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sábado, 3 de noviembre de 2012

La Gran Prueba Azul (Big Blue Test) en la Diabetes tipo 2



Como había anticipado en la entrada de ayer -la cual se publicó hasta hoy en la madrugada dado que el reloj no quiso esperar a que terminara de revisar y pulir el texto-, hay una enorme ensalada de temas que tratar y dentro de esa variedad encuentro también, coincidiendo además con los esfuerzos de la “sociedad civil”, un tema que está teniendo una presencia muy interesante y que me encuentro frecuentemente en redes sociales. Se trata de la Big Blue Test promovida por la “Diabetes Hands Foundation” y cuya misión es poner en contacto, involucrar y dar fuerza a la gente tocada por la diabetes. El resultado más perceptible es el de despertar conciencia de y hacia la diabetes y quienes a su vez tienen varias páginas asociadas con iniciativas de cuidados, consejos e interrelación entre gente con diabetes o interesada en el tema.

Dentro de las múltiples iniciativas que ha impulsado este grupo, se encuentra la que le da nombre a la entrada de hoy y es la futuramente famosa Gran Prueba Azul o Big Blue Test, en inglés. La idea detrás de este colorido nombre es impulsar la actividad física entre la comunidad diabética mundial y probar algunas hipótesis entre las que se encuentran:

Una vida activa físicamente previene de complicaciones crónicas.

Si antes de hacer ejercicio –siempre después de asegurarnos que no lo hacemos en ayunas-, nos medimos la glucosa en sangre,  hacemos ejercicio y al finalizar volvemos a controlar glucosa, habrá una disminución de los niveles de glucosa, atribuibles a la actividad física.

Se puede iniciar un esfuerzo de concientización a nivel global y alcanzar un relativo éxito en su difusión.

Una vez que se inicia un programa de ejercicio constante, se puede continuar una vez que el beneficio personal queda patente.

Se puede ligar este esfuerzo a una causa altruista involucrando un patrocinio con un destino claro, objetivo y a favor de la salud.

Bueno, eso en términos generales es lo que he entendido de la lectura de los boletines que amablemente me llegan a través de sus múltiples medios como son la propia Diabetes Hands Foundation, Big Blue Test, TuDiabetes.org y EsTuDiabetes.org, a los cuales estoy suscrito. 

La meta fijada para este año es la de poder alcanzar las 20,000 pruebas antes del 14 de noviembre, fecha en que se conmemora el día mundial de la diabetes. La propia fundación ha lanzado un llamado urgente para que todos sus suscriptores difundan este concepto y haya cada vez más diabéticos realizando esta prueba, que va más allá de reportar un contenido de glucosa en sangre antes y después de haber realizado alguna rutina de actividad física, sino que el resultado obtenido tiene una serie de consecuencias asociadas además de la muestra de sangre y su resultado. A cada prueba reportada se obtiene un donativo de US$5.00 (cinco dólares) que aporta Roche Diabetes Care para apoyar las labores de la fundación. Esfuerzo en extremo loable ya que constituye una idea extraordinaria que combina el impulso del automonitoreo de la glucosa (el negocio de Roche), adicional a la realización de ejercicio físico tan útil en la vida con diabetes, permite formar un mapa de diabéticos conectados en la red, ayuda a educar y sensibilizar con acciones tangibles y medibles con beneficio personal (ejercicio + monitoreo) y ayuda a recabar generosos fondos para expandir la labor. Una combinación realmente ganadora.

Finalmente solamente quisiera agregar que ya desde hace un rato hago ejercicio de manera cotidiana y ahora con el programa de la Gran Prueba Azul solamente me pico los dedos antes y después del ejercicio y reporto el resultado en la aplicación que descargué de ITunes Store y me cuido, tengo evidencia documental del resultado y aporto para una muy buena causa.

¿Tienes diabetes o algún familiar, amistad o compañero de escuela o trabajo padece diabetes? Usa o Sugiérele las ligas que hoy comparto y en comunidad tratemos de construir un futuro mejor con un beneficio tangible personal en el corto plazo.


domingo, 23 de septiembre de 2012

La Diabetes y el envejecimiento.



Conforme la medicina y los estándares de vida van mejorando para la población en lo general, una consecuencia no prevista pero muy bienvenida es el alargamiento de la expectativa de vida en lo general. 

Consultando datos demográficos y la estimación del lapso de vida promedio en la humanidad desde las primeras eras en que nuestra humana especie asienta sus reales sobre la superficie del planeta, esta medida de la esperanza de vida ha venido marcando un aumento, excepto por ciertos períodos históricos en que por razones de guerra o epidemias, como fue el caso de la Peste Negra en la Europa medieval, en que esta esperanza se redujo notoriamente. Así, mientras que los individuos del Neolítico podían esperar vivir unos veinte años en promedio, en las edades de bronce y de hierro, ésta se incrementó por dos años en promedio. Tanto en la Grecia y Roma clásicas esta cantidad asciende a los 28 años y en la Norteamérica precolombina la tasa promedio varía de 25-30 años. 

Si bien estas cifras nos muestran un sostenido crecimiento de años por vivir en las sociedades conforme los beneficios derivados de la civilización se reflejan en mayor bienestar, mejor atención médica y métodos de prevención de enfermedades, también nos marcan efectos negativos de este nuevo tiempo ganado a la naturaleza. Los efectos de los que estamos conscientes en mayor grado son el incremento de la población que presiona sobre el medio ambiente y los recursos naturales y la aparición y proliferación de enfermedades antes desconocidas o muy raras.

Una buena manera de verlo podría ser la de considerar que mientras que los humanos del Neolítico habían ya vivido una vida completa a los 20 años en promedio y ya incluso habrían transmitido todos sus conocimientos a la siguiente generación joven, preparándose al fin de su ciclo de vida, en este siglo XXI, tal ha sido el incremento de la esperanza de vida –casi se ha cuadruplicado-, que las sociedades buscan mandar a sus jóvenes apenas llegados a la edad adulta a estudiar a una Universidad o su equivalente, para comenzar a prepararlos en la obtención de los conocimientos y habilidades que deberán adquirir para desarrollarse en el medio social humano los siguientes 40-50 años por vivir. De meditar profundamente.

Todo el anterior repaso sobre datos de carácter demográfico pretenden ubicarnos en el tema que deriva de un correo recibido de mi buen amigo Santiago, quien compañero en esto de envejecer siempre encuentra cosas interesantes para compartir y en esta ocasión me mandó un artículo (aunque no vienen referencias de la fuente), pero que luego de una exhaustiva investigación encuentro que se basa en un artículo intitulado “Midlife Fitness and the Development of Chronic Conditions in Later Life”, que traducido libremente significa algo así como “Acondicionamiento físico en la edad madura y el desarrollo de condiciones crónicas en la ancianidad” y que fue publicado en el numero de agosto del 2012 de la revista Archives of Internal Medicine y del que aprovecho para tomar algunas citas, cifras y comentarios, para tratar el tema de hoy.

En el artículo, la mención sobre la edad hace hincapié en que vivir más no implica vivir mejor y que aunque en algunas naciones del primer mundo la esperanza de vida roza los 80 años, el deterioro asociado a la edad avanzada no hace este tiempo extra un sitio feliz para vivir. Entre otras muchas enfermedades, la diabetes y las de tipo cardiaco afligen de forma particular a la población que va envejeciendo, aun cuando en muchos casos no hayan llegado a la categoría de “ancianos”, generando una condición denominada “prolongación de la morbilidad”. Es decir, el tiempo que se vive sufriendo una enfermedad, lo que nos lleva al concepto de ¿Vivir más vale la pena si se va a vivir sufriendo? ¿Es el sufrimiento prolongado una condena -Karma dirían en el oriente-, un futuro ineludible para quienes sobrevivimos otro día más? Bueno, de acuerdo con el artículo, depende mucho de nuestros hábitos de ejercicio y la condición física con que lleguemos a una edad avanzada.

Resulta que el equipo que reporta sus hallazgos, los investigadores del University of Texas Southwestern Medical Center and the Cooper Institute in Dallas, hicieron un estudio con 18,670 mujeres y hombres de mediana edad que desde 1970 habían visitado al Cooper Institute para un chequeo médico. La edad promedio del grupo fue de 49 años y todos eran sanos y sin enfermedades crónicas en su primer chequeo en que hicieron la prueba de esfuerzo para determinar su condición aeróbica. Con base en estos resultados se dividió al grupo en cinco diferentes categorías, donde la mayoría quedó -como sucede en la vida urbana moderna-, en la sección de menor condición.

Posteriormente, en una comparación de datos hecha por vez primera para este tipo de estudios, se revisaron los siniestros médicos (Medicare) desde 1999 hasta el 2009, tiempo en que la mayoría de los participantes habían alcanzados la séptima u octava década de vida. Los investigadores encontraron que aquellos que habían sido los de menor condición al momento del chequeo inicial, también fueron los más propensos a desarrollar una variedad de padecimientos crónicos tales como Cardiopatías, Diabetes, Alzheimer y cáncer de colon o de pulmón.

Por otro lado, los adultos con mejor condición en sus 40´s y 50´s aunque también desarrollaron frecuentemente muchas de las condiciones arriba anotadas, estas aparecieron de manera notable mucho más tardíamente que en los primeros. De forma típica, aquellos con mejor condición aeróbica vivieron con enfermedades crónicas en sus finales cinco años de vida, mientras que los que tuvieron menos condición aeróbica vivieron sus últimos 10, 15 o incluso 20 años con éstas.

Como suele suceder en estos estudios, si bien al publicarlos sus autores aceptan que aún hay mucho que investigar y que no son concluyentes, se observa una tendencia clara y una innegable correlación entre un buen estado de salud física y una rutina sana de ejercicio, preferentemente del tipo aeróbico. Esto es, mantener un estilo de vida activo coadyuva a una mejor calidad de vida en el largo plazo.

Sé que un solo caso no hace ciencia y cuando mucho puede citarse como una confirmación o una posible excepción a la regla. Sin embargo muchos diabéticos tipo 2 (DM2) estamos más que ciertos que nuestra condición aparte de ser una consecuencia de genes propicios para desarrollar nuestra condición, mucho contribuyó a nuestra mala fortuna un estilo de vida con poca actividad física y un exceso en la ingesta de calorías. En mi caso, la cuenta me llegó a la tierna edad de 49 años –edad en que los sujetos del estudio apenas comenzaban su período de seguimiento- como un balde de agua helada y me ha dado hasta ahora doce años de convivencia con la DM2 y todo lo que ello implica con el paso del tiempo. Sin embargo, a pesar de los pronósticos pesimistas de médicos, amigos, familiares y un largo etcétera, he logrado y hasta ahora mantenido lo que parece ser la meta más difícil en alguien con diabetes; mantenerme en control de mis niveles de glucosa, lípidos y tensión arterial. Casi todas las mañanas alrededor de las seis hago presencia en el gimnasio donde uso los aparatos de ejercicio aeróbico, los de fuerza y tono muscular (músculo devorado por los picos de glucosa) y la alberca semi-olímpica en la cual suelo nadar un mínimo de 750 m por vez.

No se trata de hacer alarde de mi capacidad atlética, o buscar el aplauso por ser “aplicado” sino reforzar la idea de que el ejercicio es una pieza clave en el “bienestar” ese bien estar con uno mismo, pues me permite seguir activo, mantener a raya las complicaciones crónicas de la DM2 y pensar que existe un futuro pleno a pesar de los achaques de la edad y las obligadas limitaciones que nos impone una vida con enfermedades crónicas que no solo llegan a fastidiarnos la existencia y además evolucionan hacia peor cada día. De nuestra actitud y esfuerzo depende que para salirse con la suya se tomen más tiempo, mucho más que si no hacemos nada. Así que mi recomendación final es, no lo dejen para mañana; hoy es la fecha para hacer del futuro un lugar donde valga la pena vivir.


martes, 31 de julio de 2012

Diabetes tipo 2 y el correcto autocontrol. ¿Es posible acaso? (Parte 3)



Continuando con el tema y con la intención de concluir esta breve serie –que no el tema que tiene mucho de donde cortar-, sigo adelante con esta entrada en la que quisiera ver otros aspectos relacionados con el correcto autocontrol.

Si resumimos las anteriores entradas que versan de manera principal sobre el documento denominado “Autocontrol de la glucemia en la diabetes de tipo 2 sin tratamiento con insulina”, observamos que se trata de una serie de recomendaciones a los profesionales de la salud sobre la forma de obtener datos confiables en base a parámetros estándar en cuanto a frecuencia y horarios en la toma de muestra en un esquema denominado ACG. Esto tiene la doble ventaja que le da al cuerpo médico una medida estandarizada como base para medir la efectividad del tratamiento prescrito, como al paciente una rutina de auto monitoreo que le otorga un marco de referencia y disciplina que le puede aportar a llevar un mejor estilo de vida con mayor apego a las medidas prescritas. 

 Pero además de uno picarse los dedos con mucha dedicación y constancia para obtener ritualmente el valor que el cuerpo médico solicita y, aceptémoslo, nos va dando la precisión del dato para vivir tranquilos o en angustia, según sea el caso, hay mucho más en el menú que el tomarse medición de la glucosa o ir al médico o a los análisis periódicos en laboratorio. En este menú cabe ese listado de acciones, cuidados, conciencia y bien hacer que nos ayuda a “ir tirando” a falta de un metabolismo saludable. 

Si lo dividimos en áreas para poder ir desmenuzándolo, aunque sepamos que al final se trata de acciones que van, como en la sopa de pollo, que aunque hagamos la lista de ingredientes, nunca tendremos una buena sopa de pollo si los ingredientes no van mezclados en la proporción y sazón adecuados. 

Así pues, comenzamos, precisamente, con la alimentación. Este tema ya me ha obligado a escribir un montón de veces con diferentes enfoques y siempre, siempre, habrá algo nuevo que agregar. Por ejemplo, el concepto de dieta y para mejorarle, el de dieta de diabético. Interesante, ¿no? Pero sencillamente complicado o para aclararlo más, complicadamente sencillo. Primero que nada y pregonando nuevamente el concepto, dieta tiene hoy en día el concepto más equivocado posible puesto que se ha convertido –erróneamente- en sinónimo de privación, hambre y alimentarse de cosas que no tienen sabor o, peor aún, saben a rayos. Por extensión, dieta de diabético es lo mismo, pero peor puesto que se cree que a un diabético se le debe prohibir que coma cualquier cosa que tenga más sustancia que una hoja de lechuga y sin sal ya que sufrimos de la presión. 

 Nada más equivocado que esos pensamientos. Una dieta es simple y sencillamente lo que en un día come una persona, cualquier persona, sin estar limitado el concepto ni a la calidad ni la cantidad. Es decir, si soy atleta de alto rendimiento y como una dieta abundante en proteínas y carbohidratos, esa es mi dieta; si soy diabético y como una dieta balanceada con restricciones en cantidad y contenido energético de lo que entra en mi plato, esa es mi dieta. Es decir, la dieta se define a partir de lo que como en el día a día y no al revés. Por eso, a veces es un poco difícil aceptar el concepto y hay quien para quitarse de encima el peso de la palabreja, le llaman plan de alimentación. Como quiera que se llame, lo importante es que mi dieta sea sana, suficiente, atractiva y sabrosa. Si cuento con la asesoría de personas expertas en nutrición, me orientarán sobre qué es recomendable y qué no para mi dieta. 

Por otro lado, se ha demostrado en evidencias arqueo antropológicas que los humanos requerimos de hacer mucho ejercicio para evitar que el llamado “gen ahorrador” nos lleve a ganar peso acumulando grasa y por sedentarismo adquirir o empeorar la condición de diabéticos. Por ello, moverse en grado de ejercicio aporta también una enorme contribución a nuestro bienestar. El sueño es otro factor que aunque poco considerado, comienza a demostrar su importancia en los desórdenes de tipo metabólico, la diabetes como el más importante y el dormir bien o mal está siendo cada vez más observado ya que en una serie de estudios de campo se ha encontrado que la falta de sueño, el insomnio o el realizar trabajos nocturnos eleva el contenido de glucosa en sangre, además de que favorece la aparición de obesidad o su incremento si ya estaba presente cuando la condición de falta de sueño se presenta. Entonces, dormir bien se convierte en parte de la receta para un auto cuidado exitoso. 

Medicamentos es el siguiente ingrediente a considerar. Ya fuimos al médico, nos dieron nuestro plan de autocontrol de la glucemia (ACG), nuestro plan de alimentación (dieta, para los que no temen pronunciar su nombre), nos recomendaron una rutina de ejercicio y nos recetaron algún medicamento o combinación a tomar en períodos específicos del día. Lo que sigue, es apegarse con mucha precisión a todo el tratamiento y seguir al pie de la letra la receta recibida. 

Para el día de hoy, solo me queda un ingrediente para añadir a la receta. Aprendizaje y mucho, el más que se pueda. Entre más sepamos de nuestra enfermedad, menos trabajo nos costará cuidarnos y será más fácil apegarnos a nuestro tratamiento integral. Recordemos que el conocimiento es poder y en el caso de la diabetes, me da el poder sobre el control de la enfermedad de acuerdo con una consulta informada, donde me queda claro que es lo correcto por hacer, me permite eliminar mitos infundados y quizás lo más importante, mantenerme alejado de los charlatanes, los remedios cuestionables y los peores de todos, los productos milagro. Así pues sin dar un curso de cocina, ya tenemos nuestra “sopa de pollo” para el auto cuidado de la diabetes. Ahora lo que queda es incorporarla diario a nuestro estilo de vida.

En fin, he llegado al final de esta serie, que no del tema y como siempre, quedo abierto a comentarios, opiniones y cualquier información que ayude a arrojar buena luz sobre el tema.

miércoles, 13 de junio de 2012

Diabetes Tipo 2 en niños y adolescentes.



Al estar repasando mis notas para decidir el tema que habría de tratar en este día, le pedí consejo a la hermosa mujer que comparte su vida con la mía y le proporciona esa mágica vivencia que produce su sola presencia y, entre otras muchas cualidades, la tan necesaria dosis de sensatez y amorosa crítica –que no censura-, que como límpida bocanada de aire fresco tanta falta me hace para sobrevivir. Ella me sugirió que ya que esta cerca, muy cerca el periodo vacacional en las escuelas, hablara de los problemas de la obesidad infantil, dado que los niños se encuentran en un ambiente más cercano a la familia y con posibilidad de realizar nuevas actividades o intentar cambios en el estilo de vida.

Lo medité durante un buen rato y llegue a la conclusión de que el mejor enfoque sería uno radical que hablara no solamente del riesgo en que se encuentra la infancia y juventud temprana ante la prevalencia de la obesidad, sino ir directamente al punto de no retorno, cuando el no deseado diagnóstico de Diabetes tipo 2 (DM2), entra a la vida diaria habiéndose colado casi imperceptiblemente por la puerta trasera de las calorías en exceso y la vida sedentaria.

Quiero aclarar para una relativa tranquilidad de los adultos –padres o tutores de niños o adolescentes obesos- que no todos los casos de obesidad desencadenan en diabetes tipo 2, al igual que pasa en adultos, pero que en ciertos estratos de población es más frecuente encontrar causas de tipo genético que los hacen altamente susceptibles a desarrollarla. Dije relativa tranquilidad pues aunque no desarrollen diabetes los niños y adolescentes obesos, esa obesidad por sí sola es un riesgo a la salud. 

Pero regresando al tema de las edades prematuras de desarrollo de diabetes -en esta ocasión omitiré los casos de diabetes tipo 1 y las denominadas atípicas que afectan a niños y gente joven- la característica que más frecuentemente define esta condición en niños y adolescentes es la obesidad. Sin embargo al momento de pasar por el tamiz del criterio científico el origen de tan marcado incremento en casos de obesidad infantil por un lado y el igualmente alarmante incremento de casos de diabetes tipo 2 en dicha población, lo primero que hay que hacer es determinar la o las causas de tal fenómeno y a partir de ahí, tomar medidas correctivas y preventivas. Correctivas para poner en control y dar un tratamiento adecuado a este estrato poblacional, procurando darles una mejor expectativa de vida que las catastróficas consecuencias de una diabetes no atendida adecuadamente y, la parte preventiva para tratar de evitar o al menos disminuir de forma sustancial el número de nuevos casos diagnosticados cada año.

La diabetes sabemos, es el resultado de un desorden metabólico que tiene que ver con una forma inadecuada o insuficiente de metabolizar la glucosa y los lípidos (grasas como el colesterol y los triglicéridos), en el organismo y, consecuentemente, con una serie de complicaciones crónicas que van apareciendo en el tiempo derivadas de tales desequilibrios. Como dije en el párrafo anterior, arriba del 98% de los casos de DM2 infantil y juvenil tienen como factor común un cuadro de obesidad que puede ir desde leve hasta la denominada obesidad mórbida. Es difícil establecer un criterio Universal del tipo de obesidad dado que en las edades en que se presenta esta nueva clase de DM2 y si bien es fácil hacer una apreciación subjetiva del sobrepeso u obesidad en su caso, dar un parámetro numérico es más complicado, dependiendo de la edad y grado de desarrollo de los infantes.

Mientras investigaba sobre el tema, encontré unas diapositivas muy interesantes de la presentación de un curso sobre el tema de obesidad infantil y su relación con la prevalencia de la DM2, realizadas por la Dra. Ma. Isabel Hodgson B., la cual se puede consultar completa en la liga: http://www.nutritotal.com.br/icnso/aulas/?acao=bu&categoria=58 

Lo interesante de este estudio realizado en Chile, es que al hablar de las causas de la obesidad infantil identifica con claridad los siguientes factores:

Desbalance entre la ingesta y el gasto calórico, es decir, se come más, mucho más de lo que el organismo requiere para la actividad diaria.

El cambio de hábitos alimentarios, aparte de comer en exceso, se privilegia el consumo de golosinas y productos de alta densidad energética (comida chatarra), se consumen como líquido prioritario jugos y bebidas azucaradas, se disminuye o de plano se elimina el consumo de frutas y verduras.

El sedentarismo, expresado en horas de ver la TV, frente a un computador (ordenador) o consolas de videojuegos además de la falta de tiempo dedicado a la práctica deportiva.

Factores genéticos, que ayudan a que las causas anteriores tengan mucho mayor impacto en determinados grupos genéticos. 

Sin embargo, en las notas de la presentación afirma que en su parecer, el consumo de fast-food y los hábitos de ingestión diaria de alimentos son los responsables por la obesidad de los niños.

Habiendo llegado a este punto donde la combinación obesidad y DM2 ya están presentes en alguien menor a los 20 años de edad, la pregunta central de esta entrada es, ¿qué futuro tienen? Hacer un pronóstico con la información científica disponible a estas alturas del siglo XXI no es tan complicado y es mucho más probable que el futuro predicho sea mucho más parecido a la realidad que una de las profecías de Nostradamus, epítome de la charlatanería aplicada. Para empezar, como el viejo chiste, hay dos posibilidades; que el niño con DM2 capte la seriedad de su enfermedad y poniéndose las pilas haga el esfuerzo para ponerse en control o bien, que no haya esa posibilidad y termine muriendo en condiciones de deterioro grave a una edad mucho más temprana que sus padres. 

En este espacio he ponderado muchísimo el concepto de que la responsabilidad de la propia salud es de quienes tenemos diabetes mellitus, sin importar si es del tipo 1, 2 o cualquiera otro y tampoco sin importar la edad de la persona. Sin embargo hay varios factores que me surgen cuando medito en el tema y es que hablando de diabetes en niños y adolescentes, en el pasado casi el 100% de los casos eran DM1 que obliga a la administración de insulina y a un muy estrecho monitoreo del nivel de glucosa en la sangre y como la propia vida depende de ello y en caso de no haber control este se hace evidente por la pérdida acelerada de peso, obliga a la familia y a los propios "padecientes" a tomar cartas en el asunto y resolver a marchas forzadas los obligados cambios en el estilo de vida que impone la enfermedad, so pena de morir prematuramente en un coma (cetoacedosis) por hiperglucemia.

Sin embargo, cuando la obesidad infantil está presente, normalmente existen otros factores adicionales a los arriba anotados como causas de dicho sobrepeso y tienen que ver con conductas de familia, formas de educar (el comer bien también es parte del proceso educativo) y de percibir la comida. Hace algún tiempo escribí una serie de entradas también versando sobre este tema y comentaba que es difícil aunque no imposible, encontrar niños obesos en ambientes familiares donde hay buenas prácticas de alimentación sana, estímulo al deporte y otras actividades lúdicas además de una supervisión sobre lo que los niños y adolescentes encuentran disponible para la comida cotidiana.

Por ello el panorama se complica, pues si hay obesidad, generalmente esta es familiar y si como sucede en el caso de DM2 en adultos, la familia raras veces está dispuesta a verse en el espejo del diabético y cambiar los hábitos de comida y ejercicio por un esquema más sano, la profecía más probable es que adicional al estigma de la obesidad adicionada con DM2 exista una clara reticencia a desarrollar un cambio radical del estilo de vida que en primer lugar los hizo llegar a un cuadro de obesidad y de ahí a la marca de la DM2. Lo digo porque al haber transcurrido una infancia donde no se aprendió el control del apetito, la disciplina y el ejercicio del buen juicio de elección del alimento correcto; donde además no se ha madurado lo suficiente como para percibir el peligro potencial de las complicaciones de la diabetes, que no conocen de edad sino de que tan buen o mal control se tenga; donde la hiperglucemia no da síntomas, condición que incluso a los adultos nos genera problemas por no sentir la “necesidad” de estar en control puesto que no duele, el futuro puede ser muy doloroso y desesperanzador.

Sé que a muchos padres de familia nos sucede el fenómeno de la ceguera selectiva, que sabemos o intuimos que nuestros retoños tienen un problema, en este caso el sobrepeso o de plano una marcada obesidad, pero no “encontramos” la forma de resolver el problema, de detener la tendencia y nos angustiamos enormemente, pero somos incapaces de encontrarle por nosotros mismos un remedio al problema y, peor aún, de implementarlo por temor a los pleitos y sombrerazos que tendríamos que enfrentar y es mucho más cómodo, voltear un lado y dejar ser, dejar pasar. 

La pregunta en este caso es, ¿a qué precio?.





domingo, 27 de mayo de 2012

Diabetes ¿Qué nos depara el futuro?




Casi a la mitad del doceavo año del siglo XXI, nos encontramos que a nivel mundial existen dos fenómenos directamente relacionados con la diabetes y que se están dando casi al mismo tiempo y aunque no en una relación directamente lineal sino como una reacción a múltiples causas relacionadas.

Esta premisa que así en frio parece confusa, pretende resumir la situación actual con respecto al alarmante incremento de casos de diabetes en todo el mundo. Dado que las causas de los diferentes tipos de diabetes -hoy sabemos-, no son exactamente las mismas y que habiendo inferido que en individuos genéticamente susceptibles se estaban elevando los casos de diabetes tipo 2, derivado de una alimentación rica en grasa saturada y carbohidratos de rápida absorción, en conjunto con un estilo de vida sedentario, pronto el número de casos de diabetes 2 abarcarían la casi totalidad del Universo diabético.

Sin embargo al estudiar de forma sistemática este elevado incremento de casos en lo general, se esperaba que la tradicional proporción de casos de diabetes se modificara de la ya de por si elevada desproporción de 90% de casos del tipo 2 por 10% del tipo 1 a la ya mencionada cifra de “casi todos los diabéticos nuevos son del tipo 2”, la sorpresa fue que la proporción se mantiene, lo que implica que existe una tasa similar de crecimiento en casos del tipo 1 que no se explica con la hipótesis anterior. Además, los casos de DG (Diabetes Gestacional) que como en su mayoría derivan en diabetes tipo2 no alteran la anterior estadística, y adicionalmente se empieza a hablar cada vez mas de nuevas variedades antes inexistentes o por lo menos, desconocidas, como son la diabetes tipo 2 en niños y jóvenes y la recién bautizada LADA (Diabetes Autoinmune Latente del Adulto) por sus siglas en inglés.

Ahora bien, hablaba en el primer párrafo de dos fenómenos paralelos y simultáneos que si bien están íntimamente relacionados, son independientes el uno del otro. El primero es el arriba mencionado del enorme y descontrolado incremento de todos los tipos de diabetes, adicional a la incorporación de variedades nunca antes definidas.

El otro fenómeno paralelo es el que abarca la velocidad con que se está incrementando la cantidad y calidad de investigación médica alrededor de la diabetes, donde casi a diario podemos encontrar publicaciones realizadas en medios especializados de medicina, biotecnología, bioingeniería, bioquímica y un largo etcétera de disciplinas modernas –tecnología de punta es el término de común acuerdo-, que tienen que ver con la salud de los pacientes con diabetes, desde temas como la prevención, tratamientos preventivos, tratamientos a complicaciones crónicas, cuidados paliativos e incluso, manejo psicológico del duelo.

La pregunta que surge aquí es ¿cómo es posible que en el moderno mundo globalizado donde la información fluye a la velocidad de un tweet o más rápido si es posible, haya este divorcio entre los prometedores avances de la medicina en cuanto a mejores terapias y manejo de pacientes con diabetes y la desalentadora tendencia hacia la obesidad, sobrealimentación, sedentarismo y el desarrollo del fenómeno bautizado como “Síndrome Metabólico” asentado como el más claro antecedente de un cuadro de salud que compromete la supervivencia al combinar al menos dos de los siguientes: Diabetes o intolerancia a la glucosa, Hipertensión Arterial (>140/90), Dislipidemia (descontrol en las grasas corporales), Obesidad Central y/o Indice de Masa Corporal (IMC>30 Kg/m2) y Microalbuminuria.

Pero ¿A dónde pretendo llegar con este escalofriante recuento? A la descorazonadora conclusión de que los asuntos de vital importancia se mueven en este planeta de una forma exasperantemente lentas y que en ocasiones el deseo de cambio es tan impaciente que nos hace soñar en soluciones mágicas, en milagros que puedan materializarse para que el efecto devastador de la diabetes pueda verse ampliamente disminuido, que no eliminado ya que sabemos que los milagros toman mucho más tiempo y esfuerzo.

Hace algunas entradas publicaba en este espacio que la diabetes es tan grave, que la estadística mundial nos da el espeluznante promedio de que cada ocho minutos muere un diabético en alguna parte del mundo. No haré en esta ocasión la macabra aritmética, pero sí, es correcto, son más de tres millones al año. Por esta cifra en parte, ya que en el 2007 la tasa de mortandad era uno cada 12 minutos y al parecer el plazo entre muertes se va acortando de forma acelerada, es que nuevamente hago un llamado a poner atención tanto a la parte de una acción decidida y cotidiana al cuidado personal en cuanto a hábitos de vida, como a la prevención cuando vemos claramente que nuestro estilo de vida nos conduce por el carril de alta velocidad hacia un dulce futuro que se ve impulsado por antecedentes genético-familiares que nos pondrán –lo sabemos íntimamente- en el peor escenario posible, el de ser diagnosticados con diabetes, sin duda y sin retorno, sitio nada envidiable desde el cual decanto estas líneas que hoy comparto. Así que la pregunta hoy es, además de la conciencia del saber lo que el presente ya nos otorgó (muy a pesar nuestro) o que el futuro nos obsequiará ¿qué estoy haciendo activa y conscientemente para que mi salud sea en el futuro la mejor que le pueda exigir a esta vida?.

Reflexión harto dura y difícil de realizar, pero invito a cuanto despistado lector quiera compartirnos su punto de vista al respecto, lo haga en la sección de comentarios. Hasta pronto y seguiremos hilando sobre este y otros melosos temas.  





domingo, 29 de abril de 2012

Diabetes, Redes Sociales y las nuevas tecnologías




En la diaria busqueda de novedades con relación a la diabetes y la vida con ésta, a veces encuentro información que aparentemente alguien se ha empeñado mucho en no promover o que por alguna razón no están en la llamada “corriente” de la moda informativa. En otras ocasiones me llega información sobre temas diversos por los medios más de moda y en ocasiones no dejo de sorprenderme el cómo los seres humanos hemos llegado a “tejer” redes de intercambio de información y que el solo detenerse a pensar en ello nos hace perder el aliento por las apabullantes cantidades de información que a diario nos llueven como una nutrida catarata de bits y bytes que son la materia de que se alimenta el gran mounstro de la información de este nuestro siglo.

El ahora siempre presente fenómeno de la “Red de Redes”, tambien llamada “La Red”, así con mayúsculas o bien “La web”, para quien le da flojera decirlo en español, la que ha sido llamada con todo tipo de calificativos tanto positivos como negativos, ha llegado a convertirse en un fenómeno de intercomunicación para los miembros de la especie humana, tanto que no importa si nos gusta o no, pero ya está aquí y para como pintan las expectativas, llegó para quedarse.

Una de las formas de utilizar la red que viene ganando adeptos a lo largo y ancho del planeta, es la de las “redes Sociales”, en las que se ve un fenomeno que aun está en formación y sin un rumbo todavía muy claro de hacia adonde podría llegar, pero destacan rasgos inconfundibles que les dotan de una característica común y que de seguro será como la “columna vertebral” sobre la que se sustentarán los futuros desarrollos y es el acercamiento de la gente por intermedio del enlace virtual, el intercambio de información y -de las que mas rápidamente muestra crecimiento-, la participación colaborativa para desarrollar proyectos en conjunto cuando se requiere precisamente del trabajo de equipo para alcanzar un determinado objetivo. Así encontramos desde gente que juega a ser granjera, como quienes construyen ciudades u otros juegos del tipo “colaborativos”. Por otro lado, por medio del numero de contactos se puede - en tiempos muy cortos-, organizar y anunciar o invitar a actividades públicas o privadas; existen, por ejemplo, clubes de aficionados a alguna actividad específica. Se me ocurre el caso de Good Reads, que es una red social de lectores de libros quienes participamos poniendo nuestro objetivo de lectura en el año y luego vamos anotando los progresos y nuestros contactos pueden mantenerse informados e informarnos de los logros mutuos.

Esto lo traigo a colación pues hace aproximadamete un año me llegó un comentario en este espacio de una amable lectora de los Estados Unidos llamada Christine Chu, quién en conjunto con varios amigos, desarrolló un site dedicado al bienestar corporal bajo el concepto de mantenerse en excelente condición fisico-atlética y se encuentra en: http://www.slimkicker.com, que aunque no está pensada para gente con diabetes, está desarrollada en formato de redes sociales, que de acuerdo a las tendencias, se está convirtiendo en el estilo mejor adaptado para crecer y multiplicarse en la red. Lo interesante es que el objetivo principal del sitio está orientado a una vida saludable y en ese punto tiene muchísimo que ver con la diabetes y nuestra relación con esta dulce tirana.

La primera razón de hacer mención de ellos en este blog fue que Christine me pidió directamente mi opinion de la idea -opinión que ya le mandé- y que aunque no reproduciré completamente, si debo decir que me gusó el sitio y aunque tiene aun algunas áreas de oportunidad para ser muy completo; el formato es sencillo de manejar y bien empleado puede ser una excelente herramienta de uso diario.

La segunda razón estriba en que siendo tan joven el sitio, se aprecia muy bien pensado y diseñado y aunque carece de una sólida base de “fans” que proporcione retroalimentación sobre los servicios más demandados o sugerencias de mejora, hay un potencial que hace que valga la pena una prueba por, digamos, un par de meses.

Por ello abro una invitación a que se unan al sitio, lo valoren lo adopten o lo critiquen y que si es posible, me den su punto de vista al respecto (además de la que les quieran dar a ellos) y ver si este tipo de espacios realmente son de utilidad en particular en lo referente a su intención de ser herramientas de apoyo en el deseo de alcanzar un correcto control de la glucosa en sangre, un peso normal coadyuvando así en nuestro control diario, además de lo que el esfuerzo médico y farmacéutico puedan lograr.

Por lo que he visto en este sitio, hay enorme potencial para ser aprovechado, pues como dije antes, aunque no fue pensado para gentes con problemas de salud, han incorporado la posibilidad de formar grupos de interés y ya está formado uno llamado DiaKickers que está dirigido a diabéticos tipo 1, LADA/1.5, tipo 2 o tipo 3. (por cierto, adelanto que estoy preparando una entrada sobre diabetes LADA que espero aparezca en breve).

Así pues, para explorar abiertamente el sitio, aprender a usarlo y “probar” sus bondades, me inscribí con el pseudónimo “Zoocrates” (que original) y si alguien desea adherirse, formar un grupo o, simplemente comparar metas y progresos, ahí podremos vernos. Si nos mantenemos atentos y activos es posible que se haga una buena “adicción” al sitio como en algunos casos ya lo son otras redes sociales, con el adicional beneficio que tendremos una herramienta compartida que además nos ayudará a establecer metas sanas y nos dirá -si se emplea bien- un muy buen aproximado de nuestra condición física. Claro, a menos que “engañemos” al sistema dándole de comer cifras imaginarias solo por el afán de verme bien ante los demás, espacialmente para aquellos que no podrán contrastar en el mundo real la ficción proyectada en la virtual vida en “la red

jueves, 23 de febrero de 2012

Estableciendo paradigmas con respecto a la diabetes (IV).



Después de las pasadas tres entradas con respecto al primer objetivo del documento titulado “Plan de Diabetes 2011 - 2021 (Diabetes Plan 2011-2021, en original), de la IDF (Federación Internacional de Diabetes)”, el cual es “Mejorar los resultados de salud para las personas con diabetes”, en el que se hace hincapié en un enfoque de atención temprana al problema que esta significando el enorme crecimiento de casos y las potencialmente catastróficas consecuencias previsibles en el costo de atender las complicaciones derivadas de una pobre o nula atención temprana, además del propio sufrimiento personal y familiar de quienes la padecemos.

Por ello, la atención médica debe dejar su enfoque tradicional de intervención correctiva y que en su momento ha tenido su valor, pero que ante la dimensión del problema hacia el futuro, el enfoque se percibe insuficiente e incosteable. Prácticamente nada de lo que se plasma en el documento objeto de este análisis es una sorpresa o tema desconocido; no, la gran diferencia es que por vez primera se lanza una campaña a nivel global que pretende hacer eco en todos los jefes de estado y, consecuentemente, en los sistemas de salud de todo el mundo sobre la imperativa necesidad de cambiar el enfoque de lo que hasta ahora se había considerado el “protocolo normal” en la atención de la diabetes.

No, no se trata de que los estados nos adopten y nos traten como “menores” incapaces de resolver nuestros problemas, sino incorporar a la lucha contra la diabetes y sus devastadores resultados la capacidad de organización del estado y la fuerza conjunta que implica contar con organismos públicos que apoyen las acciones correctas para paliar y en su mejor consecuencia, disminuir a un mínimo manejable el número de casos presentes por país.

El segundo objetivo del plan, el cual ya se esbozó en las entradas anteriores y que va más allá de detectar a toda la población que padezca diabetes o esté en riesgo de desarrollarla en el corto plazo, para asegurar que reciban el tratamiento adecuado y tiene que ver con la gente que estaría en riesgo de desarrollar diabetes si es que a nivel de sociedad en general no se hace lo necesario para evitarlo. Por ello, dicho segundo objetivo es “Prevenir el desarrollo de la diabetes”.

Nuevamente, el factor de medida en este objetivo es más el económico, que dicho sea de paso, pesa más en las decisiones políticas y de todo tipo, que el propio sufrimiento humano. Así, la lógica detrás de este objetivo está en que el costo humano y económico de una intervención a nivel nacional, será mucho menor que el no hacerlo.

Al hablar de la prevención, el enfoque está dirigido principalmente a la diabetes tipo 2 ya que muchos de los factores relevantes que la originan son conocidos y, se estima que con cambios en el estilo de vida que abarcan un importante ajuste en la cantidad y la calidad de la alimentación, la calidad y cantidad de la actividad física y una oportuna atención médica preventiva de máxima calidad, se pueden alcanzar resultados tangibles a lo largo de la vida del programa que abarca un lapso que llega hasta el 2021.

Sin embargo, al igual que a mí, a alguno de mis lectores le surgirá la pregunta: y la diabetes tipo 1, ¿qué hay con ella? Bueno, dado que sus causas son diferentes a las de la diabetes tipo 2 y que, en principio y hasta el momento no se conocen formas para predecirla, no es posible aplicar estos preceptos en lo particular. Sin embargo, en muchos países hay grupos de científicos trabajando a pasos acelerados para mejor entender los factores de riesgo y los disparadores de la diabetes tipo 1 y cómo modificarlos de forma exitosa. Algunos trabajos ya empiezan a dar pistas promisorias al respecto y espero ir comentando al respecto en este espacio conforme se vayan dando a conocer. Así pues, es posible que a lo largo de la vigencia de este plan aparezcan de forma comercial tratamientos para prevenir o incluso curar la diabetes tipo 1. La esperanza es persistente y seguiremos al pendiente de los hallazgos de la ciencia.  

Ahora bien, ¿cuáles son las dimensiones que este plan sugiere para el logro de este ambicioso segundo objetivo? Vayamos enumerándolas para luego hacer un análisis de cada una para entender su razón de ser.

·         Incorporar a la salud en todas las políticas públicas.
·         Poner al alcance de todo mundo una nutrición saludable
·         Promover la actividad física diaria
·         Determinar si un enfoque de prevención de la diabetes tipo dos hacia “el alto riesgo” es adecuado y si así es, implementarlo.

El segundo objetivo también tiene la belleza de la sencillez en su enunciado, pero en la próxima entrada veremos que hay muchísima tela de donde cortar y que incluso el horizonte previsto para alcanzar los objetivos se percibe penosamente corto para alcanzarlo considerando el pantagruélico tamaño del reto. Mientras tanto, aquí dejo esta aportación que espero nos haga seguir meditando, más que en el problema, en las oportunidades que se van abriendo en el panorama de la prevención.



viernes, 30 de diciembre de 2011

Adiós al 2011



Esta promete ser la entrada final del año que acaba, pues dados los compromisos festivos, cambios de sede para la cena y los arreglos de última hora, no veo posibilidades de dedicar una nueva entrada antes del inicio del próximo ciclo anual.

Estas fechas se usan para completar varios rituales sociales modernos, entre los que se encuentran el hacer una reflexión sobre los acontecimientos más importantes del año, concebir una lista de propósitos para el siguiente ciclo -propósitos que generalmente se van diluyendo con el pasar del tiempo y rara vez sobreviven al entusiasmo del inicio del año y, en muchas ocasiones, ni siquiera van más allá que el aparecer en una larga lista de “esta vez sí”, casi nunca se da, al menos completa-, y quizá la que toma mayor relevancia es la de hacer una súper fiesta de tamaño monumental que sirva de marco para decir adiós al año que se va y recibir con fanfarrias al que asoma al transcurrir las doce campanadas. ¿Cómo será la fiesta?, eso depende de muchos factores.

¿Mi caso? Realmente nada original y ni sorpresivo. Como tareas y compromisos de la temporada me pongo a hacer un rápido recuento de acontecimientos importantes del año y lo primero que rememoro es el haber retomado con asiduidad la por un tiempo abandonada actividad de escritura en este espacio, asunto del cual me congratulo pues después de haber abandonado la actividad desde noviembre del 2008; sí, el día internacional de la diabetes de ese año fue la última entrada hasta mi regreso al teclado a mediados de este año. Además, de acuerdo a las estadísticas de Google, tengo muchos más seguidores de lo que jamás hubiera imaginado y, agradeciendo aquí su asidua curiosidad, también me doy cuenta que ello implica un ineludible compromiso que me impulsa a seguir estudiando, mantenerme actualizado y escribir mis ideas y hallazgos en este espacio por el tiempo que sea pertinente y haya algo interesante qué decir. Además, revelaré que di un paso adelante en mi propio esquema de cuidados e ingresé a un gimnasio que me queda cerca de casa, al que asisto regularmente al menos seis días de la semana; me someto a una rutina programada de ejercicios combinados del tipo aeróbico (natación, caminadora, bicicleta fija, escaladora) y anaeróbico (aparatos de ejercicio) y para complementar, Tai-Chi, martes, jueves y sábados. No, no perdí la cordura, no me transformé en un fanático vigoréxico (desorden mental que impulsa al ejercicio desmedido), ya que mis sesiones diarias no exceden la hora y por supuesto que el programa ha sido gradual conforme mi condición física se va adecuando a las nuevas rutinas. Finalmente, agradezco a Radio UNAM, que me hayan invitado a una entrevista de la que se usaron algunos fragmentos para la excelente serie de programas que se difundieron a partir del 14 de noviembre. Hasta aquí, lo más dignamente memorable del presente año.  

Como segunda fase de la temporada no me puedo sustraer a la moda de los propósitos de año nuevo y realmente la novedad es que no habrá novedad. Pienso seguir luchando para mantenerme en control, seguir escribiendo en este espacio y seguir haciendo mi rutina de ejercicio diario. Es decir, mi propósito de año nuevo es no hacer ningún propósito nuevo. Por cierto, ni hablar del fin del mundo, mi profecía es que al menos en este año, no se va a acabar.


viernes, 23 de diciembre de 2011

La víspera de la Noche Buena.


Hoy estamos a pocas horas de iniciar uno de los acontecimientos sociales más importantes del año, presente en las sociedades llamadas occidentales o, con mayor precisión, sociedades conformadas por una importante presencia de practicantes de las religiones cristianas y sus derivados. Esta fiesta, todos lo sabemos, es la Navidad, fecha que por su importancia obliga a celebrarla desde la víspera, denominada Noche Buena, para amanecer en la plena festividad de la Navidad.

Para los cientos de millones de cristianos que pueblan el planeta, la festividad es obvia, es la celebración del nacimiento del personaje considerado El Mesías y derivado de la importancia que reviste la fecha, las formas de celebrar han evolucionado de maneras diversas a lo largo de cientos de años.

Dependiendo de la región y la época histórica, las variantes han venido cambiando y hay quienes la celebran desde un enfoque de formalismo religioso en una ceremonia de recia austeridad, hasta quienes hacen una fiesta decididamente pagana con baile y una opípara comilona, donde la austeridad y la moderación se han quedado sin invitación al evento.

En este ya no tan nuevo siglo XXI en el hemisferio norte del continente americano, en particular en estas tierras mexicanas, hemos sintetizado una buena cantidad de festividades religiosas y paganas que confluyen en lo que localmente se conoce con el nombre de “Puente Guadalupe-Reyes” y hay quien lo denomina “Puente Guadalupe-Candelaria”. Me explico para quienes desconocen estos términos, el mote se refiera a las festividades que inician con la fiesta de la guadalupana el 12 de diciembre, que continúa con los brindis empresariales y sociales de fin de año, que se inician casi de inmediato, las posadas que arrancan el 16 de diciembre, hasta la cena del 24 y el recalentado del 25. Hay un breve receso desde el 26 hasta el 31, fecha en que se repite la fiesta de manera redoblada para celebrar el fin del año y dar la bienvenida en tremenda algarabía al año que comienza, recalentado incluido al primer día del año nuevo. El siguiente paso es la celebración de los Reyes Magos el 6 de enero. Hasta aquí el puente Guadalupe-Reyes, pero hay quien prolonga la conmemoración hasta el 2 de febrero, en que se conmemora La Candelaria, con tamales y atole o champurrado de chocolate, dándole fin, ahora sí, a este denominado “puente”.

Quizá faltó aclarar cuál es el significado del término “puente”, que en México se refiere a días de asueto no oficiales que se toman cuando algún festivo cae muy cerca de un inicio o fin de semana, prolongando la fiesta al menos un par de días más.

Pero lo realmente relevante de este período es que todas las actividades de fiesta se realizan alrededor de lances llenos de comida y bebida que son el eje de los eventos sociales. El concepto religioso es intercambiado por un impulso meramente festivo y se convierte en una serie de acciones comerciales y de un frenesí de gasto, intercambio de regalos y consumo de alimentos.

En el país que a nivel mundial ostenta los nada presumibles segundo lugar en obesidad, en términos absolutos y el indiscutiblemente vergonzoso primer lugar en obesidad infantil, este período bien se ha comenzado a convertir en un referente de alarma en los sistemas de salud, pues marca un enorme riesgo de agravar precarias saludes sumamente comprometidas por ese mismo sobrepeso.

Ahora bien, dado que este espacio está dedicado a quienes padeciendo diabetes también padecemos de las tentaciones de la temporada, quisiera repasar y compartir algunos consejos que mis muy queridos amigos del grupo Bypass Gástrico México, parte del Centro de Nutrición, Obesidad y Alteraciones Metabólicas del Hospital ABC, me hicieron llegar en la reunión final del año (en la que por cierto NO hubo comida), la “Guía de Supervivencia Para las Fiestas Decembrinas”

·    1. Realice un programa de ejercicio de una hora diaria. El ejercicio ayuda a quemar calorías, disminuye el estrés, calma la ansiedad por consumir alimento, eleva la producción de endorfinas y mejora el estado de ánimo. Algunas opciones son caminar rápido, trotar o bicicleta.
·       2. Evite saltarse comidas. El hambre y los bajos niveles de azúcar en sangre provocan que sea más fácil caer en excesos de comida.
·        3. No evite sus comidas favoritas por completo, solo consúmalas con moderación.
·      4. Evite tener a su alcance tentaciones como botanas y dulces ya que se aumenta la posibilidad de excederse. “No se puede comer lo que no hay”.
·      5. Evite ir a reuniones con hambre. Antes de salir de casa, coma algo ligero y además aumente el consumo de agua los días de fiesta.
·      6. En las reuniones no se siente cerca de la mesa del buffet. Tome la decisión de poner distancia a las “cosas ricas”. Sírvase un poco de botana y disfrute de cada bocado.
·   7. Las bebidas alcohólicas tienen alto contenido de calorías, por lo que si va a consumirlas, hágalo con moderación. Tome la opción de bebidas light o si es con alcohol, combinar con refresco de dieta o agua mineral.
·       8. Si se siente deprimido (a), puede mejorar su estado de ánimo con una caminata, yendo al cine o escuchando música.
·     9. Cuando vaya de compras, coma antes de salir de casa, así no tendrá necesidad de “botanear” mientras compra.
·          10. Para satisfacer su gusto por lo dulce, ponga límites, por ejemplo, permítase 2 postres a la semana.
·         11. Solo por el hecho de que sean fiestas, no significa que se tiene que dar permiso para comer todo lo que se encuentra.
·         
      Finalmente: DISFRUTE LA TEMPORADA, NO SOLAMENTE LA COMIDA!!!!!    

Como podemos observar, es una guía muy sensata que nos hace ver que nos podemos cuidar sin caer en un estado de angustia por si le hacemos caso al angelito o al pequeño demonio que de repente nos dan consejos opuestos y, si le hacemos caso al demonio asesor, no dejar de atender la cautela y nota de prudencia del ángel bien intencionado. Es decir, cuidarnos manteniendo un sano equilibrio entre el cuidado y el disfrute.

Un par de consejos adicionales:

Primero, recordar que nuestro metabolismo ya está dañado, no es capaz de funcionar en automático y además que es incapaz de distinguir si estamos o no de fiesta y las calorías consumidas en exceso serán igual de dañinas y por solo desearlo, no funcionará mejor la insulina.

Si nos moderamos, mantenemos nuestra relación amor-odio con el glucómetro, insulina, hipoglucemiantes, dieta estricta, ejercicio y horas de sueño completas, nuestras posibilidades de transitar airosamente estas fechas serán mucho mayores. Mi caso está en ese límite del “Me quiero soltar el chongo” pero sé que debo cuidarme. Así pues, desde hoy sé que habrá botanas y tiempos de la cena de Nochebuena que NO probaré y otros, que si bien no son sanos para nada, les hincaré el diente con singular entusiasmo en una muy pequeña porción que me permita disfrutarlos sin arriesgar mi propia integridad y, bicicleta y caminata serán mis cómplices en estas fechas.

Mis mejores deseos para que estas fechas les traigan sus más anhelados deseos y que su salud mantenga su integridad, a pesar de los pesares. Un abrazo.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Dubai, Una mirada global a la diabetes.





Al grito de ¡Vámonos a Dubai!, podemos iniciar esta llamada a estar atentos sobre los tópicos más importantes que están llegando a la cima de las discusiones sobre la diabetes. El foro será en Dubai y el evento el “Congreso Mundial de Diabetes” que se llevará a cabo del cuatro al ocho de diciembre, bajo el auspicio de la IDF (Federación internacional de Diabetes,  por sus siglas en inglés)

El congreso será el más ambicioso de los organizados hasta la fecha y se pretende que además de que sea el sitio de reunión del mayor grupo de personas especialistas en temas de salud, particularmente vinculados con la diabetes, causas, efectos de corto y largo plazo, también se reúnan líderes mundiales cuya influencia y poder político y económico decidan un posible cambio en sus propias naciones que ayude a revertir el enorme crecimiento que la epidemia de diabetes ha cobrado a nivel mundial, convirtiéndolo en una amenaza a los sistemas de salud de cada vez más naciones que ya desde hoy ven con preocupación que el costo de los tratamientos de la diabetes y sus complicaciones alcanza proporciones del tamaño del propio Producto Interno Bruto (PIB) de muchas de ellas.          

Cada mes aproximadamente, desde hace un año, me llega un boletín electrónico que amablemente me comparte la IDF (Federación internacional de Diabetes,  por sus siglas en inglés), sobre el tema del congreso y va comentando avances, expectativas y temas de discusión. El de este mes ha sido especialmente interesante, pues ya se tiene prácticamente listo todo lo relativo a la reunión de expertos y, según leo, habrá cinco ejes o corrientes sobre las que versara el congreso. Esta son:

1.   Clínica y Ciencia Básica. Dicha en otras palabras, conjugar la experiencia directa con pacientes en consulta u Hospitales y la investigación científica que busca causas y formas de prevenir, otorgar un mejor tratamiento  y la búsqueda de la cura de la diabetes.
2.   Educación y Cuidado Integrado. Que tiene que ver con lograr que el paciente conozca lo más posible sobre la correcta información acerca de su condición, tratamientos, pronósticos y el cuidado integral a través de un equipo multidisciplinario de profesionales y el impacto del entorno social, económico y afectivo del paciente.
3.   Los retos Globales en Salud. Que como decía arriba, la diabetes y sus complicaciones son suficientes para poner en alerta a los sistemas de salud de los países más desarrollados y mucho más dramático es el panorama para países con economías francamente pobres o en crisis económicas o militares profundas.
4.   Sistemas de Salud y Epidemiología. Aquí se trata de definir con enfoque sobre los sistemas de salud locales el impacto sobre su economía y capacidad de respuesta, así como la alternativa de tratar a la diabetes como una enfermedad no transmisible por contagio, pero que está creciendo a ritmos de epidemia a nivel mundial y se requiere darle un tratamiento como tal, de epidemia, para lograr frenar la tendencia y evitar un colapso mundial.
5.   Finalmente y no menos importante, el aspecto de la vida con diabetes, ya que querámoslo o no, nuestra vida es diferente después del diagnóstico y la situación puede agravarse mucho más si la propia economía nos obliga a renunciar a un cuidado preventivo, aunado a las consecuencias por incapacidad que esto acarrea y el impacto en todos los ámbitos interrelacionados, como la familia, el trabajo y los círculos sociales que nos son referencia.

Por ello, hoy hago la invitación para que estemos atentos, nos acerquemos a nuestras respectivas asociaciones y federaciones de diabéticos que ahí harán escuchar su voz para que lo que tengamos que decir, sea ventilado públicamente. Si quieren directamente obtener información de la IDF (Federación internacional de Diabetes,  por sus siglas en inglés), sigan la liga. Hasta donde sé las lenguas en las que estarán publicando incluyen inglés y español.

A mi me hubiese encantado ir a pasearme a Dubai, pero como dijera la abuela "... en esto de los centavos, el horno no está para bollos..." Ya habrá otros congresos.



martes, 16 de agosto de 2011

Pensamiento primitivo, ignorancia y diabetes, mala combinación (3ª parte).




Como el tema da para mucho, comenzaré a comentar sobre algunas ideas que se manejan entre ciertos estratos de población y que en muchos casos ayudan a que se promueva la búsqueda de alternativas médicas, particularmente las que se promocionan como poseedoras de propiedades tan fantásticas que incluso ofrecen cura para enfermedades a las que la medicina científica no ha encontrado la solución. Llamaré medicina científica en esta entrada a la reconocida como alópata, para distinguirla de las corrientes “alternativas” o no científicas.

Dentro del grupo de posibilidades, que en sí cada día se van ampliando en el enorme abanico de terapias alternativas, aparecen también fervientes detractores de la medicina científica, entre los que me he encontrado a quienes pregonan sus ideas –muy válidas las opiniones, por cierto- aunque científicamente estén completamente equivocadas, definiendo a la medicina científica como “ciencia sin conciencia”, “medicina mecanicista, molecular y reduccionista”, lo que sea que esos términos signifiquen y otros muchos adjetivos. Quisiera imaginar que pensar así es producto de la etiqueta asignada a la extremada especialización de la práctica médica que la aleja del centro emocional de los pacientes, convirtiéndola en un ejercicio deshumanizado, aunque altamente efectivo.

Estamos de acuerdo en que muchos especialistas, incluso, llegan a parecer unos auténticos ignorantes de aquella medicina que va más allá de su muy ultrarequete estrechamente especializada área de práctica. Esto es particularmente preocupante cuando se pierde de vista que los organismos vivos somos sumamente complejos y que funcionamos como sistemas interconectados con equilibrios muy delicados y cuyas interacciones son íntimamente relacionadas unas con otras. Por ello, no se puede ni sobre simplificar ni realizarla como si una parte estuviera aislada del resto, particularmente en lo que se refiere a un correcto ejercicio en medicina.

Para mejor ilustrar esta situación, citaré una anécdota personal que, estoy seguro, ya la escribí en alguna otra entrada, pero para ilustrar el tema, creo que vale la pena repetirme esta vez. Pues resulta que estando en un evento social donde por razón de la profesión de los anfitriones, había una mayoría de médicos presentes; conversando en la mesa que nos asignaron, entre las parejas que ahí estábamos, había varios doctores y, no sé si a alguien más le suceda, pero por alguna extraña razón, los temas de salud surgen tarde o temprano y en este caso, adivinaron, la diabetes y, la mía en particular. Una vecina de la mesa, educadamente preocupada por saber si podría yo comer lo que se servía, me hizo la obligada pregunta de, ¿y no te hace daño comer esto si eres diabético?, cuando le respondí que llevo cuenta mental de las raciones de lo que como y que mido la comida “a ojo”, añadí que en mi última hemoglobina glucosilada había mantenido mi promedio cercano al 5.6 y me dijo entre azorada y apenada, el médico es mi marido y de inmediato me pidió que le repitiera el dato y, oh sorpresa, su única respuesta fue, “ni idea, yo soy urólogo”. Ya sé a quién le pensaría dos veces antes de consultarlo aunque sé de buena fuente que es excelente médico. Pero más allá de lo anecdótico, es preocupante la poca percepción de sistema que se percibe en el ejercicio de la medicina actual, razón para que exista cada vez más gente que, de forma infundada, no le tiene confianza.

Sin embargo, la medicina científica, así como a veces se le llama despectivamente como reduccionista, mecanicista y otros adjetivos, sigue siendo la única opción segura para buscar una buena salud.

Hay un término que me llama la atención y que se ha convertido en una tendencia que vale la pena comentar. Se trata de la llamada medicina holística, término –holístico-, que definió Aristóteles en su Metafísica y engloba la idea de “el todo es mayor que la suma de sus partes”.  Como decía, siguiendo esta idea, la medicina holística busca, precisamente, combinar aquellos remedios probados que procuran bienestar en conjunto con terapias y medicamentos denominados tradicionales, buscando un equilibrio benéfico para el organismo. Esta visión, en el caso muy particular de la diabetes, es la que pregona que, además de los medicamentos indispensables para su control, llevar a cabo acciones como una actividad física constante y vigorosa aunada a una alimentación sana, completa, equilibrada y suficiente, son indispensables para que se alcance un adecuado control de la glucemia y la salud se pueda mantener en el rango de lo bueno por un mayor tiempo. No es magia, es simplemente sentido común y tener la sensatez de aprovechar, aquí sí, conocimientos milenarios que siguen siendo terapéuticamente válidos. Pero ojo, sirven en combinación con una atención y seguimiento médico adecuado, si se disocian, se pierde el resultado que se busca.

Cuando se habla del tema de la medicina alternativa, por otro lado, se trata de un animal completamente diferente y que no necesariamente cae en el rango de la ignorancia ni del pensamiento primitivo. Se trata simplemente de opciones terapéuticas que desde el punto de vista del rigor científico no han probado de manera consistente su efectividad para curar. Que no se tengan pruebas concluyentes de su efectividad no las invalida, pero por lo mismo, tampoco se pueden avalar sin reserva.

Veamos un caso que en lo personal me apasiona y es la herbolaria, es decir, tratamiento a base de sustancias extraídas de vegetales (raíces, corteza, hojas, tallos, flores, frutos, etc) y que aprovechan las sustancias activas (metabolitos secundarios) de la planta. En sí, toda la farmacéutica moderna nació y se desarrolló a partir de esta disciplina y aunque aún hay algunos medicamentos extraídos directamente de materia vegetal, los medicamentos más modernos son moléculas sumamente complejas producidas bajo diseño en laboratorios  farmacéuticos que cuentan con equipos y tecnologías de punta no accesibles al común de los mortales. Pero regresando a las hierbas, son y seguirán siendo vigentes para muchos tratamientos de afecciones muy diversas, pero como en la medicina alópata, se necesita de un experto para que sean recetadas correctamente. Aquí tampoco cabe la automedicación, pues una dosis equivocada o, peor aún, una aplicación incorrecta, nos puede llevar a dañar permanentemente un órgano vital o incluso, costarnos la vida.

Esta parte, como dije, me fascina pues me permite especular sobre ciencia y conocimiento certero. Es, principalmente en función de la dosis que un producto vegetal puede ser desde totalmente inefectivo e inocuo, hasta prácticamente mortal. Los químicos sabemos muy bien cómo medir e identificar las sustancias activas para un resultado específico y la diferencia de tomar un remedio herbolario o el medicamento que contiene, precisamente, como ingrediente activo. Esa sustancia se conoce como  “metabolito secundario” y es la que actúa benéficamente en el organismo. En una medicina comprada en la farmacia siempre sabremos la dosis, mientras que en la planta de la herbolaria, el contenido de la sustancia que esperamos nos de la salud, dependerá de muchísimos factores entre los que se encuentran el tiempo de cosecha, el ciclo de lluvia y secas, la región, altura, etc. Por el lado positivo, hay que reconocer que los efectos secundarios propios de los medicamentos, a veces no aparecen o son menos severos y los tratamientos suelen ser más prolongados para que el organismo los aproveche.

Quienes defienden “a capa y espada” lo natural o naturista, a veces no consideran el concepto detrás de las palabras “riesgo potencial” o “dosis”  y piensan que por que algo es natural, es sinónimo de benéfico e inocuo. Nada más erróneo. El que una sustancia sea natural, no la libra de efectos indeseables, incluida la muerte del enfermo. Como ejemplo extremo, nada más natural que un alacrán o una cobra del desierto y seguro a nadie se le ocurriría tenerlos como mascota casera y jugar con ellos porque sean “naturales” y por ello ser excelentes bichos caseros. Sí, ya se, a veces peco de exagerado, pero lo obvio del ejemplo indica que sabemos que hay cosas o seres a los que tenemos que mantener con una sana distancia, pero ¿Qué pasa si desconozco las propiedades dañinas de una infusión y me la tomo sin preguntar? Por ello, la recomendación final de hoy es: cuidado, nunca hay que creer todo lo que me digan sin pasarlo por el tamiz del estudio, la duda, la investigación y la validación científica. Esta actitud será siempre el mejor antídoto contra la ignorancia y los “listillos” que quieren obtener beneficios de ello, aun a costa de nuestra salud. ¿O, acaso estaré realmente equivocado?

domingo, 14 de agosto de 2011

Pensamiento primitivo, ignorancia y diabetes, mala combinación (2ª parte).

En la anterior entrada hacía una revisión muy breve sobre la situación del pensamiento científico que está perdiendo impulso en este ya iniciado siglo XXI y que nos está acercando, según parece, de forma lenta pero inexorable hacia un estado de ignorancia social generalizada. Es posible que haya gente –políticos en lo particular- que sientan que eso podría ser una ventaja al hacer una división infranqueable entre el grueso de las masas ignorantes y la elite que los gobierna y les ilumina el camino. Históricamente la humanidad ha avanzado dando traspiés y en ocasiones cayendo muy rápido y levantándose muy lentamente. Sin ánimo de ser exhaustivo, se me ocurre pensar en civilizaciones que nos han dejado evidencia arqueológica que muestra que en su esplendor hubieron alcanzado enorme altura del conocimiento y que también, en un determinado momento, entraron en decadencia y todas ellas fueron, de una forma u otra, arrasadas por efecto de invasiones, plagas y, en algunos casos como el de los Mayas, no está clara la razón de su desaparición como sociedad organizada.

Baste recordar –todos con el prefijo antiguo-, a China, India, Egipto, Perú, Mesopotamia, Creta y Micenas, Asiria y Caldea, Fenicia, Grecia, Roma, Persia, Bizancio, etc. que alcanzaron grandes alturas del conocimiento en diferentes áreas, conocimiento que se vio arrasado por la barbarie en diferentes períodos y de todos, el que probablemente haya sido el más oscuro, fue la “Edad Media” europea, que duró la friolera de novecientos años de barbarie e ignorancia como nunca antes había alcanzado la humanidad y que conllevó la pérdida de casi el total de los conocimientos desarrollados por la humanidad. Afortunadamente, esta situación que comenzó a cambiar en el Renacimiento, llamado así por el resurgimiento del conocimiento que comienza a rescatar el antiguo pensamiento de rigor científico de los griegos antiguos y no ha parado de seguir aportando hasta nuestros días.

Este referente histórico lo menciono, pues sin entender el pasado es imposible comprender nuestro presente y, por supuesto imaginar algún posible futuro. En cuanto a la parte médica se refiere y muy particularmente en el tema de la diabetes, he tenido la oportunidad de mencionar -en este espacio-, algunos avances de la ciencia médica en cuanto a la descripción de la enfermedad y el desarrollo de terapias y medicamentos cada vez más complejos para el tratamiento de la enfermedad.

Por ello, al tratar el tema del pensamiento primitivo y la ignorancia, relacionados con la diabetes, debo ser muy claro al poner por escrito la idea con respecto a lo vigente y lo absurdo al hablar de aquello que sí y lo que no funciona. Primero que nada, debemos caer en la cuenta que estamos viviendo un presente de impresionantes avances científicos en todas las áreas del conocimiento humano, que nos han dado un panorama fantástico de cómo percibir la realidad y que de alguna manera nos obligan a cambiar el paradigma de aquello que considerábamos como “la realidad”. Así, ya no sorprende tanto que en ciertos casos de investigación se pueda disponer de forma rutinaria y extremadamente rápida y precisa el perfil de ADN de un sujeto; que se puedan realizar tomografías por emisión de positrones (PET por sus siglas en inglés) y cientos y cientos de posibilidades que hoy en día permiten identificar pequeñas variaciones del genoma humano, que aunque aún falta muchísimo por avanzar, podremos estar de acuerdo que el camino recorrido por la medicina –y la ciencia en lo general-, nos ha alejado de lo que sabía Hipócrates, fundador de la medicina moderna y que naciera por allá del 460 A.C.

Hay quienes son detractores de la medicina moderna, denominada alópata (término acuñado por los homeópatas, para distinguirse de la medicina científica) y que bajo diferentes denominaciones pretenden buscar remediar el dolor y sufrimiento provocado por la condición de enfermos, en un intento por ofrecer una alternativa a lo que en muchos segmentos de población se percibe como un enorme poder que los laboratorios farmacéuticos y de las instituciones de medicina privada han alcanzado, por un lado y los tristemente frecuentes episodios de falta de ética en el manejo de la praxis médica, de los protocolos de investigación y comercialización de terapias y medicamentos y que han llevado a formar una elite económica que ha convertido la salud en artículo de lujo, abriendo la puerta a charlatanes y oportunistas que ven en esta situación una mina de oro lista para ser explotada y obtener una parte del botín en un escenario en donde pareciera que el principio hipocrático del bienestar del paciente por encima del lucro médico, ha quedado perdido en la noche de la historia.

Es aquí precisamente, donde el pensamiento primitivo y la ignorancia hacen su mejor papel, dañando a la propia medicina. Tanto la denominada alópata, como la etiquetada legítimamente como “alternativa”. Y sucede precisamente cuando ese pensamiento primitivo combinado con ignorancia nos lleva a creer que los productos de la medicina moderna y de los laboratorios farmacéuticos son, dañinos de una forma u otra, o que por ser una opción de medicina inalcanzable por razones económicas, hay que buscar la salud en otras fuentes. Quiero decir que no todo lo denominado como “medicina alternativa” es inválido o que no tenga utilidad. Creo que un pensamiento alrededor del concepto de salud no puede ni debe descartar ninguna faceta válida para garantizar el bienestar del paciente. Ni desconsiderar lo alternativo ni rechazar lo farmacéutico.

He escuchado miles de argumentos a favor de cientos de producto y terapias “alternativas” para “curar” la diabetes, que en su mayoría provienen de gente bien intencionada, que piensa honestamente que el remedio es bueno y que funciona. Por otro lado, hay infinidad de charlatanes deshonestos que se anuncian en periódicos, televisión, radio, cine, internet, etc. para promover cualquier cantidad de cosas que saben bien solo sirven para que los incautos los compren y los paguen y, listo, ya se hizo el negocio. ¿Y la salud?, bien gracias, a nadie le importa. La gente que cae en esos engaños lo hace esperando encontrar un milagro y, desafortunadamente son víctimas de inescrupulosos comerciantes de pociones de feria, sin valor terapéutico y cuyo único objetivo es un lucro sin mucho esfuerzo. Incluso, hay productos que son buenos -como algunas cremas por ejemplo-, que para subirles el precio o distinguirlas de la competencia, las anuncian con absurdos como que restauran la piel, quitan las arrugas (una de las mentiras más comunes), que corrigen várices, que rejuvenecen y muchas otras, lo que convierte a un posible muy buen producto, en una estafa por no cumplir con lo que promete. De aquí en adelante, la imaginación es el límite.

Por otro lado, hay muchísimas terapias y productos no farmacéuticos que coadyuvan al bienestar del paciente e incluso, en algunos casos en el proceso de convalecencia y que caen perfectamente en la categoría de “alternativa” a los fármacos. El caso más sabroso es el de la sopa de pollo. Sabemos que no cura, pero aporta nutrimento equilibrado, saludable y restaurador que ayuda al organismo en su recuperación. El remedio de miel de abeja con limón, que ayuda a desinflamar en caso de tos seca o la variación de las gárgaras de limón con bicarbonato, que funciona como antiséptico local en caso de infección leve en las amígdalas. Podría seguir y seguir dando ejemplos, pero los dos mejores me los reservo para finalizar esta entrada y son directamente indispensables para el correcto control de la diabetes, particularmente la tipo 2 y, por supuesto no existe ningún laboratorio que las produzca y son, ejercicio y un buen plan de alimentación. Es más, un diabético tipo 2 de reciente diagnóstico pudiera llegar a controlarse solamente con dieta y ejercicio, ya que estos factores combinados por si solos, ayudan a bajar de peso, estimulan el correcto funcionamiento del sistema metabólico, ayudando a que disminuya la resistencia a la insulina y aumente la calidad de ésta. A los diabéticos con muchos años de serlo, nos es más difícil y dependemos de terapia combinada de las anteriores y algún producto de laboratorio, ya sea como hipoglucemiante o insulina, solos o combinados.
Seguiré con el tema para la próxima entrada.