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domingo, 23 de septiembre de 2012

La Diabetes y el envejecimiento.



Conforme la medicina y los estándares de vida van mejorando para la población en lo general, una consecuencia no prevista pero muy bienvenida es el alargamiento de la expectativa de vida en lo general. 

Consultando datos demográficos y la estimación del lapso de vida promedio en la humanidad desde las primeras eras en que nuestra humana especie asienta sus reales sobre la superficie del planeta, esta medida de la esperanza de vida ha venido marcando un aumento, excepto por ciertos períodos históricos en que por razones de guerra o epidemias, como fue el caso de la Peste Negra en la Europa medieval, en que esta esperanza se redujo notoriamente. Así, mientras que los individuos del Neolítico podían esperar vivir unos veinte años en promedio, en las edades de bronce y de hierro, ésta se incrementó por dos años en promedio. Tanto en la Grecia y Roma clásicas esta cantidad asciende a los 28 años y en la Norteamérica precolombina la tasa promedio varía de 25-30 años. 

Si bien estas cifras nos muestran un sostenido crecimiento de años por vivir en las sociedades conforme los beneficios derivados de la civilización se reflejan en mayor bienestar, mejor atención médica y métodos de prevención de enfermedades, también nos marcan efectos negativos de este nuevo tiempo ganado a la naturaleza. Los efectos de los que estamos conscientes en mayor grado son el incremento de la población que presiona sobre el medio ambiente y los recursos naturales y la aparición y proliferación de enfermedades antes desconocidas o muy raras.

Una buena manera de verlo podría ser la de considerar que mientras que los humanos del Neolítico habían ya vivido una vida completa a los 20 años en promedio y ya incluso habrían transmitido todos sus conocimientos a la siguiente generación joven, preparándose al fin de su ciclo de vida, en este siglo XXI, tal ha sido el incremento de la esperanza de vida –casi se ha cuadruplicado-, que las sociedades buscan mandar a sus jóvenes apenas llegados a la edad adulta a estudiar a una Universidad o su equivalente, para comenzar a prepararlos en la obtención de los conocimientos y habilidades que deberán adquirir para desarrollarse en el medio social humano los siguientes 40-50 años por vivir. De meditar profundamente.

Todo el anterior repaso sobre datos de carácter demográfico pretenden ubicarnos en el tema que deriva de un correo recibido de mi buen amigo Santiago, quien compañero en esto de envejecer siempre encuentra cosas interesantes para compartir y en esta ocasión me mandó un artículo (aunque no vienen referencias de la fuente), pero que luego de una exhaustiva investigación encuentro que se basa en un artículo intitulado “Midlife Fitness and the Development of Chronic Conditions in Later Life”, que traducido libremente significa algo así como “Acondicionamiento físico en la edad madura y el desarrollo de condiciones crónicas en la ancianidad” y que fue publicado en el numero de agosto del 2012 de la revista Archives of Internal Medicine y del que aprovecho para tomar algunas citas, cifras y comentarios, para tratar el tema de hoy.

En el artículo, la mención sobre la edad hace hincapié en que vivir más no implica vivir mejor y que aunque en algunas naciones del primer mundo la esperanza de vida roza los 80 años, el deterioro asociado a la edad avanzada no hace este tiempo extra un sitio feliz para vivir. Entre otras muchas enfermedades, la diabetes y las de tipo cardiaco afligen de forma particular a la población que va envejeciendo, aun cuando en muchos casos no hayan llegado a la categoría de “ancianos”, generando una condición denominada “prolongación de la morbilidad”. Es decir, el tiempo que se vive sufriendo una enfermedad, lo que nos lleva al concepto de ¿Vivir más vale la pena si se va a vivir sufriendo? ¿Es el sufrimiento prolongado una condena -Karma dirían en el oriente-, un futuro ineludible para quienes sobrevivimos otro día más? Bueno, de acuerdo con el artículo, depende mucho de nuestros hábitos de ejercicio y la condición física con que lleguemos a una edad avanzada.

Resulta que el equipo que reporta sus hallazgos, los investigadores del University of Texas Southwestern Medical Center and the Cooper Institute in Dallas, hicieron un estudio con 18,670 mujeres y hombres de mediana edad que desde 1970 habían visitado al Cooper Institute para un chequeo médico. La edad promedio del grupo fue de 49 años y todos eran sanos y sin enfermedades crónicas en su primer chequeo en que hicieron la prueba de esfuerzo para determinar su condición aeróbica. Con base en estos resultados se dividió al grupo en cinco diferentes categorías, donde la mayoría quedó -como sucede en la vida urbana moderna-, en la sección de menor condición.

Posteriormente, en una comparación de datos hecha por vez primera para este tipo de estudios, se revisaron los siniestros médicos (Medicare) desde 1999 hasta el 2009, tiempo en que la mayoría de los participantes habían alcanzados la séptima u octava década de vida. Los investigadores encontraron que aquellos que habían sido los de menor condición al momento del chequeo inicial, también fueron los más propensos a desarrollar una variedad de padecimientos crónicos tales como Cardiopatías, Diabetes, Alzheimer y cáncer de colon o de pulmón.

Por otro lado, los adultos con mejor condición en sus 40´s y 50´s aunque también desarrollaron frecuentemente muchas de las condiciones arriba anotadas, estas aparecieron de manera notable mucho más tardíamente que en los primeros. De forma típica, aquellos con mejor condición aeróbica vivieron con enfermedades crónicas en sus finales cinco años de vida, mientras que los que tuvieron menos condición aeróbica vivieron sus últimos 10, 15 o incluso 20 años con éstas.

Como suele suceder en estos estudios, si bien al publicarlos sus autores aceptan que aún hay mucho que investigar y que no son concluyentes, se observa una tendencia clara y una innegable correlación entre un buen estado de salud física y una rutina sana de ejercicio, preferentemente del tipo aeróbico. Esto es, mantener un estilo de vida activo coadyuva a una mejor calidad de vida en el largo plazo.

Sé que un solo caso no hace ciencia y cuando mucho puede citarse como una confirmación o una posible excepción a la regla. Sin embargo muchos diabéticos tipo 2 (DM2) estamos más que ciertos que nuestra condición aparte de ser una consecuencia de genes propicios para desarrollar nuestra condición, mucho contribuyó a nuestra mala fortuna un estilo de vida con poca actividad física y un exceso en la ingesta de calorías. En mi caso, la cuenta me llegó a la tierna edad de 49 años –edad en que los sujetos del estudio apenas comenzaban su período de seguimiento- como un balde de agua helada y me ha dado hasta ahora doce años de convivencia con la DM2 y todo lo que ello implica con el paso del tiempo. Sin embargo, a pesar de los pronósticos pesimistas de médicos, amigos, familiares y un largo etcétera, he logrado y hasta ahora mantenido lo que parece ser la meta más difícil en alguien con diabetes; mantenerme en control de mis niveles de glucosa, lípidos y tensión arterial. Casi todas las mañanas alrededor de las seis hago presencia en el gimnasio donde uso los aparatos de ejercicio aeróbico, los de fuerza y tono muscular (músculo devorado por los picos de glucosa) y la alberca semi-olímpica en la cual suelo nadar un mínimo de 750 m por vez.

No se trata de hacer alarde de mi capacidad atlética, o buscar el aplauso por ser “aplicado” sino reforzar la idea de que el ejercicio es una pieza clave en el “bienestar” ese bien estar con uno mismo, pues me permite seguir activo, mantener a raya las complicaciones crónicas de la DM2 y pensar que existe un futuro pleno a pesar de los achaques de la edad y las obligadas limitaciones que nos impone una vida con enfermedades crónicas que no solo llegan a fastidiarnos la existencia y además evolucionan hacia peor cada día. De nuestra actitud y esfuerzo depende que para salirse con la suya se tomen más tiempo, mucho más que si no hacemos nada. Así que mi recomendación final es, no lo dejen para mañana; hoy es la fecha para hacer del futuro un lugar donde valga la pena vivir.


sábado, 12 de mayo de 2012

¿Otra puerta abierta hacia una cura de la diabetes tipo 2?



Otro de esos casos para tomar y leer con pinzas por aquello de la duda que siempre tenemos que poner a trabajar cuando se publica una noticia que al leerla nos pone en guardia pues, otra vez, nos despierta la esperanza sobre la posibilidad de que “ahora sí” hay una luz en el extremo del túnel que conduce hacia la real, la verdadera, la permanente, ¡Cura Para La Diabetes! Bueno, vayamos despejando las dudas.

Pues resulta que apenas el pasado 8 de mayo, en el foro tudiabetes.org, (tomado a su vez de la publicación original en CTV News, Toronto), se publicó un artículo intitulado “New Treatment Might Put Diabetes Type 2 in Remission” (Un Nuevo Tratamiento Podría Hacer Remitir La Diabetes 2, sería su traducción aproximada).

Pero primero lo primero; de acuerdo al diccionario de la Real Academia, remitir es “ceder o perder parte de su identidad”, con lo que lo primero que viene a la mente es que la anhelada cura no estará en este artículo.  Sin embargo el término “remisión” es comúnmente usado en enfermedades como cáncer y artritis, entonces, ¿de qué se trata? ¿Se puede hablar de “remisión” en diabetes, es decir que un paciente con diabetes tipo 2 pueda experimentar periodos de control total de los síntomas? Bueno, pues resulta que un grupo de investigadores en Toronto (Canadá), hallaron en forma experimental un tratamiento que puede hacer remitir de forma temporalla diabetes tipo 2. El tratamiento que como anoté arriba es experimental, implica que pacientes con diabetes tipo 2, no insulinodependientes se inyecten dosis grandes de insulina cuatro veces al día durante un mes.

Ahora bien, cuando publico una noticia de este calibre me gusta escarbar un poco para poder detectar la seriedad de la fuente y evitar caer en la propagación de noticias falsas o con cierto grado de engaño lanzadas a las redes en búsqueda de crédulos incautos. Bien, encontré que el estudio lo dirige el Dr. Bernard Zinman, investigador líder del estudio, quien es a su vez el director del “Leadership Sinai Centre forDiabetes (LSCD), del muy prestigiado Mount Sinai Hospital, lo que me lleva a concluir que la seriedad del documento está al nivel de estudio siguiendo el método científico. Por cierto, buscando más información en el sitio del Hospital en Toronto, me enteré que el procedimiento está aún en fase investigativa por lo que no hay aun un reporte médico formal, sino que lo que se “coló” fue una nota de prensa con varias líneas de investigación que actualmente se están desarrollando y en las que incluso se están aun reclutando voluntarios para su desarrollo, como es el caso que nos ocupa.

Lo que más me llama la atención es lo novedoso del concepto detrás del tratamiento relatado, ya que de acuerdo con el Dr. Zinman, “al recibir el cuerpo dosis masivas de insulina, el páncreas recibe un descanso y la diabetes prácticamente se va, dado que ahora el páncreas puede fabricar suficiente insulina”. Es ampliamente sabido que la diabetes tipo 2 se manifiesta cuando el páncreas ya no produce suficiente insulina o cuando ésta ya no tiene la calidad necesaria para ser correctamente utilizada por las células y que parte del tratamiento de la insulina se basa en medicamentos que incrementan la producción de insulina o estimulan los mecanismos de absorción. Sin embargo, eventualmente se llegará a la necesidad de recurrir a la insulina inyectada en dosis diarias para controlar la glucosa en sangre.

Además de la administración de insulina durante un mes, se está administrando en modelo de prueba doble ciego, una inyección diaria de Liraglútida (GLP-1), un péptido similar al Glucagón, del cual hablaré más ampliamente en otra entrada. Baste decir que se trata de uno de los medicamentos de última generación para el tratamiento de la diabetes tipo 2.

Bueno, pues la idea de este tratamiento con insulina y la posterior administración del medicamento Liraglútida es evaluar que tanto se mantiene la remisión de la diabetes 2 en los pacientes sometidos al tratamiento. Hasta lo que encuentro en los reportes, hay diferencia en cuanto a los periodos de remisión, tanto así, que no existe ningún dato aun sobre la duración de estos.

Por lo que se refiere al rigor científico con que estos estudios deben realizarse antes de arrojar resultados publicables y posteriormente servir de base a un tratamiento médicamente aprobado, pasarán posiblemente varios años, pero al menos hoy tenemos una rendija más a donde asomar nuestra esperanza hacia las posibilidades que la investigación está aportando de manera cada vez más acelerada para que los que vivimos con diabetes o la siguiente generación sufran menores penurias que las que cotidianamente nos ha repartido la lotería genética.

viernes, 13 de abril de 2012

Acupuntura y Diabetes.



En este espacio siempre trato de ser sumamente crítico y objetivo en los temas sobre los que escribo y en particular con temáticas que son de tipo controversial. Es del dominio público la enorme controversia y polémica que existe entre los criterios que rigen las llamadas medicinas tradicionales o alternativas y la corriente científica actual definida como alópata.

La controversia se basa sobre todo en criterios sobre la forma en que se desarrollan y aplican ambas corrientes y, en muchos casos, por la percepción popular que de éstas se ha venido conformando. Quizá lo más relevante que podamos decir en este caso sea en el contexto de qué tan real o distorsionado sea un concepto con relación a su aplicabilidad o, en el extremo más crítico, su valor real terapéutico el cual, al final de cuentas, es el que definirá el valor efectivo de una corriente u otra.

Cuando hablamos de medicina, más que hablar de una moda o actividad con relevancia relativa, estamos hablando de todo un cuerpo de conocimientos que versan sobre el bienestar, la salud y la supervivencia de los seres vivos tratados por esta rama del saber humano.

En este espacio he publicado varias veces que el mejor enfoque para validar todo conocimiento humano es hacerlo pasar por un proceso de verificación continua y debe ser sometido a constante revisión y comprobación. Esta es, precisamente, la base de la medicina moderna la cual se ha venido desarrollando a pasos cada vez más acelerados gracias a la aplicación de un muy riguroso proceso basado en el conocido “método científico”, que obliga a seguir un proceso que en términos generales abarca las etapas de Observación (de un fenómeno que se quiere estudiar), Inducción (el posible origen y esencia de lo observado), Hipótesis (del mecanismo que produce el fenómeno observado y que se pretende demostrar), Demostración o refutación (antítesis de la hipótesis) y finalmente, Tesis o conclusión científica del concepto. Sin embargo este método riguroso es relativamente reciente y existen infinidad de teorías, prácticas y costumbres que se ejercen sin haber sido validadas o corroboradas por este criterio de ciencia.

No es de extrañar que adeptos a una u otra corriente pretendan defender a ultranza sus puntos de vista y, particularmente, su práctica. Por ello, algunas voces dentro de la medicina moderna tienen la tendencia de pretender anular y descalificar todo conocimiento o habilidad relacionada con la salud, que no se atenga a los cánones rigurosos de la medicina moderna. Por el otro lado, las críticas a ésta no son menos agresivas, especialmente en lo relativo a los costos asociados a la práctica médica alópata que arruinan a familias en casos de enfermedades crónicas, a los efectos secundarios y en algunos casos la generación de iatrogenias (padecimientos de origen médico).

Este ultimo criterio –la crítica a la medicina moderna y la promoción de la denominada medicina alternativa- ha provocado la aparición de charlatanes sin escrúpulos que aprovechan la necesidad, la buena fe y la ignorancia en temas de salud de un enorme segmento de la población, resultando en el mediano y largo plazo el despojo a esa gente de sus -a veces muy escasos- recursos, a cambio de un placebo que terminará por dañarlos ya sea por que impidió se tome de forma oportuna un curso correcto de atención médica adecuada o por que suministraron alguna sustancia que resulte tóxica al organismo.

Sin embargo, dentro de las llamadas terapias alternativas existen opciones que son de tradición milenaria y que sustentan su validez y son capaces de resistir el escrutinio de un riguroso método científico, ya que la experiencia y la observación a lo largo de siglos han validado lo que postulan. Dos disciplinas que están en esta categoría son la herbolaria y la acupuntura. Es con respecto a la acupuntura que quiero hacer la nota del día de hoy y por eso el preámbulo, puesto que la ciencia moderna ha tomado un enorme interés en esta añeja práctica, encontrando que funciona muy bien y, en el caso de la diabetes se usa de forma extendida. Reviso un artículo de la revista “YoCon Diabetes”, en donde tratan precisamente el tema con título idéntico a esta entrada y destacan en particular lo siguiente:

Los 2 tipos de diabetes pueden favorecerse del tratamiento con acupuntura:

Diabetes tipo 1: en este caso, en el que el páncreas ha dejado de funcionar completamente, la acupuntura es un tratamiento complementario que puede ayudar en la absorción de azúcar mediada por el suplemento de insulina. Asimismo, ayuda con los vaivenes emocionales y otros síntomas que van surgiendo.

Diabetes tipo 2: este tipo de diabetes, desde la perspectiva de la Medicina Tradicional China, es un desbalance del “entorno interior” del cuerpo, el cual puede compensarse. En este caso, la acupuntura puede ser incluso de mayor utilidad (combinada con herbolaria, ejercicio, medicamento y recomendaciones de dieta), no solo para ayudar a aminorar los síntomas, sino para evitar complicaciones a futuro por un descontrol de la glucosa en sangre”.

El artículo, muy interesante por cierto, continua y da otros datos que no citaremos, pero a pesar de lo cauteloso del texto que reproduzco, en particular en lo relativo a la diabetes tipo 2, es un hecho que dentro de la comunidad médica hay un creciente interés por la acupuntura que ha demostrado una y otra vez su valor terapéutico aunque, por razones del método científico, es imperativo validar su beneficio más allá del concepto del ying y el yang, buscando los orígenes y mecanismos orgánicos de sus éxitos. A este respecto, he recibido una invitación a participar en un protocolo de acupuntura que pretende, precisamente, demostrar la acción de la acupuntura en los mecanismos de la regulación de la acción de la insulina en pacientes de entre 40 y 65 años con diabetes tipo 2. Para participar en este protocolo se necesita no ser insulinodependiente y además estar en monoterapia de hipoglucemiantre con metformina, es decir, no requerir insulina y regular la glucosa en sangre con solo metformina. 

El protocolo será realizado en la Ciudad de México, en la Escuela de Medicina y Homeopatía del Instituto Politécnico Nacional (ENMyH del IPN). Los datos de contacto son: Dra. Ivonne Freige al teléfono (04455) 1498-1165.



La idea de este estudio que esperan de inicio en este mes de abril, es realizar con el uso riguroso del método científico, una investigación que defina y demuestre la eficacia de la acupuntura en los niveles de insulina y, obviamente, a mayor número de personas tratadas, mayor confiabilidad de los resultados obtenidos, por lo que me solidarizo con este proyecto y lanzo la invitación a aquellos diabéticos interesados que cumplan con el criterio de selección que se comuniquen y se anoten al protocolo. Espero que el protocolo despierte un gran interés, arroje un resultado favorable y si se comprueba la hipótesis, habrá una alternativa más a costo razonable, dentro de las opciones elegibles para tratar la diabetes tipo 2 y seguramente, sin los efectos secundarios de los hipoglucemiantes.


sábado, 17 de marzo de 2012

Congreso XXIV de la Federación Mexicana de Diabetes.


Dada la proximidad de la fecha en que prácticamente inicia el congreso sobre diabetes programado para este año y que no podré estar presente participando y aprendiendo, en esta ocasión aprovecharé para dar una crónica anticipada del cercano futuro tomando como base el programa general de conferencias conforme se planea para este año.

Aunque el ejemplar del programa que tengo es tentativo, veo difícil por lo próxima que queda la inauguración, que haya cambios drásticos que puedan anular o devaluar el análisis que estoy por comenzar.

Lo más interesante es que la programación de las sesiones está dividida con la misma lógica con la que la Federación Mexicana de Diabetes(FMD) realiza sus comunicaciones; es decir, un contenido dirigido a profesionales de la salud, denominado Programa Científico y otra parte, de difusión para pacientes y sus familiares, denominado Programa Educativo.  Así pues, me sumergiré en los temas propuestos y, haciendo una revisión general, el comentario se ubicará en eso precisamente, una breve nota general sobre los temas y las tendencias que de seguro se manifestaran durante los trabajos del congreso.

Iniciaré con el programa científico, ya que aquí se discute de manera más profunda sobre los conocimientos generales, específicos por especialidad médica, las tendencias en terapéutica y los lineamientos que a futuro serán las formas de resolver los tratamientos para la diabetes, en todas sus variedades. Por ello, no deja de llamarme la atención que la primera Plenaria se abra con el tema “Tomar el Control de la Diabetes ¡ya!” que es congruente con los temas en los foros internacionales sobre diabetes y que ya hemos comentado en este blog. Congruente con este pensamiento que habla de qué hacer en el futuro inmediato para lidiar con el problema de la diabetes, se abre una Mesa de Trabajo en la que colaboran las diferentes Asociaciones de Diabetes locales, para elaborar el Diseño Estratégico de la FMD 2012-2015 que he de suponer que irá de alguna manera acorde con el Plan de Diabetes 2011-2021 de la International Diabetes Federation (IDF), aunque también imagino que un plazo de diez años les pareció excesivo y se quedaron cortitos para no arriesgarse con algo más ambicioso.

Aparecen los temas de siempre (bueno, los que más socorridos resultan), como educación en diabetes, diabetes y obesidad, importancia de la actividad física, pediatría en diabetes, la diabetes y los medicamentos relacionados con su tratamiento, tratamiento de la hipoglucemia, valores meta de la HbA1c, dislipidemia y diabetes, manejo de la insulina, diabetes gestacional, retinopatía y maculopatía, manejo clínico del paciente diabético, etc. Todos temas sumamente interesantes. Sin embargo, a la luz de las más recientes teorías y hallazgos científicos a nivel de la fisiología celular, encuentro seis temas que me llaman la atención por ser sumamente importantes, dignos de una atención especial y que hay que seguir muy de cerca, en particular porque cada vez aumenta de manera acelerada la cantidad de médicos que están siguiendo estas investigaciones no solo por el mejor entendimiento que nos dan para entender a la diabetes y las mejores opciones de tratamiento, sino porque la expectativa de que detrás de estos conceptos súper novedosos, pueda estar la clave para una cura a la diabetes.

Estos temas llevan los siguientes títulos: “La diabetes mellitus es una enfermedad epigénica, mitocondrial e inflamatoria crónica”, otra se intitula: “Antipsicóticos: su efecto metabólico”, aparece el sugerente “Inflamación en diabetes mellitus. Aspectos moleculares”, De nuevo el tema de la inflamación celular con “Estrés oxidativo. Su papel en diabetes mellitus”, nuevamente un “Blancos terapéuticos en la inflamación” y, finalmente, y finalmente, “¿Podrían los inhibidores de DPP-4 desplazar a las Sulfonilureas en el tratamiento de la DT2?” (*)

Estos temas que están ubicados aun en lo que actualmente se denomina de frontera y son campo fértil de estudio y observación, están llevando a la medicina mundial hacia una profunda reevaluación de la diabetes como enfermedad que afecta al organismo y sus funciones mucho más allá de lo que el saber popular le atribuye, que en si es bastante y nos abre un nuevo panorama que habla de una patología sumamente compleja y que requiere miles de horas de estudio, del desarrollo de tecnologías también de frontera y ese nuevo enfoque que hace algunas entradas definí como “Estableciendo paradigmas con respecto a la diabetes”, todo un nuevo modelo en función de la actividad mitocondrial y los tejidos inflamados como respuesta al estrés.

Por otro lado, en el aspecto educativo, ahí, en esa sola palabra está la gran megatendencia a aplicar por el lado de los pacientes diabéticos. Educación e información completa, correcta y oportuna que permitan un mejor autocontrol de la enfermedad.

Veremos una vez que acabe el congreso que enseñanza nos deja atrás, como sociedad y en lo individual y, lo más importante, cuáles acciones coordinadas deberán darse para que permitan mejorar las condiciones de salud de los diabéticos tanto en los diagnosticados como en aquellos que aun no lo saben.

 (*) enzima Dipeptidil-peptidasa

domingo, 4 de marzo de 2012

Estableciendo paradigmas con respecto a la diabetes (VI y final).


El último de los objetivos del documento que hemos venido analizando, Plan de Diabetes 2011 - 2021 (Diabetes Plan 2011-2021, en original), de la IDF (Federación Internacional de Diabetes), declara tajante “Detener la discriminación hacia la gente con diabetes”. Pero, antes de desenfundar la flamígera espada de la justicia, veamos qué queremos decir con “discriminar”.

Sin ánimo de entrar en una polémica sobre los derechos humanos ni en un curso intensivo de la lengua castellana y sus orígenes, analizo el verbo discriminar, que originalmente quería decir simplemente “separar, diferenciar una cosa de la otra”y esto en función a características que permitían establecer una separación. Este concepto es ampliamente usado actualmente bajo el título de clasificación, pero bajo el mismo principio; separar por las diferencias percibidas. Sin embargo, según pude rastrear, es a partir del siglo XIX en que el término discriminar se comienza a usar como sinónimo de dar trato de inferioridad a una persona o grupo de personas por motivos de raza, religión, sexo, clase social u otros motivos de tipo ideológico o culturales, es decir, hacer una separación pero en vez de solo por razón de estudio, con la perversa intención de marginar o maltratar. Por lo que sabemos, la diabetes también ha sido para mucha gente una razón suficientemente válida para ser marginada, rechazada, repudiada o por lo menos vista con un dejo de lástima y pena manifiestas. El clásico “hay, pobrecito, tienes diabetes”, ¿quiénes no lo hemos escuchado al menos una vez aplicado a nuestra sensible autoestima?

Sin embargo, apoyándonos en datos duros obtenidos de estudios y encuestas, experiencia y carencias de quien a diario lidia con la diabetes, esta discriminación se manifiesta como la imperiosa necesidad de comenzar a reconocer el derecho de todo diabético por alcanzar un acceso a un cuidado de salud apropiado y económicamente al alcance, así como en educación e información sobre nuestra enfermedad. Como ya lo escribí, no es un privilegio, es un derecho. Es más, quienes padecemos diabetes podemos y debemos jugar un papel central en el cambio de la marea de la diabetes.

Más allá de la actitud que como individuos, sanos o con diabetes tomemos con respecto a la propia diabetes y quienes la padecen, debemos entender que la sociedad organizada debe también usar esa fuerza de conjunto denominada gobierno, para transformar los legítimos derechos y las aspiraciones de los ciudadanos en realidades tangibles. Así pues, el derecho a la salud requiere de las autoridades gubernamentales el establecer políticas y planes de acción que conduzcan hacia la protección contra las enfermedades epidémicas y proporcionar un cuidado a la salud accesible y a la disposición de todos. En sus últimas consecuencias, podemos afirmar con certeza que los derechos a la vida y a la salud de los niños y los adultos con diabetes les son negados cuando no les es detectada la enfermedad o no se les permite el acceso a costo alcanzable a las tecnologías y los medicamentos necesarios para tratarla.

No se puede ni se debe culpar a la gente con diabetes por su enfermedad y mucho menos aceptar como algo normal el ser discriminados en las escuelas o centros de trabajo, en la expedición de pólizas de seguros de gastos médicos, en la protección social o de manera más amplia, en la sociedad en general. Dicha sociedad debe tomar conciencia que hay gente que es susceptible a la diabetes simplemente por tener condiciones genéticas y epigenéticas (del griego epi-encima, sobre de; genos-origen, nacimiento, raza y el sufijo ikos-relativo a), que otros individuos no tienen. Aun así millones de diabéticos enfrentan el estigma y la discriminación, lo que propicia una cultura del secreto con respecto a la diabetes que pudiera crear barreras de acceso a servicios, empleo e incluso a oportunidades de formar vida en pareja. En muchos casos evitar que la gente con diabetes participe activamente en roles sociales. La carga es mayor para la gente que pertenece a ciertos sub grupos de población que sufren per se, otros tipos de discriminación o marginación, tales como niños, grupos indígenas, minorías étnicas y mujeres.


Dado que la diabetes es una enfermedad que hasta ahora es de por vida y además requiere la diaria toma de decisiones complejas además de demandar rutinas y habilidades de auto manejo y monitoreo, es vital que éstos sean exitosos para un cuidado efectivo de la diabetes.  Dar el derecho y la oportunidad de tomar un papel central su cuidado, prevención y protocolos de investigación a la gente con diabetes, sus familias y sus comunidades, es crítico si se quiere revertir la carga de la diabetes y sus complicaciones.

Ahora, la pregunta es, ¿Qué hacer para remediar esta percibida discriminación y sus devastadoras consecuencias? Nuevamente el paradigma a adoptar está aquí a la mano y se resume en tres cursos de acción:

1.   Promover y proteger los derechos de la gente con diabetes. Acción que requiere ser implementada tanto en los niveles nacionales como en el contexto internacional. Y esto a través de:
a.   Habilitar a la gente con diabetes reclamar sus derechos y cumplir con sus responsabilidades, creando esquemas de políticas legales y de apoyo, particularmente en el contexto del empleo, educación y seguros.
b.   Adoptar los principios dentro de la carta internacional de derechos y responsabilidades de la gente con diabetes, emitida por la IDF (International Diabetes Federation)
c.    Promover los derechos de los denominados grupos vulnerables tales como niños, mujeres, población indígena, minorías étnicas y gente con discapacidad.

2.   Hacer tomar parte y dar herramientas (en el texto original dice empower, cuya mala traducción actualmente se ha popularizado con el término empoderar, que no deja de ser un disparate, por lo que me abrogo la libertad de traducirlo a contracorriente), a la gente con diabetes para ponerla en el centro de la respuesta a la diabetes. Ello implica:
a.   Involucrar a la gente con diabetes, sus familias y comunidades en el diálogo y las decisiones sobre las políticas, diseño de programas, implementación y monitoreo de la diabetes.
b.   Apoyar la ceración de organizaciones solidas y redes de pacientes diabéticos.
c.    Proporcionar de forma regular y transparente reportes públicos sobre los procesos y resultados para que la gente con diabetes o afectada por la diabetes, tenga un apoyo para impulsar el cambio.
3.   Retar al estigma social y la discriminación en el contexto de la diabetes. Para ello, las propuestas son:
a.   Animar y dar apoyo para la implementación de campañas para incrementar la conciencia sobre la diabetes y reducir el estigma relacionado con la diabetes.
b.   Identificar y apoyar representantes del cambio con alto perfil y a líderes comunitarios que comuniquen con fuerza las necesidades y derechos de la gente con diabetes.
c.    Confrontar las normas y prácticas sociales que impiden la igualdad en la toma de decisiones y apoyar la eliminación de estigmas y vergüenza relacionada con la diabetes.


El estigma social y la vergüenza derivada puede ser una barrera para el diagnóstico temprano, el auto manejo efectivo y el acceso correcto a cuidados y tratamientos profesionales. El incrementar la conciencia sobre la diabetes y reduciendo el estigma, los conceptos erróneos y los mitos se tienen elementos importantes para el cuidado y la prevención de la diabetes.

Finalmente lo que me resta por comentar para cerrar esta larga cadena de entradas dedicadas a la paradigmática postura del documento en análisis es que concentra de una forma en que ya no podemos diferir un profundo aunque breve análisis de la situación actual de la diabetes en el mundo, deja entrever el futuro catastrófico que podría darse si no hacemos nada y, finalmente proporciona una serie de medidas en tres niveles estratégicos para resolver el problema y, adicionalmente pone un horizonte hasta el 2021.

Ya desde hace algunos años –no muchos, por desgracia-, se ha venido manejando cada vez más abiertamente que el tratamiento del paciente diabético consiste en una combinación de medicamentos, ejercicio, alimentación adecuada y conocimiento sobre la enfermedad. Ahora vemos estos factores corroborados, con la adición de la necesidad de ampliar la participación de la gente con diabetes mas alla de su propio cuerpo y tomar parte activa en la solución del problema e incluso llevarlo al nivel comunitario desde el nucleo familiar, pasando por la propia comunidad y alcanzando un nivel nacional.

El reto ya está. Nuestra acción es la que sigue para encontrar y alcanzar la solución esperada. Si lo logramos, tendremos un mejor futuro para nosotros y las generaciones siguientes. Por mi parte, este es mi grano de arena y seguiré luchando todos los días por mi salud y la de todas aquellas personas a las que pueda motivar a seguir adelante por esta difícil, pero necesaria senda del auto control y la disciplina tan, pero tan necesaria como difícil de lograr. Estoy seguro que el futuro será como lo soñamos.

viernes, 17 de febrero de 2012

Estableciendo paradigmas con respecto a la diabetes (III).


Siguiendo en una nueva sesión de lectura del documento “Plan de Diabetes 2011 - 2021 (Diabetes Plan 2011-2021, en original), de la IDF (Federación Internacional de Diabetes)”, aun dentro del denominado primer objetivo, aparece el tema del diagnóstico temprano de la diabetes tipo 2, la cual frecuentemente se desarrolla a lo largo de varios años, de forma asintomática hasta que aparecen las primeras complicaciones, lo que implica perder oportunidades importantes de tratamiento y control para evitar complicaciones discapacitantes. Por ello el diagnóstico y tratamiento temprano es una estrategia importante para evitar o diferir complicaciones costosas que merman la capacidad de los pacientes.

Sin embargo, este objetivo no es sencillo pues depende de la capacidad económica de las regiones donde esto se intente, pues puede resultar excesivamente oneroso para ciertas economías hacer monitoreo constante a toda su población. Lo que se sugiere es ir identificando primero los grupos de riesgo e ir acotando por características definidas los factores de riesgo de ciertos grupos poblacionales, como por ejemplo:

  • ·         Obesidad
  • ·         Historia de diabetes gestacional
  • ·         Tener parientes en primer grado que padezcan diabetes (padres, hermanos)
Así se puede detectar a un mayor grupo de gente que pudieran tener diabetes 2 sin diagnóstico confirmado y una vez hecha la confirmación, basada en pruebas de laboratorio, incorporarlas inmediatamente en un programa de tratamiento y, en caso de tener los factores de riesgo pero no confirmar diagnóstico, incorporarlos a asesoría en nutrición, control de peso y en la adopción de un programa de actividad física, además de aconsejarles un esquema de monitoreo periódico de diabetes. Por otro lado, este esquema de prevención solo es posible para la diabetes tipo 2, ya que por su origen y la velocidad con que se presenta, no es posible aplicarlo para detectar la diabetes tipo 1.

Pero como no todo es coser y cantar, como decían las abuelas, en los casos donde ya está instalada la diabetes, ya sea tipo 1 o tipo 2 y en particular para la tipo 2 en la que las condiciones prevalecientes es detectada cuando lleva ya en promedio al menos cinco años de haberse desarrollado, se convierte en prioridad también el “Detectar y dar Tratamiento Temprano a las Complicaciones”. Para ello se propone hacer asequible a toda la población con diabetes un programa anualizado de monitoreo, que incluyen revisión clínica checando: peso, índice de masa corporal, circunferencia en cintura, tensión arterial, signos de mala circulación y daño en los nervios y examen de ojos y pies. Por el lado de análisis, la hemoglobina glucosilada (HbA1c), perfil de lípidos, función renal y albuminuria. Finalmente, por la parte de la educación y el auto control, revisar el conocimiento del auto cuidado, habilidades, capacidades y conductas.

De este tercer grupo de paradigmas, quizá el más complejo pero a la vez el más importante, sea el del auto control, pues requiere de todo un proceso educativo y cambio de las conductas que en principio generaron nuestra condición diabética y son las que debemos de manejar cuando nos encontramos a solas con la diabetes. Son nuestras conductas y es nuestra responsabilidad hacerlas funcionar; aterrizar teoría y práctica dado que las técnicas de laboratorio, los medicamentos y los quirófanos ya existen y la idea es que nuestra vida sea en control, con calidad y alejados de la discapacidad y la muerte prematuras.

En la próxima entrada seguiré con este interesantísimo documento que aun tiene mucho para hacernos reflexionar.  

sábado, 4 de febrero de 2012

Estableciendo paradigmas con respecto a la diabetes (II).


Continuando con el tema de los paradigmas que plantea la IDF(Federación Internacional de Diabetes), quizá el concepto que detona este nuevo enfoque del problema mundial que representa la diabetes radica en la enorme desigualdad económica de quienes padecemos la enfermedad y que en muchos casos provoca que miles de diabéticos mueran o se compliquen seriamente por no contar ni con la atención ni los medicamentos adecuados, ya sea por desconocer su condición de salud, por limitaciones económicas o por carecer de los servicios de salud indispensables en sus comunidades de residencia.

El tratamiento cotidiano de la diabetes de cualquier tipo es costoso aun sin que haya complicaciones y, una vez que estas aparecen, se puede convertir en una situación económicamente insostenible para la familia del enfermo, ya que además de ser extremadamente caros los tratamientos o la rehabilitación por alguna complicación, ésas suelen ser discapacitantes, al grado que salvo raras excepciones, se hace necesario recurrir a la asistencia social o la medicina institucional para conseguir la atención médica necesaria, lo cual pone en serios problemas de presupuesto incluso a las economías más desarrolladas del mundo.

En resumen, si seguimos sin cambiar, el problema que se presenta en un muy corto plazo tiene pronóstico de catástrofe, pero con el paradigma propuesto, el cambio no solo es posible, sino que económicamente hace un enorme sentido.

Por ello y continuando con el análisis del documento “Plan de Diabetes 2011 - 2021 (Diabetes Plan 2011-2021, en original), de la IDF (Federación Internacional de Diabetes)”, encontramos la declaración:

Para alcanzar un cuidado efectivo de la diabetes es vital proveer de los medicamentos, tecnologías y servicios esenciales a toda la población con diabetes. Declaración que se lee muy sencilla, pero que en principio abarca las medicinas esenciales para tratar la hiperglucemia, la presión arterial elevada y los desórdenes de lípidos que son característicos de la diabetes y conducen a las complicaciones y que, además en su gran mayoría ya se encuentran disponibles en genéricos de bajo costo y por ello al alcance de cualquier presupuesto nacional.

Debido a que este sencillo conjunto de medicamentos no solamente previene o retrasa la ocurrencia de complicaciones como infartos al miocardio o accidentes vasculares cerebrales, sino que también ayudan a prevenir complicaciones subsecuentes.

Dentro de la variedad de medicamentos que se contempla tener disponibles, están las insulinas, agentes hipoglucemiantes orales, estatinas y agentes reguladores de la tensión arterial, así como información confiable sobre su uso. Adicional a esta meta, se puede tener una ganancia en la relación costo/beneficio, reformando sistemas de compra y distribución que actualmente implican merma, desperdicio e ineficiencia y además implementar protocolos nacionales estandarizados de tratamiento y vías que permitan asegurar su correcta aplicación.

Con respecto a las tecnologías, también están ahí, al alcance de la mano y se refieren a los equipos de diagnóstico y monitoreo, reactivos y suministros relacionados, que son relativamente simples y de bajo costo.

A este respecto, el documento se inclina por una campaña global para alcanzar una sustancial reducción de los costos de dichos suministros ya que invertir en ellos para diagnosticar, tratar y monitorear la diabetes de forma continua en sus etapas iniciales, podría reducir substancialmente la dependencia de procedimientos de “alta tecnología” y altísimo costo que implican las complicaciones crónicas de la diabetes, irreversibles casi siempre. Una propuesta viable y nada complicada de implementar, en particular en países con infraestructura médica de regular a avanzada y que conllevaría el organizar unidades basadas en equipos con enfoque multidisciplinario en los que personal de atención primaria, correctamente entrenados y apoyados por un nivel apropiado de servicios especializados puedan tener las capacidades de:

  • Diagnosticar la diabetes.
  • Proporcionar tratamientos y asesoría iniciales.
  • Hacerse responsables del monitoreo y manejo clínico del paciente para alcanzar un control metabólico y glucémico óptimos.
  • Realizar chequeos para detectar y tratar, en su caso, complicaciones de la diabetes.
  • Ofrecer educación de autocuidado, de forma oportuna y apropiada al paciente con diabetes y quien esté a su cuidado.


Hoy vemos que la solución siempre ha estado ante nuestros ojos, pero como dicen los teóricos de los paradigmas, lo evidente solo lo es cuando alguien que ya lo percibió nos lo hace notar, surgiendo siempre la reflexión de “¿Por qué no lo vi antes?”.

domingo, 1 de enero de 2012

¿Es el todo algo más que la simple suma de las partes?


Iniciando el 2012 reflexiono sobre lo gratificante que es iniciar el año escribiendo en este espacio virtual, lo que me marca la pauta de actividad que espero prevalezca a lo largo de los 366 días por transcurrir y que desde este primer día, ya acabada la jornada de labores o de reuniones sociales como sucede en esta fecha, me apoltrono en mi rincón frente a mi laptop y comienzo a vaciar mis ocurrencias alrededor del tema de la diabetes.

La inquietud inicial la despierta un artículo que aparece en la revista Scientific American, correspondiente a enero de 2012. Noticias más frescas, difícilmente. El artículo que inspira el tema de hoy, se intitula “Five hidden dangers of … OBESITY” (algo así como “Cinco peligros ocultos de la … OBESIDAD) y habla de las predicciones sobre población con sobrepeso excesivo para el 2030, a tan solo dieciocho años de hoy y mencionan que en los Estados Unidos (obvio, son sus estadísticas locales), los casos de obesidad se estima tengan un incremento de unos sesenta y cinco millones más que en 2011, es decir, casi la mitad de la población y que ello implicaría sumar a los casos actualmente existentes, unos seis millones de casos de infartos y embolias cerebrales, además de aumentar en ocho millones el número de pacientes con diabetes mellitus tipo 2.

Así pues, que dada la magnitud del problema, seleccionan cinco problemas que no son necesariamente correlacionados a la prevalencia de la obesidad, pero ya hay evidencia científica que prueba que la obesidad es causal directa de dichos riesgos. Estos son:

1.   Dificultad para respirar. Ello se debe a la acumulación de grasa visceral que es más peligrosa que la subcutánea ya que al acumularse presiona al diafragma por debajo, dificultando el proceso de la expansión de los pulmones.
2.   Ardor por reflujo gástrico. Al parecer la grasa visceral –de nuevo el villano-, al acumularse empuja hacia arriba el estómago provocando el derrame de ácido hacia el esófago, causando el molesto ardor.
3.   Dolor en las articulaciones. La acumulación de grasa y el sobrepeso resultante provocan sobre carga en las articulaciones de las rodillas en particular, causando inflamación y limitando la capacidad de movimiento con fuertes dolores como resultante.
4.    Depresión. Se han encontrado neuronas que presentan deformación y encogimiento y aunque no hay una prueba definitiva, se estima que factores de tipo sicológico adicional al estigma social que significa el ser obeso, contribuyen a esta condición.
5.   Disfunción sexual. Los precursores químicos que liberan las células grasas y que producen inflamación pueden dañar los ramales nerviosos en el pene y también atacar los vasos sanguíneos que irrigan el clítoris, llevando en ambos casos a una incapacidad para disfrutar del sexo.

Al considerar la función del cuerpo humano, el organismo vivo más complejo del que tengamos noticia hasta la fecha, es difícil alcanzar a imaginar cuan complicado resulta entenderlo como un todo, desde el punto de vista de la fisiología -esa rama de la biología que busca explicar cómo funcionan los organismos vivos en sus partes relevantes-, ya que cada vez que se estudia un órgano o un sistema, relacionados con alguna enfermedad o condición de salud, resulta que como liebres de historia infantil, van saltando nuevos retazos de información que surgen de los lugares menos esperados.

Sin embargo y aunque a veces sentimos que toda esta información que nos llega a diario puede resultar abrumadora a primera vista, nos pone en la perspectiva que el entender cómo funciona nuestro cuerpo en cada una de sus intrincadamente complejas partes, desde el interior de una célula hasta sistemas completos, nos permite entender el qué y el cómo resolver problemas antes imposibles de solucionar. Por lo pronto, es totalmente cierto que la información es uno de los pilares en que se apoya el tratamiento de la diabetes. Es posible que no sepamos de fisiología ni otros temas relacionados, sabemos que necesitamos conocer cómo manejar nuestra condición y, claro, un poco de información extra nos ayuda a comprender cada vez más sobre nuestra enfermedad y las mejores formas de tratarlas.

Así pues, analizado este primer tema, este año promete que dará mucho de qué hablar sobre la diabetes y otros temas de salud relacionados.

Entonces solo me queda desearles a todos mis lectores un inmejorable 2012 pleno de cuidados y control.

lunes, 31 de octubre de 2011

Noviembre, mes dedicado a la diabetes




Es interesante de vez en cuando hacer un alto en el camino y observar el trecho avanzado y el paisaje que hemos ido dejando atrás. Esto es bueno realizarlo de vez en cuando en todas las diversas actividades en que dividimos nuestra vida diaria y, también, por qué no, en lo que llamamos la vida como un todo. La vida con diabetes también permite este tipo de ejercicio y hoy es un buen día para hacerlo. Hacerlo nos permite notar el cambio en el periodo transcurrido y hacer la evaluación de si realmente estamos progresando hacia algo mejor, si nuestras metas se han alcanzado y si nuestra situación actual corresponde con lo que en esa referencia pasada imaginamos.

El que hoy sea el último día de octubre y que en vez de estar en la fiesta del halloween me encuentre atormentando el teclado de mi laptop al tiempo que me planteo esta reflexión, me da el espacio adecuado para anticiparme a los temas del siguiente mes. Por ello doy un salto de reversa en el tiempo, rescato del “archivo con telarañas” la entrada original, la primera de cuando inauguré este espacio, el 30 de noviembre de 2006 que en realidad fueron dos entradas con la misma fecha, la primera dando la razón de lanzarme a hacer este ejercicio de escritura pública y la segunda, dedicada al mes de la diabetes y, muy particularmente, mi percepción sobre lo que ese 14 de noviembre me significó como diabético.

En aquel entonces asentaba entre indignado y sarcástico lo poco que se dijo y se hizo respecto a la diabetes y me autoimpuse la quijotesca encomienda de ser el paladín virtual de la diabetes. Que miope era yo en ese momento y aun lo sigo siendo. Poco preveía lo que unos pocos meses después sería el gran ímpetu de las redes sociales y –aquí no me equivoqué- la importancia y la fuerza de la sociedad civil para darle impulso a iniciativas que los gobiernos parecían no querer abordar con mucha claridad y firmeza.

Más rápidamente que lo que se puede asimilar, se ha ido desarrollando a través de la red de redes una comunidad virtual interesada en los temas relativos a la diabetes y al cierre de esta edición ya tengo una cantidad enorme de referencias e invitaciones tanto locales como a nivel internacional, para participar en acciones, eventos, competencias y un enorme etcétera, en este mes dedicado a la diabetes y su prevención. Además de las iniciativas que están llegando a niveles de jefes de gobierno a través de las asociaciones y federaciones de diabetes en todo el mundo.

Otro punto digno de reflexión es que ese 30 de noviembre en que lancé mis dos primeras notas, lo hacía en la casi férrea convicción de que era un ejercicio personal, que ni siquiera llamaría la atención de alguien más allá del más reducido núcleo familiar quienes “por compromiso” lo leerían y retornarían un “ah, que interesante” a lo sumo. Mi visión en ese entonces era que cada entrada que subía equivalía a esas botellas lanzadas por los náufragos desde su isla desierta, en la muy, pero muy remota esperanza que algún día llegaran a manos de algún imaginario lector que la leyera sin tirarla a la basura. La gran sorpresa fue cuando los primeros comentarios fueron llegando y me animaron a seguir adelante con este ejercicio epistolar. Hoy en día, agradezco a la comunidad dispersa en diferentes partes del mundo, mayoritariamente en el continente americano, que sigan consultando este espacio, donde espero que la información que aquí deposito le sea de utilidad a mis lectores o a alguno de sus familiares o amigos.

 Hoy después de casi cinco años de presencia en la red y más de treinta y cuatro mil quinientas visitas, me siento animado a seguir adelante y continuar con este esfuerzo de ir compartiendo mis cuitas, temores, alegrías, aprendizaje y logros con quienes se asoman a esta ventana virtual.

Una de las primeras cosas que descubrí respecto a este blog, es que escribir y compartir el resultado, me ayuda enormemente a canalizar la diaria tensión que implica la vida con diabetes, que el estrés de mantenerse en control, resistir la tentación de lo sabroso pero dañino, además del diario estrés al que todo mundo estamos sujetos por el simple hecho de vivir en una sociedad urbana tan conflictiva como lo es la Ciudad de México, se van disipando conforme voy avanzando en los textos. Escribir tiene ese efecto de bálsamo a las angustias del alma.

Por eso hoy, que hice este ejercicio de reflexión desde lo escrito en ese primer texto que me animé a publicar, me siento animado para retomar este rumbo con renovado espíritu y en los próximos días en que estaremos a tambor batiente, celebrando el mes mundial de la diabetes y, particularmente, el 14 de noviembre, día mundial de la diabetes, ir aportando mas material de lectura. Para ese entonces, el 14, pienso pasarlo de vacaciones en algún destino de playa del lado del Océano Pacífico, pero también tengo el propósito de seguir escribiendo entradas en este espacio, todas, dedicadas a difundir actividades relacionadas con este mes que está comenzando. Al fin y al cabo que las distancias y fronteras se diluyen en el mundo virtual.

Por lo pronto, los invito a unirse a la iniciativa de la IDF (Federacióninternacional de diabetes) de vestirnos de azul (color oficial mundial de las campañas de prevención de la diabetes), todos los viernes de noviembre.

domingo, 30 de octubre de 2011

Obesidad, ByPass Gástrico y hallazgos a largo plazo




En esta ocasión y como despedida del mes de octubre, tomaré nuevamente el tema de la obesidad, sus consecuencias (diabetes mellitus tipo 2 incluida), la cirugía bariátrica (en particular la denominada bypass gástrico) y los resultados con visión de largo plazo.

Primero que nada, dentro del tema que ya he tocado en anteriores ocasiones con relación a la cirugía bariátrica, en esta ocasión daré un giro con respecto a los esfuerzos que en México se están haciendo para combatir la epidemia de obesidad prevalente en este inicio del siglo XXI. Me anticipo a la pregunta y la respuesta obvias al respecto, dada la grande correlación que existe entre la diabetes mellitus tipo 2, en particular, con un aumento en la obesidad, combinada claro está, con factores de tipo genético, puesto que sabemos que si bien hay una enorme correlación entre obesidad y diabetes, no en todos los casos se presentan simultáneamente estas dos condiciones.

Pero el pretexto de hoy es contar que el pasado 12 de este mes, asistí al 7° aniversario del ahora llamado “Centro de Nutrición, Obesidad y Alteraciones Metabólicas ABC” que opera precisamente en el Hospital ABC de la Ciudad de México. Lo especial del evento, que por cierto tuvo muchísimos momentos especiales, es que la celebración la realiza el cuerpo médico de la clínica, en conjunto con los pacientes operados con ByPass gástrico, quienes donan a su elección y en especie, un kilo de frijol o arroz, por cada kilogramo de peso perdido por la intervención quirúrgica y el chiste de la ceremonia, aparte de saber que esa donación va a parar a gente en riesgo alimentario, es que cada quién cargue esos kilos y se dé cuenta el enorme sobrepeso que portaba diariamente.

Si bien yo no estoy operado -no cubro el criterio clínico para ello- soy invitado permanente del grupo de apoyo de la clínica y precisamente lo que quiero tomar el día de hoy al cierre de octubre, es que como parte de la celebración del aniversario siete, se repartió a los asistentes del grupo de apoyo el libro “Bypass Gástrico, ¿Qué hay más allá de la cirugía?” Debo decir que aunque el tema es árido por su naturaleza médica, está escrito de forma amena, entendible para quienes no somos médicos o tenemos un entrenamiento en medicina y, además aporta datos de última frontera en medicina, tratamientos, medicamentos, complementos vitamínicos y terapias antes, durante, inmediatamente después y a largo plazo post cirugía. Cabe destacar que la clínica está enfocada de manera exclusiva al tema de tratamientos para la obesidad, en lo particular en lo relativo a la denominada mórbida, hay otros factores a considerar que dan el criterio de elegibilidad para el proceso quirúrgico. Entre los criterios está el IMC del paciente y co morbilidades asociadas como la hipertensión, diabetes, riesgo coronario, apnea del sueño y otros más.

Por lo que se nos informó a los asistentes a la ceremonia de presentación del libro, es la primera vez que se toca el tema del largo plazo en el postoperatorio y las consecuencias de la cirugía así como sobre las estrategias para fomentar el apego a las buenas prácticas de salud alimentaria que permitan al paciente obeso alcanzar y mantener un peso normal en el largo plazo.

El libro es breve, ciento tres páginas que engloban catorce capítulos escritos de forma independiente por profesionales de la salud en todas las áreas que conciernen a la operación de la clínica y exponen de manera muy clara material de gran utilidad tanto para médicos como para pacientes y sus familiares. Los temas son sumamente completos y permiten entender a la cirugía en un enfoque holístico, donde en conjunto con la parte médica se conjuga el tema sicológico, el nutricional, el del deporte, la imagen corporal, opciones de cirugía estética y, de manera muy destacable, la relativa a la importancia de los grupos de apoyo en el éxito de largo plazo.

Reprimo la tentación de contar el contenido completo aunque su lectura me ha sido altamente esclarecedora y educativa y en lugar de ello recomiendo ampliamente su lectura. Me da gusto que en este México a veces tan marginado de la principal corriente de investigación científica, se haga este tipo de trabajo de primerísimo nivel y se publique un texto tan claro y completo. Mis felicitaciones a los autores y los colaboradores que hicieron posible esta edición.

domingo, 9 de octubre de 2011

Diabetes en el Año Internacional de la Química.


Estamos ya en el mes de octubre, casi llegando a la tercera parte en este año en que poco se ha dicho -a lo mejor por lo poco atractivo que resulta el tema para muchos-, de la celebración internacional que ahora toca. Se trata nada menos que del “Año Internacional de la Química” y es quizá por que tengo una gran base química en mi formación profesional o por que me resulta sumamente seductor el tema, que no quiero dejar pasar la ocasión para hacer un pequeño homenaje a la Ciencia Química y hacer un repaso de los aparentemente imperceptibles beneficios que la aplicación de la química aporta en nuestra vida diaria.

Para aquellos que nos toco la de malas de padecer diabetes, lo más seguro es que tengamos mucho, pero mucho más que agradecer que la inteligencia humana sea capaz de entender a la naturaleza, al menos en su parte química, como para hacer nuestra vida un poco más amablemente vivida. Mucho más alla de especulaciones sobre que si la ciencia es intrínsecamente buena o que si es por culpa de la ciencia que el planeta está en crisis y otros muchos etcéteras más dignos de novelas de ficción, va el recuento y, que conste que para no hacer de este blog un insufrible tratado de notas historico científicas, me ajusaré a lo que actualmente aporta la química en la cotidianeidad diabética.

Para empezar, lo mas inmediato es clasificar qué es aquello que estudia la química y la resuesta es muy sencilla: todo aquello que tiene que ver con la transformación de la materia. Pero para no quedarnos igual, diremos que la propia química se divide para su estudio en inorgánica y Orgánica. Esta división nos permite separar a la naturaleza en objetos inanimados y seres vivos, ya que si la química inorgánica estudia las reacciones que se llevan a cabo entre todos los elementos conocidos (118 hasta la ultima cuenta), la química orgánica estudia las reacciones que ocurren entre unos muy pocos elementos como son el Carbono (C), Hidrógeno (H2), Oxígeno (O2), Nitrógeno (N) y algunas reacciones que incluyen Fósforo (P), potasio (K), Sodio (Na), Manganeso (Mn) y Hierro (Fe). Sin embargo con esos poquititos elementos, se construye toda la química de la vida. Pareciera poco, pero en realidad, es casi infinita la enorme variedad de compuestos que se pueden desarrollar con estos elementos que por su capacidad de formar diferentes tipos de enlaces, adquieren una enorme versatilidad. Así, en esta categoría podemos agrupar a los seres vivos, desde una bacteria -los virus siguen en controversia sobre si son o no seres vivos- hasta una persona, incluidos vegetales en una rama específica denominada Bioquímica en la que todos compartimos la misma materia prima. Hoy nos parece obvia esta declaración, pero es la química la que nos aporta tal conocimiento y sin ella, ni idea tendríamos del hecho.

Pero, antes de convertir en una clase de ciencias naturales la entrada de hoy a este blog, veamos en donde podemos encontrar en la vida actual a la química. Un poco de casos prácticos para mantenernos fuera de la pesada teoría.

Sin pretender seguir un orden estricto y, de seguro dejaré algunos aportes injustamente fuera, comienzo a ennumerar:

¿Qué tal los montones de pruebas de laboratorio a los que somos sometidos periódicamente? Si nos ponemos a pensar, todos están basados en determinar sustancias (buenas o malas), que se encuentran en nuestro cuerpo y los médicos solicitan a los químicos que trabajan en los laboratorios que analicen nuestros fluidos y secreciones corporales y les digan si encontraron o no y cuanto de cada cosa, un monton de sustancias. Que si la hemoglobina glucosilada, glucosa en sangre, que si ácido úrico, ácido fólico, líquido de diálisis, perfil de hormonas, antígeno prostático, microalbuminuria, hierro sérico, electrolitos (potasio, sodio, cloro y bióxido de carbono en sangre), creatinina, lípidos (colesterol, triglicéridos), tolerancia a la glucosa, etc. Podría seguir y seguir con la enorme batería de datos que la química de hoy día puede aportar para dar pistas precisas de nuestro estado de salud. Eso en cuanto a consulta médica.

En el diario devenir de la diabetes, los reactivos de las tiras para medir glucosa en sangre, la propia insulina que mantiene no solo con vida, sino con buena calidad de vida a infinidad de personas. Los medicamentos de uso diario, como los hipoglucemiantes, que los hay de varios tipos (inhibidores de la alfa-glucosidasa, análogos de la amilina, biguanidas, inhibidores del DPP-4, mimetizantes de la GLP-1, meglitinidas, sulfonilureas y tiazonilinedionas). Ya hablaré de ellos con más detalle en otra ocasión.

Un aspecto que ni parece ciencia y que esta diariamente en la vida de todos, es el más cotidiano de los laboratorios químicos y que conocemos con el familiar nombre de “la cocina”. Pues sí las cocinas son el espacio en que trabajan mujeres y hombres que sin un título en ciencias hacen ese milagro de transformar materia prima organica e inorgánica en alimentos que sirven de nutrimento y esa transformación en la parrilla, el horno, el comal o la olla, no son otra cosa que reacciones químicas que desdoblan, hidrolizan, saponifican, oxidan, reducen y otras más reacciones químicas, que finalmente, dan sabor, color, olor y sustancia de lo que llamamos nutrición. Además si metemos a la ciencia química a la cocina, podremos saber un monton de datos que hoy en día son indispensables en la correcta alimentacíon de una persona con diabetes. Podremos saber cuánto aporta en calorías un determinado alimento, podemos conocer con un buen grado de confiabilidad el contenido y calidad de las grasas de un determinado tipo de alimento y la cantidad y calidad de aporte protéico. Si la cocina es industrial y el alimento procesado, son los químicos especialistas en alimentos, los que determinan los datos del valor nutricional que hoy en día se publican en los empaques de éstos.

Y para finalizar, quisiera símplemente hacer notar que muchos de los que hoy vivimos con diabetes probablemente no hubiesemos podido lograr el milagro sin la intervencón de la química en la vida de cada uno de nosotros, pues el simple conocimiento de que nuestra energía procede de un glúcido monosacárido (glucosa), que ésta requiere de una hormona (insulina) para ser aprovechada, han sido cruciales para el desarrollo de aquellas sustancias que nos permiten seguir vivos y funcionales por la superficie de esta azul canica que flota en el sistema solar.

Por ello y antes que acabe el año, dejo aquí este breve y diabético homenaje a todo aquello bueno que la química significa en nuestras dulces vidas

miércoles, 5 de octubre de 2011

Hay tropiezos en la vida



No siempre la adversidad se presenta en forma de enfermedad o complicaciones crónicas o agudas alrededor del tema de la diabetes. No, a veces se trata de la rebelión de las máquinas, estilo TERMINATOR solo que sin ataques mortales contra los adversarios humanos, aunque a veces tan dañinos como una granada de fragmentación. Resulta que mi notebook dejó de funcionar dado que el transformador de corriente se murió y mi fiel equipo rindió hasta lo que la pila duró, pero buena parte de mis archivos quedaron en el limbo electrónico en tanto consigo la refacción adecuada. Por de mientras, si bien me alcanzó la batería para respaldar archivos relativos a la chamba cotidiana, no alcancé a rescatar los relativos a la diabetes y este blog, por lo que las publicaciones sobre “Diabetes y Vegetales” tendrán que aguardar un espacio para salir a la red de redes.

De acuerdo a la famosa Ley de Murphy, estos desastres cotidianos ocurren en el peor momento y de la peor forma posible, pero afortunadamente esta ley y sus miles de corolarios no incluyen que los daños tengan que ser permanentes o irremediables. Además que los temas y materiales a publicar en este espacio son muchísimos, particularmente ahora que estamos a unas pocas semanas de la celebración del día mundial de la diabetes y el congreso mundial de Dubai en el que se espera se tome a nivel global la decisión de realizar acciones preventivas y correctivas que atajen el pavoroso incremento de casos de diabetes en todo el mundo, pues como ya lo he escrito en este espacio, no solo se trata de la diabetes tipo 2, sino que hay evidencia de que la proporción 90/10 entre casos del tipo 2 y tipo 1 se mantiene, lo que implica, igualmente, un incremento de casos de diabetes tipo 1, lo que es en extremo preocupante pues existe, al menos, una causa no detectada que incide en este aumento.

Por otro lado y no menos importante, está la rápida aparición de nuevos casos de diabetes tipo 2 ligados a la prevalencia de la obesidad infantil, lo que está llevando a la disminución en la edad de adquisición de la diabetes, que en generaciones previas era arriba de los treinta y cinco años a edades por debajo de los diez años, dando muy pobres expectativas de vida a una cada vez mayor capa de la población mundial.

Por eso y desde una máquina prestada para resolver mi pequeño drama de comunicación, hoy me relanzo a vaciar mis reflexiones en torno a lo que la diabetes nos puede impactar a niveles que van desde lo muy personal, hasta lo francamente global. Además, aprovecho para pedir su opinión amables lectores sobre la nueva imagen de la página, ya que estoy experimentando la mejor forma de que sea atractiva a la vista y retenga su muy esperada atención. Así pues, esperando rescatar en el corto plazo mis archivos, esperaré emocionadamente cualquier comentario o crítica de cómo se lee el blog con este nuevo formato.

sábado, 27 de agosto de 2011

Una enzima que podría curar la diabetes tipo 2

Miles de veces (exageré, no creo que tantas) he escuchado promesas de cura de la diabetes, cualquiera que sea su tipo y, por el otro lado, opiniones que descalifican, como de rayo, cualquier aseveración al respecto. Dicho en buen refrán, “la burra no era arisca, los palos la hicieron” y no es porque la postura de desconfianza sea inamovible, pero cada vez que alguien pregona la tan esperada cura, siempre aparece el pero que provoca la reacción de desconfianza.
Así pues que cuando alguien anuncia una cura para la diabetes, los que ya hemos pasado por un proceso de estudio de la enfermedad, sus causas y consecuencias, lo menos que hagamos sea levantar la ceja en gesto entre burlón y desconfiado, esperando escuchar una de dos: o se trata de algún fanático con un discurso anti medicina alópata o alguna investigación que “va bien encaminada, pero…” A esta última categoría pertenece la entrada de hoy, sobre una investigación seria, basada en ciencia y biología (que para el caso son lo mismo) y que salió publicada hace algunos días bajo el pomposo título Científicos de Harvard hallan enzima que podría curar diabetes tipo 2
 
 
La principal limitación para resolver un problema es, primerísimamente, nuestra capacidad para entenderlo. La diabetes no es la excepción y hasta la fecha se han definido muchísimas pistas que apuntan a qué la produce, cómo evoluciona, qué tejidos involucra y cuáles interrelaciones tiene con respecto a diferentes sistemas de funcionamiento del organismo. Así pues sabemos que no solo se trata de problemas para controlar la glucosa en sangre, que es lo que la define desde la antigüedad, sino el cómo afecta el funcionamiento y equilibrio de órganos y productos orgánicos que el cuerpo sintetiza. Por ello la diabetes ha dejado de ser un problema de manejo de glucosa que puede manifestarse en extremos tales como la ausencia de producción de insulina, propia de la diabetes tipo 1, hasta un exceso de producción de ésta, propia de la condición conocida como resistencia a la insulina o diabetes tipo 2, para evolucionar hacia un problema que deriva en problemas de la correcta producción y metabolismo del colesterol y los triglicéridos. Otros desbalances están relacionados con la producción excesiva de antioxidantes, interconectados con cuadros alérgicos (asma el más frecuente), deterioro celular acelerado en todo el cuerpo y, se sospecha que incluso dichos antioxidantes sean precursores directos de la cardiomiopatía diabética. Por ello, todo lo que aporte a entender cómo funciona el cuerpo humano, suma para tener la base que nos permita entender el problema de la diabetes.

El artículo arriba citado se refiere a una investigación del Centro Joslin para la Diabetes en la Universidad de Harvard -que dicho sea de paso el centro mencionado se define como el mayor centro de investigación en diabetes del mundo- y que el pasado 22 de este mes publicó una noticia cuyo título es “Joslin Researches Identify New Target for Treatment of Type 2 Diabetes and Prediabetes” (algo así como “Investigadores de Joslin Identifican Nuevo Objetivo para el Tratamiento de la Diabetes Tipo 2 y Prediabetes”). Por supuesto que desde el título el significado que el propio Centro Joslin le da a su comunicado es TOTALMENTE diferente que el publicado por la prensa, aunque en el contenido del artículo de prensa no se desvirtúa tanto el mensaje.

Pero entrando en el tema y entornando los ojos al cielo pues de nuevo habrá que ser un poco técnicos en el lenguaje, la historia de hoy es sobre una enzima llamada Sirt3, de la familia de proteínas llamadas Sirtuinas y que en los humanos se localizan en la mitocondria celular. Para darnos una idea de la importancia del descubrimiento, diremos que las mitocondrias celulares son responsables de la producción del 95% de la energía de nuestro cuerpo y es en estos pequeños corpúsculos de la célula en donde, una vez captada por la acción de la insulina, la glucosa se transforma en la energía que nuestro cuerpo usa. Pues bien, los investigadores comprobaron que existe una notable disminución de la enzima Sirt3 en las mitocondrias de pacientes con prediabetes y diabetes tipo 2, particularmente de las células de los músculos y apunta esta disminución a ser una de las posibles causas de la resistencia a la acción de la insulina, que es la fase previa a la diabetes 2.

La meta del estudio será encontrar, se espera que en un cercano futuro, cómo restablecer los niveles de la Sirt3 en la mitocondria o, en todo caso, hacer más efectiva la que hay presente. Faltaría definir sobre cuáles proteínas específicas actúa la enzima Sirt3 y qué tanto. Ello no podrá presumirse como la cura para la diabetes, pero podría llevar al desarrollo de un fármaco específico que sirva como un tratamiento adicional que, en algunos casos, incluso pudiera revertir algunos de los efectos adversos de la diabetes 2. En casos de prediabetes y para los recién diagnosticados como diabéticos tipo 2, pudiera ser de mucha utilidad un tratamiento a nivel celular.

Finalmente regresamos al punto de partida en donde la postura del escéptico se tiene que sostener por sí misma. Precisamente el éxito de los productos milagro se basa en ese deseo que tenemos los seres humanos de oír con mejor claridad los mensajes que nos dulcifican la ilusión y por ello tienen tanto auge. Además como hoy se pudo ver, el afán periodístico de captar lectores, también puede llevar a difundir una noticia científicamente seria y por demás interesante, a ser desechada a primera vista, por usar efectos sensacionalistas para anunciarla, pudiendo provocar falta de interés en el tema, pues resultaría en una nueva decepción. No hubo lo que queríamos leer, no hubo cura para la diabetes, no importa que tan importante sea el hallazgo.