definidas.

El otro fenómeno paralelo es el que abarca la velocidad con que se está incrementando la cantidad y calidad de investigación médica alrededor de la diabetes, donde casi a diario podemos encontrar publicaciones realizadas en medios especializados de medicina, biotecnología, bioingeniería, bioquímica y un largo etcétera de disciplinas modernas –tecnología de punta es el término de común acuerdo-, que tienen que ver con la salud de los pacientes con diabetes, desde temas como la prevención, tratamientos preventivos, tratamientos a complicaciones crónicas, cuidados paliativos e incluso, manejo psicológico del duelo.

La pregunta que surge aquí es ¿cómo es posible que en el moderno mundo globalizado donde la información fluye a la velocidad de un tweet o más rápido si es posible, haya este divorcio entre los prometedores avances de la medicina en cuanto a mejores terapias y manejo de pacientes con diabetes y la desalentadora tendencia hacia la obesidad, sobrealimentación, sedentarismo y el desarrollo del fenómeno bautizado como “Síndrome Metabólico” asentado como el más claro antecedente de un cuadro de salud que compromete la supervivencia al combinar al menos dos de los siguientes: Diabetes o intolerancia a la glucosa, Hipertensión Arterial (>140/90), Dislipidemia (descontrol en las grasas corporales), Obesidad Central y/o Indice de Masa Corporal (IMC>30 Kg/m2) y Microalbuminuria.

Pero ¿A dónde pretendo llegar con este escalofriante recuento? A la descorazonadora conclusión de que los asuntos de vital importancia se mueven en este planeta de una forma exasperantemente lentas y que en ocasiones el deseo de cambio es tan impaciente que nos hace soñar en soluciones mágicas, en milagros que puedan materializarse para que el efecto devastador de la diabetes pueda verse ampliamente disminuido, que no eliminado ya que sabemos que los milagros toman mucho más tiempo y esfuerzo.

Hace algunas entradas publicaba en este espacio que la diabetes es tan grave, que la estadística mundial nos da el espeluznante promedio de que cada ocho minutos muere un diabético en alguna parte del mundo. No haré en esta ocasión la macabra aritmética, pero sí, es correcto, son más de tres millones al año. Por esta cifra en parte, ya que en el 2007 la tasa de mortandad era uno cada 12 minutos y al parecer el plazo entre muertes se va acortando de forma acelerada, es que nuevamente hago un llamado a poner atención tanto a la parte de una acción decidida y cotidiana al cuidado personal en cuanto a hábitos de vida, como a la prevención cuando vemos claramente que nuestro estilo de vida nos conduce por el carril de alta velocidad hacia un dulce futuro que se ve impulsado por antecedentes genético-familiares que nos pondrán –lo sabemos íntimamente- en el peor escenario posible, el de ser diagnosticados con diabetes, sin duda y sin retorno, sitio nada envidiable desde el cual decanto estas líneas que hoy comparto. Así que la pregunta hoy es, además de la conciencia del saber lo que el presente ya nos otorgó (muy a pesar nuestro) o que el futuro nos obsequiará ¿qué estoy haciendo activa y conscientemente para que mi salud sea en el futuro la mejor que le pueda exigir a esta vida?.

Reflexión harto dura y difícil de realizar, pero invito a cuanto despistado lector quiera compartirnos su punto de vista al respecto, lo haga en la sección de comentarios. Hasta pronto y seguiremos hilando sobre este y otros melosos temas.  





sábado, 12 de mayo de 2012

¿Otra puerta abierta hacia una cura de la diabetes tipo 2?



Otro de esos casos para tomar y leer con pinzas por aquello de la duda que siempre tenemos que poner a trabajar cuando se publica una noticia que al leerla nos pone en guardia pues, otra vez, nos despierta la esperanza sobre la posibilidad de que “ahora sí” hay una luz en el extremo del túnel que conduce hacia la real, la verdadera, la permanente, ¡Cura Para La Diabetes! Bueno, vayamos despejando las dudas.

Pues resulta que apenas el pasado 8 de mayo, en el foro tudiabetes.org, (tomado a su vez de la publicación original en CTV News, Toronto), se publicó un artículo intitulado “New Treatment Might Put Diabetes Type 2 in Remission” (Un Nuevo Tratamiento Podría Hacer Remitir La Diabetes 2, sería su traducción aproximada).

Pero primero lo primero; de acuerdo al diccionario de la Real Academia, remitir es “ceder o perder parte de su identidad”, con lo que lo primero que viene a la mente es que la anhelada cura no estará en este artículo.  Sin embargo el término “remisión” es comúnmente usado en enfermedades como cáncer y artritis, entonces, ¿de qué se trata? ¿Se puede hablar de “remisión” en diabetes, es decir que un paciente con diabetes tipo 2 pueda experimentar periodos de control total de los síntomas? Bueno, pues resulta que un grupo de investigadores en Toronto (Canadá), hallaron en forma experimental un tratamiento que puede hacer remitir de forma temporalla diabetes tipo 2. El tratamiento que como anoté arriba es experimental, implica que pacientes con diabetes tipo 2, no insulinodependientes se inyecten dosis grandes de insulina cuatro veces al día durante un mes.

Ahora bien, cuando publico una noticia de este calibre me gusta escarbar un poco para poder detectar la seriedad de la fuente y evitar caer en la propagación de noticias falsas o con cierto grado de engaño lanzadas a las redes en búsqueda de crédulos incautos. Bien, encontré que el estudio lo dirige el Dr. Bernard Zinman, investigador líder del estudio, quien es a su vez el director del “Leadership Sinai Centre forDiabetes (LSCD), del muy prestigiado Mount Sinai Hospital, lo que me lleva a concluir que la seriedad del documento está al nivel de estudio siguiendo el método científico. Por cierto, buscando más información en el sitio del Hospital en Toronto, me enteré que el procedimiento está aún en fase investigativa por lo que no hay aun un reporte médico formal, sino que lo que se “coló” fue una nota de prensa con varias líneas de investigación que actualmente se están desarrollando y en las que incluso se están aun reclutando voluntarios para su desarrollo, como es el caso que nos ocupa.

Lo que más me llama la atención es lo novedoso del concepto detrás del tratamiento relatado, ya que de acuerdo con el Dr. Zinman, “al recibir el cuerpo dosis masivas de insulina, el páncreas recibe un descanso y la diabetes prácticamente se va, dado que ahora el páncreas puede fabricar suficiente insulina”. Es ampliamente sabido que la diabetes tipo 2 se manifiesta cuando el páncreas ya no produce suficiente insulina o cuando ésta ya no tiene la calidad necesaria para ser correctamente utilizada por las células y que parte del tratamiento de la insulina se basa en medicamentos que incrementan la producción de insulina o estimulan los mecanismos de absorción. Sin embargo, eventualmente se llegará a la necesidad de recurrir a la insulina inyectada en dosis diarias para controlar la glucosa en sangre.

Además de la administración de insulina durante un mes, se está administrando en modelo de prueba doble ciego, una inyección diaria de Liraglútida (GLP-1), un péptido similar al Glucagón, del cual hablaré más ampliamente en otra entrada. Baste decir que se trata de uno de los medicamentos de última generación para el tratamiento de la diabetes tipo 2.

Bueno, pues la idea de este tratamiento con insulina y la posterior administración del medicamento Liraglútida es evaluar que tanto se mantiene la remisión de la diabetes 2 en los pacientes sometidos al tratamiento. Hasta lo que encuentro en los reportes, hay diferencia en cuanto a los periodos de remisión, tanto así, que no existe ningún dato aun sobre la duración de estos.

Por lo que se refiere al rigor científico con que estos estudios deben realizarse antes de arrojar resultados publicables y posteriormente servir de base a un tratamiento médicamente aprobado, pasarán posiblemente varios años, pero al menos hoy tenemos una rendija más a donde asomar nuestra esperanza hacia las posibilidades que la investigación está aportando de manera cada vez más acelerada para que los que vivimos con diabetes o la siguiente generación sufran menores penurias que las que cotidianamente nos ha repartido la lotería genética.

domingo, 29 de abril de 2012

Diabetes, Redes Sociales y las nuevas tecnologías




En la diaria busqueda de novedades con relación a la diabetes y la vida con ésta, a veces encuentro información que aparentemente alguien se ha empeñado mucho en no promover o que por alguna razón no están en la llamada “corriente” de la moda informativa. En otras ocasiones me llega información sobre temas diversos por los medios más de moda y en ocasiones no dejo de sorprenderme el cómo los seres humanos hemos llegado a “tejer” redes de intercambio de información y que el solo detenerse a pensar en ello nos hace perder el aliento por las apabullantes cantidades de información que a diario nos llueven como una nutrida catarata de bits y bytes que son la materia de que se alimenta el gran mounstro de la información de este nuestro siglo.

El ahora siempre presente fenómeno de la “Red de Redes”, tambien llamada “La Red”, así con mayúsculas o bien “La web”, para quien le da flojera decirlo en español, la que ha sido llamada con todo tipo de calificativos tanto positivos como negativos, ha llegado a convertirse en un fenómeno de intercomunicación para los miembros de la especie humana, tanto que no importa si nos gusta o no, pero ya está aquí y para como pintan las expectativas, llegó para quedarse.

Una de las formas de utilizar la red que viene ganando adeptos a lo largo y ancho del planeta, es la de las “redes Sociales”, en las que se ve un fenomeno que aun está en formación y sin un rumbo todavía muy claro de hacia adonde podría llegar, pero destacan rasgos inconfundibles que les dotan de una característica común y que de seguro será como la “columna vertebral” sobre la que se sustentarán los futuros desarrollos y es el acercamiento de la gente por intermedio del enlace virtual, el intercambio de información y -de las que mas rápidamente muestra crecimiento-, la participación colaborativa para desarrollar proyectos en conjunto cuando se requiere precisamente del trabajo de equipo para alcanzar un determinado objetivo. Así encontramos desde gente que juega a ser granjera, como quienes construyen ciudades u otros juegos del tipo “colaborativos”. Por otro lado, por medio del numero de contactos se puede - en tiempos muy cortos-, organizar y anunciar o invitar a actividades públicas o privadas; existen, por ejemplo, clubes de aficionados a alguna actividad específica. Se me ocurre el caso de Good Reads, que es una red social de lectores de libros quienes participamos poniendo nuestro objetivo de lectura en el año y luego vamos anotando los progresos y nuestros contactos pueden mantenerse informados e informarnos de los logros mutuos.

Esto lo traigo a colación pues hace aproximadamete un año me llegó un comentario en este espacio de una amable lectora de los Estados Unidos llamada Christine Chu, quién en conjunto con varios amigos, desarrolló un site dedicado al bienestar corporal bajo el concepto de mantenerse en excelente condición fisico-atlética y se encuentra en: http://www.slimkicker.com, que aunque no está pensada para gente con diabetes, está desarrollada en formato de redes sociales, que de acuerdo a las tendencias, se está convirtiendo en el estilo mejor adaptado para crecer y multiplicarse en la red. Lo interesante es que el objetivo principal del sitio está orientado a una vida saludable y en ese punto tiene muchísimo que ver con la diabetes y nuestra relación con esta dulce tirana.

La primera razón de hacer mención de ellos en este blog fue que Christine me pidió directamente mi opinion de la idea -opinión que ya le mandé- y que aunque no reproduciré completamente, si debo decir que me gusó el sitio y aunque tiene aun algunas áreas de oportunidad para ser muy completo; el formato es sencillo de manejar y bien empleado puede ser una excelente herramienta de uso diario.

La segunda razón estriba en que siendo tan joven el sitio, se aprecia muy bien pensado y diseñado y aunque carece de una sólida base de “fans” que proporcione retroalimentación sobre los servicios más demandados o sugerencias de mejora, hay un potencial que hace que valga la pena una prueba por, digamos, un par de meses.

Por ello abro una invitación a que se unan al sitio, lo valoren lo adopten o lo critiquen y que si es posible, me den su punto de vista al respecto (además de la que les quieran dar a ellos) y ver si este tipo de espacios realmente son de utilidad en particular en lo referente a su intención de ser herramientas de apoyo en el deseo de alcanzar un correcto control de la glucosa en sangre, un peso normal coadyuvando así en nuestro control diario, además de lo que el esfuerzo médico y farmacéutico puedan lograr.

Por lo que he visto en este sitio, hay enorme potencial para ser aprovechado, pues como dije antes, aunque no fue pensado para gentes con problemas de salud, han incorporado la posibilidad de formar grupos de interés y ya está formado uno llamado DiaKickers que está dirigido a diabéticos tipo 1, LADA/1.5, tipo 2 o tipo 3. (por cierto, adelanto que estoy preparando una entrada sobre diabetes LADA que espero aparezca en breve).

Así pues, para explorar abiertamente el sitio, aprender a usarlo y “probar” sus bondades, me inscribí con el pseudónimo “Zoocrates” (que original) y si alguien desea adherirse, formar un grupo o, simplemente comparar metas y progresos, ahí podremos vernos. Si nos mantenemos atentos y activos es posible que se haga una buena “adicción” al sitio como en algunos casos ya lo son otras redes sociales, con el adicional beneficio que tendremos una herramienta compartida que además nos ayudará a establecer metas sanas y nos dirá -si se emplea bien- un muy buen aproximado de nuestra condición física. Claro, a menos que “engañemos” al sistema dándole de comer cifras imaginarias solo por el afán de verme bien ante los demás, espacialmente para aquellos que no podrán contrastar en el mundo real la ficción proyectada en la virtual vida en “la red

sábado, 17 de marzo de 2012

Congreso XXIV de la Federación Mexicana de Diabetes.


Dada la proximidad de la fecha en que prácticamente inicia el congreso sobre diabetes programado para este año y que no podré estar presente participando y aprendiendo, en esta ocasión aprovecharé para dar una crónica anticipada del cercano futuro tomando como base el programa general de conferencias conforme se planea para este año.

Aunque el ejemplar del programa que tengo es tentativo, veo difícil por lo próxima que queda la inauguración, que haya cambios drásticos que puedan anular o devaluar el análisis que estoy por comenzar.

Lo más interesante es que la programación de las sesiones está dividida con la misma lógica con la que la Federación Mexicana de Diabetes(FMD) realiza sus comunicaciones; es decir, un contenido dirigido a profesionales de la salud, denominado Programa Científico y otra parte, de difusión para pacientes y sus familiares, denominado Programa Educativo.  Así pues, me sumergiré en los temas propuestos y, haciendo una revisión general, el comentario se ubicará en eso precisamente, una breve nota general sobre los temas y las tendencias que de seguro se manifestaran durante los trabajos del congreso.

Iniciaré con el programa científico, ya que aquí se discute de manera más profunda sobre los conocimientos generales, específicos por especialidad médica, las tendencias en terapéutica y los lineamientos que a futuro serán las formas de resolver los tratamientos para la diabetes, en todas sus variedades. Por ello, no deja de llamarme la atención que la primera Plenaria se abra con el tema “Tomar el Control de la Diabetes ¡ya!” que es congruente con los temas en los foros internacionales sobre diabetes y que ya hemos comentado en este blog. Congruente con este pensamiento que habla de qué hacer en el futuro inmediato para lidiar con el problema de la diabetes, se abre una Mesa de Trabajo en la que colaboran las diferentes Asociaciones de Diabetes locales, para elaborar el Diseño Estratégico de la FMD 2012-2015 que he de suponer que irá de alguna manera acorde con el Plan de Diabetes 2011-2021 de la International Diabetes Federation (IDF), aunque también imagino que un plazo de diez años les pareció excesivo y se quedaron cortitos para no arriesgarse con algo más ambicioso.

Aparecen los temas de siempre (bueno, los que más socorridos resultan), como educación en diabetes, diabetes y obesidad, importancia de la actividad física, pediatría en diabetes, la diabetes y los medicamentos relacionados con su tratamiento, tratamiento de la hipoglucemia, valores meta de la HbA1c, dislipidemia y diabetes, manejo de la insulina, diabetes gestacional, retinopatía y maculopatía, manejo clínico del paciente diabético, etc. Todos temas sumamente interesantes. Sin embargo, a la luz de las más recientes teorías y hallazgos científicos a nivel de la fisiología celular, encuentro seis temas que me llaman la atención por ser sumamente importantes, dignos de una atención especial y que hay que seguir muy de cerca, en particular porque cada vez aumenta de manera acelerada la cantidad de médicos que están siguiendo estas investigaciones no solo por el mejor entendimiento que nos dan para entender a la diabetes y las mejores opciones de tratamiento, sino porque la expectativa de que detrás de estos conceptos súper novedosos, pueda estar la clave para una cura a la diabetes.

Estos temas llevan los siguientes títulos: “La diabetes mellitus es una enfermedad epigénica, mitocondrial e inflamatoria crónica”, otra se intitula: “Antipsicóticos: su efecto metabólico”, aparece el sugerente “Inflamación en diabetes mellitus. Aspectos moleculares”, De nuevo el tema de la inflamación celular con “Estrés oxidativo. Su papel en diabetes mellitus”, nuevamente un “Blancos terapéuticos en la inflamación” y, finalmente, y finalmente, “¿Podrían los inhibidores de DPP-4 desplazar a las Sulfonilureas en el tratamiento de la DT2?” (*)

Estos temas que están ubicados aun en lo que actualmente se denomina de frontera y son campo fértil de estudio y observación, están llevando a la medicina mundial hacia una profunda reevaluación de la diabetes como enfermedad que afecta al organismo y sus funciones mucho más allá de lo que el saber popular le atribuye, que en si es bastante y nos abre un nuevo panorama que habla de una patología sumamente compleja y que requiere miles de horas de estudio, del desarrollo de tecnologías también de frontera y ese nuevo enfoque que hace algunas entradas definí como “Estableciendo paradigmas con respecto a la diabetes”, todo un nuevo modelo en función de la actividad mitocondrial y los tejidos inflamados como respuesta al estrés.

Por otro lado, en el aspecto educativo, ahí, en esa sola palabra está la gran megatendencia a aplicar por el lado de los pacientes diabéticos. Educación e información completa, correcta y oportuna que permitan un mejor autocontrol de la enfermedad.

Veremos una vez que acabe el congreso que enseñanza nos deja atrás, como sociedad y en lo individual y, lo más importante, cuáles acciones coordinadas deberán darse para que permitan mejorar las condiciones de salud de los diabéticos tanto en los diagnosticados como en aquellos que aun no lo saben.

 (*) enzima Dipeptidil-peptidasa

domingo, 4 de marzo de 2012

Estableciendo paradigmas con respecto a la diabetes (VI y final).


El último de los objetivos del documento que hemos venido analizando, Plan de Diabetes 2011 - 2021 (Diabetes Plan 2011-2021, en original), de la IDF (Federación Internacional de Diabetes), declara tajante “Detener la discriminación hacia la gente con diabetes”. Pero, antes de desenfundar la flamígera espada de la justicia, veamos qué queremos decir con “discriminar”.

Sin ánimo de entrar en una polémica sobre los derechos humanos ni en un curso intensivo de la lengua castellana y sus orígenes, analizo el verbo discriminar, que originalmente quería decir simplemente “separar, diferenciar una cosa de la otra”y esto en función a características que permitían establecer una separación. Este concepto es ampliamente usado actualmente bajo el título de clasificación, pero bajo el mismo principio; separar por las diferencias percibidas. Sin embargo, según pude rastrear, es a partir del siglo XIX en que el término discriminar se comienza a usar como sinónimo de dar trato de inferioridad a una persona o grupo de personas por motivos de raza, religión, sexo, clase social u otros motivos de tipo ideológico o culturales, es decir, hacer una separación pero en vez de solo por razón de estudio, con la perversa intención de marginar o maltratar. Por lo que sabemos, la diabetes también ha sido para mucha gente una razón suficientemente válida para ser marginada, rechazada, repudiada o por lo menos vista con un dejo de lástima y pena manifiestas. El clásico “hay, pobrecito, tienes diabetes”, ¿quiénes no lo hemos escuchado al menos una vez aplicado a nuestra sensible autoestima?

Sin embargo, apoyándonos en datos duros obtenidos de estudios y encuestas, experiencia y carencias de quien a diario lidia con la diabetes, esta discriminación se manifiesta como la imperiosa necesidad de comenzar a reconocer el derecho de todo diabético por alcanzar un acceso a un cuidado de salud apropiado y económicamente al alcance, así como en educación e información sobre nuestra enfermedad. Como ya lo escribí, no es un privilegio, es un derecho. Es más, quienes padecemos diabetes podemos y debemos jugar un papel central en el cambio de la marea de la diabetes.

Más allá de la actitud que como individuos, sanos o con diabetes tomemos con respecto a la propia diabetes y quienes la padecen, debemos entender que la sociedad organizada debe también usar esa fuerza de conjunto denominada gobierno, para transformar los legítimos derechos y las aspiraciones de los ciudadanos en realidades tangibles. Así pues, el derecho a la salud requiere de las autoridades gubernamentales el establecer políticas y planes de acción que conduzcan hacia la protección contra las enfermedades epidémicas y proporcionar un cuidado a la salud accesible y a la disposición de todos. En sus últimas consecuencias, podemos afirmar con certeza que los derechos a la vida y a la salud de los niños y los adultos con diabetes les son negados cuando no les es detectada la enfermedad o no se les permite el acceso a costo alcanzable a las tecnologías y los medicamentos necesarios para tratarla.

No se puede ni se debe culpar a la gente con diabetes por su enfermedad y mucho menos aceptar como algo normal el ser discriminados en las escuelas o centros de trabajo, en la expedición de pólizas de seguros de gastos médicos, en la protección social o de manera más amplia, en la sociedad en general. Dicha sociedad debe tomar conciencia que hay gente que es susceptible a la diabetes simplemente por tener condiciones genéticas y epigenéticas (del griego epi-encima, sobre de; genos-origen, nacimiento, raza y el sufijo ikos-relativo a), que otros individuos no tienen. Aun así millones de diabéticos enfrentan el estigma y la discriminación, lo que propicia una cultura del secreto con respecto a la diabetes que pudiera crear barreras de acceso a servicios, empleo e incluso a oportunidades de formar vida en pareja. En muchos casos evitar que la gente con diabetes participe activamente en roles sociales. La carga es mayor para la gente que pertenece a ciertos sub grupos de población que sufren per se, otros tipos de discriminación o marginación, tales como niños, grupos indígenas, minorías étnicas y mujeres.


Dado que la diabetes es una enfermedad que hasta ahora es de por vida y además requiere la diaria toma de decisiones complejas además de demandar rutinas y habilidades de auto manejo y monitoreo, es vital que éstos sean exitosos para un cuidado efectivo de la diabetes.  Dar el derecho y la oportunidad de tomar un papel central su cuidado, prevención y protocolos de investigación a la gente con diabetes, sus familias y sus comunidades, es crítico si se quiere revertir la carga de la diabetes y sus complicaciones.

Ahora, la pregunta es, ¿Qué hacer para remediar esta percibida discriminación y sus devastadoras consecuencias? Nuevamente el paradigma a adoptar está aquí a la mano y se resume en tres cursos de acción:

1.   Promover y proteger los derechos de la gente con diabetes. Acción que requiere ser implementada tanto en los niveles nacionales como en el contexto internacional. Y esto a través de:
a.   Habilitar a la gente con diabetes reclamar sus derechos y cumplir con sus responsabilidades, creando esquemas de políticas legales y de apoyo, particularmente en el contexto del empleo, educación y seguros.
b.   Adoptar los principios dentro de la carta internacional de derechos y responsabilidades de la gente con diabetes, emitida por la IDF (International Diabetes Federation)
c.    Promover los derechos de los denominados grupos vulnerables tales como niños, mujeres, población indígena, minorías étnicas y gente con discapacidad.

2.   Hacer tomar parte y dar herramientas (en el texto original dice empower, cuya mala traducción actualmente se ha popularizado con el término empoderar, que no deja de ser un disparate, por lo que me abrogo la libertad de traducirlo a contracorriente), a la gente con diabetes para ponerla en el centro de la respuesta a la diabetes. Ello implica:
a.   Involucrar a la gente con diabetes, sus familias y comunidades en el diálogo y las decisiones sobre las políticas, diseño de programas, implementación y monitoreo de la diabetes.
b.   Apoyar la ceración de organizaciones solidas y redes de pacientes diabéticos.
c.    Proporcionar de forma regular y transparente reportes públicos sobre los procesos y resultados para que la gente con diabetes o afectada por la diabetes, tenga un apoyo para impulsar el cambio.
3.   Retar al estigma social y la discriminación en el contexto de la diabetes. Para ello, las propuestas son:
a.   Animar y dar apoyo para la implementación de campañas para incrementar la conciencia sobre la diabetes y reducir el estigma relacionado con la diabetes.
b.   Identificar y apoyar representantes del cambio con alto perfil y a líderes comunitarios que comuniquen con fuerza las necesidades y derechos de la gente con diabetes.
c.    Confrontar las normas y prácticas sociales que impiden la igualdad en la toma de decisiones y apoyar la eliminación de estigmas y vergüenza relacionada con la diabetes.


El estigma social y la vergüenza derivada puede ser una barrera para el diagnóstico temprano, el auto manejo efectivo y el acceso correcto a cuidados y tratamientos profesionales. El incrementar la conciencia sobre la diabetes y reduciendo el estigma, los conceptos erróneos y los mitos se tienen elementos importantes para el cuidado y la prevención de la diabetes.

Finalmente lo que me resta por comentar para cerrar esta larga cadena de entradas dedicadas a la paradigmática postura del documento en análisis es que concentra de una forma en que ya no podemos diferir un profundo aunque breve análisis de la situación actual de la diabetes en el mundo, deja entrever el futuro catastrófico que podría darse si no hacemos nada y, finalmente proporciona una serie de medidas en tres niveles estratégicos para resolver el problema y, adicionalmente pone un horizonte hasta el 2021.

Ya desde hace algunos años –no muchos, por desgracia-, se ha venido manejando cada vez más abiertamente que el tratamiento del paciente diabético consiste en una combinación de medicamentos, ejercicio, alimentación adecuada y conocimiento sobre la enfermedad. Ahora vemos estos factores corroborados, con la adición de la necesidad de ampliar la participación de la gente con diabetes mas alla de su propio cuerpo y tomar parte activa en la solución del problema e incluso llevarlo al nivel comunitario desde el nucleo familiar, pasando por la propia comunidad y alcanzando un nivel nacional.

El reto ya está. Nuestra acción es la que sigue para encontrar y alcanzar la solución esperada. Si lo logramos, tendremos un mejor futuro para nosotros y las generaciones siguientes. Por mi parte, este es mi grano de arena y seguiré luchando todos los días por mi salud y la de todas aquellas personas a las que pueda motivar a seguir adelante por esta difícil, pero necesaria senda del auto control y la disciplina tan, pero tan necesaria como difícil de lograr. Estoy seguro que el futuro será como lo soñamos.

domingo, 26 de febrero de 2012

Estableciendo paradigmas con respecto a la diabetes (V).




Continuando con el segundo objetivo y sus dimensiones declaradas:

  • Incorporar a la salud en todas las políticas públicas.
  • Poner al alcance de todo mundo una nutrición saludable
  • Promover la actividad física diaria
  • Determinar si un enfoque de prevención de la diabetes tipo dos hacia “el alto riesgo” es adecuado y si así es, implementarlo.
Con espíritu analítico releo y medito sobre el impacto cuando se declara: “Incorporar a la salud en todas las políticas públicas”, el alcance de la dimensión considerada implica caer en cuenta que las políticas gubernamentales aplicadas en un sector, frecuentemente tienen efectos no pensados en otros sectores, a veces con efectos contraproducentes. Por ejemplo, actualmente la mayoría de los gobiernos en las naciones económicamente desarrolladas hacen una evaluación del impacto ambiental de las nuevas políticas, entendido como una necesidad vital más que una moda pasajera. De igual forma, este tipo de enfoque debe aplicarse al concepto de la salud de las sociedades, con atención particularmente en las políticas de desarrollo urbano y de vivienda, del diseño de los sitios y las áreas de trabajo, la producción, almacenaje, distribución, publicidad, precio y prácticas comerciales de los alimentos. Esto incluye también políticas fiscales, económicas y educativas, particularmente aquellas que impactan a los denominados “grupos vulnerables” por razones socioeconómicas.

El documento menciona que precisamente la OMS (OrganizaciónMundial de la Salud), promueve un enfoque de evaluación del impacto en la salud en las políticas sociales, ambientales y económicas. Esto significaría una evaluación sobre el impacto a la salud de todas las nuevas políticas sobre los factores de riesgo para la diabetes tipo 2 y otras enfermedades no contagiosas, previo al momento de realizar inversiones e implementar y engendrar políticas que promuevan en vez de dañar la salud social.

Menuda tarea para los gobiernos, particularmente en países como el nuestro, sumidos en el subdesarrollo –aunque bellamente maquillado en el discurso oficial-, donde los sistemas de partidos luchan ferozmente por los espacios de poder, en particular los puestos del Ejecutivo y Legislativo, en donde las rivalidades entre posturas políticas se orientan más en entorpecer a quien detenta el gobierno, bloqueando o de plano cancelando iniciativas sumamente valiosas y necesarias, sin importarles el costo nacional en salud, que es el caso que nos ocupa, por lo que el panorama a futuro pudiera ser altamente desalentador.

Además de un plan global de diabetes para iniciarlo desde ya, hace falta un cambio de paradigma que abarque otros aspectos vitales que produzcan una modificación sustancial en las sociedades “no desarrolladas”. Aunque hay otras vías que ya iré planteando en las siguientes entradas dedicadas a este tema, es obvio que no podemos ya detener el desarrollo del país y la mejora en políticas de salud pública apoyados en la absurda premisa de que una oposición ciega al partido en el poder por parte de los opositores es la manera de quitarle triunfos a sus adversarios, aunque el costo sea la calidad de vida de generaciones de individuos. Patético panorama si nuestra latina cultura no se modifica y logramos avanzar como una nación civilizada.

De las anteriores dimensiones a implementar, tres han sido declaradas como prioritarias dado que son plausibles y representan un elevado potencial de retorno de la inversión. Es decir, se puede obtener una ganancia tangible en caso de hacerlas realidad. Esta ganancia no solo sería medible en lo relativo a la diabetes tipo 2, sino que beneficiaría a la población en lo general, aun a la no propensa genéticamente a la diabetes tipo 2, pues ayudaría a disminuir cuadros problemáticos de obesidad, hipertensión, cardiopatías, AVC’s (accidentes vasculares cerebrales), ciertos tipos de cáncer y muchas otras condiciones de salud.

La primera sería implementar el enfoque de salud en todas las decisiones públicas, es decir, considerar los riesgos y beneficios de todas las decisiones políticas y adoptar solo aquellas que favorezcan la salud, con atención particular a los factores de riesgo de diabetes y enfermedades no contagiosas y a los determinantes sociales de salud física y mental.

La segunda -por cierto muy controvertida por el poder de “cabildeo” que tienen las industrias relacionadas que buscan proteger sus intereses (léase mantener sus utilidades y dominio de los mercados)-, es hacer reducir la grasa, el azúcar y la sal en la comida y bebidas procesadas, así como eliminar el uso de grasas “trans”, por medios como políticas fiscales y reglamentación que además permitan introducir restricciones de marketing de productos alimenticios “no saludables”, en particular a poblaciones vulnerables como niños y jóvenes.

La tercera y final, es implementar políticas y programas “culturalmente apropiados” para reducir conductas sedentarias, promover la actividad física en espacios específicamente adecuados, incluidas escuelas y áreas de trabajo.

Nuevamente, aparece el concepto paradigma una y otra vez, pues el documento implica un cambio conceptual enorme, pero no imposible. En este punto introduzco una cápsula de opinión personal, agregando que en países como este México que tanto quiero, una de las amenazas más graves a la solución correcta de este problema, es que ya está determinado que nuestra población mestiza (80% o más de nuestra mezcla racial) y la denominada indígena (poco más del 10%), tienen un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 que otros grupos raciales, por lo que nuestro problema nacional es más acuciante que en otros países con mezclas raciales menos proclives.

Sin embargo, uno de los obstáculos más serios que veo para una solución como la aquí propuesta, está en que el profundo analfabetismo científico (es decir, nuestra incapacidad para decodificar adecuadamente la información técnica y científica, separándola de la charlatanería), se ve propiciado por un régimen político corrupto que a través de sabotear criminalmente el sistema educativo con una clase magisterial inepta, corrupta y centrada en obtener privilegios de todo tipo, abandonan a su suerte y en la incompetencia a millones de niños y jóvenes que crecen como analfabetas funcionales y ven entorpecida gravemente su capacidad de análisis de la realidad cotidiana. No es de extrañar puesto que esa ignorancia es la que garantiza el voto “inducido” por la misma clase de propaganda que vende alimentos chatarra. Por ello el cambio de paradigma desincentivaría a los políticos e industriales de dichos productos alimenticios para que hagan un esfuerzo hacia una realidad que les haga perder sus privilegios. Un asunto para meditar profundamente.

En la próxima entrada amenazo analizar el tercer objetivo, “Detener la discriminación hacia la gente con diabetes”.

jueves, 23 de febrero de 2012

Estableciendo paradigmas con respecto a la diabetes (IV).



Después de las pasadas tres entradas con respecto al primer objetivo del documento titulado “Plan de Diabetes 2011 - 2021 (Diabetes Plan 2011-2021, en original), de la IDF (Federación Internacional de Diabetes)”, el cual es “Mejorar los resultados de salud para las personas con diabetes”, en el que se hace hincapié en un enfoque de atención temprana al problema que esta significando el enorme crecimiento de casos y las potencialmente catastróficas consecuencias previsibles en el costo de atender las complicaciones derivadas de una pobre o nula atención temprana, además del propio sufrimiento personal y familiar de quienes la padecemos.

Por ello, la atención médica debe dejar su enfoque tradicional de intervención correctiva y que en su momento ha tenido su valor, pero que ante la dimensión del problema hacia el futuro, el enfoque se percibe insuficiente e incosteable. Prácticamente nada de lo que se plasma en el documento objeto de este análisis es una sorpresa o tema desconocido; no, la gran diferencia es que por vez primera se lanza una campaña a nivel global que pretende hacer eco en todos los jefes de estado y, consecuentemente, en los sistemas de salud de todo el mundo sobre la imperativa necesidad de cambiar el enfoque de lo que hasta ahora se había considerado el “protocolo normal” en la atención de la diabetes.

No, no se trata de que los estados nos adopten y nos traten como “menores” incapaces de resolver nuestros problemas, sino incorporar a la lucha contra la diabetes y sus devastadores resultados la capacidad de organización del estado y la fuerza conjunta que implica contar con organismos públicos que apoyen las acciones correctas para paliar y en su mejor consecuencia, disminuir a un mínimo manejable el número de casos presentes por país.

El segundo objetivo del plan, el cual ya se esbozó en las entradas anteriores y que va más allá de detectar a toda la población que padezca diabetes o esté en riesgo de desarrollarla en el corto plazo, para asegurar que reciban el tratamiento adecuado y tiene que ver con la gente que estaría en riesgo de desarrollar diabetes si es que a nivel de sociedad en general no se hace lo necesario para evitarlo. Por ello, dicho segundo objetivo es “Prevenir el desarrollo de la diabetes”.

Nuevamente, el factor de medida en este objetivo es más el económico, que dicho sea de paso, pesa más en las decisiones políticas y de todo tipo, que el propio sufrimiento humano. Así, la lógica detrás de este objetivo está en que el costo humano y económico de una intervención a nivel nacional, será mucho menor que el no hacerlo.

Al hablar de la prevención, el enfoque está dirigido principalmente a la diabetes tipo 2 ya que muchos de los factores relevantes que la originan son conocidos y, se estima que con cambios en el estilo de vida que abarcan un importante ajuste en la cantidad y la calidad de la alimentación, la calidad y cantidad de la actividad física y una oportuna atención médica preventiva de máxima calidad, se pueden alcanzar resultados tangibles a lo largo de la vida del programa que abarca un lapso que llega hasta el 2021.

Sin embargo, al igual que a mí, a alguno de mis lectores le surgirá la pregunta: y la diabetes tipo 1, ¿qué hay con ella? Bueno, dado que sus causas son diferentes a las de la diabetes tipo 2 y que, en principio y hasta el momento no se conocen formas para predecirla, no es posible aplicar estos preceptos en lo particular. Sin embargo, en muchos países hay grupos de científicos trabajando a pasos acelerados para mejor entender los factores de riesgo y los disparadores de la diabetes tipo 1 y cómo modificarlos de forma exitosa. Algunos trabajos ya empiezan a dar pistas promisorias al respecto y espero ir comentando al respecto en este espacio conforme se vayan dando a conocer. Así pues, es posible que a lo largo de la vigencia de este plan aparezcan de forma comercial tratamientos para prevenir o incluso curar la diabetes tipo 1. La esperanza es persistente y seguiremos al pendiente de los hallazgos de la ciencia.  

Ahora bien, ¿cuáles son las dimensiones que este plan sugiere para el logro de este ambicioso segundo objetivo? Vayamos enumerándolas para luego hacer un análisis de cada una para entender su razón de ser.

·         Incorporar a la salud en todas las políticas públicas.
·         Poner al alcance de todo mundo una nutrición saludable
·         Promover la actividad física diaria
·         Determinar si un enfoque de prevención de la diabetes tipo dos hacia “el alto riesgo” es adecuado y si así es, implementarlo.

El segundo objetivo también tiene la belleza de la sencillez en su enunciado, pero en la próxima entrada veremos que hay muchísima tela de donde cortar y que incluso el horizonte previsto para alcanzar los objetivos se percibe penosamente corto para alcanzarlo considerando el pantagruélico tamaño del reto. Mientras tanto, aquí dejo esta aportación que espero nos haga seguir meditando, más que en el problema, en las oportunidades que se van abriendo en el panorama de la prevención.



viernes, 17 de febrero de 2012

Estableciendo paradigmas con respecto a la diabetes (III).


Siguiendo en una nueva sesión de lectura del documento “Plan de Diabetes 2011 - 2021 (Diabetes Plan 2011-2021, en original), de la IDF (Federación Internacional de Diabetes)”, aun dentro del denominado primer objetivo, aparece el tema del diagnóstico temprano de la diabetes tipo 2, la cual frecuentemente se desarrolla a lo largo de varios años, de forma asintomática hasta que aparecen las primeras complicaciones, lo que implica perder oportunidades importantes de tratamiento y control para evitar complicaciones discapacitantes. Por ello el diagnóstico y tratamiento temprano es una estrategia importante para evitar o diferir complicaciones costosas que merman la capacidad de los pacientes.

Sin embargo, este objetivo no es sencillo pues depende de la capacidad económica de las regiones donde esto se intente, pues puede resultar excesivamente oneroso para ciertas economías hacer monitoreo constante a toda su población. Lo que se sugiere es ir identificando primero los grupos de riesgo e ir acotando por características definidas los factores de riesgo de ciertos grupos poblacionales, como por ejemplo:

  • ·         Obesidad
  • ·         Historia de diabetes gestacional
  • ·         Tener parientes en primer grado que padezcan diabetes (padres, hermanos)
Así se puede detectar a un mayor grupo de gente que pudieran tener diabetes 2 sin diagnóstico confirmado y una vez hecha la confirmación, basada en pruebas de laboratorio, incorporarlas inmediatamente en un programa de tratamiento y, en caso de tener los factores de riesgo pero no confirmar diagnóstico, incorporarlos a asesoría en nutrición, control de peso y en la adopción de un programa de actividad física, además de aconsejarles un esquema de monitoreo periódico de diabetes. Por otro lado, este esquema de prevención solo es posible para la diabetes tipo 2, ya que por su origen y la velocidad con que se presenta, no es posible aplicarlo para detectar la diabetes tipo 1.

Pero como no todo es coser y cantar, como decían las abuelas, en los casos donde ya está instalada la diabetes, ya sea tipo 1 o tipo 2 y en particular para la tipo 2 en la que las condiciones prevalecientes es detectada cuando lleva ya en promedio al menos cinco años de haberse desarrollado, se convierte en prioridad también el “Detectar y dar Tratamiento Temprano a las Complicaciones”. Para ello se propone hacer asequible a toda la población con diabetes un programa anualizado de monitoreo, que incluyen revisión clínica checando: peso, índice de masa corporal, circunferencia en cintura, tensión arterial, signos de mala circulación y daño en los nervios y examen de ojos y pies. Por el lado de análisis, la hemoglobina glucosilada (HbA1c), perfil de lípidos, función renal y albuminuria. Finalmente, por la parte de la educación y el auto control, revisar el conocimiento del auto cuidado, habilidades, capacidades y conductas.

De este tercer grupo de paradigmas, quizá el más complejo pero a la vez el más importante, sea el del auto control, pues requiere de todo un proceso educativo y cambio de las conductas que en principio generaron nuestra condición diabética y son las que debemos de manejar cuando nos encontramos a solas con la diabetes. Son nuestras conductas y es nuestra responsabilidad hacerlas funcionar; aterrizar teoría y práctica dado que las técnicas de laboratorio, los medicamentos y los quirófanos ya existen y la idea es que nuestra vida sea en control, con calidad y alejados de la discapacidad y la muerte prematuras.

En la próxima entrada seguiré con este interesantísimo documento que aun tiene mucho para hacernos reflexionar.  

sábado, 4 de febrero de 2012

Estableciendo paradigmas con respecto a la diabetes (II).


Continuando con el tema de los paradigmas que plantea la IDF(Federación Internacional de Diabetes), quizá el concepto que detona este nuevo enfoque del problema mundial que representa la diabetes radica en la enorme desigualdad económica de quienes padecemos la enfermedad y que en muchos casos provoca que miles de diabéticos mueran o se compliquen seriamente por no contar ni con la atención ni los medicamentos adecuados, ya sea por desconocer su condición de salud, por limitaciones económicas o por carecer de los servicios de salud indispensables en sus comunidades de residencia.

El tratamiento cotidiano de la diabetes de cualquier tipo es costoso aun sin que haya complicaciones y, una vez que estas aparecen, se puede convertir en una situación económicamente insostenible para la familia del enfermo, ya que además de ser extremadamente caros los tratamientos o la rehabilitación por alguna complicación, ésas suelen ser discapacitantes, al grado que salvo raras excepciones, se hace necesario recurrir a la asistencia social o la medicina institucional para conseguir la atención médica necesaria, lo cual pone en serios problemas de presupuesto incluso a las economías más desarrolladas del mundo.

En resumen, si seguimos sin cambiar, el problema que se presenta en un muy corto plazo tiene pronóstico de catástrofe, pero con el paradigma propuesto, el cambio no solo es posible, sino que económicamente hace un enorme sentido.

Por ello y continuando con el análisis del documento “Plan de Diabetes 2011 - 2021 (Diabetes Plan 2011-2021, en original), de la IDF (Federación Internacional de Diabetes)”, encontramos la declaración:

Para alcanzar un cuidado efectivo de la diabetes es vital proveer de los medicamentos, tecnologías y servicios esenciales a toda la población con diabetes. Declaración que se lee muy sencilla, pero que en principio abarca las medicinas esenciales para tratar la hiperglucemia, la presión arterial elevada y los desórdenes de lípidos que son característicos de la diabetes y conducen a las complicaciones y que, además en su gran mayoría ya se encuentran disponibles en genéricos de bajo costo y por ello al alcance de cualquier presupuesto nacional.

Debido a que este sencillo conjunto de medicamentos no solamente previene o retrasa la ocurrencia de complicaciones como infartos al miocardio o accidentes vasculares cerebrales, sino que también ayudan a prevenir complicaciones subsecuentes.

Dentro de la variedad de medicamentos que se contempla tener disponibles, están las insulinas, agentes hipoglucemiantes orales, estatinas y agentes reguladores de la tensión arterial, así como información confiable sobre su uso. Adicional a esta meta, se puede tener una ganancia en la relación costo/beneficio, reformando sistemas de compra y distribución que actualmente implican merma, desperdicio e ineficiencia y además implementar protocolos nacionales estandarizados de tratamiento y vías que permitan asegurar su correcta aplicación.

Con respecto a las tecnologías, también están ahí, al alcance de la mano y se refieren a los equipos de diagnóstico y monitoreo, reactivos y suministros relacionados, que son relativamente simples y de bajo costo.

A este respecto, el documento se inclina por una campaña global para alcanzar una sustancial reducción de los costos de dichos suministros ya que invertir en ellos para diagnosticar, tratar y monitorear la diabetes de forma continua en sus etapas iniciales, podría reducir substancialmente la dependencia de procedimientos de “alta tecnología” y altísimo costo que implican las complicaciones crónicas de la diabetes, irreversibles casi siempre. Una propuesta viable y nada complicada de implementar, en particular en países con infraestructura médica de regular a avanzada y que conllevaría el organizar unidades basadas en equipos con enfoque multidisciplinario en los que personal de atención primaria, correctamente entrenados y apoyados por un nivel apropiado de servicios especializados puedan tener las capacidades de:

  • Diagnosticar la diabetes.
  • Proporcionar tratamientos y asesoría iniciales.
  • Hacerse responsables del monitoreo y manejo clínico del paciente para alcanzar un control metabólico y glucémico óptimos.
  • Realizar chequeos para detectar y tratar, en su caso, complicaciones de la diabetes.
  • Ofrecer educación de autocuidado, de forma oportuna y apropiada al paciente con diabetes y quien esté a su cuidado.


Hoy vemos que la solución siempre ha estado ante nuestros ojos, pero como dicen los teóricos de los paradigmas, lo evidente solo lo es cuando alguien que ya lo percibió nos lo hace notar, surgiendo siempre la reflexión de “¿Por qué no lo vi antes?”.

lunes, 30 de enero de 2012

Estableciendo paradigmas con respecto a la diabetes (I).



No sé si a todo mundo le pasa lo mismo con respecto a esta palabra, tan de moda que se usa y frecuentemente se abusa sin ton ni son y no es extraño encontrar a quienes la emplean sin siquiera conocer su significado desvirtuando el concepto de lo que expresan. Por ello, recurro al diccionario y comparto lo que significa para efecto de esta serie de entradas: Paradigma: “Ejemplo o modelo”, del griego Paradeigma, (léase paradeigma) formada del prefijo para (junto) y deigma (modelo, ejemplo). Actualmente se utiliza para denominar un concepto novedoso que rompe con las ideas o prejuicios del pasado y se infiere que la nueva “visión” es mejor que lo anteriormente aceptado.


Como lo dije anteriormente, el término paradigma tan de moda es sin embargo imprescindible para dar contexto al tema que hoy retomo en torno a los tres objetivos del Plan de Diabetes 2011 - 2021 (Diabetes Plan 2011-2021, en original), de la IDF (Federación Internacional de Diabetes) que, casualmente, pretenden establecer un paradigma en la forma de manejar la diabetes, en particular la tipo 2. Como ya había anunciado anteriormente, este plan consta de tres grandes objetivos cuyo planteamiento y alcance pretendo comentar en este espacio. Así pues, en esta ocasión arremeteré con el primer objetivo que se enuncia como: “mejorar los resultados en la salud de la gente con diabetes”.

La justificación de este objetivo radica en el concepto de que “la diabetes causa incontable sufrimiento personal y costos sociales y retrasa el desarrollo personal y económico. Las complicaciones NO son inevitables; sabemos lo que hay qué hacer, hoy es el tiempo de actuar” y así queda asentado en el documento.

Pero antes de entrar en materia, quisiera reproducir lo que el documento en análisis define como los principales tipos de diabetes y su panorámica actual:

DIABETES TIPO 1: Es un padecimiento autoinmune que destruye las células productoras de insulina en el páncreas. Representa del 3-5% de todos los diabéticos a nivel global. Se desarrolla de manera más común en niños y adultos jóvenes, pero puede ocurrir a cualquier edad. La gente con diabetes tipo 1 depende de insulina inyectada para sobrevivir. Decenas de miles de niños y adultos jóvenes mueren cada año por falta de la insulina necesaria para sobrevivir. Aun no existe ninguna terapia comprobada para prevenir o curar la diabetes tipo 1 y que esté disponible de forma amplia.   

DIABETES TIPO 2: Se debe a una combinación de resistencia a la insulina y a la deficiencia de insulina. Representa el 95% o más de todos los diabéticos a nivel global. Ocurre más comúnmente en gente de edades medias y gentes mayores, pero está afectando de manera creciente a niños, adolescentes y a adultos jóvenes con sobrepeso. Está afectando de manera particular a la gente en los años productivos de su ciclo de vida. La gente con diabetes tipo 2 es tratada generalmente con tabletas (hipoglucemiantes), pero pudieran requerir también inyectarse insulina. La diabetes tipo 2 es la principal causa de afecciones cardiacas y otras complicaciones. Ésta podría prevenirse o diferirse significativamente con intervenciones simples y poco costosas.

DIABETES GESTACIONAL (DG): Se trata de una intolerancia a la glucosa que se manifiesta o reconoce por vez primera durante el embarazo. La DG afecta al menos a 1 en 25 embarazos a nivel global. Cuando no se diagnostica o no se trata adecuadamente, puede inducir a gestar bebés más grandes de lo normal y a mayores tasas de muerte materna o infantil y a anormalidades del feto. Las mujeres con DG y su descendencia tienen un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 en el futuro.

Así pues, ya tenemos las bases para revisar nuestros conceptos y prejuicios con respecto a la diabetes y comenzar a establecer los nuevos paradigmas con respecto a la enfermedad. Entonces, ¿qué hay con respecto al primer objetivo del plan comentado, “mejorar los resultados en la salud de la gente con diabetes”?.

En sí mismo, el concepto parece una contradicción, una auténtica paradoja. El paradigma actual de la diabetes es el equivalente a una sentencia de muerte ya que una vez que somos diagnosticados el común denominador es la noticia en términos de “te vas a morir” seguido por las advertencias sobre lo que inevitablemente saldrá mal, el escenario de posibles complicaciones y la descalificación de “ah y por cierto, TODOS los diabéticos hacen trampa” así como otras joyas al respecto.

Por ello cuando la IDF marca esta primera meta, nos está diciendo de manera clara y sin vueltas que el diagnóstico de diabetes NO debe ser una condena o una inevitable situación catastrófica y que aunque el daño ya está ahí, no tiene por que avanzar, agravarse o convertirse en una lenta pero inexorable causa de muerte precedida de un proceso de deterioro que nos vaya mutilando ojos, riñones, extremidades, corazón y cerebro, entre otros órganos afectados. Simplemente se trata de hacer lo que actualmente sabemos debe hacerse y  las líneas claras, para que no quepa duda, se asientan.

Los componentes centrales del un tratamiento efectivo de la diabetes son:

·         Tratamiento y monitoreo clínico para lograr un control glucémico y metabólico.
·         Educación y apoyo de auto manejo
·         Prevención y manejo de las complicaciones.

Existen procesos y prácticas internacionalmente reconocidos que han demostrado ser efectivas para controlar la diabetes y evitar o retrasar la aparición de complicaciones. Por ello, una atención de buena calidad puede eliminar o disminuir sensiblemente la necesidad de servicios de atención aguda de alto costo.

La meta en este sentido se expresa muy simple, pero implica un enorme esfuerzo, ya que se trata de proporcionar las medicinas, tecnologías y servicios esenciales a toda la población con diabetes.

Por hoy hasta aquí esta reflexión y seguiré comentando el documento pues en poco tiempo, espero, será ya no un posible futuro, sino la cotidiana realidad.



viernes, 6 de enero de 2012

Propósitos de año nuevo

Sí, ya lo sé, es temporada de hacer propósitos, propósitos que se van diluyendo conforme van pasando los días, semanas y los que sobreviven lo suficiente, quizá algunos de los primeros meses, inexorablemente se van perdiendo en la añeja rutina que nos ha absorbido toda la vida y al parecer no importa cuánto entusiasmo nos invada al hacerlos, parece ser que la realidad se empeña en hacernos saber que la fuerza de voluntad no siempre es equiparable al entusiasmo. Si bien hacer propósitos, particularmente al inicio del año, es un indicio positivo de que sabemos que tenemos que cambiar, hacer algo diferente –y generalmente sabemos con toda claridad qué es ello que hay que hacer o cambiar-, al parecer el simple acto de declarar los propósitos, ya sea en voz alta o por escrito, tiene el efecto de drenar la energía de realización.

Aunque mi propósito para este nuevo año que comienza fue no hacer ningún propósito, no puedo dejar de lado el tema y no es porque repentinamente me sume a la marea de la moda típica de la temporada, ni mucho menos que considere que ya me rendí ante el cliché inevitable. No, simplemente la diferencia está en que no se trata de mis propósitos sino de los propósitos que desde septiembre pasado se recogieron en el “Global Diabetes Plan 2011-2021” de la International Diabetes Federation (IDF, Federación Internacional de Diabetes). Ya había escrito al respecto de este plan en cuanto me llegó a las manos el pasado noviembre, en torno a las celebraciones del Día mundial de la Diabetes y resulta que dada la gravedad del problema, estos propósitos son dignos de la seriedad más extrema y requieren que el mayor número de personas en el mundo nos sumemos a esta enorme tarea. Es probable esta percepción de lo colectivo, lo organizado en masa sea lo que me hace verlo como un propósito con gran viabilidad para ser realizable hasta sus últimas consecuencias positivas.

Habiendo prometido en aquel entonces hacer un análisis de los objetivos de dicho plan, por angas o mangas otros temas se fueron interponiendo en el camino y es ahora en que cuando la idea de propósitos flota en el ambiente los retomo y aprovecho una muy oportuna ocasión para enfocarlos como una serie de propósitos de año nuevo que, de acuerdo al periodo de realización programado, alcanzará para los buenos propósitos del 2012 y hasta el 2021, diez años de propósitos de año nuevo que pretenden, entre otras cosas, frenar la creciente epidemia de diabetes y cambiar la mentalidad general que prevalece sobre la diabetes y cómo es percibida.

Así pues, entremos en materia.

Conocidos los propósitos, es decir los objetivos del plan que son: Mejorar los resultados de salud de las personas con diabetes; Prevenir el desarrollo de la diabetes tipo 2 y Acabar con la discriminación contra las personas con diabetes. Como dichos objetivos son a diez años, es necesario considerar la magnitud e importancia de la tarea por emprender, por lo que la iniciativa rebasa con mucho no solamente las capacidades de un organismo como la IDF (Federación Internacional de la Diabetes, por sus siglas en inglés), sino que incluso reta las capacidades de naciones individuales, por lo que se hace un llamado sumamente amplio a la ONU (Organización de las Naciones Unidas), a sus organismos, entre ellos la OMS (Organización Mundial de la Salud), a los gobiernos (a todos, al menos a los estados miembros de la ONU), a la sociedad civil (a mí y todos ustedes) y, en lo particular a la comunidad diabética mundial (entiendo aquí a todos los que padecemos diabetes o nuestros familiares y a quienes por razones profesionales están en contacto con la diabetes y sus consecuencias).

Si leemos con cuidado los postulados del plan, vemos que la gran directriz se enfoca en tratar de unificar todos los esfuerzos locales -muy dispersos en la actualidad y con resultados positivos a nivel localmente limitados en muchos casos-, hacia una estrategia mundial que esté respaldada incluso como política nacional, que permita resolver un problema que, sabiéndolo controlable, está totalmente fuera de control y adquiriendo dimensiones catastróficas en todos los países en que se presenta.

Dado que dentro del plan que me he fijado este año está el ir desmenuzando y analizando el Plan Global de Diabetes 2011-2021, de a poquitos, en esta ocasión finalizo esta entrada con una reflexión que me inquieta en lo personal. Si bien las estadísticas marcan a la diabetes, particularmente la tipo 2, como un problema controlable que con medidas relativamente sencillas –sencillez a nivel de los sistemas de salud nacionales-, que un componente clave en dicho control es la información y educación, ¿por qué en lo individual no tomamos conciencia que somos un número más en la estadística y simplemente hacemos lo que tenemos que hacer para convertirnos en un numero menos? Después de todo, puede que no me interese la salud del resto de los siete mil millones de personas con las que comparto este apretado planeta, pero ¿mi salud? No puedo obligar a nadie a que se cuide y viva sano, pero si 300 millones de diabéticos tomáramos de ya el compromiso de vivir sanos con nosotros mismos, ¿habría que esperar diez años para ver un cambio en los números? Tampoco lo creo yo. Feliz día de reyes